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Si quieres vivir una vida de plenitud personal deberás interiorizar estas 10 verdades que a continuación te muestro.

 

1) La felicidad rara vez proviene de circunstancias externas.

La riqueza, la belleza, el poder o las adquisiciones materiales aportan muy poco a la consecución de una vida plena. Sin embargo, tu agradecimiento por lo que tienes en este mismo momento y tu relación armónica con los demás sí te pueden aportar grandes beneficios.

Se ha demostrado que a las personas que les ha tocado la lotería han vuelto al mismo nivel de felicidad que tenían antes de ser agraciados pasados dos meses.

2) Abandona el perfeccionismo.

Es un ejercicio inútil y sin fin. Crea estrés e infelicidad. Aprende a encontrar el punto de equilibrio.

A ver cómo se te queda el cuerpo después de ver este vídeo:

3) Tus decisiones pueden defraudar u ofender a otros.

Esto a veces es necesario para crecer y vivir auténticamente. Aquellos que te aman y quieren lo mejor para ti te aceptarán y apoyarán.

4) Potencia tus fortalezas.

Tu sabes mejor que nadie qué es lo que se te da bien. Aprovecha esta ventaja que tienes en tu favor.

 

5) No descuides tus relaciones.

Algunos te querrán incodicionalmente por lo que eres pero recuerda que incluso la llama del amor hay que avivarla. Averigua lo que hace felices a tus seres queridos e intenta complacerles.

6) Aprender a dejarlo ir.

La preocupación es el mayor gasto inútil de energía en el planeta. No merece la pena preocuparse por aquellas cosas que no dependen de ti. Si tienes que hacer algo, toma las medidas adecuadas en lugar de preocuparte.

7) No des por sentado que no puedes hacer algo.

Siempre he sido una persona tímida y que creía que no tenía una buena expresión verbal. Reciéntemente me he demostrado a mi mismo que esto era una creencia errónea que tenía. Sólo tienes que intentarlo y ponerle empeño.

8) La culpa es una emoción incapacitante.

La preocupación y la culpa son dos emociones que no nos aportan nada bueno y no nos dejan avanzar. No sirven para nada. Deséchalas de tu mente.

9) Ejercita tu concentración.

La capacidad de concentración es clave en esta vida. Si eliminamos nuestra mente de distracciones y ponemos nuestros 5 sentidos en la tarea que estamos haciendo nos saldrá todo mejor.

10) La vida es corta.

Tienes un número limitado de días en esta tierra. No pierdas el tiempo en preocupaciones, enojos o frustraciones. Saca el máximo partido de este momento y del siguiente y del siguiente y del siguiente. . .

 

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Un estudio de una universidad norteamericana señala que existe conexión entre lo saludable de nuestra alimentación y nuestra salud mental

Todos sabemos que la comida basura no es lo más saludable que podemos consumir en nuestra dieta alimenticia. Su exceso de grasas, sal y azucares la convierten en una bomba calórica que puede afectar a nuestra salud si la tomamos con cierta regularidad.

Lo que no sabíamos, y acaba de descubrirnos un nuevo estudio de la Universidad de Alabama en Birmingham (Estados Unidos), es que también es responsable del incremento de los casos de depresión, sobre todo entre los jóvenes.

 

Los investigadores de este centro educativo analizaron la orina de un grupo de estudiantes de secundaria, encontrando altos niveles de sodio bajos niveles de potasio, lo que se traduce, en términos alimentarios, en comida poco saludable.

Más fruta y verdura

«Altos niveles de sodio se dan a causa de una alimentación basada en alimentos altamente procesados«, ha señalado la autora principal del estudio Sylvie Mrug, presidenta del departamento de psicología de la Universidad de Alabama en Birmingham citada por CNN. «Esto incluye comida basura, precocinados y refrigerios poco saludables», ha indicado.

«Nuestro estudio muestra la necesidad de prestar atención a lo que comen nuestros hijos»

El bajo nivel de potasio está provocado por una dieta en la que no se consumen frutas o verduras, como espinacas, tomates, plátanos, naranjas o aguacates, y en la que se echa de menos el yogur e, incluso, el salmón.

Al mismo tiempo, se les realizaron (a ellos y a sus padres) unos cuestionarios para evaluar su estado mental. Tras un año y medio, se volvieron a realizar análisis de orina a los alumnos y se les volvió a pasar el cuestionario, demostrando que aquellos con niveles más altos de sodio y más bajos de potasio mostraban una mayor predisposición a la depresión.

“La depresión entre los adolescentes en los Estados Unidos ha aumentado en un 30 por ciento en la última década, y queríamos saber por qué y cómo disminuir este número. Se han realizado pocas investigaciones sobre la relación entre la dieta y la depresión. Nuestro estudio muestra la necesidad de prestar atención a lo que comen nuestros hijos», afirma Mrug.

Comer mejor, sentirse mejor

A pesar de lo pequeña de la muestra (solo 84 alumnos), «los resultados del estudio tienen sentido”, afirma la dietista Lisa Drayer, “si los adolescentes incluyen más alimentos ricos en potasio en su dieta, es probable que tengan más energía y se sientan mejor en general, lo que puede conducir a una mejor sensación de bienestar y una mejor salud mental», añade.

La dieta mediterránea se ha revelado perfecta para evitar la depresión, según un estudio europeo

Estudios anteriores también han encontrado vínculos entre la comida basura, los productos procesados y la depresión en adultos. Un estudio en nuestro país, realizado sobre el seguimiento a 9.000 personas, concluyó que existe un 48% más de riesgo de depresión en aquellas personas que comen más alimentos procesados.

 

Igualmente, otra investigación a nivel europeo sostenía que aquellas personas que seguían una dieta mediterránea sana y dejaban de lado los procesados habían reducido el riesgo de sufrir depresión.

La dieta, no obstante, no es el único elemento que afecta al aumento de la depresión entre los jóvenes. Los expertos culpan a elementos tales como la falta de sueño, un uso excesivo de las redes sociales e, incluso, al miedo al cambio climático

EL CONFIDENCIAL

 

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Vamos a intentar que duermas como una marmota casi desde el primer día: solo tienes que seguir unas fáciles prácticas

Algunos empiezan las vacaciones hoy, otros están todavía disfrutando de unos días de descanso y quizás a ti ya se te han acabado y te toca volver a la rutina. Di adiós a no hacer nada, a disfrutar del chiringuito o a ese viaje que has hecho a ese destino tan paradisiaco. Toca volver a trabajar.

Aparte de la tristeza que te entrará por tener que volver al día a día, hay algo que a (casi) todos nos afecta mucho en la vuelta a nuestra actividad laboral. Sí, estamos hablando de nuestra tormentosa relación con el sueño.

