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Caer al vacío, que te ponen los cuernos, volar, pérdida de dientes… ¿Qué viajes oníricos sueles recordar? Este especialista te explica los que más se repiten

Cada vez que alguien escribe sobre los sueños es posible que se le venga a la mente Calderón de la Barca. Otros podrían pensar en la canción mítica de ‘Sweet Dreams’ de Eurythmics y los más millenials en «como dijo aquel genio, esta vida es un sueño, un sueño», de La Oreja de Van Gogh. Lo que está claro es que todo el mundo, aunque no se acuerde siempre, abraza a Morfeo cada noche.

Todos hemos sentido alguna vez curiosidad por este mundo extraño en el que nos adentramos cuando vamos a dormir. Fantasías, recuerdos y todo lo imaginable se vuelve real en esos lugares y momentos, a veces, incomprensibles. Lo imposible se hace posible. Se cree que generalmente tenemos varios por la noche y que cada uno dura entre 5 y 20 minutos, a pesar de que tendemos a olvidar la mayoría de ellos.

 

«Los detalles de los sueños no son aleatorios«, asegura la psicóloga y experta en el tema Lauri Loewenberg a ‘Well Good’. «Para ser claros, eso significa que cada vez que te has despertado contento porque has tenido momentos agradables, persiguiendo un donut relleno de chocolate blanco por Nueva York o reviviendo un recuerdo del instituto, no ha sido una coincidencia. Cada uno de ellos contiene una o más conclusiones clave para nuestra vida diaria«, añade.

«Tus sueños son como un segundo cerebro. Siempre están alerta y prestan atención. Las cosas que ignoramos durante el día salen a la superficie por la noche cuando tratamos de hablar con nosotros mismos para darnos información sobre lo que está sucediendo en nuestras vidas«, continúa. Por eso la experta ha decidido revelar la interpretación de los más comunes.

Caes al vacío

Da igual de dónde, pero seguro que más de una vez has soñado que te caías. Seguro que esta súbita y corta experiencia te ha hecho despertarte alarmado y con la respiración agitada. Un sobresalto que lejos de propiciar descanso nos llena de inquietud en la tranquilidad de la noche.

A pesar de que siempre se ha dicho que tiene que ver con la muerte, que se caiga un diente se relaciona con el miedo y la inseguridad

Puedes analizarlo casi literalmente. «Este tipo está conectado a un sentimiento de decepción. Es posible que hayas experimentado un mal trago últimanente con algo que te haya contado un amigo o un familiar y te sientas defraudado«, asegura la experta. «Si estás caminando por una playa con un tiempo espectacular y de repente hay un agujero negro que te traga, es un indicador de que algo en lo que tenías muchas esperanzas ha sido destruído«, añade.

Cuernos

¿Cuántas veces has soñado que tu novio o mujer te ha engañado? ¿Muy a menudo? «Esto ha provocado que muchos abofeteen a su pareja a primera hora de la mañana. No tomes estos sueños como una señal de que te están poniendo los cuernos literalmente, pero algo pasa en la relación y necesitas corregirlo. Seguramente sientes que hay algo en la vida de tu cónyuge que está invadiendo el tiempo que deberíais compartir juntos: mucho trabajo, días sin sexo, cansancio…», explica.

Considera qué y no quién está infringiendo las normas de tu matrimonio o noviazgo, a no ser que tengas una buena razón para sospechar que tu compañero de vida te ha estado engañando que lo hizo en momento determinado o que lo hará. Piénsalo bien, quizá seas demasiado desconfiado.

Vuelas

«Quiere decir que estás eufórico por algo. Una señal de que te sientes ingrávido en tu vida diaria. Solemos soñar con volar cuando hemos superado algo que previamente nos había estado pesando o nos derribó en su momento haciéndonos la vida más dura. Te das cuenta de que puedes con ello y es posible alcanzar altas metas«, afirma.

Cada sueño contiene una o más conclusiones clave para nuestra vida diaria. Nada es aleatorio y tiene una posible interpretación

Otros psicólogos aseguran que este tipo de sueños que tienen que ver con un objetivo final son los que se dan cuando vuelas como si estuvieras nadando. Te esfuerzas y lo consigues, al igual que en tu vida real. Si por el contrarioagitas los brazos, es posible que no estés satisfecho y tengas deseos de libertad e independencia. Si los abres, puede significar que eres una persona amable y generosa, pero abierta al cambio.

Te persiguen

Si hay alguien que va detrás tuya rápidamente cuando estás dormido, es más que probable que estés evitando hacer algo de tu día a día. Ya sea que estés haciendo todo lo posible para detener una confrontación o postergar tu lista de tareas pendientes en el trabajo… Tu mente lo sabe y te lo está mostrando.

Lo que te está persiguiendo también puede ser indicativo de qué o a quién estás intentando esquivar. Loewenberg pone un ejemplo: las serpientes. Si este animal es el que no te deja en paz puede ser símbolo de que te rodean personas tóxicas (especialmente hombres). «Está claro que es bastante desagradable porque todo el tiempo te sientes atemorizado y angustiado. Suele presentarse en momento de tensión emocional«, explica.

«Es posible que también signifique algo positivo: un cambio. Puede que sea una solución o la libertad para elegir una nueva vida sin temores y sin inseguridad. A menudo buena suerte y felicidad, aunque te deje una mala sensación», añade.

