Guía del humor en el trabajo: así es como puedes reírte mucho sin ...

Una buena gestión del humor en el entorno laboral puede ayudarnos a escalar dentro de una compañía y alcanzar nuestros logros de manera rápida

El sentido del humor en el trabajo es indispensable para crear cohesión entre los miembros de un equipo, afianzar a una persona como líder del mismo e incluso contribuir a la creación de una situación de bienestar que fomente el buen desempeño laboral de los empleados y su compromiso con la compañía. Sin embargo, contar un chiste inapropiado u ofensivo en un entorno empresarial puede ser dañino para la imagen de cualquiera, ya se sea un gran jefazo o un trabajador raso; pues, pese a que dicen que la risa alarga la vida, la realidad es que está mal gestionada puede acarrear consecuencias negativas que incluso podrían llegar al despido.

Según explican los investigadores Brad Bitterly y Alison Wood Brooks en la edición de julio y agosto de la revista Harvard Business Review, varios estudios realizados por ellos mismos y por otros expertos del área de los negocios y la de psicología, una broma puede marcar la diferencia sobre cómo los demás nos ven profesionalmente, haciendo que, si se resulta gracioso, las probabilidades de ser visualizado como un potencial líder en el entorno laboral aumenten considerablemente.

«Sin embargo, los chistes que no son divertidos o son ofensivos pueden dañar la posición profesional haciendo que quien los ha contado parezca menos inteligente y menos competente. Pueden afectar a su estatus y, en casos extremos, costarle a la gente sus puestos de trabajo», indican los expertos. Para ellos, la clave está en manejar el humor manera intencionada en el trabajo, es decir, hacer uso de él controlando la situación y no improvisando. Solo así podrá conseguirse un equilibrio perfecto en el que la diversión, la confianza y la profesionalidad estén en total armonía.

Para conseguirlo, ambos, echando mano de las investigaciones de otros colegas, han analizado los distintos usos del humor en el entorno laboral para dar con la clave que permite a algunos aprovecharlo para crecer profesionalmente o mostrarse como un líder innato. Estos son los supuestos analizados y sus conclusiones:

  1. Cuándo usar chistes internos:Según los experimentos realizados por Bitterly y Wood en colaboración con expertos de la Universidad de Carolina del Norte y de la Escuela de Negocios de Harvard, la realización de chistes internos solo es óptima en el entorno laboral cuando nadie del grupo se puede sentir excluido, es decir, cuando se hace un chistey todo el mundo es capaz de entenderlo. En este caso, se crea una sensación de camaradería que resulta positiva tanto para la posición dentro del grupo de quien lo ha contado como para el conjunto de trabajadores en sí.
  2. Cuándo usar el sarcasmo: El sarcasmo es muy útil para fomentar la creatividad. Su uso implica decir una cosa y querer trasladar el mensaje contrario, por lo que cuando se dice algo en este modo se obliga al receptor a utilizar un pensamiento abstracto que posteriormente le ayudará a acometer con éxito tareas creativas. Sin embargo, no es válido en todos los entornos, pues en determinadas circunstancias puede dar pie a malos entendidos.

Según los expertos lo mejor es utilizar el sarcasmo en ambientes conocidos y en los que se quiera fomentar la creatividad y usarlo poco o descartarlo cuando se interactúe con compañeros nuevos, con desconocidos o con equipos en los que las relaciones personales no estén consolidadas. «Hasta que no se haya establecido una relación de confianza, lo mejor es comunicarse con respeto», indican los autores del artículo.

  1. Cuándo usar la autodesaprobación: Bitterly y el investigador Maurice Schewietizer concluyeron en un estudio realizado anteriormente que el humor autodegradante puede ser un método muy efectivo para neutralizar el daño que provoca la información negativa que se aporta sobre uno mismo, pues al hacer uso de él el individuo es percibido como una persona más cálida por parte de quienes le escuchan. Esto responde a que cuando se añade humor a una información esta se percibe como menos importante o relevante. Sin embargo, su uso debe ser limitado, pues en el entorno laboral hay ocasiones en las que es contraproducente.

Según los expertos su uso no es apropiado cundo se habla de capacidades básicas o esenciales para un trabajo determinado. Por ejemplo, una persona que se dedica a la estadística puede hacer bromas sobre su mala ortografía pero no es apropiado para su imagen como trabajador o líder hacerlas sobre sus habilidades estadísticas. La única excepción que justifica su uso en estos casos es tirar de este tipo de humor cuando se es preguntado por una habilidad que se considera básica y en realidad no se tiene.

  1. Cuándo usar el humor para esquivar preguntas difíciles: Otra manera de aprovechar las cualidades del humor es hacerlo servir para salirse de rositas de situaciones incómodas, pues este provoca con frecuencia distracción en quien lo escucha y puede acabar propiciando un cambio de tema. «Así como un buen mago consigue que el público mire lejos del juego de manos, una broma exitosa puede alejar nuestra atención de cierta información», indican los expertos.

Para ellos, un claro ejemplo de esto es la respuesta que en 1984 dio Ronald Reagan a un periodista cuando le preguntaron en campaña electoral si su edad le impediría trabajar de manera correcta en un segundo mandato. Reagan contestó: «No voy a hacer de la edad un tema en esta campaña. No voy a explotar, con fines políticos, la juventud y la inexperiencia de mi rival».

Inmediatamente la respuesta de Reagan provocó un estallido de risa y además de ganarse la confianza del público gracias al humor, demostró a quienes les escuchaban que su agilidad mental seguía intacta pese a su edad.

  1. Cuándo usar el humor para hacer crítica:Al respecto de usar el humor para hacer críticas, en el entorno laboral se debe tener muy en cuenta que aunque los comentarios negativos se reciben siempre mejor si van acompañados de un toque de humor, estos también se consideran menos graves y la gente se siente menos obligada a tomar medidas para rectificar un problema. En este caso hay que utilizar el sentido común y buscar el equilibrio para que si es necesario rectificar algo, esto quede claro haya habido o no una broma enmedio del mensaje.
  2. Cuándo usar el humor para enfrentarse a situaciones negativas:Los estudios psicológicos develan que el humor ayuda siempre a digerir las malas noticias sea dentro o fuera del entorno laboral. Para hacer los malos tragos más llevaderos se puede echar mano de las bromas siempre que se tenga en cuenta la situación del resto de personas del equipo y no se haga hincapié en chistes negativos u oscuros si el resto del equipo no está preparado todavía para escucharlos

EL CONFIDENCIAL

 

Social: Los tres tipos de soledad que existen y cómo combatirlos

Todos en algún momento de nuestra vida sentimos la ausencia de alguien especial o nos gustaría que hubiera otra persona para escuchar al otro lado

Podríamos definir a la soledad como ese incómodo sentimiento que aparece ante la necesidad que tenemos de afecto o compañía, así como de pertenencia a un núcleo social. Al no verse satisfecha, puede generar una falta de autoestima o inseguridad la cual nos lleva a pensar que somos como una isla completamente aislada en medio de un mar inmenso. Es así como se pone en cuestión nuestro papel en el seno de la sociedad y a qué lugar o comunidad pertenecemos.