  1. MARTÍNEZ

Entre el 10 y el 15 por ciento de los españoles tiene problemas para conciliar el sueño o se despierta durante largos periodos de tiempo durante la noche

 

Venimos de pasarnos el despertador por el arco del triunfo, acostándonos tarde, levantándonos cuando el sol ya está alto, no perdonando la siesta y eso afecta, y afecta mucho, a nuestro sueño, por lo que la vuelta a la normalidad se nos puede hacer muy dura: muriéndonos de cansancio por la mañana e incapaces de cerrar los ojos por la noche.

Volver a la rutina

Es por eso que, gracias a los consejos de ciertos expertos citados por el diario Mirror, vamos a intentar paliar esos efectos secundarios de las vacaciones y conseguir que duermas como una marmota casi desde el primer día: solo tienes que seguir unas fáciles prácticas.

El doctor Neil Stanley, antiguo director de la Sociedad Británica del Sueño, rompe el mito existente de que el verano es fantástico para descansar y recuperar las horas de sueño que hemos perdido en el resto del año. «A nuestro cuerpo le encanta la rutina. De hecho, los mayores casos de somnolencia se dan porque somos irregulares en las horas de ir a la cama y levantarnos”, señala

Decimos que las vacaciones son para recuperar sueño, pero es todo lo contrario

“Las vacaciones son sólo una versión exagerada de esto, ya que perdemos los horarios, a menudo durante varias semanas, continúa. Y eso, según Stanley lo que provoca es que nos sintamos “irritables y desorientados en lugar de rejuvenecidos”. ¿Y qué podemos hacer ante este panorama tan desolador? Este experto en terapia de sueños tiene algunos trucos.

Siete consejos

Acuéstate pronto. Los días previos a tener que volver al trabajo, intenta acostarte cada vez más pronto, intentándote adaptar al horario que es el habitual cuando estás trabajando. Con ello, conseguirás ir reseteando tu reloj corporal y te será más fácil adaptarte al cambio. Si no pudieras hacerlo durante unos días, intenta, al menos, acostarte una hora antes de lo normal el día antes de volver a la oficina, eso ayuda a tu cerebro a adaptarse al cambio de hora en el que te despiertas.

 

Luz y oscuridad. Por la mañana, intenta recibir luz en cuanto puedas, ya que eso pone en “alerta” a tu cuerpo. Si es posible, trata de ir al trabajo andando y disfrutar de la claridad del día. Por la noche, para conciliar mejor el sueño, debes intentar atenuar las luces en tu casa al menos una hora antes de ir a la cama.

Desconexión tecnológica. Al mismo tiempo, también una hora antes de irte al dormitorio, evita ver la televisión, el portátil, la tablet o el teléfono móvil. Al respecto de los dispositivos móviles, Stanley indica que emiten un tipo de luz que engaña a nuestro cerebro para que piense que aún es de día, lo que hace que nos “despierte cuando lo que queremos es dormir”.

La famosa función Snooze de tu móvil o despertador puede ser un remedio peor del que pensabas

No retrases la alarma. Usar la función de repetir alarma es lo peor que podrías hacer, aunque disfrutes esos minutos extra de sueño. Si hace eso, según Stanley, “puedes volver a caer en un sueño profundo y te costará más despertarte, siendo un “shock” para tu cuerpo”… y hasta tienes deseos profundos de volver retrasar la alarma, generando un círculo vicioso y llegando tarde.

Programa tus comidas. A la hora que comes y cenas también afecta a tu reloj interno. Establecer horarios fijos de comida ayuda a las personas a soportar mejor los cambios en las rutinas de sueño. Así, intenta comer a la misma hora todos los días para mantener tu reloj interno y regular tu sueño.

  1. PALMERO

Otra noche más que no has pegado ojo por culpa de las altas temperaturas. No te preocupes. A continuación tienes diez consejos para que puedas dormir a pierna suelta en estos meses de verano

 

Y ojo a lo que comes. Comer y beber demasiado antes de irte a dormir afecta a tus ciclos de sueño, por lo que procura, si te vas a dar un atracón, hacerlo tres horas antes de ir a la cama. Además, evita la cafeína por la tarde y si consumes alcohol, hazlo 3-4 antes de acostarte. El alcohol, aunque nos provoca sueño, es muy dañino para nuestro sueño.

No mires el reloj. Todo lo hemos hecho alguna vez cuando no podemos dormir. Miramos el reloj y vemos la hora que es. Esto, según los expertos, activa nuestro cerebro, que cuenta las horas que nos quedan hasta que suene el despertador, y nos genera ansiedad ante la imposibilidad de dormir.

EL CONFIDENCIAL

 

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El mercado del té ha aumentado en nuestro país, pero sigue siendo unas cuatro veces menor que el del café. Según los estudios, puede que nos estemos equivocando

En la cultura popular, España es tierra de cafés. El té lo identificamos con la flema inglesa, los ancianos y los hospitales, y últimamente también con los locales modernos que nos cobran un ojo de la cara por un poco de agua caliente con hierbas supuestamente milenarias.

Aquí nos gusta trasnochar, dormir poco, parar dos horas para comer y, cuando el cuerpo no aguanta más, meternos un buen chute de cafeína, a ser posible de pie en una barra y a toda prisa. La bebida en cuestión cuanto más negra y fuerte mejor, y muchas veces con media taza de leche entera, caliente hasta quemarnos la lengua para que flote la nata.

Los polifenoles, presentes sobre todo en el té verde, captan radicales libres y pueden proteger a las células de sufrir daños en el ADN

Las últimas informaciones sobre el café son más bien positivas y no se trata de dejarlo de un día para otro: es una fuente de antioxidantes, incluso descafeinado (científicos de la Universidad de Granada y de la Estación Experimental del Zaidín publicaron un estudio al respecto en 2015) y se ha asociado a una mayor longevidad, a la prevención de la diabetes, una mayor facilidad para quemar grasas y beneficios para la salud cardiovascular, incluido el de reducir el riesgo de infarto.

Sin embargo, no creemos que su protagonismo absoluto en las mañanas esté justificado. Ahí van unos cuantos argumentos en favor del té.

Té contra el cáncer

El Instituto Nacional del Cáncer (INC) tiene en su web un apartado sobre esta bebida con los datos conocidos hasta ahora: se piensa que los polifenoles, sustancias químicas de las plantas en las que se incluyen las catequinas, y que están más presentes en el té verde que en el negro (y parece que más en el preparado que en las bolsitas listas para beber), son antioxidantes. «Tienen una considerable actividad captadora de radicales libres y pueden proteger a las células de sufrir daños en el ADN causados por las especies reactivas al oxígeno. Se ha demostrado en estudios de laboratorio y con animales que también inhiben la proliferación celular en los tumores«.

Entre otros beneficios, también dicen desde el INC que «inhiben el grado de invasión de las células del tumor«. En otras palabras, pueden ralentizar y hacer menos agresiva la enfermedad. Añaden que para conseguir la mayor concentración de estas sustancias es mejor tomar el té caliente.