Muerte

Tranquilo, no es un presagio. En la cultura popular se dice que si sueñas con la muerte de un familiar, en realidad le estás alargando la vida. Según la psicóloga, el significado de esto es que estás cerrando un capítulo en tu vida. Es un símbolo de finalización y renacimiento.

Las cosas que ignoramos durante el día salen a la superficie por la noche cuando tratamos de hablar con nosotros mismos para saber qué sucede

«Muchos se asustan y creen que están viendo el futuro o algo así, pero recuerda que todo esto tiene otro lado. No interpretes los sueños literalmenteporque estarás perdiendo el mensaje», comenta.

Dientes que se caen

Seguro que has escuchado más de una vez que si soñabas esto significaba que alguien iba a morir. Tranquilo, seguramente no. Siempre se ha interpretado de manera equivocada porque se asocia al miedo al fin de una vida. Lo cierto es que cualquier viaje onírico que involucre tu boca significa que te arrepientes de algo. Puede ser un comentario pasajero o un cotilleo que no debería haber ocurrido, pero «ese miedo a haber estropeado algo por tu culpa te come por dentro«.

Casi siempre se relaciona con la inseguridad. Debes tener en cuenta que son una de las partes más duras y estables del cuerpo. Por tanto, cuando nuestro inconsciente evoca que estos pueden caerse lo que nos está indicando es que, en estos momentos, incluso lo más resistente puede desprenderse.

  1. LÓPEZ

 

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El periodista argentino Andrés Oppenheimer publica nuevo libro en el que aboga por una renta básica universal a cambio de trabajo social para paliar los efectos de la automatización

Una renta básica a cambio de trabajos sociales. Esta es la propuesta central del mensaje de Andrés Oppenheimer, histórico periodista argentino, ante las amenazas de paro masivo como fruto de la automatización de los procesos productivos. Dentro de 20 años, el empleo no será nada parecido a lo que es ahora. La entrada en el mundo laboral de los robots, la inteligencia artificial, la realidad virtual y la biotecnología cambiará el escenario de tal forma que se perderán entre el 23 y el 47% de las profesiones que hoy conocemos. Unos porcentajes que varían dependiendo de la fuente que los emita (Universidad de Oxford, la OCDE o diferentes expertos del mundo laboral), pero que reflejan una realidad palpable, y es que la tecnología es el verdadero arma competitiva en la actualidad, más allá de los recursos o las materias primas.

Oppenheimer, una de las caras más visibles de la ‘CNN’ en español, explica en su nuevo libro ‘¡Sálvese quien pueda! El futuro del trabajo en la era de la automatización’ (Debate) los problemas a los que los campos profesionales deben hacer frente cuando el uso de robots se generalice. Se considera “tecnoptimista”, ya que está en nuestra mano llegar a un mundo más justo en el que la riqueza esté mejor repartida, aunque también advierte que la transición hacia el futuro será “dura y traumática”. En este sentido, cree que los robots podrían pagar impuestos en el momento en que sustituyan a los humanos no solo en tareas repetitivas y mecánicas, sino en profesiones tan cualificadas como el periodismo, la abogacía o la medicina. El papel del ser humano consistirá en aplicar el sentido común, interpretar los datos ofrecidos por la máquina y ocuparse voluntariamente de las tareas de cuidados y enseñanza de los demás con el objetivo de poder asumir el coste de una renta básica universal para todos. Hemos aprovechado su breve estancia en Madrid para hablar con él.

PREGUNTA. Los futurólogos a los que da voz en su libro, como Vernor Vinge o Ray Kurzweil, pronostican que la “singularidad”, es decir el momento en el que la inteligencia artificial supere a la humana, llegará entre 2023 y 2045. ¿Cuál es su apuesta personal?

RESPUESTA. En la actualidad hay máquinas inteligentes que ya están haciendo las cosas mucho mejor que los humanos. Por ejemplo, en el periodismo. En el libro cuento cómo en Estados Unidos las noticias de resultados electorales, de empresas o de partidos de segunda división de fútbol ya son escritas por algoritmos. Depende de qué ocupación se trate, las máquinas ya nos superan en muchos aspectos hoy en día, y cada vez más en las próximas décadas. Siempre va a haber cosas que los humanos sabemos hacer mejor que las máquinas. Es un proceso que no ocurre en una fecha determinada, sino gradual.

  1. Por otro lado, la creatividad, el sentido común o la imaginación son atributos típicos de los humanos que supuestamente nunca alcanzarán las máquinas. ¿O si?
  2. Uno podría pensar que una labor como la de los jueces no podría ser sustituida. Pero ya hay estudios realizados que muestran que los algoritmos toman decisiones judiciales mucho más ecuánimes en determinados casos. En Israel se hizo un experimento con varios jueces de tráfico a lo largo de un período de varios meses. A las nueve de la mañana eran súper magnánimos, a medida que avanzaba la mañana se ponían más irritables y tenían más hambre; era casi siempre a partir de las doce del mediodía cuando ponían las multas más severas. Luego, se iban a comer, volvían de buen humor y a ser muy magnánimos en sus veredictos. Y a medida que avanzaba la tarde, se cansaban más, tenían más hambre y su carácter era más severo. Un algoritmo no se cansa, no tiene hambre, no le baja el azúcar, y puede hacer este tipo de labores con mucha más ecuanimidad que un juez humano. Hay muchos trabajos que pensamos que finalmente serán suplantados, otros no. Por ejemplo, los maestros. Todo lo que tenga que ver con impartir conocimientos va a ser robotizado.