En los últimos años, las nuevas formas de comunicación posibilitadas gracias a las tecnologías nos han brindado una mayor capacidad de conexión con los otros al instante. Sin embargo, según revelan las encuestas y estudios, los individuos que hacen mayor uso de las redes sociales o de las herramientas para comunicarse con los demás son también los que tienen una sensación más profunda de aislamiento social o soledad. Esto significa que de ningún modo podemos paliar o sustituir esa necesidad de contacto a través de una pantalla, ya que al final es el contacto físico el que prima de cara a establecer una unión real con el otro.

No se puede forzar una amistad instantánea o encontrar al amor de tu vida de la noche a la mañana, pero puedes incrementar tus posibilidades

Además, en los últimos meses que hemos pasado confinados nos hemos tenido que acostumbrar a estar aislados socialmente. Es por ello que seguramente se hayan generalizado aun más los sentimientos de soledad, tanto en un sentido positivo como negativo: muchas personas se habrán dado cuenta que son capaces de vivir consigo mismas, pero otras también habrán descubierto lo mal que se pasa cuando la única manera de contactar con los seres queridos a los que extrañamos es a través de una pantalla.

Hay varios tipos de soledad. En algunas ocasiones podemos estar plenamente rodeados de gente y aún así sentir que estamos solos, o viceversa: podemos no tener compañía y sentir cierto placer que no implica sentirnos solos. De ahí que la base real de este sentimiento aluda a la conexión que sentimos hacia otras personas o hacia nosotros mismos, si es buena y potente o, por el contrario, es nula y negativa. La psicóloga Suzanne Degges-White ha publicado un artículo en ‘Psychology Today’ en el que explica los tres tipos de soledad que podemos llegar a experimentar en algún momento de nuestra vida, y lo más importante: cómo asumirlos, combatirlos y superar ese miedo a estar solos o desconectados del resto del mundo.

Soledad existencial

La más filosófica de las tres, ya que alude a la experiencia íntima e individual de cada uno de nosotros. «Desde una perspectiva existencial, sentirla un poco es bueno para el alma«, aduce la psicóloga, «y definitivamente es una parte ineludible de la vida humana». Pero no por ello quiere quiere decir que produzca sentimientos negativos, ya que básicamente se basa en la idea de que al igual que entramos solos en este mundo, solos saldremos de él.

 

¿Cómo podemos oponernos a ella? Degges-White asegura que se muestra en nuestros miedos existenciales, como bien puede ser al aislamiento, la muerte, la falta de sentido en la vida o de libertad. «Reconocer el miedo y usarlo como movito para vivir más y más en el momento puede ayudarnos a sumergirnos en el presente, lo que podría ayudar a que reconociésemos que al final estamos en un vasto mar de individuos que luchan contra estas preocupaciones al igual que nosotros».

Soledad emocional

A diferencia de la existencial, este tipo de soledad surge de una falta de relaciones sociales o apego con otras personas. Por ejemplo, puedes sentirla cuando todas las personas de tu círculo de amigos tienen una pareja estable o romántica, y tú no. Se suele experimentar cuando necesitas a alguien que te apoye y te escuche pero compruebas que no hay nadie. También se siente de la forma más intensa cuando afrontas una pérdida o un duelo de una persona que era muy importante en tu vida.

Una forma de combatir la soledad social pasa por reiniciar relaciones con otros en otros ambientes o con otros círculos de personas

¿Qué posibles soluciones hay para este tipo de soledad? «Mantener un sistema de apoyo sano«, explica la psicóloga. «No se puede forzar una amistad instantánea o encontrar al amor de tu vida de la noche a la mañana, pero puedes incrementar tus posibilidades de fortalecer los lazos con alguien y estar dispuesto a abrirte a los demás». Tal vez, por nuestras propias inseguridades siempre acabamos delegando al otro que tome la primera palabra. Si haces el esfuerzo de querer llegar a otras personas y mostrar un espíritu de cercanía, podrás salir de ese círculo vicioso de sentimientos negativos provocados por la soledad emocional. Eso sí, tampoco confundas el querer conectar con alguien con la pesadez, ya que no conviene sobrecargar a otros de lo que sientes o piensas.

Soledad social

En este caso, surge cuando nos sentimos excluidos de un grupo social más grande. Esto viene a ser, por ejemplo, cuando un grupo de amigos se divide porque tienen intereses distintos y acaban distanciándose. De ahí que sea tan dolorosa. Una forma de combatir la soledad social pasa por reiniciar relaciones con otros en otros ambientes o con otros círculos de personas. Todos tenemos la necesidad de integrarnos en un grupo, de ahí que en la mayoría de los casos la soledad social sea momenténea.

 

Otro aspecto a señalar es que hay varios tipos de soledad según su duración: puede ser meramente transitoria, muy puntual o bien un sentimiento crónico que persiste en nosotros y se niega a desaparecer. Nadie está a salvo de sentir soledad en algún momento de su vida. De ahí que tampoco haya que tenerle miedo o evitarla a toda costa. Al final, eres la única persona con la que vas a pasar el resto de tu vida, por lo que más vale desarrollar cierta capacidad para estar solos y a gusto, y así saber gestionar nuestras propias emociones.

  1. ZAMORANO

 

Las devastadoras (y misteriosas) consecuencias de la privación de ...

No poder pegar ojo se ha vuelto muy común durante el período de cuarentena. Para la ciencia sigue siendo un completo misterio por qué el insomnio total puede llegar a ser mortal

El insomnio se trata de uno de los trastornos del sueño más comunes entre la población española. Una tendencia que se ha agravado con la cuarentena. Ahora, que ya estamos más cerca de esa «nueva normalidad», ya podemos retomar nuestra actividad física en el exterior, uno de los factores clave a la hora de gozar de un descanso reparador, debido a la liberación de dopamina y energía.

A pesar de que el insomnio es un factor de salud silencioso, ya que muchas personas son incapaces de encontrarle un remedio o prestarle la atención que se merece, si no conseguimos dormir bien nos estaremos enfrentando a una mayor probabilidad de sufrir enfermedades cardíacas, hipertensión, obesidad o diabetes, entre otras. Pero incluso, las especulaciones sobre los efectos negativos de no dormir nada van más allá, y apuntan a que si realmente no pudiésemos pegar ojo ni un solo minuto nuestra muerte sería cuestión de tiempo.