Los flavonoides, presentes en el té negro, verde, blanco y ‘oolong’, disminuyen el riesgo de sufrir enfermedades del corazón y mejoran el funcionamiento cardiovascular. El café molido es antioxidante, pero menos que el té. El verde, además, parece que contribuye a bajar la presión sanguínea, y si lo tomas con limón exprimido añades vitamina C, que ayuda a absorber mejor los antioxidantes.

Según un estudio del Columbia University’s Medical Center reseñado por ‘Prevention‘ las mujeres con cáncer de mama que eligen el té pueden mejorar su respuesta a la enfermedad. Aunque la muestra de la investigación era pequeña (40 mujeres), a los dos meses de tratamiento los análisis mostraron una diferencia significativa entre las que recibieron extracto de té diariamente y las que tomaron un placebo. El té pareció afectar a su nivel de crecimiento de hepatocitos, relacionados con la regulación del crecimiento de las células y por tanto con el cáncer.

Aunque hay datos contradictorios que aconsejan seguir estudiando cuáles son las mejores preparaciones y tipos de té, distintos estudios han demostrado cualidades de la infusión para prevenir los cánceres de colon, esófago, seno, ovario, próstata y pulmón.

Obesidad

Otro beneficio sugerido por la ciencia, concretamente para el té verde, tiene que ver con algo que solemos asociar al café: la energía. En un experimento con ratones, los que tomaron extracto de esta bebida aumentaron su resistencia física, mejoraron la oxidación de grasas y activaron su metabolismo.

En otra investigación de laboratorio se comprobó el buen efecto del té verde para combatir la obesidad provocada por las malas dietas y el síndrome metabólico (o de resistencia a la insulina) en ratones alimentados a base de grasa. En 16 semanas de tratamiento con extracto de la bebida se redujo su masa corporal, disminuyó su glucemia en ayunas y su nivel de insulina plasmática y bajó su resistencia a la insulina.

El café en gran cantidad es adictivo y puede provocar ansiedad. El té en cambio, a largo plazo, reduce la llamada hormona del estrés

La ciencia ha estudiado otro posible efecto del té: disminuir las alergias. Un equipo de investigadores japoneses encontró una relación entre la catequina EGCG, abundante en el té verde, y una mayor inmunidad contra alérgenos en el pelo de gatos y perros, polvo y polen.

El café en grandes cantidades es adictivo, por la cantidad de cafeína (más del doble que el té), y puede contribuir a la ansiedad. También puede provocar dolores de cabeza. El té en cambio, con varias tazas al día a largo plazo, reduce la producción de la llamada hormona del estrés. Otro potencial problema del café es que aumenta la presión sanguínea. Y sin filtrar (capuchino, ‘espresso’…) puede subir el colesterol ‘malo’.

Aunque no es tan peligroso como algunos creen, está demostrado que el café no es lo mejor para las embarazadas. En dosis superiores a 200 mg diarios puede llegar al feto y aumentar el riesgo de aborto, y en grandes cantidades (cuatro o cinco tazas cargadas cada jornada) incluso provocar problemas en su desarrollo. Si estás esperando un bebé, puedes tomar una cucharadita de instantáneo o una taza pequeña, pero probablemente sea mejor idea pasarse al té. Además el café causa acidez, uno de los problemas más habituales en las mujeres encintas.

Unas píldoras más de té

  • Un estudio canadiense (del University of Calgary’s Hotchkiss Brain Institute, especializado en neurociencia) con caracoles mejoró la memoria en aquellos animales que habían sido sumergidos en agua con epicatequina, antioxidante que se encuentra en el té verde y el chocolate. Los autores creen que, por lejos que estemos evolutivamente de los caracoles, nuestras neuronas no funcionan de forma muy diferente a este respecto.
  • El té blanco reduce el riesgo de obesidad.
  • El té es alcalino, de nuevo especialmente el verde y, aún más, el de hierbas, así que está muy recomendado para los que desean seguir dietas de este tipo.
  • Está recomendado para prevenir la diabetes tipo 1.
  • Ayuda a prevenir la osteoporosis.
  • El té verde tiene L-teanina, un aminoácido que puede contribuir a contrarrestar algunos efectos negativos de la cafeína.
  • El té hecho con brotes y hojas jóvenes puede contener flúor en buenas dosis para la salud dental

 

Raquel Márquez

 

La dieta puede hacer mucho por tus emociones. Lo que comemos nos altera o nos calma y una experta nos da las claves para mantener a raya el estrés intenso continuo

Nueve de cada diez españoles han sentido estrés en el último año y cuatro de cada diez lo han hecho de forma continuada. Son datos del estudio ‘Percepción y hábitos de la población española en torno al estrés’, elaborado por CinfaSalud en colaboración con la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS). Según el mismo trabajo, el estrés, cuyo segundo síntoma más señalado por quienes lo padecen de modo intenso y frecuente es la ansiedad (el primero es la irritabilidad), afecta en mayor medida a las mujeres que a los hombres; y por edades, los menores de 45 años lo presentan en mayor grado.

¿La alimentación juega algún papel en la ansiedad? Sin duda. La investigación más reciente al respecto, realizada por The North American Menopause Society, indica que la cantidad de grasa abdominal puede incrementar significativamente el riesgo de sufrir ansiedad en mujeres que rondan los 50 años. Según la doctora JoAnn Pinkerton, directora ejecutiva de dicha Sociedad, «los cambios hormonales pueden estar involucrados en el desarrollo de la ansiedad y la obesidad abdominal, debido a sus funciones en el cerebro, así como en la distribución de la grasa. Este estudio proporciona información valiosa para los profesionales de la salud que tratan a mujeres de mediana edad, porque implica que la relación cintura-altura (medida que considera que hay obesidad cuando el perímetro abdominal mide más que la mitad de la altura) podría ser un buen marcador para evaluar la ansiedad de los pacientes.

«Comer es un acto emocional y los sabores pueden reconfortarnos y aportarnos calma», Mareva Gillioz

Más allá de este estudio, para generalizar a toda la población, hemos hablado del vínculo ansidedad-alimentación con Mareva Gillioz, dietista integrativa y coach nutricional. Nos cuenta que «ese vínculo existe desde el momento en que comer también es un acto emocional. Cuando comemos y tenemos un sabor en boca lo vamos a asociar a emociones que nos pueden reconfortar y aportar calma».

 

Hoy en día, según apuntaba el estudio avalado por la SEAS, las principales causas de este estrés continuado son la falta de tiempo, el cansancio y la falta de sueño, los problemas laborales… En general, los asuntos familiares generan mayor ansiedad que los económicos, que son más comunes en las personas con hijos que sin ellos.

