Los dos trucos mentales más eficaces para dejar de preocuparte por ...

La vida está plagada de conflictos y problemas. Pero solo una mente bien adiestrada será capaz de sobrepasar cada uno de ellos y salir victoriosa

Vivimos en un mundo que, a pesar de que haya vivido un momento de pausa durante la cuarentena, cada vez va más rápido. La ansiedad es una de las patologías mentales más comunes en la actualidad, y uno de sus síntomas más palpables es sentir excesiva preocupación por lo que pueda pasar. Alguien dijo alguna vez que mientras la depresión significaba miedo al pasado, la ansiedad es temor hacia el futuro.

Y, por norma general, las preocupaciones suelen aparecer a raíz de nuestro deseo de tomar el control, ya sea de nuestro entorno o de nosotros mismos. Pero aquí existe una paradoja, ya que cuanto más intentes controlar todo lo que te rodea, más ansiedad sentirás, de tal modo que acabas entrando en un círculo vicioso de pensamientos muy difícil de romper.

Debes preguntarte: ‘¿Es un problema que puedo resolver o lo que necesito es cambiar cómo me siento frente a este problema?’

Hay varios grados de preocupación. Por ejemplo, la economía o hechos terribles que suceden a kilómetros de distancia. La preocupación más común no deja de ser aquello que nos afecta a nivel personal o las personas más cercanas de nuestro entorno. Afortunadamente, nuestra resiliencia y fuerza de voluntad nos ofrecen la capacidad de intentar atajar las preocupaciones y poder vivir con tranquilidad.

Algunos psicólogos implementan técnicas con sus pacientes para que tomen el control de su mente y no se dejen llevar por los pensamientos negativos. De ahí que en páginas como ‘Pscychology Today‘ vengan descritos algunos de estos trucos para poner atajo a las preocupaciones excesivas.

Aprender a controlarse

El primer paso es aprender a saber qué es lo que puedes controlar y lo que no. Por ejemplo, puedes garantizar que salga bien el trabajo que haces a tu jefe, pero no si los clientes de vuestra empresa salen convencidos y compran vuestro producto. En el momento en que encuentras un equilibrio entre aquello que está en tu mano y aquello en lo que no puedes hacer nada, empiezas a ser consciente del amplio abanico de posibilidades que se despliega ante ti.

 

Por ello, en el momento en que experimentes el primer signo de preocupación, debes hacerte las siguientes preguntas: ‘¿Es un problema que puedo resolver o por el contrario lo que necesito es cambiar cómo me siento frente a este problema?’. Si puedes hacer algo, debes concentrarte en cambiar tu estado de ánimo para estar preparado para hacer frente al reto que se te presenta. Si las cosas verdaderamente están fuera de tu control, tienes que preparar al cerebro para lidiar con emociones que son malas o incómodas.

Una agenda de la preocupación

Lamentablemente, los problemas de la vida que más ansiedad nos generan no tienen una solución fácil o inmediata. Amy Morin, psicóloga de ‘Psychology Today’ tiene un truco psicológico que consiste en postergar la preocupación. ¿Cómo?

 

«Reserva 15 minutos al día para dar rienda suelta a todas tus preocupaciones. Incluso, puedes marcarlo en tu agenda personal», asevera Morin. «Cuanto más te preocupes, mejor. Suena ridículo, pero realmente funciona. Realmente lo único que tienes que tener en cuenta es que cada vez que sientas ansiedad fuera de esa franja es que no te está permitido, intenta concentrar todos esos pensamientos que te preocupan tanto en una período muy corto y delimitado de tiempo».

«Cuando llegue ese momento, suelta toda tu frustración y preocupación», aconseja la psicóloga. «Siéntate y piensa en todo aquello que está fuera de control, incluso podrías anotar todas esas cosas que se te pasan por la cabeza para ser más consciente de ellas. Después de que hayan pasado 15 minutos, mentalízate de que ya llegó la hora de volver a tu vida cotidiana».

ACYV

 

10 preguntas sugerentes para pensar

 

Hacer las preguntas correctas, esa es la respuesta.

 

Las preguntas sirven para reflexionar, para pensar. Aquí te dejo con 10 preguntas sugerentes que deberías hacerte a menudo:

1) ¿Qué es lo más sensato que has escuchado decir a alguien?

2) ¿Qué te anima en la vida?

3) ¿En qué te gustaría pasar más tiempo dentro de 5 años?

4) ¿Qué harías diferente si supieras que nadie te va a juzgar?

5) ¿Has hecho algo últimamente que vale la pena recordar?

6) ¿Qué actividades te hacen perder la noción del tiempo?

7) Cuando tengas 80 años, ¿qué es lo que más te importará?

8) ¿Qué te hace sonreír?

9) Si tuvieras la oportunidad de transmitir un mensaje a un grupo grande de personas, ¿cuál sería tu mensaje?

10) Si pudieras elegir un libro como una lectura obligatoria para todos los estudiantes de secundaria, ¿qué libro elegirías?