La privación del sueño mata a los animales más que el hambre, es peor no dormir a no ingerir alimentos

Así es, ya que todos los animales duermen. El sueño, en este caso, es un fenómeno neurológico que en caso de no producirse desencadenaría un conjunto de fallos diversos en el organismo. Los científicos todavía no se explican la razón por la que dormir resulta tan vital como respirar, de ahí que las principales investigaciones en la materia se dirijan a determinar qué es lo que hace que el sueño sea una necesidad fundamental para la vida. Más, incluso, que el hecho de alimentarse.

 

Los primeros estudios para investigar cómo se comportaba un animal en total privación del sueño hoy pasarían por ser completamente inmorales. En Roma, en el año 1894, Maria Mikhailovna Manaseina, una bioquímica rusa, realizó una presentación en el Congreso Internacional de Medicina sobre sus experimentos con diez cachorros. Ella y su equipo mantuvieron a los perros despiertos y en constante movimiento durante 24 horas en una sola jornada. A los cinco días, los animales murieron. «La privación del sueño mata a los animales más que el hambre», aseguró la oscura científica. «La ausencia total de sueño es mucho más fatal para ellos que la de alimentos».

Las autopsias de los animales revelaron que algunos de los tejidos estaban completamente devastados, sobre todo los relativos al cerebro, que estaba plagado de hemorragias, vasos sanguíneos rotos y otras características horripilantes. A raíz de estos experimentos tan crueles, Manaseina concluyó que el sueño no es un simple hábito, sino una función vital que entraba en relación directamente con la actividad cerebral.

Las ratas y el sueño

Las investigaciones fueron más allá. En la década de 1980, un científico del sueño de la Universidad de Chicago llamado Allan Rechtschaffen, quien había estudiado previamente la narcolepsia, comenzó a diseñar experimentos que intentaban separar los efectos de la sobreestimulación con la falta de sueño. De esta forma, creó una jaula para ratas en forma de plato giratoro suspendido sobre el agua. Un tabique separaba ambos lados de la jaula para que los animales flotaran mientras la plataforma giraba lentamente debajo de los animales.

Los animales privados de sueño aumentaron dos o tres veces su ingesta normal de alimentos y y aún así seguían perdiendo peso

Rechtschaffen y su equipo agruparon a las ratas por pares, de tal modo que cuando una de ellas se iba a quedar dormida, giraban la mesa sobre la que estaban para tirarlas al agua. Ambas sufrían estrés por caer al agua y tener que volver a trepar. A lo largo del tiempo, este grupo de científicos monitoreó toda su actividad, estableciendo turnos para vigilar el experimento y lanzarlas al agua cada vez que se quedasen dormidas. De media, las ratas aguantaron 15 días. Desarrollaron lesiones en la piel y perdieron mucho peso. Pero al final, los científicos comprobaron que todas morían por una auténtica privación del sueño.

Los experimentos de Rechtschaffen por fin deberían haber permitido a los científicos averigüar por qué la privación de sueño acaba matando. Sin embargo, cuando realizaron las autopsias a las ratas lo que encontraron solo hizo aumentar las preguntas en torno a la relación de la muerte con el insomnio: apenas hubo diferencias entre aquellas que murieron por falta de sueño o por muerte natural, tan solo que las primeras estaban mucho más delgadas y tenían las glándulas suprarrenales inflamadas. «No se identificó ninguna causa anatómica de muerte», concluyó la investigación.

«Los animales privados de sueño bajo estas condiciones tan controladas aumentaron dos o tres veces su ingesta normal de alimentos y y aún así seguían perdiendo peso», asegura Carol Everson, profesor de medicina y neurobiología en la Facultad de Medicina de Wisconsin, en una artículo sobre el tema en ‘Quanta Magazine’. «Hicimos todo tipo de estudios metabólicos para tratar de averiguar si había alguna razón a este hecho que pudiésemos detectar».

  1. Z.

 

Resultado de imagen de POR QUÉ DEBERÍAS PROBAR 'KAKEBO', EL ARTE JAPONÉS DE AHORRAR DINERO

Se trata de una práctica que tiene más de 106 años y que sirve para que seas mucho más consciente de tus gastos mensuales, así como de las cosas que realmente necesitas

El país del sol naciente ha fascinado durante milenios a los occidentales, que desde su particular punto de vista lo vislumbran como un lugar exótico donde lo antiguo (samuráis o geishas) parece convivir con lo nuevo (el manga o el anime entre otras cosas), consiguiendo así una combinación de color única e inimitable. Al fin y al cabo, Tokio es desde hace algunos años un destino turístico que cada vez atrae a más viajeros. Pagodas budistas, edificios enormes y, por supuesto, grandes aglomeraciones de gente.

Además de conceptos estereotípicos como el manga, Japón (y Asia en general) siempre ha fascinado por su manera diferente de afrontar los problemas o, simplemente, ver la vida. Ejemplo viviente de ello son los ciudadanos de la isla de Okinawa, la prefectura más lejana del país, donde se alcanzan prácticamente todos los años los puestos más altos del ránking de longevidad mundial. Algunos apuntan que tiene mucho que ver con sus ‘ikigai’ (propósitos en la vida, algo que solo tú puedes hacer como una misión personal) o ‘moais’ (grupos de amigos a los que pertenecen y con los que pueden contar en caso de problemas), que dan sentido a sus existencias.

Otro concepto que sin duda describe muy bien el carácter japonés es el ‘Kakebo’, el arte de ahorrar dinero. Sarah Harvey, periodista de ‘CNBC‘, lo cuenta en un artículo reciente: «En 2017 decidí dejar mi trabajo en una editorial de Londres para mudarme a Japón. Disfrutaba mi empleo y tenía una gran vida social, pero ansiaba algo nuevo y diferente. Después de vivir en Tokio durante seis meses me fascinó la forma en que los pequeños detalles y la atención plena forman parte de la vida cotidiana japonesa, pues era diferente a todo lo que había experimentado, y me ayudó a enfrentarme a mis hábitos de consumo frívolos e impulsivos«, cuenta.

¿Qué es?

Pero, ¿cómo funciona realmente el ‘Kakebo’? En general, influenciadas por el sistema capitalista en el que vivimos y por una publicidad que nos inunda continuamente, las personas suelen comprar cuando se aburren, están estresadas o se sienten infelices por algo. No solo lo hacen cuando se sienten mal, también cuando están de buen humor o quieren celebrar algo, lo que les lleva irremediablemente a consumir por encima de sus capacidades.

«Yo nunca me endeudé, pero sabía que tenía que tomar decisiones financieras más inteligentes«, cuenta la periodista. «Pero esto no es fácil de hacer, porque la rutina de gasto ya está profundamente arraigada a tu vida diaria, y esto incluye un aspecto emocional del que es difícil separarse«. Fue entonces cuando descubrió este término, que se podría traducir como ‘libro de contabilidad financiera del hogar‘ y fue inventado en 1904 por una mujer llamada Hani Motoko (la primera mujer periodista del país). Se trata de un enfoque simple de administrar las finanzas, aunque tenga más de 116 años.