El movimiento antirrobotización será grande y hará mucho ruido, pero en ningún caso podrá parar la automatización, es imparable

Aquí en Estados Unidos se presentó al Profesor Einstein, un robot pequeño que enseña matemáticas, física y química y puede impartir conocimientos mejor que un humano porque no se cansa. Tampoco tiene horario de trabajo. No tiene sentido que un niño aprenda quién descubrió América de la boca de un maestro, porque todo lo que sea recibir conocimientos ya puede hacerlo con música o vídeos. Y de una forma más entretenida, más didáctica. Todo lo que tiene que ver con transmitir información ya lo va a hacer un robot. Los maestros van a seguir existiendo, solo que ahora harán algo mucho más importante: reinventarse como educadores que van a ayudar a los niños a encontrar su vocación, inculcarles valores éticos y morales o el trabajo en equipo. Los maestros ya no van a ser transmisores de información sino formadores del carácter de los jóvenes.

  1. En el libro pone especial énfasis en los robots Alexa de Amazon en Estados Unidos y, por otro lado, en la cultura laboral robótica que existe en países como Japón y Corea del Sur, donde los hoteles y restaurantes ya están automatizados. ¿Se podría decir que estamos viviendo una “robot wars”, similar a la guerra de las galaxias entre Estados Unidos y Rusia del siglo pasado?
  2. Sí, hay una carrera mundial, pero no solo en robótica, sino en biotecnología o inteligencia artificial. Hoy en día la rivalidad de las potencias pasa por la tecnología, no pasa por los recursos naturales ni las materias primas. Los cambios que van a venir lo van a hacer mucho más rápido de lo que pensamos. Así como en los últimos 20 años hemos visto un movimiento antiglobalización, en los próximos 20 viviremos uno de antirrobotización, porque los robots van a producir un profundo desempleo y adicción a las redes sociales que nadie va a saber gestionar. Esto traerá consecuencias negativas y tendrá una reacción. Pero al igual que sucedió con la globalización, creo que este movimiento va a hacer mucho ruido en unos pocos años, pero no va a poder detener este fenómeno que, para bien o para mal, va a ser imparable.
  3. En este sentido, ¿una de las mayores causas de desigualdad en los próximos años será el nivel de progreso entre las distintas sociedades en inteligencia artificial y robótica?
  4. Una de las sorpresas más llamativas que hallé a la hora de hacer este libro es que los países más afectados no van a ser los más industrializados o desarrollados, como pensaba en un primer momento, sino los grandes dependientes de las industrias manufactureras,como China o México, porque lo primero que van a hacer de manera más fácil son los trabajos mecánicos o repetitivos. Pero cuidado, queen países como España también va a haber una gran crisis por esto. Por ejemplo, en el sector turístico.

Los trabajos están desapareciendo de todos los sectores, se trata de un fenómeno silencioso. Hay que reinventarse

Fui a Japón y vi que los hoteles y restaurantes eran atendidos por robots. Y aunque todos los camareros no van a desaparecer de España, este tipo de servicios están a punto de caer. Entré en un hotel japonés en el que los conserjes eran robots. En total, había solo una persona para gestionar un complejo hotelero de 100 habitaciones. Yo no digo que toda la industria se vaya a robotizar, pero sí que tendrá un fuerte impacto. Ya no va a hacer falta el contacto con el camarero para pedir el menú o tener mesa.

  1. El “cloud computing”permite que todos los robots estén conectados entre sí y acceder a la experiencia de los demás, aprendiendo unos de otros de forma colectiva. Se trata de un proceso que ya está en marcha y cada día crece más.
  2. Sí, claro, la teoría esta de que los robots nos van a reemplazar no es inédita. La llevo escuchando desde hace décadas. Pero lo que está ocurriendo ahora es un fenómeno nuevo. Los robots son cada vez más inteligentes y más baratos. Están todos conectados a la nube y todos aprenden de sus respectivos aciertos y errores. Todas las tecnologías nacen y tienen un crecimiento sostenido hasta que se disparan.

Muchos creen que las máquinas acabarán dominando a los humanos. A mí lo que me preocupa es que se vuelvan locas

En 2007 se introdujo el smartphone y su comercialización se disparó, y hoy en día dependemos de nuestros iPhones para todo. No podríamos pensar nuestra existencia sin un teléfono inteligente. La tecnología normalmente tiene un periodo de latencia y de repente se masifica. Eso es lo que está pasando ahora con los robots, ya han pasado su fase de espera, ahora se van a extender. De alguna forma es parecido a la evolución científica de los seres humanos, solo que en este caso va muchísimo más rápido. Parece que lo que nos ha costado siglos a nosotros, a las máquinas tan solo les costará unas pocas décadas.