Como señala Gillioz, «hoy día hay una mala gestión del estrés. Tenemos ritmos de vida que no son nada naturales, no vemos la luz del día, tenemos horarios poco racionales, nuestro sistema hormonal se ve alterado, no dormimos bien y la máquina que es el cuerpo no responde correctamente. Si a esta máquina que está debilitada le doy una alimentación que está muy industrializada y química tenemos ya el cóctel molotov. La cosa empieza por el estrés, luego llega la ansiedad, la depresión y el insomnio. Es todo un ciclo que se va retroalimentando».

Alimentos que afianzan las emociones

¿Podemos cortar con este círculo vicioso mediante la alimentación? La especialista señala que sí: «Hay una buena noticia y es que hay alimentos que son afines a nosotros. El dulce va a ser siempre un sabor que va a reconfortarnos. Pero hay un tipo de dulce que puede ser más estable que el de la bollería industrial (cuyos sabores son extremos), y es el de la fruta y los carbohidratos. Este tipo de dulce no te va a alterar ni a crear picos de insulina, ni a provocar ningún tipo de adicción. Es un alimento completo y real. Nada que ver con el dulce que ya viene saturado y que el ser humano a nivel emocional va a querer repetir, por lo que puede crearnos ansiedad, porque existe un punto de adicción. Si a este dulce le añadimos grasas saturadas y aditivos… y además nos dejamos llevar por el marketing que lo rodea, vamos a querer comerlo, creyendo que nos va a tranquilizar. Es el alimento y el entorno el que crea un mensaje y un afianzamiento de una emoción«.

«Dieta variada, local, ecológica y rica en fibra fermentable. Hay que alimentar bien la microbiota»

La microbiota, ese conjunto de microorganismos que se encuentra en nuestra piel, nuestros pulmones, pero fundamentalmente en el intestino, tiene un papel protagonista en las emociones, por raro que pueda parecer a primera vista. Según indica Mareva Gillioz, «la microbiota son las bacterias que conviven con nosotros desde el principio de nuestra vida. En el intestino es donde más cantidad de bacterias tenemos y ellas van a modular todo lo que es ese ‘segundo cerebro’ que está en el intestino, donde fabricamos más del 80% de la serotonina, uno de los neurotransmisores con el que notamos y vivimos la parte de alegría, de felicidad. La alimentación que indirectamente le vamos a aportar va a modular también nuestro sistema emocional. Si nutro bien mi microbiota, lo voy a notar muchísimo. Porque tampoco hay que olvidar que es en el intestino donde reside más del 70% de nuestro sistema inmunitario; y quien dice sistema inmunitario dice vínculo con el resto de los sistemas».

¿Cómo alimentar entonces nuestra microbiota para evitar la ansiedad? Mareva nos da las pautas: «Dieta variada, local y si es ecológica mejor. Pero sobre todo debe ser rica en fibra fermentable. Esto quiere decir que debemos tomar granos integrales, especialmente arroz integral y avena. También tenemos el almidón resistente, que se encuentra en tubérculos como la patata, el boniato o el plátano verde. Si los cocinamos y los dejamos reposar 24 horas en nevera (se pueden recalentar), cambia a nivel de formato molecular su presentación y ese almidón, que es retrógrado, se trasforma en fibra ideal, el plato favorito de nuestra microbiota«.

El secreto de una alimentación que nos acerca a un estado mental de tranquilidad está, como indica la especialista, «en readoptar esa dieta típica de la abuela, con legumbres y cereales integrales. La idea también es tomar alimentos ricos en pigmento, es decir, coloridos. Frutas y verduras como base, incluyendo por ejemplo zanahorias, que tienen fibra fermentable, cúrcuma, que es antiinflamatoria. Y no podemos olvidar buscar fuentes de omega 3, como el pescado azul y las semillas».

Este ácido esencial, el omega 3, es un buen aliado contra los desórdenes de ansiedad. Así lo mostró un estudio realizado por científicos de distintos hospitales universitarios de Japón, Corea y Taiwán, que confirmó la conveniencia de utilizar estas grasas saludables como parte del tratamiento contra este estado mental, también a modo preventivo, gracias a sus efectos antiinflamatorios y neuroprotectores.

Ojo con los alimentos que inflaman

La doctora Eva Selhub es una reconocida psiquiatra de Harvard especializada en el estrés. Ella también apunta a la necesidad de volver a la dieta ‘de toda la vida’: «Los estudios que han comparado las dietas tradicionales, como la mediterránea y la japonesa, con la ‘occidental típica’ han demostrado que el riesgo de depresión es de entre un 25 y un 35% más bajo en aquellos que optan por las primeras. Los científicos explican la diferencia, porque estas dietas tradicionales tienden a ser ricas en verduras, frutas, granos enteros, pescado y marisco; y contienen solo cantidades modestas de carnes magras y lácteos».

Está claro qué debemos tomar, pero ¿qué alimentos evitar? Mareva Gillioz indica la importancia de «no saturar la dieta de sabores extremos, ni de azúcares y harinas refinadas. Con la bollería industrial, los snacks cargados de grasas trans… proinflamamos el cuerpo. Y no hay nada peor que la inflamación para desarrollar después enfermedades. No solo hablamos de ansiedad y de estrés, sino de muchas otras, como el párkinson y el alzhéimer. Porque llega un momento en que la mucosa intestinal está tan inflamada y dañada que se hace porosa, pemeable, y en vez de tener un efecto de barrera y de protección, empieza a convertirse en algo más frágil y comienzan a poder pasar sustancias tóxicas y moléculas demasiado grandes, que para el sistema inmunitario se presentan como un enemigo«.

En la misma línea, Eva Selhub señala que conviene «prestar atención a cómo comer diferentes alimentos nos hace sentir, no solo en ese momento, sino al día siguiente. Hay que tratar de seguir una dieta ‘limpia’, lo que significa dejar de lado los alimentos procesados y con exceso de azúcar. Y consumir alimentos fermentados como el kimchi, el miso, el chucrut o la kombucha«.

Un apunte más, porque como comenta Gillioz, «si bien la alimentación es fundamental para combatir la ansiedad (no nos excedamos tampoco con los estimulantes, probemos a cambiar un café por un té verde y a combinar el cacao con la algarroba), no hay que olvidar la higiene de vida; esto es, dormir las horas que nos toca a las horas que nos toca, olvidar la televisión por la noche y pasar a leer un buen libro… Eso ayudará a llevar una alimentación mejor, porque el estado emocional ya será bueno». Poco a poco nuestro cuerpo comenzará a notar estos cambios y nuestra mente también

Sandra Sánchez

 

Resultado de imagen de LA REGLA 50/50 PARA RECORDAR SIEMPRE EL 90% DE TODO LO QUE LEES

¿Harto de acabar un libro y sentir que no lo has leído? ¿Estás preparándote para un examen muy exigente? Tan solo necesitas un lápiz, un bolígrafo y dedicar tiempo a tomar notas

Muchos métodos escolares que tienen como objetivo despertar la mente del niño se basan en la repetición de una estructura, ya sea matemática o lingüística. No en vano, el aprendizaje se reduce a solo dos cosas: repetición y la relación de lo aprendido con el conocimiento ya existente. Los conceptos no serían nada si no pudiésemos buscarles el sentido dentro de otro conjunto de conceptos. Y el objetivo final de aprender no es más que aplicar lo aprendido cuando conviene, en la vida cotidiana y sus problemas.