La idea detrás de ‘Kakebo’ es, simplemente, ayudarte a comprender tu relación con el dinero manteniendo un registro de todo lo que entra y sale. Al ser tan antiguo, no se necesita ninguna aplicación u hoja de Excel, sino que enfatiza la importancia de escribir en papel tus gastos, como una forma de meditar y procesar tus hábitos. Las investigaciones han demostrado los beneficios de la escritura a mano, incluso frente al ordenador, y eso puede ayudarte a realizar cambios positivos, te alentará a ser más consciente y a reconocer el factor desencadenante de tus malos hábitos.

Debes anotar en una agenda el dinero que ingresas al mes y restarle los gastos fijos estimados. También es importante establecer metas

El motivo por el cual insta a escribirlo todo es que el método se materializaba en sus orígenes en un libro de cuentas para el hogar, con formato de agenda, en el que se anotaban los ingresos y gastos de cada día. Además, también servía para proponerse determinadas metas. Para comenzar a utilizarlo, has de anotar el dinero que ingresas al mes y restarle los gastos fijos estimados para ese mismo periodo de tiempo, además, también es importante marcar una meta para conseguir tu objetivo financiero (que normalmente tiene que ver con ahorrar una cantidad determinada). Cada gasto queda agrupado en su respectiva categoría, desde los factores que tienen que ver con la supervivencia (alimentación, agua, luz), el ocio (cenas, deporte), o la cultura (libros, clases). Por supuesto, es un método que requiere constancia.

Preguntas esenciales

Además, es buena idea hacerse algunas preguntas necesarias cuando quieres adquirir un producto. Estas son:

¿Puedo vivir sin ese artículo?

Según mi situación financiera, ¿puedo pagarlo?

¿Lo usaré realmente? ¿Tengo espacio para ello?

¿Cuál es mi estado emocional hoy?

¿Cómo me siento al comprarlo?

La periodista, no obstante, también explica que no es necesario prescindir de todo lo que compras. «Si estás triste y crees que unas fotos te van a ayudar, adelante», explica. «Hay otras estrategias que también pueden servirte para garantizar que no gastarás tanto. Por ejemplo, verifica tu saldo bancario regularmente para saber cuánto estás gastando al mes, pon recordatorios en tu cartera que te cuestionen si realmente necesitas eso que vas a comprar, y paga en efectivo porque así eres más consciente de lo que estás gastando«.

En otras palabras, ‘Kakebo’ puede ayudarte administrar mejor tus gastos y a pensar con cabeza cómo debes llevar tus finanzas, y si realmente ese objeto que quieres adquirir es tan necesario como te pareció en un principio. En otras palabras, sirve para aprender a pensar más con la cabeza y menos con el corazón, para que tu riñón no acabe resintiéndose a fin de mes.

ADA NUÑO

 

Resultado de imagen de LOS 10 HÁBITOS QUE DEBES SEGUIR SI QUIERES TENER UN BUEN DÍA.

Las rutinas son, en muchos casos, repetitivas y aburridas, pero necesarias si queremos empezar bien la jornada y mantenernos activos

Para llevar una vida ordenada es imprescindible tener la cabeza bien amueblada. Y eso se plasma en la realidad en base a los actos, es decir, en las pequeñas cosas que hacemos día a día y que marcan nuestra rutina. En muchos casos, una rutina no deja de ser repetitiva y cansada. Este es el rasgo que mejor la define: algo que hacemos casi de forma automática.

Las hay buenas y malas, e incluso autodestructivas. Es por ello por lo que debemos tomarnos en serio cada una de las acciones que hacemos de forma diaria para conseguir una vida saludable y alejada de los malos hábitos. Tener una rutina establecida desde por la mañana es una manera excelente de comenzar el día porque te mantendrá en la dirección correcta.

Steve Jobs, nada más levantarse, se preguntaba: «Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿haría lo que estoy a punto de hacer ahora mismo?»

No solo eso: una buena rutina matutina puede hacer que te sientas menos agobiado y más tranquilo frente a lo que te depara el día. Muchos genios tenían costumbres algo estrambóticas. Uno de los más recientes, Steve Jobs, se despertaba siempre a las seis de la mañana y antes de ponerse con sus tareas se miraba frente al espejo para preguntarse a sí mismo: «Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿haría lo que estoy a punto de hacer ahora mismo?».

Evidentemente, pocos llegamos a lograr un estado de introspección tan elevado como el del fundador de Apple. La mayoría del común de los mortales se levanta con sueño y corre a aferrarse a su taza de café caliente para hacer despertar a la mente y ponerse en marcha. Si lamentablemente no eres una mente brillante y tan solo quieres aprovechar al máximo el día y dar lo mejor de ti mismo, seguro que te ayudan los consejos de Jeff Goins, empresario de éxito. En la revista ‘Medium‘, ha publicado un artículo en el que establece una rutina para enfrentarte a todos los retos que se te presenten. Seguro que te inspira para empezar este año con buen pie.

Despierta bien pronto

La hora que baraja Goins es la de las seis de la mañana. Depende de a qué hora tengas que acudir a tu puesto laboral, lo mejor será que te levantes con una hora de espacio antes de que tengas que salir de casa. Si madrugas, también es más posible que te acuestes pronto, por lo que descansarás más que si tienes como costumbre levantarte pasadas las diez de la mañana.

Prepara el desayuno

Nada más saltar de la cama, acude a la cocina para preparar café. La popularmente conocida como comida más importante del día precisa de ser variada y saludable. No olvides obtener tu cantidad de proteínas y vitaminas. El empresario asegura que siempre se hace dos huevos y un café bien cargado. Las frutas más recomendables para consumir a esta hora vienen a ser las naranjas (vitamina C) o los plátanos (vitamina K y fibra).

Escribe algo (lo que sea)

Ya sea en un diario a mano o en un blog. También lo podrías hacer nada más acostarte, pero si escribes por la mañana te sentirás más centrado en lo que de verdad quieres hacer. ¿Qué escribir? Aunque sean pensamientos aleatorios, siempre está bien poner lo que sentimos o pensamos por escrito. También pueden ser cosas más banales como la lista de la compra.

Revisa tus notificaciones

Ordena la bandeja de entrada de tu correo electrónico y atiende los mensajes que te dejaron antes de que te fueras a dormir. Esta actividad hará que te sientas mucho más enchufado a la rutina.

Consulta las redes sociales

Siempre está bien sentirse conectado a las personas que conoces o que admiras. Mientras te tomas el café o terminas de desayunar, o ya sea de camino a tu puesto de trabajo en caso de que recurras al transporte público.