  1. Tampoco piden vacaciones ni aumentos de sueldo, y pueden trabajar a destajo. Pero al igual que los ordenadores se colapsan o los móviles se estropean de vez en cuando, ¿convendría confiar ciegamente en que harán su trabajo de forma correcta en profesiones tan sensibles como las de cirujano, juez o agente bancario?
  2. Bueno, yo creo que siempre hará falta un humano con sentido común para supervisar el trabajo de los robots. Yo empecé escribiendo este libro a raíz de un estudio de la Universidad de Oxford que aseguraba que el 47% de los trabajos estaban inmersos en este proceso. Y me pareció una cifra muy exagerada, pero empecé a observar mi entorno y me di cuenta de que ya estaba pasando. Por ejemplo, antes grababa mi programa de televisión con cinco cámaras, ahora no tengo ni uno, las máquinas lo hacen solas. Antes tenía un traductor para mis columnas y ahora el periódico usa el traductor automatizado de Google. En todos los sectores están desapareciendo trabajos, se trata de un fenómeno silencioso. Tenemos que reinventarnos o nos quedaremos atrás.
  3. ¿Qué pasaría si, como menciona en el libro, las máquinas ya no quieren obedecer o se vuelven locas a raíz de tanta cantidad de datos memorizada?
  4. Mientras que muchos se preocupan por un futuro en el que las máquinas acaben dominando a los humanos, a mí me preocupa más que las máquinas se vuelvan locas. A mí me pasó con Alexa (el robot doméstico de Amazon, cuyo consumo está muy extendido en Estados Unidos). Un día que estaba solo en casa se encendió. Pensé que era un ladrón y agarré el primer objeto sólido que encontré para hacerle frente, caminé hacia el salón con el corazón latiendo y resultó ser que se había encendido sola y había un locutor leyendo las noticias. Llamé al servicio de atención al cliente y lo primero que me preguntaron fue que si había otra persona en casa. Probablemente había escuchado la palabra de voz “Alexa” y por eso se había encendido. Yo le dije que no, y ellos me dijeron que se trataba de un error “técnico”. Inmediatamente pensé en que los robots hagan operaciones “a corazón abierto” y se equivoquen. ¿Qué nos dirán los responsables? “Uy, perdón, ha habido un error técnico”. Por eso, mi mayor temor a día de hoy no es que los robots nos dominen, sino que se vuelvan locos.
  5. A lo mejor de repente surge en ellos una conciencia colectiva que abandone la funcionalidad y que les haga pensar que están viviendo una situación injusta, ya que siempre están trabajando para nosotros. En ese caso, ¿habrá sindicatos de robots en el futuro?
  6. Eso ya es un poco más remoto, por el momento lo que sí se está pensando es que los robots paguen impuestos. Si el robot me va a quitar mi empleo, que pague impuestos como hago yo. Es lo que dice gente como Bill Gates. Esto es un fenómeno global que marcará la agenda política de los próximos 20 años y creo que ya lo estamos viendo, pero no lo estamos reconociendo.

China debe preguntarse qué hacer con sus miles de millones de trabajadores en el proceso de automatización

Cuando Donald Trump acusa a los inmigrantes mexicanos de acabar con los empleos y bajar el nivel de los salarios, le está echando la culpa a los indocumentados. No es su culpa, sino de la automatización del trabajo. Los inmigrantes mexicanos no trabajan en las fábricas de automóviles de Detroit, sino de jardineros o agricultores. No en estas industrias que Trump quiere rescatar. En varias partes del mundo estamos viendo un resurgimiento de los populismos gracias a gente que ha visto un deterioro de su calidad de vida por culpa de la automatización. Es un fenómeno imparable, no tiene sentido rebelarse contra él.

  1. ¿Entonces el movimiento antirrobotización del futuro no tendrá nada que hacer frente a este escenario?
  2. Yo creo que sí que va a ayudar a controlar ciertos excesos de la automatización y la tecnología, en general. Las redes sociales están causando una gran dependencia, propagando noticias falsas, produciendo adicción que provoca depresión y hasta suicidios. Eso no significa que haya que acabar con ellas, pero creo que debe haber movimientos críticos para concienciar a las personas de los peligros que plantean los excesos. Ojalá sea así. Esto es como todo, tiene un lado muy positivo y otro muy negativo. La energía nuclear nos ofrece electricidad más barata pero también fabrica armas atómicas, depende de cómo la usemos.
  3. La robótica permite reducir costes, aumentar la rentabilidad o disminuir los tiempos de producción. ¿Cree que los gobiernos de todo el mundo deberían apostar por políticas de desarrollo tecnológico en vez de planes para luchar contra el desempleo?
  4. Yo creo que es inevitable. China ya lo está haciendo. Es el país que más robots industriales está produciendo del mundo, el que más está automatizando su fuerza laboral. La pregunta aquí es qué van a hacer con los miles de millones de empleados que tiene. Ellos ya han decidido que lo principal es mantener y aumentar su competitividad, y para ello tienen que robotizar sus fábricas. Lo están haciendo a toda máquina. Los países que no lo hagan van a verse afectados por una competencia que va a producir productos mejores y más baratos. Un robot trabaja tres turnos seguidos, no pide vacaciones, no pide aumento de sueldo.

La transición hacia un mundo automatizado va a ser traumática y va a fomentar la desigualdad social

Creo que todos los países van a tener que sumarse a la automatización del trabajo. Esto en última instancia puede ser bueno. Yo me considero un tecnoptimista a largo plazo, porque creo que esto va a producir sociedades más ricas y los productos van a ser más baratos. En definitiva, va a aumentar la productividad y va a haber más ingresos disponibles. Pero a corto plazo, soy tecnopesimista porque la transición va a ser muy traumática.