Thomas Oppong es una de las mentes más brillantes de la actualidad. Es fundador de la empresa AllTopStartups y ha escrito sobre creatividad, superación personal y productividad en diversos medios como ‘Business Insider’, ‘Forbes’ o ‘Entrepeneur’. Para él, si quieres retener algo en la cabeza, tan solo debes repetirlo muchas veces hasta que se haga un hueco en tu cerebro. «Piensa en algo con la suficiente frecuencia y el recuerdo llegará automáticamente», afirma en ‘Medium‘. «Todo lo que aprendes no se tiene por qué olvidar, pero a veces se vuelve más difícil si no piensas en ello lo suficiente o no buscas atajos mentales para llegar al recuerdo».

La mente es como un músculo. Cuanto más se ejercita, más fuerza adquiere

Por ello, uno de los trucos más efectivos para que no se te pase nada es la conocida regla 50/50, es decir, dedicar la mitad de tu tiempo en aprender, procesar, retener y recordar información y la otra mitad a explicar lo aprendido. «Por ejemplo», señala Oppong, «en lugar de leer entero un libro, tan solo lee la mitad y, antes de continuar, recuerda, comparte o escribe las ideas clave que ya has interiorizado hasta ese punto».

«La mente es como un músculo», observa el empresario. «Cuanto más se ejercita, más fuerza adquiere. Durante miles de años, las personas han comprendido que la mejor manera de entender un concepto siempre es explicárselo a los demás. Como dijo Séneca en su día, ‘cuanto más enseñamos, más aprendemos‘. Tus ideas nunca serán tan eficientes como tu habilidad para hacer que otros las capten».

Si te estás preparando para un examen, escribe esquemas a mano, resúmenes y toma pequeñas notas a pie de página

Según una investigación, los alumnos conservan aproximadamente el 90% de lo que aprenden cuando se lo explican o enseñan a otra persona, o bien lo aplican de inmediato. «Cuando compartes algo con alguien, te acuerdas mejor del contenido de lo que has contado», puntualiza Oppong. «Desafías tu comprensión y te obligas a pensar. Todo lo que debes hacer es enseñar a otros, no solo por ellos, sino por ti».

Este enfoque tiene mucho que ver con la técnica de Feynman, un físico teórico estadounidense que fue condecorado con el Premio Nobel de Física en el año 1965 gracias a sus contribuciones al desarrollo de la electrodinámica cuántica. Pero donde también aportó sus saberes fue en el terreno de la mente y el aprendizaje. «Aprenda enseñando a otra persona un tema en términos simples para que pueda identificar rápidamente los agujeros de su conocimiento», según reza el método. Esto fue especialmente útil para él ya que le ayudó a explicar temas tan densos como la física cuántica a cualquier persona, independientemente de su nivel intelectual.

¿Eres de los que por más que intentan asimilar conceptos no consiguen recordarlos? Pues quizás es que estás haciendo algo mal… Pero no te preocupes, ¡tiene solución!

Otro de los trucos más comunes, recomendados siempre por todo buen profesor a la hora de preparar a sus alumnos para un examen, es el de anotar todo lo nuevo que has estudiado. «Escribir lo que aprendes de vez en cuando ha demostrado ser una excelente manera de consolidar los nuevos conocimientos en tu cabeza»reconoce Oppong. De ahí la validez del método a la hora de prepararte para una prueba de conocimientos: realizar esquemas, resúmenes y tomar pequeñas anotaciones a lo largo de los apuntes hace mucho más fácil la interiorización de conceptos.

Un cuaderno y un bolígrafo

Muchos investigadores afirman que el uso de lápiz y papel crea un vínculo cognitivo más fuerte que simplemente la escritura. Como cuando te tienes que enfrentar a un problema matemático o de lógica, en cuyo caso lo mejor será ilustrarlo con un dibujo.

En un estudio académico, se pidió a estudiantes universitarios que tomaran notas mientras veían charlas TED. Algunos lo hicieron a mano, y otros directamente pasaron las notas a ordenador. Más tarde, los científicos les sometieron a un pequeño examen. Así, descubrieron que aquellos que usaron portátiles obtuvieron peores resultados en las preguntas conceptuales, a pesar de que habían podido escribir más palabras que los que las tomaron a mano. «Por lo tanto», concluye el empresario, «si estás tratando de recordar lo que has leído o si tu objetivo es aprender muchas cosas en relación a un tema que estás estudiando, lo mejor será que uses un cuaderno y un bolígrafo»

  1. ZAMORANO

 

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Una investigación muestra que la médula espinal contribuye a la función compleja de la mano

 

A menudo pensamos que nuestro cerebro está en el centro de la función y el control motor complejo. Pero ahora un equipo canadiense de investigadores ha descubierto el papel de la médula espinal a la hora de controlar nuestras manos.

Varios circuitos motores viajan a lo largo de nuestra columna vertebral y controlan cosas aparentemente simples como el reflejo del dolor en los humanos y algunas funciones de control motor en los animales.

Ahora, una nueva investigación de Western University, publicada en Nature Neuroscience, ha demostrado que la médula espinal también es capaz de procesar y controlar funciones más complejas, como la posición de su mano en el espacio externo. “Esta investigación abre una nueva área de investigación para preguntarnos qué más se hace a nivel espinal y qué más nos hemos perdido hasta ahora en este dominio”, señala el investigador principal Andrew Pruszynski, profesor en la Escuela de Medicina y Odontología Schulich de Western University.

Este tipo de control manual requiere entradas sensoriales de múltiples articulaciones, principalmente el codo y la muñeca. Anteriormente se pensaba que estas entradas eran procesadas y convertidas en comandos motores por la corteza cerebral del cerebro.

Un robot que mueve manos

Usando tecnología robótica especializada, un exoesqueleto de tres grados de libertad, se pidió a los sujetos que mantuvieran la mano en la posición del objetivo y luego el robot lo empujó lejos del objetivo, obligando a flexionar o extender simultáneamente la muñeca y el codo. Los investigadores midieron el tiempo que tardaron los músculos en el codo y la muñeca en responder al golpe del robot y si estas respuestas ayudaron a que la mano volviera al objetivo inicial.

Al medir la latencia, o “retraso”, en la respuesta, pudieron determinar si el procesamiento estaba ocurriendo en el cerebro o en la médula espinal.