Lee lo que sea

El periódico, un buen libro o un ensayo político-filosófico. No solo nuestro cuerpo necesita recargarse de energía para afrontar los retos diarios, también la cabeza. Para ello no hay nada mejor que activar el cerebro a través de la lectura. Esto te ayudará a actuar de una forma más racional y analizar mejor todo lo que pasa a tu alrededor. Y sí, también para entretenerte, ya que bien dice el dicho que cuando tienes un libro contigo nunca estás solo.

Sal a caminar

Si tienes mascota, este es el mejor momento del día para que le dé el aire. Y, por supuesto, a tí también. Si tienes que irte enseguida a trabajar procura andar un poco antes de meterte en el coche o en el autobús, ya que un paseo matutino antes de entrar en la jornada laboral te ayudará a mantener la mente más fresca y a despejarte. Si en cambio tienes una rutina que consiste en entrar en el coche, luego por la puerta de tu empresa para al cabo de ocho horas volver al coche y meterte en casa, es posible que corras el riesgo de quemarte con más rapidez.

Una buena ducha

Podríamos dividir a las personas que prefieren la noche para darse un baño y a las que son más de mañana. En cualquier caso, una buena ducha antes de emprender el camino al trabajo también conseguirá que te despejes y enfrentes el día mucho más relajado y activado. Tu cuerpo necesita oxigenarse y para ello no hay nada más reconfortante que quitarte de encima el sudor y la presión del día anterior con una buena ducha.

Bebe mucha agua

Hidratarse nada más levantarse es imprescindible. Goins asegura que él suele beber en torno a un litro de agua. Puede ser más o menos de esa cantidad, pero ten en cuenta que desayunar (y sobre todo el café) aumentará tu sensación de sed, por lo que es muy importante mantener tu nivel de electrolitos a punto. ¿A qué estás esperando para emprender una rutina saludable?

  1. ZAMORANO

 

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Ante las dificultades que parecen inabordables hay a veces una solución. Un pequeño paso puede ofrecer el giro definitivo para resolverlas

Si tienes un problema que no consigues superar, divídelo en fracciones más pequeñas y abórdalas por separado, una a una. De manera muy resumida esta es la idea general sobre la que se cimienta la filosofía del kaizen, una forma de pensar a la que se asocian los éxitos de la industria japonesa durante la década de los ochenta.

El término fue acuñado en 1986 por Masaaki Imai un teórico y economista nipón especializado en la gestión de empresas. Compuesta por los conceptos kai (cambio, acción de enmendar) y zen (bueno, mejor, beneficioso) la palabra se suele traducir en nuestro idioma como “mejora continua” y su motor vital son las acciones concretas, simples y poco onerosas.

La estrategia del kaizen es la de la renovación a través de pequeños pasos, día tras día, con constancia y continuidad, en contraposición a los conceptos occidentales de revolución y conflicto. La base de la reforma que se propone es, en definitiva, la de invitar a la persona a aportar cada día pequeños cambios en pos de mejorar el grupo al que pertenece.

El cerebro se maneja mejor ante retos sencillos. El objetivo es esculpir la mente con pequeños golpes de cincel. Los grandes cambios conllevan estrés

Massaki Imai fundó en los años ochenta el Kaizen Institute para ayudar a introducir en Occidente tales ideas. Friederike Fabritius y Hans W. Hagemann recogen seis principios derivados de esta filosofía en su libro ‘The Leading Brain: Powerful Science-Based Strategies for Achieving Peak Performance’. Veamos cuáles son y cómo pretenden hacernos más fácil nuestro día a día.

  1. Hazte pequeñas preguntas

Si en la vida o en el trabajo te encuentras frente a una dificultad de auténtica transcendencia, acercarse a la misma en su conjunto puede conducir a la inhibición y al miedo. Deshazte, por tanto, de los grandes ideales demasiado pretenciosos. El remedio pasa por dividir el problema, definir cuál es el primer paso que se debe dar y trabajar desde allí.

Si faltan las ideas, la primera pregunta que te puedes hacer a ti mismo es tan simple como: “¿Qué pequeño movimiento puedo realizar para estar solo un poco más cerca del fin que estoy persiguiendo?

  1. Desarrolla pequeñas soluciones

En cuanto se halla la pregunta correcta toca encontrar una respuesta acorde. El cerebro se maneja mejor si se le ponen delante retos sencillos. El objetivo es esculpir la mente con pequeños golpes de cincel, pues los grandes cambios suelen ir acompañados de estrés, tensión y ansiedad.

Un error importante es la consecuencia de otros fallos de menor alcance. Poner el foco en la totalidad solo conduce al círculo vicioso de la culpa

De esta manera, nos permitimos pensar en positivo y evitar que aparezcan grandes obstáculos que conducen a la aparición del pensamiento automático del “no puedo”.

  1. Lleva a cabo pequeñas acciones

Pequeñas preguntas y pequeñas respuestas llevan a la consecución de pequeñas acciones. Veamos un ejemplo: es absurdo que en una empresa se impongan a un trabajador los mismos objetivos que a una persona que lleva en el mismo puesto cinco años. Si los empleados de un ‘call center ‘deben realizar 50 llamadas al día, el propósito será irrealizable para quien entra por primera vez. Obligarle a alcanzar esos números solo conduce a la frustración, y a un prematuro ‘burnout’. Si los propósitos se dividen en metas parciales, la cosa cambia. Quizás diez llamadas durante la primera semana sean un objetivo asequible. Desde esa base se puede ir trabajando progresivamente: veinte en la segunda, treinta en la tercera, etc.

  1. Corrige pequeños yerros

Un error importante es casi siempre la consecuencia derivada de otros desaciertos de menor alcance. Poner el foco en un fallo de grandes dimensiones solo lleva al círculo vicioso de la culpa, el arrepentimiento y el pesimismo.

El objetivo es llevar una vida con sentido el mayor tiempo posible y los pequeños premios facilitan la sintonía con nuestra existencia

Si, por el contrario, lo que se acometen son las equivocaciones parciales, las mismas aparecen, de repente, como enmendables. Retocando esas pequeñas faltas podemos mejorar tanto en la vida como en el trabajo, teniendo siempre muy presente que la perfección no existe y lo que nos toca es vivir siempre un continuo avance.

  1. Date pequeñas recompensas

Trabajamos como mulas durante un año y cuando llegan las vacaciones nos permitimos, con todo lo ahorrado, un viaje de dos semanas a la otra punta del planeta. Obrar de esta manera conlleva que vivamos un momento de plenitud durante esas dos semanas, mientras que el resto de nuestras jornadas se convierten en una completa tortura.

El objetivo, sin embargo, debería ser el de llevar una vida con sentido durante el mayor tiempo posible y los pequeños premios facilitan que nos sintamos más en sintonía con nuestra existencia. Piensa si no es mejor tomarse el aperitivo con los amigos con frecuencia en vez de renegar de él para reunir el dinero suficiente con el comprar objetos costosos o vivir exóticas experiencias.