  1. España es un país que todavía no tiene conciencia de lo que viene frente a otros gigantes tecnológicos como Japón y Corea del Sur.
  2. España va a tener que ponerse las pilas, porque nadie habla de este tema aquí y es algo que ya está pasando. Todo son trabajos que están desapareciendo. Dentro de poco llegará a los supermercados, hoteles, restaurantes… Esto no es un tema que afecta a solo los países más desarrollados, afecta a todos y cada uno de ellos. Hay que prepararse y reinventarse porque esto afecta a todos los niveles, el personal, el familiar y el nacional. Esto no lo para nadie.

P: También menciona un “socialismo tecnológico” en el que por fin los robots cumplen el sueño marxista de que los humanos sean los dueños de la economía, y no al contrario, para así traer el equilibrio financiero entre los diferentes mercados. ¿Es esto posible? ¿Las crisis económicas podrían evitarse?

  1. Siempre hay ciclos económicos, períodos de bonanza y recesión, y realmente creo que los va a seguir habiendo, pero a la larga la automatización nos va a llevar a un mundo mejor, como ha pasado toda la historia. Hoy en día vivimos más años y mucho mejor respecto a hace mil años. Siempre que alguien cuestiona si vivimos en un mundo peor, yo le digo que imagine ir al dentista hace 200 años, cuando no existía la anestesia. El mundo es cada vez mejor, pero no es un fenómeno lineal, sino altibajos. La tendencia general es la del avance. La transición hacia un mundo automatizado va a ser traumática, va a fomentar la desigualdad social. Un ingeniero no va a tener mucho problema para ser analista de datos, pero la señora que trabajaba de cajera en un párking, va a ser difícil que se reinvente como analista de datos en 24 horas. Bueno, van a poder reinventarse más rápido aquellos que posean niveles más altos de educación. Con eso corremos el riesgo de aumentar la desigualdad, sí. Vamos a tener todos que estudiar de por vida. Como las máquinas, formación continua.
  2. El tema de una renta básica universal cada vez está más en el centro de los discursos políticos de uno y otro espectro ideológico. ¿Llegará un momento en el que los robots paguen las pensiones y haya subsidios por no trabajar en la mayor parte de los países desarrollados?
  3. Yo creo que vamos a ir a un mundo en el que no todos van a poder trabajar. El concepto del trabajo va a cambiar. Mucha gente va a recibir un salario básico universal a cambio de trabajo social, que hoy día despreciamos o miramos con cierto desdén, pero que será valorado tanto o más que los que hoy llamamos trabajos profesionales. Mientras que muchos de nosotros sigamos considerando el trabajo como algo esencial, va a ser difícil pagarle un salario a la gente para que se quede en su casa.

Tal vez volvamos a una época en la que todos seamos aristócratas y las máquinas sean los plebeyos que realizan el trabajo

En cambio, creo que sería mucho mejor dar una renta básica a cambio de trabajo social. Si eres bueno en matemáticas, dedícate a enseñar a otra persona que no lo es, si eres bueno cuidando ancianos, podrías encargarte de cuidar de los ancianos. Es decir, vamos a un mundo en el que los que sean desplazados por los robots van a cumplir una labor social. Hay quienes proponen una renta básica universal. Otros no están de acuerdo. Yo creo que hay que buscar un punto intermedio, y eso pasa por pagar una renta a quienes desempeñan un trabajo social y jerarquizar y valorizar a quiénes lo hagan así.

  1. La concepción positiva que tenemos hoy del trabajo no ha existido siempre. Hubo otra época en la que, sobre todo entre la aristocracia, estaba mal visto trabajar. ¿A qué se debió esta inversión de significado?
  2. Mi generación y la que vino después ya estuvieron marcadas por esta concepción de que el trabajo agregaba un propósito a nuestra vida. Pero quién sabe si de aquí a 100 años ya no sea así. En la Edad Media, los aristócratas no trabajaban, se dedicaban a tocar el arpa, leer poesía y al arte de la conversación. Los que trabajaban eran los plebeyos, que eran mal vistos. Con la revolución industrial surgió la escuela prusianay la educación moderna que inculcó a los niños la idea de que hay que trabajar y de que el empleo es un factor esencial en el propósito de nuestra existencia. Pero es un fenómeno relativamente reciente. Quién sabe, quizá volvamos a lo anterior. Tal vez volvamos a una época en la que todos seamos aristócratas y las máquinas sean los plebeyos que realizan el trabajo.

P: ¿Qué función tendrá el humano dentro de la sociedad cuando ya no sea necesario trabajar? ¿Habría una crisis de sentido global?

R: Bueno, no sé, quizás no. Quizás las nuevas generaciones cambien la forma de pensar y se dediquen a bailar y a meditar, y el resto del tiempo a realizar trabajo social y ayudar a quienes más lo necesitan.

  1. Al margen del ámbito laboral, los avances en robótica se están empleando en otros campos, como el pornográfico o el sexual. ¿Llegará un mundo en el que haya personas enamoradas o casadas con robots?
  2. Ya lo reflejan algunas películas, como ‘Her‘. Trata de un hombre que se enamora de un robot que se autoprograma para complacerlo. No es un robot como otro cualquiera, gracias a la inteligencia artificial se adapta a las necesidades del hombre: le gustan las mismas películas, tiene el mismo sentido de humor, cocina lo que le gusta, etc. Ahí ya entramos en el plano de la ciencia ficción y todavía es un poco pronto para creer este tipo de historias.