“Descubrimos que estas respuestas suceden tan rápidamente que el único lugar desde el que se podrían generar es en los propios circuitos vertebrales”, dijo el investigador principal del estudio, Jeff Weiler, del Schulich Medicine & Dentistry. “Lo que vemos es que estos circuitos vertebrales no se preocupan realmente por lo que está sucediendo en las articulaciones individuales, les importa dónde está la mano en el mundo externo y generan una respuesta que intenta volver a poner la mano en su lugar. ”

Los circuitos vertebrales no se preocupan por lo que está sucediendo en cada articulación, les importa dónde está la mano en el mundo externo

Esta respuesta generada por la médula espinal se denomina “reflejo de estiramiento” y anteriormente se pensaba que era muy limitada en términos de cómo ayuda al movimiento. “Históricamente, se creía que estos reflejos espinales solo actúan para restaurar la longitud del músculo a la posición anterior a que se produjera el estiramiento”, aclara Pruszynski. “Estamos mostrando que realmente pueden hacer algo mucho más complicado: controlar la mano en el espacio”.

Este hallazgo se suma enormemente a nuestra comprensión de la neurociencia y la neurocirugía y proporciona nueva información y objetivos para la ciencia de la rehabilitación.

“Una comprensión fundamental de los neurocircuitos es fundamental para realizar cualquier tipo de progreso en el frente de la rehabilitación”, explica Pruszynski. “Aquí podemos ver cómo este conocimiento podría llevar a diferentes tipos de regímenes de entrenamiento que se centran en los circuitos de la columna vertebral”.

 

EL INDEPENDIENTE

 

Resultado de imagen de EL LABERINTO DEL ESTRÉS: POR QUÉ SE HA CONVERTIDO EN LA ENFERMEDAD DE ESTE SIGLO

Uno de cada seis estamos condenados a padecer algún tipo de ansiedad. El estrés ya es la primera enfermedad mental, por delante de la depresión. ¿Es evitable?

La ansiedad se ha convertido a lo largo de la última década en la primera enfermedad mental, por delante de la depresión. ¿Una epidemia del siglo XXI? Sin duda, ya que el diagnóstico de Trastornos de Ansiedad Generalizada (TAG) ha crecido exponencialmente, hasta el punto de que, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada diez habitantes del planeta sufre hoy sus síntomas.

Circunscribiendo el problema a nuestras fronteras, un tercio de los adultos españoles reconoce sentirse estresado con frecuencia y, de ellos, más de la mitad acabará desarrollando alguna enfermedad psíquica o física relacionada con tal padecimiento (ansiedad y estrés no son exactamente sinónimos: la frecuencia y gravedad del segundo puede provocar la primera). Familia y bolsillo son las dos principales causas de una zozobra que afecta particularmente a los menores de 45 años y a las mujeres (que tienen, según una reciente investigación de la Universidad de Cambridge, el doble de probabilidades de padecerla). Otro factor significativo: tener responsabilidades familiares, hijos o parientes a cargo.

La ansiedad es, en gran medida, resultado directo de nuestro estilo de vida, lo que ha hecho que el perfil de afectados por esta enfermedad se haya modificado, abriéndose en los últimos años. Aquel que piense todavía en varones de mediana edad con exitosas carreras profesionales y grandes responsabilidades a sus espaldas yerra, ya que los estudios demuestran que afecta tanto a mujeres como a hombres de distintos grupos de edad y con perfiles profesionales y vitales bien diferenciados.

“La ansiedad –informa la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés– es una emoción natural que comprende las reacciones de los seres humanos ante la amenaza de un resultado negativo o incierto. Este tipo de reacciones se producen ante los exámenes, al hablar en público, al sentirse evaluados, en situaciones sociales, o ante cualquier situación que nos resulte amenazante”. El verdadero problema se produce cuando sus síntomas ensombrecen actividades y momentos que no conllevan motivo aparente para la inquietud. La vida se convierte en una preocupación constante y desproporcionada.

LA ANSIEDAD ES RESULTADO DIRECTO DE NUESTRO ESTILO DE VIDA, LO QUE HA HECHO QUE EL PERFÍL DE AFECTADOS SE AMPLÍE

Rafael Santandreu, psicólogo y autor de best sellers de divulgación científica, como El arte de no amargarse la vida o Ser feliz en Alaska, que ya han vendido un millón de ejemplares, enfoca no tanto al contexto como a nosotros mismos: “El 95% del estrés que sufrimos nos lo provocamos nosotros con nuestros pensamientos. El problema está en que continuamente nos decimos ‘si pasase tal cosa, sería terrible’, pero otras personas en la misma situación sienten emociones diferentes. Y están bien. Ya lo dijo Epicteto en el siglo I: No nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede”.

Santandreu pone el acento en lo que él mismo, amigo de conceptualizaciones cristalinas, ha denominado necesititis: “Creemos que necesitamos mucho para estar bien. Nuestra sociedad produce más y más necesidades inventadas, que provocan super exigencias. Tener deseos está bien, pero convertirlos en auto exigencias, no. En la actualidad, para ser una persona mínimamente presentable tienes que tener estudios y hablar algún idioma, ser extrovertido y tener una gran vida social y muchos amigos, buena presencia, haber viajado, una casa bonita y ordenada, un buen coche… Al final, nuestra mente está llena de obligaciones, no solo para nosotros, también para los demás, que nos vuelven inflexibles y amargados”.

 

IDENTIFICACIÓN Y TRATAMIENTO
El hecho es que, según las estimaciones de los expertos, al menos una de cada seis personas sufrirá a lo largo de su vida algún tipo de trastorno relacionado con la ansiedad. Pueden ser ataques de pánico más o menos esporádicos; fobia social –el miedo persistente a una o varias situaciones sociales por temor a que resulten conflictivas y/o embarazosas–; quizá sea un Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC), e incluso un Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG). La primera clave a la hora de combatir la ansiedad, como cualquier otra enfermedad, es identificarla y tratarla en sus inicios. También normalizarla. Obvio, pero no por ello menos relevante en un país en el que la mitad de los trastornos mentales están infradiagnosticados en el nivel de la atención primaria (y eso que representan casi un tercio del total de consultas en esta área).

Después, dos son los métodos, normalmente combinados, para su tratamiento: el psicoterapéutico, practicado desde los mismos orígenes de la medicina, mucho menos invasivo a nivel físico y que en muchas ocasiones puede ser suficiente para dotar al paciente de las herramientas necesarias para mejorar su experiencia vital, y el farmacológico, con el uso de medicamentos como benzodiazepinas, ansiolíticos o antidepresivos, que juegan un papel importante en los casos (graves) en los que la terapia psicológica no avance, ayudando a reducir la tensión física que produce la ansiedad y relajando el cuerpo y la mente.