  1. Identifica los pequeños momentos

No se trata solo del trabajo o de cumplir nuestro objetivo vital. Toda nuestra existencia no se centra solo en eso. Durante la misma surgen instantes de distensión, de apertura, de relax que apoyan nuestro bienestar y que favorecen situaciones para el cambio de experiencias o para salir de un bloqueo cuya solución no habría aparecido si estas ocasiones no estuvieran presentes.

Respecto al intercambio de pareceres, considera que muchas veces dos cabezas piensan mejor que una sola. Nuestras capacidades son limitadas y apoyarnos en la sabiduría de otra persona puede ser ese pequeño paso que posibilite el progreso.

Gonzalo de Diego Ramos

 

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Hasta ahora se nos ha dicho que mejorar el rendimiento personal era una cuestión de planear más y más. Pero, ¿y si el verdadero sentido del progreso radica en el azar y el caos?

Reserva un 20% del día para hacer cosas que nunca harías.

El científico e inventor Benjamin Franklin quizá sea el mejor ejemplo de hasta qué punto puede llegar la obsesión del ser humano por la planificación y el orden. En su autobiografía, considerada por muchos un clásico pretencioso, detalló el horario perfecto que todo hombre debería seguir. Consistía básicamente en levantarse muy pronto y preguntarse cómo aprovechar el día que se avecina. Acto seguido habría que sumergirse en el trabajo y la lectura, y reservar las cuatro horas finales del día para sociabilizar, hacer las tareas de la casa y, lo habéis adivinado, reflexionar sobre la jornada.

Todo, de cinco de la mañana a diez de la noche, estaba pormenorizado hasta el milímetro, algo que se suele poner como ejemplo en las reglas y trucos para aumentar la productividad. Lo que es menos conocido, no obstante, es que acabó renegando del plan, pues le resultaba impracticable debido a que solo él lo seguía, y tuvo que adaptarse a los horarios comerciales, según confirma ‘The Atlantic‘. Poco a poco fue desistiendo y durante sus últimos años hasta dejaba espacio al azar, la experimentación, la creatividad. Qué será, será.

Tal vez estés atascado o has estado haciendo lo mismo durante demasiado tiempo. Sea lo que sea, el caos ayuda

Al parecer, no es tan extraño que el trabajo de los hombres de ciencia dependa en gran parte de la incertidumbre. Según argumenta el psicólogo Kevin Dunbar, entre el 30% y el 50% de los descubrimientos son de naturaleza accidental, como el de la penicilina por parte de Alexander Fleming. Por esa razón, vale la pena preguntarse si el verdadero sentido de la productividad personal y los avances como sociedad radica lejos de cartografiar (con agendas y apps del móvil) cada minuto del día.

Haz algo aleatorio

Esto no significa que el poder de la planificación deba ser subestimado. Tener claro qué quieres y a dónde vas es el primer paso en el camino correcto. Dicho esto, si únicamente te arriesgas a lo que ya estaba planeado de antemano, te estarás limitando seriamente. Al respecto, Nassim Nicholas Taleb, estadístico y autor de ‘El cisne negro’, sostiene que “algunas cosas se benefician de los choques y solo prosperan cuando se exponen a la volatilidad, la aleatoriedad, el desorden, el estrés, la aventura, el riesgo y la incertidumbre”.

Tras analizar las biografías y horarios de personajes ilustres en esto de la productividad, como Isaac Newton y el citado Benjamin Franlin, Zata Rana, periodista de negocios de ‘Business Insider‘, argumenta que el azar y el caos no solo son importantes para salirse del tiesto y ser más creativos, sino que hay algunas cosas que no podemos entender y aplicar a nuestras vidas a menos que las hayamos experimentado. En este sentido, ha ideado una norma que ayuda a simplificar esta idea abstracta. La llama la regla del 20%.

Algunas cosas solo prosperan cuando se exponen a la volatilidad, la aleatoriedad, el desorden, el riesgo y la incertidumbre

“Una de las cosas que trato de hacer con bastante regularidad es introducir un elemento perturbador en mi horario y planes. El objetivo es que aproximadamente un 20% de mi vida, se mida en día, semanas o meses, sea completamente aleatoria. Estos podrían significar subirme a un tren para ir al otro lado de la ciudad, entablar conversaciones con extraños, realizar un viaje repentino a algún lugar nuevo o tratar de hacer algo que en el pasado he rechazado porque sencillamente ‘ese no era yo’. Mi criterio es sencillo. Si me hecho durante demasiados días lo mismo, intento despejar mi mente y abrazar las posibilidades que el azar me otorga”, asegura el periodista.

Sin duda es paradójico que para adoptar las virtudes de la incertidumbre haya que seguir una regla, pero es que llegados a este punto, en el que el estrés y la rutina se adueñan de la vida con facilidad, la exposición al desorden es la mejor forma de empezar. Rana no promete que cambiará tu vida, pero confirma que a él le ha ayudado para salir de etapas confusas en su vida, pues, en definitiva, le ha cambiado (más bien, agrandado) su perspectiva de una manera que de otra forma no habría sido posible. “Tal vez estés atascado. Tal vez has estado haciendo lo mismo durante demasiado tiempo. Tal vez sea el momento de hacer algo más emocionante. Sea lo que sea, el caos ayuda”. Simplemente hay cosas que están fuera de tu zona de confort y vas a tener que moverte si quieres alcanzarlas.

MIGUEL SOLA

 

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El gurú nipón Ken Honda da las claves para mantener una relación sana con el dinero y enseña que la felicidad no la aporta la riqueza repentina

Para muchos el único propósito que tiene la vida es ser feliz. Nos esforzamos por encontrar el método que nos permita disfrutar de la existencia, ya sea dejando pasar el mundo a nuestro alrededor, esforzándonos por posicionarnos socialmente, engordar una cuenta bancaria, llenar la vida de experiencias o dejar un legado artístico. Lo cierto es cada uno tiene su modo y los japoneses emplean el suyo propio para vivir en armonía con lo que tienen.

Millones de personas ya han descubierto la fórmula para ser feliz con el dinero que poseen de Ken Honda, gurú nipón y autor superventas con más de 7 millones de ejemplares vendidos. Apodado «el método Marie Kondo para las finanzas personales», el sistema se ha convertido en indispensable para una de cada 20 personas en el territorio asiático. En su último libro ‘Dinero feliz’ da las claves para mantener una relación sana con el dinero y nos enseña que la felicidad no la aporta la riqueza repentina, sino el saber gestionar correctamente lo que tenemos.

Honda da las claves para evitar el miedo, el estrés, la rabia, el enfado y el desgaste de las relaciones personales que puede provocar el dinero

A menudo, el capital provoca miedo, estrés, rabia, enfado o incluso contribuye al desgaste de las relaciones personales. Por ello, es recomendable darle la importancia que merece y no depender de él en exceso. En el libro plantea dos cuestiones principales: ¿Cuál es tu personalidad en referencia al dinero? ¿Deseas mantener una relación más sana con él?