Si no pensamos en una renta básica emanada del trabajo social, va a haber muchas personas desempleadas y deprimidas

Pero lo que está claro es que el amor ya se está robotizando, tan solo desde el primer momento en que la gente se conoce a través de aplicaciones para móvil que usan algoritmos para unir a las personas. De alguna manera, lo que parecía impensable hace apenas 10 años ahora ya es toda una realidad. Si tú le hubieras dicho a alguien hace 10 años que la mayor parte de la gente de ahora se casa después de haber sido presentados por un algoritmo que decidió juntarlos, pues no se lo habría creído.

  1. La inteligencia artificial también juega una parte muy importante en el plano afectivo. ¿Podrán los seres humanos habitar una existencia virtual con sus respectivas parejas que solo existen una vez se ponen las gafas?
  2. Por supuesto. Pero la realidad es menos apocalíptica. Yo soy un tecnoescéptico a corto plazo pero tecnoptimista a largo. Hoy en día muchas personas pasan infinidad de horas sentadas frente al televisor, viviendo vidas ajenas. Yo creo que va a haber lugar para todo, pero eso va a ir viniendo.
  3. Para finalizar, ¿cuáles serían las recetas a tener en cuenta para países como España, tanto a corto, medio y largo plazo?
  4. Primero, tomar conciencia de la automatización mundial, ponerlo en el centro de la discusión política y decidir en qué se va a especializar cada país, así como sus ventajas competitivas. Empezar a pensar en programas de rentas básicas emanadas del trabajo social. Si no es así, vamos a tener una gran masa de gente desempleada y deprimida, aunque le paguemos un salario básico universal.

 

ENRIQUE ZAMORANO

 

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Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha pretendido interferir en el subconsciente. Ahora, hay una serie de trucos que pueden ayudarle a conseguirlo

«Estaba en un campo verde, solo, en medio de la nada, y de repente comencé a ver cómo el paisaje se descomponía, se abrían grietas a mis pies y se alzaban hacia el cielo, subía muy rápido y llegaba hasta las nubes. De repente, fui consciente de que estaba soñando, y como por arte de magia, empecé a sentir una energía que fluía por todo mi cuerpo, separándome del suelo. A mi lado, había seres que volaban y yo quise ir con ellos. Así pues, comencé a flotar por el aire, y aprovechando el impulso que sentía, controlaba la situación. Duró poco, y en cuestión de segundos me desperté sudando en la cama sorprendido después del viaje que acababa de hacer».

Testimonios como este, que parecen emerger de un cuadro de Salvador Dalí,se repiten a lo largo y ancho del globo. Se trata de un sueño lúcido, o lo que es lo mismo, ser consciente de que estás soñando y gracias a ello poder controlar el flujo de imágenes a tu antojo. Este curioso efecto mental ha estado presente en toda la historia, y bien podría ser el responsable de algunos de los delirios más hermosos y alucinantes de la humanidad o una fuente inagotable de relatos divinos que conectan con lo sagrado y que luego fueron reabsorbidos por la religión.

Si antes de dormir repites la frase «la próxima vez que esté soñando, recordaré que estoy soñando», es más probable que lo consigas

Se dice que uno de los primeros en experimentarlos fue San Agustín de Hipona, como relata en su obra ‘De natura et gracia’ publicada en el año 415, en la que relata cómo un ángel lo despertó en sueños para mostrarle que la percepción no dependía del cuerpo sino del espíritu o la conciencia. El primer libro que da fe de una forma científica este tipo de ensoñaciones es ‘Les rêves et les moyens de les diriger‘ («Los sueños y la forma de dirigirlos»), del sinólogo francés Léon d’Harvey de Saint-Denys, quien después de más de 20 años de investigación divide en tres categorías estos estados oníricos: los sueños vivos por sí mismos (no controlados) y los programados (los que sí se pueden alterar al libre albedrío). Más tarde, sería Sigmund Freud quien recogiera estas ideas de Saint-Denys para su famosa obra ‘La interpretación de los sueños’.

«La memoria anticipada»

¿Es posible llegar a tener uno de ellos? En los últimos años se han realizado múltiples estudios que abordan esta pregunta y redactan técnicas para poder disfrutarlos cuando quieras y de forma completamente inducida. Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Adelaida en Australia que reunió a 169 voluntarios para pasar tres pruebas diferentes con un diario en el que anotar todo lo que recordasen de sus sueños durante una semana. Así, el informe resultante, publicado en ‘la revista académica ‘Dreaming’, estableció tres técnicas para poder controlar las imágenes que soñamos.

Hay una rama científica que cree que la meditación es una especie de sueño lúcido guiado o inducido mucho más difícil de controlar

La primera sería acostumbrar al cerebro a identificar qué es un sueño y qué no lo es gracias a trucos personales que nos puedan sacar de dudas para, una vez estemos en los brazos de Morfeo, darnos cuenta inmediatamente de que es un sueño e intervenir en él. La segunda fórmula que patentaron es la de despertarse a las cinco horas después de haber conciliado el sueño y volverse a dormir rápidamente, ya que es en este estado cuando este tipo de ensoñaciones pueden producirse con mayor facilidad.