Santandreu, cuyos puntos de vista y recomendaciones también pueden leerse en su blog Escuela de felicidad, nos deja un consejo-marco para ayudarnos a prevenir los estragos de este mal tan contemporáneo: “Hay que trabajar cotidianamente para convertirse en una de esas personas que difícilmente sufren ansiedad. No se trata de no experimentar emociones negativas, por supuesto, sino de aprender a dimensionarlas, a darles su justa medida. La clave es no ‘terribilizar’ jamás y mantener un diálogo interno de personas fuertes”.

SÍNTOMAS DE LA ANSIEDAD

El Manual de Diagnóstico de Trastornos Mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA) recoge los siguientes síntomas, que aparecen temporalmente –con mayor o menor frecuencia–, se inician bruscamente y alcanzan su máxima expresión en los 10 primeros minutos:

  1. Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca.
    2. Sudoración.
    3. Temblores o sacudidas.
    4.Sensación de ahogo o falta de aliento.
    5. Sensación de atragantarse.
    6. Opresión o malestar torácico.
    7. Náuseas o molestias abdominales.
    8. Inestabilidad, mareo o desmayo.
    9. Desrrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo).
    10. Miedo a perder el control o volverse loco.
    11. Miedo a morir.
    12. Parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo).
    13. Variaciones térmicas tales como escalofríos o sofocaciones.

La ansiedad ha acompañado fielmente al hombre desde el comienzo de los tiempos. Durante siglos la hemos padecido, desatendido hasta oscurecerla, estudiado tratando de comprenderla, y combatido. Jamás seremos capacesde desterrarla, luego no nos queda otra que aprender a vivir con ella, del mismo modo que hemos aprendido a vivir con los nubarrones, la oscuridad de la noche o las tormentas con sus rayos y truenos.

“La ansiedad es el vértigo de la libertad”, afirma una de las máximas de Søren Kierkegaard. En ‘El concepto de la ansiedad’, el filósofo y teólogo danés expuso lo que para él era una fuerza dual, entre la destrucción y la creatividad. Así, aquel que aprende a vivir con ella, quien es capaz de servirse de su potencial creativo minimizando la parálisis provocada por lo indefinido, ha aprendido la gran lección vital. Sin embargo, algo más de un siglo después, Marcuse hablaba –en ‘El hombre unidimensional’, uno de los ensayos más emblemáticos del pensamiento de la segunda mitad del siglo XX–, no sin cierta intención utópico-libertaria, del ideal de “vivir sin ansiedad” o, lo que es lo mismo, de la necesidad de una total emancipación del pavor existencial, un sentimiento muy representativo de aquella sociedad moderna.

 

El mapa social ha cambiado mucho desde entonces y hoy, tanto la psicología como la sociología, dibujan un contexto en el que la precariedad laboral –de la sobrecarga de tareas a la incertidumbre que provoca un mercado inestable y ultra competitivo–, la crisis de determinados modelos sociales –tanto la cultura del éxito como la inédita conciliación de trabajo y familia– y unos altos niveles de insatisfacción personal se combinan para disparar nuestra ansiedad.

“Sus causas sociales –señala la psicóloga social María Soria, coordinadora académica del Grado de Psicología de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR)– son multifactoriales, pero los trastornos de ansiedad pueden verse favorecidos por estilos de vida cada vez más demandantes o exigentes. Es frecuente que una persona asuma roles que en ocasiones entran en conflicto, lo que genera la percepción de no ser capaz de atender a las demandas por estar en varias situaciones de modo simultáneo o alterno. El estilo a la hora de afrontar estas situaciones y cumplir las expectativas marca la diferencia entre experimentar momentos aislados de incomodidad o disforia del desarrollo de una sintomatología ansiosa clara desde el punto de vista clínico”. ¿Podemos blindarnos de alguna manera ante ella? “Sí, trabajar en adoptar perspectivas propias realistas con nuestras capacidades constituye la mejor protección”.

CONSEJOS PARA COMBATIR LA ANSIEDAD

Los expertos y terapeutas coinciden en señalar una serie de prácticas cotidianas que ayudan a mantener a raya nuestra ansiedad:

  1. Solicitar consejo –y ayuda– a personas de nuestro entorno más cercano, incluyendo nuestro médico de familia.
    2.Practicar ejercicios de relajación y técnicas antiestrés (de la meditación al yoga, entre los que más resultados comprobados dan).
    3. Seguir una dieta más equilibrada que aporte a nuestro sistema nervioso central glucosa y triptófano, imprescindibles para sintetizar serotonina y garantizar su óptimo funcionamiento (frutos secos, pescados azules y carnes blancas, huevos –sobre todo la yema–, frutas y verduras como naranja, kiwi, plátano, piña, aguacate, espinacas, berros o remolacha, y chocolate. Especial atención al desayuno).
    4. Fomentar el denominado positive thinking, empezando con la regla de oro para la Clínica Mayo: no reprocharse uno mismo lo que no se recriminaría a los demás.
    5. Mejorar el sueño (para lo que tanto la relajación como la alimentación son fundamentales).
    6. Practicar al menos 30 minutos de ejercicio físico diario.

RUBÍN DE CELIS

 

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Un grupo de investigadores ha encontrado la que parece la clave para conciliar el sueño y calmar los nervios. Es muy sencillo y barato

La ansiedad es ya el problema mental más citado por los españoles y nos cuesta el 2% del PIB anual. Aunque muchos no lo crean, es un mecanismo de alerta ante cualquier peligro. El problema viene cuando no lo asociamos así, y prolongado en el tiempo sin que exista una amenaza real, se convierte en una patología. La puede provocar tanto el entorno social como estar predispuesto a sufrirla por cuestiones genéticas.

En España somos líderes en consumo de ansiolíticos: al menos una de cada 10 personas padece estos síntomas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pero no solo este trastorno es de los que más preocupa a lasociedad actual. El insomnio es otro de los problemas que más crece entre los españoles: tres de cada cuatro lo sufren y está relacionado con una peor respuesta del sistema inmune, problemas de obesidad y adicciones.

Entre un 25-35% de la población adulta lo padece de manera transitoria y entre un 10 y un 15% (más de cuatro millones de personas) lo sufre de forma crónica, según la Sociedad Española de Neurología. Así pues, millones de españoles podrían beneficiarse del uso de este remedio tan sencillo: un edredón pesado.

Se ha demostrado que la estimulación de la presión, llamada entrada propioceptiva, reduce el cortisol y aumenta la serotonina y la melatonina

El efecto crisálida

Varias investigaciones han analizado cómo las mantas con más peso pueden ayudar a combatir una creciente epidemia de insomnio, así como el tratamiento de trastornos psicológicos como la ansiedad, el autismo y el estrés postraumático (TEPT, siglas en inglés). Se ha demostrado clínicamente que las mantas que proporcionar una presión similar a la de los padres que envuelven a sus hijos, proporcionar a los usuarios una mejor noche de sueño.