Las personalidades y el dinero

Cuando se trata de dinero, existen dos actitudes: o haces un buen uso o él hace uso de ti. Es posible que nos convirtamos en esclavos de lo económico, y esto se debe a que las decisiones que tomamos en nuestro pasado nos controlan. Lo principal en esta situación es enfrentarnos a aquello que nos da miedo; descubrir qué hemos aprendido del dinero a través de nuestros padres y abuelos; y entender por qué el dinero ha terminado por controlarnos.

Honda explica que, por lo general, existen cinco tipos de personalidades relacionadas con el dinero: «El indiferente, el ermitaño, el acaparador, el derrochador y el adicto a fabricar dinero». Estos caracteres se combinan entre sí para formar subtipos que nos definen como partícipes en el uso del dinero. La actitud que cada uno tiene hacia lo económico está muy ligada a cómo nos han educado desde pequeños y muchas veces nos limita a la hora de ser felices con lo que tenemos. Superar obstáculos como la ansiedad, el miedo, la duda, la culpa o el autodesprecio es posible y fundamental para abrir las puertas a nuevas posibilidades.

Ser capaces de decir gracias, incluso en las situaciones en que las cosas no salen bien, nos permite estar agradecidos con nuestro yo interior

No hay un solo camino hacia la libertad económica. De hecho, existen diferentes vías de acceso, dependiendo de la personalidad y del estilo de vida que quieras llevar. Si tu deseo no es vivir en el campo y preocuparte el mínimo posible por el dinero, sino generar unos ahorros que te permitan vivir la vida que deseas, estos consejos te resultarán útiles.

Cambia la mentalidad de la escasez

El gurú nipón señala que en estos tiempos la sociedad vive obsesionada con el dinero, por ello, el primer paso que se debe dar hacia la felicidad es liberarse del peso de la posesión, y esto se consigue cambiando la mentalidad. La concepción de que no hay suficiente dinero en el mundo limita nuestro potencial, por lo que reajustar nuestra forma de pensar nos ayudará a liberarnos.

Perdona y deja que tus heridas del dinero se curen

Nuestra actitud hacia el dinero es en gran parte heredada, por lo que debemos romper el círculo del «dinero infeliz» que hemos aprendido de forma indirecta y perdonar a aquellos que han cometido errores, incluido a nosotros mismos, porque nadie es perfecto. Ahí comienza el proceso de curación de esas heridas que nos impiden ser felices, el segundo paso de su método. A partir de este momento, nos encaminaremos hacia nuestra propia corriente de «dinero feliz».

Descubre tus dones

Todos nacemos con un talento que puede que aún esté por descubrir, pero que es necesario cultivar y compartir con el mundo. Para ello, -tercer paso- a veces debemos dejar el pasado atrás, y así poner movimiento al flujo del dinero feliz. Las personas de éxito en cualquier campo suelen adorar su trabajo, por lo que una vez que descubras cuál es tu don, todo lo que antes te parecían dificultades y obstáculos se tornarán en retos o nuevas aventuras. Cuando dejamos de limitarnos por nuestro propio pasado es cuando comenzamos a sentirnos bien con nosotros mismos.

Confía en la vida

El gurú plantea como cuarto paso que confiar en nosotros mismos y en las personas que nos rodean es la clave para que la vida sea sencilla, ya que la confianza es lo contrario al miedo, y confiar en la vida significa centrarse en el presente y dejar de preocuparse por el futuro. En la confianza habitan la creatividad y la libertad que el miedo frena con las expectativas. Cuando aprovechamos tanto lo positivo como lo negativo que la vida nos ofrece, se aplaca la ansiedad que nos detiene y comenzamos a ser nosotros mismos.

Di gracias siempre que puedas

Expresar gratitud hacia la energía que fluye en nuestras vidas permite que el dar y el recibir se conviertan en una forma de vida, es el último consejo del nipón: «Cuando la energía positiva de la gratitud entra en juego, damos pie a que el dinero entre con más facilidad en nuestras vidas».

Es habitual encontrarse con dos tipos de personas: las que se muestran agradecidas de lo que tienen y las que se quejan constantemente. Como es de esperar, las personas que saben apreciar la vida atraen más a más gente y, con ello, también las oportunidades. Ser capaces de decir gracias incluso en las situaciones en las que las cosas no salen bien nos permite estar agradecidos con nuestro yo interior. El flujo de la gratitud abre las puertas a un sinfín de posibilidades y a una vida llena de dinero feliz.

El gurú explica que la vida está hecha de experiencias, y lo memorable es aquello que vivimos, así como nuestros seres queridos. El dinero no es lo más importante de la vida, sino las personas, es decir, tú. Céntrate en llenar tu vida de cosas que te hagan feliz y en gastar tanto tu tiempo como tu dinero y energía en aquellas personas que te importan. Si lo piensas bien, aquello que te hace feliz seguramente no requiera demasiado dinero. La creatividad, el riesgo, la esperanza, la gratitud y la abundancia abren las puertas a oportunidades nuevas y esperanzadoras. Estar abiertos a la idea de dar y recibir permite a la vida devolvernos lo que nos merecemos.

FRAN SÁNCHEZ BECERRIL

 

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Un nuevo estudio podría aportar las claves que relacionan la realización de una actividad cerebral excesiva con una menor longevidad

«Si era tan listo, ¿cómo es que está muerto?«, cualquier persona que sea mínimamente aficionada de ‘Los Simpson‘ recuerda perfectamente esta frase. Una muestra de estupidez más de Homer que, en realidad, podría relacionar dos conceptos que están más unidos de lo que pensamos o, simplemente, que puede servir al periodista que escribe estas líneas para comenzar un nuevo texto. Pero, sea como fuere, un nuevo estudio da las claves que relacionan una actividad cerebral excesiva con una menor longitud de la vida.

Y es que para una vida más larga podría ser necesario tener un cerebro más tranquilo, sin demasiada actividad neuronal, según el informe. En concreto, el estudio sugiere que realizar una actividad excesiva, al menos de las células cerebrales, podría ser dañino. La investigación examinó el tejido cerebral postmortem de personas extremadamente longevas en busca de pistas que las diferenciaran de otras que murieron a los 60 y 70 años.

Los investigadores de la Universidad de Harvard analizaron el tejido cerebral donado a bancos de cerebros humanos por personas de las mencionadas edades y descubrieron que las que murieron antes de los 80 tenían niveles más bajos de una proteína llamada Rest, que reduce los genes involucrados en la actividad cerebral, en comparación con las personas más longevas.

Cabe destacar que la Rest ya había demostrado ser protector contra la enfermedad de Alzheimer. Eso sí, los investigadores no estaban seguros de qué manera protegía a las personas de la muerte o si era solo un signo de mayor envejecimiento.