Por último, el tercer truco sería el que se conoce como MILD («Mnemonic Induction of Lucid Dreams», por sus siglas en inglés) que consiste en repetir la frase que sigue a continuación justo antes de caer rendidos: «La próxima vez que esté soñando, recordaré que estoy soñando». Parece una tontería, pero según el estudio, el 46% de las personas que utilizaron esta técnica consiguió reconocer haber tenido un sueño lúcido. Todo se debe a lo que la ciencia denomina como «memoria anticipada», una curiosa habilidad humana por la que el cerebro recuerda hacer cosas en el futuro.

La técnica de Mary Arnold-Foster

Otra de las estudiosas clásicas de este tipo de ensoñaciones es la británica Mary Arnold-Foster, una de las primeras en hablar de la capacidad de dominar nuestro subconsciente mientras dormirmos. Su obra, ‘Studies In Dreams‘, analiza pormenorizadamente los sueños lúcidos con el objetivo de desarrollaruna técnica beneficiosa que ayude al ser humano a controlar sus peores temores, reflejados en las pesadillas.

Si realizas yoga o meditación de forma frecuente, puedes estar más cerca de tener sueños lúcidos

De esta forma, la investigadora establece cuatro señales, recopiladas por la ‘BBC’, para darte cuenta de que estás soñando y así poder interferir en las imágenes que se presentan: la excitación (no eres un mero observador, sino que lo que estás soñando te afecta fisiológicamente en cierta manera), la agudización de los sentidos (los colores se ven más brillantes y los sonidos se oyen más rotundamente), atención excesiva (las cosas que aparecen están perfectamente enfocadas) y una mayor percepción (la conciencia periférica se expande, por lo que el sueño se vive de una forma mucho más consciente).

Otra de las tácticas para dirigir tus sueños en la que muchos otros expertos coinciden es la de realizar de forma frecuente ejercicios de meditación o yoga.Hay una rama científica que cree que la meditación es una especie de sueño lúcido guiado o inducido que, a diferencia del que surge cuando dormimos, resulta mucho más difícil de controlar. Por tanto, si quieres aprender a disfrutar nada más te vayas a dormir, lo mejor será que te acostumbres a este tipo de entrenamientos mentales.

ZAMORANO

 

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Un hombre de unos 30 años, vestido con chaqueta y corbata, está sentado en mitad de una habitación abandonada con apenas iluminación. Le cuesta respirar y el pánico se refleja en su cara pálida y desmejorada. De repente, la puerta se abre y entran dos personas, que parecen personal sanitario por el pijama verde que llevan como uniforme. El ejecutivo intenta zafarse de ellos. Desesperado, grita en repetidas ocasiones: “No, no, no”, mientras sus captores le sacan de la habitación y le arrastran por un largo pasillo. Le empujan dentro de una sala de reuniones donde hombres y mujeres vestidos de traje le esperan ante una presentación de Powerpoint. Él mira a los lados, todavía atemorizado, y se ajusta la corbata para comenzar su presentación.

Se trata de un vídeo de ficción, pero nada más lejos de la realidad. El 75% de las personas sufren ansiedad a la hora de hablar en público, un miedo que se conoce como globosofobia, según el informe de Adecco 2017. Sin embargo, los expertos aseguran que el 90% del éxito de un buen discurso tiene que ver con el método y solo el 10% es innato. Buenas noticias para los que tienen pánico escénico: dominar las presentaciones es algo que se aprende.

Las ‘soft skills’ tienen una importancia capital en tu día a día. Se trata de habilidades que no aparecen en tu currículum, pero son cruciales para alcanzar el éxito en tu vida profesional. Por eso, Comunica+A en colaboración con El Confidencial, te ofrece una serie de vídeos para desarrollar de manera práctica y dinámica esas habilidades. ¿El objetivo? Potenciar tu éxito laboral.

  1. MAL, MEJOR QUE NADA

Las personas perdonan más nuestros errores de lo que pensamos, así que siempre es mejor enfrentarse a una presentación y olvidar los bloqueos, que no hacerlo nunca.

  1. HAY QUE CONTAR HISTORIAS

Evitar leer constantemente la pantalla o el papel. Es importante jugar con la retórica y sus pausas. Ser un orador, un ‘storyteller’, animará al público a estar atento al discurso.

  1. NO IMPORTA LO QUE DIGAS…

…sino cómo lo digas. El mismo mensaje puede tener un impacto totalmente diferente según el modo de comunicarlo. Ten claro cuál es el tuyo y transmítele pasión y energía.

  1. EN PIE: MANOS, PIES, MIRADA, VOZ

Estar de pie nos tranquiliza y hace que la gente nos perciba cercanos. Además, apoyarse en el lenguaje corporal siempre es importante. Es bueno interactuar con el público a través de la mirada.

  1. SORPRENDE UNA VEZ POR MINUTO

Usar un lenguaje cercano e incluir anécdotas para captar la atención y generar empatía es un buen método para que los oyentes recuerden el ‘speech’ una vez terminada la sesión.

  1. APROVECHA LO INESPERADO

En otras palabras, no tener miedo a cambiar el guión. El público no es un ente estático y reaccionará al discurso. Hay que estar atento y abierto al ‘feedback’ recibido.