Un estudio realizado en 2015 por científicos suecos descubrió que este objeto provocaba una mejora espectacular, evidenciada tanto por medidas objetivas como subjetivas, a la hora de dormir de los insomnes. El estudio explica que el peso de estas proporcionan una sensación de «crisálida» que reduce la excitación física.

Desde el punto de vista neurológico se ha demostrado que la estimulación de la presión, llamada entrada propioceptiva, reduce el cortisol (hormona que se libera durante situaciones estresantes y relacionada también con la depresión) y aumenta la serotonina (neurotransmisor que regula los ciclos del sueño, vigila el reloj interno y relacionada con el bienestar y la felicidad) y la melatonina (principal hormona involucrada en hacer que el cuerpo descanse) en el cerebro, lo que disminuye la frecuencia cardíaca y la presión arterial.

Mantas con pesas

Estas se han utilizado durante décadas en la terapia para niños con trastornos del desarrollo y para calmar a los animales ansiosos, pero en el último año, muchas compañías han empezado a comercializarlas para los adultos que no pueden dormir bien.

Entre un 25-35% de la población padece insominio transitorio y entre un 10 y un 15% (más de cuatro millones de personas) lo sufre crónicamente

Objetivamente, cuando los participantes en el estudio sueco las usaron, tuvieron un sueño más tranquilo y con menos movimientos nocturnos. Subjetivamente, los integrantes del mismo informaron que usarlas les causó un sueño más cómodo, de mejor calidad y más seguro. Otro estudio similar realizado en la Universidad de Massachusetts publicado en 2008, probó la efectividad de una manta de 15 kilos en 32 participantes.

Los datos revelaron que el 63% tuvo menos ansiedad después de su uso y el 78% lo prefirió como mecanismo calmante. Además, redujo la actividad electrodérmica, la cantidad de electricidad en la piel, en un 33%, relacionada con un sueño de mayor calidadTina Champagne, especialista en trastornos del sueño, las empezó a usar en 1999 y recomienda su uso al 100%.

ADRIÁN LÓPEZ

 

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Los nipones comenzaron a notar que lo mejor para combatir el estrés cotidiano era sumergirse en el corazón del bosque en un ambiente de cero distracciones

«Mamá Naturaleza te lo da», cantaba el mítico oso Baloo de ‘El Libro de la Selva’ en la adaptación cinematográfica de Disney de la atemporal obra literaria de Rudyard Kipling. Si vives en una gran ciudad, acostumbrado al tráfico, a las luces y pantallas, es fácil olvidarse de que más allá de toda esa jungla de asfalto existe una jungla de verdad, natural, verde y llena de vida. En la sociedad urbana, lo único que está vivo son las criaturas que lo pueblan, el resto son muros de hormigón y diodos led que se encienden y se apagan. Nada comparado a perderse en un bosque.

Desde tiempos inmemoriales, los bosques representaron todo lo que el ser humano necesitaba para vivir. Nos proporcionaron comida, ropa y refugio, así como los materiales necesarios para construir muebles y herramientas. Además, se encargan de limpiar el aire y librar al agua de impurezas. En Japón, se practica algo que ellos llaman «baño de bosque» o shinrin-yoku (shinrin: «bosque» y yoku: «baño»), una metáfora clara de lo que significa sumergirse en el bosque a través de tus sentidos.

Es en el bosque cuando, lejos de las distracciones de la ciudad, los cinco sentidos se activan y conectas contigo mismo

No tiene nada que ver con hacer ejercicio, así como tampoco sobre ir de excursión o correr. Simplemente, estar presente en un entorno natural y conectar con él a través de la vista, el tacto, el oído, el gusto y, por supuesto, el olfato. Básicamente porque en la ciudad, como cualquier otra persona, tendemos a solo usar nuestros ojos y oídos. En el bosque, fuera de distracciones vanas y ruidos innecesarios, solo podemos estar con nosotros mismos y el ambiente que nos rodea, plagado de colores, formas y fragancias naturales. Como en la película de animación de los estudios Gibbli, ‘El viaje de Chihiro‘, en la que la protagonista huye sin querer a un paisaje mágico y verde que le aleja de todas las cadenas del mundo moderno para llenarla por dentro y sufrir una transformación vital.

Cuando la gente comenzó a practicar el shinrin-yoku, a principios de la década de 1980, solo confiaba en la intuición de que estar en los hermosos y verdes bosques del lejano Japón mejoraría su salud. El término fue inventado posteriormente por el entonces director de la Agencia de Agricultura, Silvicultura y Pesca, Tomohide Akiyama, quien afirmó que el pueblo nipón necesitaba una especie de «curación silvestre», según informa ‘Business Insider’. A su vez, el concepto fue parte de una campaña para proteger los bosques vírgenes del país, ya que si se anima a las personas a acudir a ellos es para que deseen protegerlos y cuidarlos.

Los almendros coronan el castillo de Himeji Hyogo, en Japón. (iStock)

Fue en 2004 cuando se empezó a investigar científicamente la relación que guardan los bosques vírgenes con la salud humana. El denominado ‘Forest Therapy Study Group’ nació con el objetivo de descubrir el secreto de por qué los árboles nos hacen sentir muchísimo mejor. «Partí a la ciudad de Iiyama, en la esquina noreste montañosa de la región de Nagano, y me llevé a doce hombres de negocios sanos de mediana edad de Tokio para un viaje de tres días por el bosque», asegura Qing Li, propulsor del proyecto. «Los bosques de la zona son algunos de los más bellos y vírgenes de todo Japón. El paisaje es romántico y esencialmente nipón, con las gigantes cumbres del monte Nahekura y las aguas del río Shinanogawa».

Aunque los nipones están dispuestos a revolucionar el mercado, lo cierto es que en España este servicio ya existía. Te contamos en qué consiste

El equipo de científicos descubrió que el shinrin-yoku podía impulsar el sistema inmunológico, aumentar la energía vital, disminuir sentimientos negativos como la depresión, la ansiedad o la ira, así como reducir el estrés y generar un profundo estado de relajación. Con base a los resultados obtenidos en la investigación, el bosque de Iiyama se convirtió en el primer lugar de Japón en recibir la certificación propia de «terapia forestal», de las 62 que existen en la actualidad en el país.

Otro de los beneficios descubiertos es que muchos de los participantes en las pruebas reportaron dormir mejor después de imbuirse dentro del bosque. «El tiempo promedio de sueño de los sujetos aumentó en 54 minutos», argumenta Qing Li. «Un baño de dos horas en el bosque te ayudará a desconectar de la tecnología y reducir la velocidad a la que haces las cosas. Te llevará al momento presente. Cuando conectas con la naturaleza a través de los cinco sentidos, conoces en tus propias carnes la gran variedad de beneficios que te brinda el paisaje agreste», concluye.

  1. ZAMORANO