Examinaron el tejido cerebral postmortem de personas extremadamente longevas y de otras que murieron a los 60 y 70 años

Como actualmente no es posible medirla en los cerebros de personas vivas, los científicos comenzaron experimentos en gusanos y ratones para probar si desempeña un papel en la longevidad. Cuando los investigadores aumentaron la Rest en un gusano común, la actividad cerebral del insecto disminuyó y vivió más tiempo. Lo contrario ocurrió cuando desactivaron un gen similar a la Rest en gusanos que suelen tener una esperanza de vida muy larga: la actividad neuronal aumentó, pero sus vidas se acortaron drásticamente.

Aunque hay más factores que son analizados, como que los ratones que carecen de la Rest también tenían más probabilidades de tener cerebros más «ocupados», incluidas las explosiones de actividad similares a las convulsiones.

Diferencias reales

Todavía no está claro cómo estas diferencias en la actividad cerebral a nivel de las células podrían traducirse en diferencias en la cognición o el comportamiento en las personas.

Bruce Yankner, profesor de genética y neurología en la Escuela de Medicina de Harvard, y director del trabajo, explica que su laboratorio ya está haciendo un seguimiento para ver si atacar a la Rest con medicamentos podría conducir a nuevas formas de tratar enfermedades neurodegenerativas o el envejecimiento mismo.

En esta línea de investigación también podría ser interesante tratar de comprender cómo las intervenciones alternativas que afectan a los ritmos neuronales (como la meditación) podrían funcionar como un tratamiento para la pérdida temprana de la memoria, apunta Yankner en el ‘The Washington Post‘.

Los cerebros donados que los investigadores estudiaron provenían de personas que murieron por diversas causas, por lo que es imposible saber si la diferencia en la Rest estaba relacionada con la probabilidad de muerte.

Angela Gutchess, profesora de psicología en la Universidad de Brandeis, destaca que cuando las personas envejecen y se hacen pruebas en escáneres cerebrales, hay muchos cambios en la actividad en la corteza prefrontal, la parte del cerebro donde los investigadores de Harvard estudiaron la citada proteína.

En algunos casos, los estudios han demostrado que los adultos mayores activan más circuitos cerebrales en comparación con las personas más jóvenes para completar una tarea, según la profesora. Pero la implicación de este cambio no está clara: estos patrones de activación pueden ser una indicación de un cerebro menos eficiente en las personas mayores, o de intentos de compensación.

  1. SÁNCHEZ

 

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Seis fases que nos ayudan a lograr cosas positivas

Debemos definir el objetivo y desearlo con fuerza, pero también hace falta un método que nos otorgue las pautas a seguir

La vida no es siempre de color de rosa, pero hay fórmulas que nos pueden ayudar a sentirnos mejor con nosotros mismos. A todos nos gustaría que nos ocurrieran más cosas positivas. Lograr un ascenso, conocer una pareja o mejorar nuestro carácter. Para conseguirlo, no solo debemos definir nuestro objetivo y desearlo con fuerza, también hace falta disponer de un método que nos otorgue las pautas que debemos seguir. En el libro Haz que suceda (Alienta, 2019), Rubén Turienzo propone seis fases muy concretas y las herramientas asociadas para lograrlo. Esta particular guía nace de su experiencia, tras haber acompañado a muchas personas en la aventura. Veamos qué fases propone y los consejos que sugiere en cada una de ellas.

Qué. Encuentra y define tu objetivo. No debemos hacer listas infinitas de propósitos, sino que tenemos que escoger pocos, pero que impliquen un auténtico reto. Edwin Locke, psicólogo y creador de la teoría del establecimiento de objetivos, comprobó que desarrollamos más nuestra vida cuando nos planteamos verdaderos desafíos, no cuando aspiramos a objetivos fáciles de alcanzar. Una de las personas que aparece en el libro de Turienzo es Miriam Gutiérrez, conocida como La Reina, campeona de España de boxeo femenino. En esta primera fase, nuestra protagonista se propuso convertirse en campeona del mundo. Un auténtico reto.

Por qué. Identifica tu motivo o propósito. Se trata de aclarar qué hay detrás de nuestros objetivos, qué elemento del pasado nos empuja o qué motivación nos mueve a plantearnos ese reto concreto. Si tenemos claro el porqué, podremos superar en mejores condiciones las dificultades y las adversidades. En el caso de Gutiérrez, su porqué iba más allá de luchar por sus hijos o su pareja. Ella quería ganar para enviar un mensaje a las mujeres maltratadas, como había sido ella en el pasado. Ese era su poderosa razón. Apenas dos meses después de encontrar su porqué, ganó el campeonato de Europa y en la actualidad va camino de conquistar el cinturón mundial.

Quién. Identifica tus recursos. Las circunstancias de cada persona condicionan sus posibilidades de alcanzar logros. No se puede negar algo tan evidente. A veces nos emocionamos con ideales maravillosos, pero no tenemos los recursos para ponerlos en marcha. La suerte existe, pero las circunstancias influyen. Esta fase trata de adecuar nuestros objetivos a la realidad. De identificar por dónde se nos escapa la energía para que nos ocurran las cosas positivas que buscamos.

Con quién. Busca aliados. Las personas que nos rodean son determinantes para nuestro bienestar. Para sentirnos protegidos o desprotegidos. Este apartado no consiste en invertir un tiempo ingente en hacer networking o red de contactos, sino en identificar específicamente qué personas y qué apoyos vamos a necesitar para lograr el objetivo que tenemos en mente.

Cómo. Dibuja tu plan de acción. En este apartado se puede utilizar una de las técnicas de priorización más sencillas, MoSCoW, por su acrónimo en inglés. Se requiere conformar un listado con aquellas acciones imprescindibles (M) para alcanzar lo que deseamos; cuáles son importantes (S); cuáles son prescindibles (C) y cuáles descartables (W). Este análisis consigue prepararnos para tomar decisiones más claras.

Cuándo. Ponte plazos, haz seguimiento y, si hace falta, prioriza. Turienzo propone que, al finalizar cada semana, dediquemos media hora a repasar los siguientes puntos:

  •  Qué elementos clave teníamos que haber conseguido (no confundir con acciones por hacer)
  •  Cuáles hemos conseguido y cuáles no
  •  Qué ha pasado en el caso de que no los hayamos alcanzado, pero sin caer en explicaciones o excusas
  •  Qué vamos a hacer para corregirlo y a quién se lo contaremos o pediremos ayuda

En resumen, las posibilidades de conseguir que nos ocurran más cosas positivas en nuestra vida personal y profesional están ligadas a nuestra capacidad para definir los objetivos. En encontrar el porqué, pero también en la medida en la que somos capaces de identificar los recursos, nuestros aliados y elaboramos un plan de acción con su seguimiento.

PILAR JERICÓ