  1. EL ALEGATO FINAL

La forma de concluir la presentación marcará la percepción del público. Se puede terminar con una referencia personalizada de un personaje emblemático.

EC BRANDS

 

Resultado de imagen de EL REMORDIMIENTO: POR QUÉ NO NOS PERDONAMOS COSAS QUE HICIMOS HACE TIEMPO

Qué más da. Puedes pasar página de una vez. Si te has quedado atascado en el pasado te contamos cómo seguir adelante

Todo el mundo ha hecho cosas de las que no está orgulloso. Tal vez gastaste la mitad del presupuesto de comida del mes en un modelito para salir de fiesta, no llegaste al cumpleaños de tu mejor amigo, has dejado a tu madre en una residencia de ancianos o, cuando el maullido del gato te molestó, lo dejaste fuera y allí lo atropelló rápidamente un coche.

Perdonarse a uno mismo no es fácil, al igual que creer que amigos y familiares nunca te disculparán si supieran lo que hiciste. ¿Cómo te sientes? ¿Notas esa carga tan pesada que a veces no te deja ni dormir? La culpabilidad te emborracha cada día y te ahoga hasta el fondo de la vergüenza.

 

Seguro que un psicólogo puede ayudarte. Lo primero que debes hacer es ponerte en manos de un especialista para que te ayude a olvidar esa culpa que te está reconcomiendo por dentro. «Perdonarse a uno mismo es muy subjetivo. No es dos más dos son cuatro», asegura el psicólogo Orestes Ots a El Confidencial.

Poco a poco

Equivocarse es humano. Cometer errores es parte fundamental del apredizaje emocional, así que tranaquilo. No existe una persona que jamás haya errrado. Aunque no lo creas, es mucho más fácil hacerlo con los demás; a la hora de perdonarnos a nosotros mismos, estamos solos. Es un proceso interno en el que no hay que dar explicaciones ni justificarse ante nadie. «Nadie te acompaña en este camino, por ello hay que tener muy claro que queremos perdonarnos y dejar a un lado nuestros miedos. Debemos tener en cuenta si sabemos realmente en qué nos hemos equivocado. ¿Cuál ha sido la equivocación?», explica.

«Por otro lado, hay que preguntarse cuáles fueron las circunstancias que nos rodeaban en ese momento. Por supuesto, no vamos a echar balones a los tejados vecinos, pero esto servirá precisamente para lo contrario: para asumir nuestra parte de responsabilidad. No es raro pensar que la siguiente pregunta que debemos atender es el porqué. Cuáles fueron los motivos y cómo nos sentíamos cuando actuamos de una determinada manera. Escucharnos a nosotros mismos nos permite conocer nuestros sentimientos y vivirlos de una forma más consciente. Todas estas preguntas nos llevarán a alcanzar el primer paso: comprender y admitir el error«, añade.

El camino de la vida comienza por saber quién somos y continúa por saber que equivocarse no es más que aprender a vivir y a querernos

No estás solo. A todo el mundo le pasa. Ese sentimiento negativo que utilizas para maltratarte es algo muy común, aunque en cada persona tiene un nivel diferente. Usamos la culpa para castigarnos como consecuencia de algunas malas acciones y entramos en una espiral de maltrato. Es una forma de penitencia, pero hay que dejarlo atrás y responsabilizarse o intentar reparar el daño y no arrastrar esa sensación de miseria toda la vida.

No lo hagas solo por ti, sino por quien está a tu lado porque de no ser así recibirá una paliza emocional cada vez que intente apoyarte. Es inevitable porque serás demasiado crítico, más retraído y menos abierto de lo que deberías. Amigos, pareja, familiares… todos lo sufrirán también. Y esto no es solo mental, tu cuerpo crea muchos compuestos químicos que van a tus órganos vitales y que aumentan la frecuencia cardíaca, la presión arterial, interrumpen la digestión, tensan los músculos, descargan el colesterol en el torrente sanguíneo y reducen la capacidad de pensar con claridad.

No es de extrañar que los estudios sobre el perdón hayan llevado a los científicos a sospechar que aquellos que tienen dificultades para perdonartienen más probabilidades de experimentar ataques cardíacos, hipertensión, depresión y otras afecciones. «No significa que tengas que olvidar. Sufrir y arrepentirse es normal, pero eso tiene un fin y una etapa para avanzar y seguir adelante«, explica Ots.

¿Qué puedes hacer?

Lo primero que debes hacer es categorizar por qué te sientes mal. Los motivos suelen ser casi siempre los mismos: fracaso ante una tarea importante, has hecho algo malo a alguien, eres autodestructivo o no hiciste algo muy importante que debías. Una vez lo has localizado es posible alejarte y empezar a curarte. Después debes saber cómo te hace sentir contárselo a alguien para tener apoyo, atención y consejo. Compratir te hará darte cuenta de que todos cometemos errores y confesarlo evitará que caigas en lo negativo.

No es necesario que te reconcilies con la otra persona (en el caso de que la haya), solo tienes que liberarte de la culpa, deshacerte de la vergüenza y estar tranquilo. Además, hay una serie de reglas que adoptamos cuando somos pequeños que no son realistas. Las aceptamos y creemos que son las correctas, pero solo nos hacen más daño. Intenta ser objetivo.

Identifica el dolor y valora lo que te hace mal. Es tu reacción a eso lo que causa el problema y ese hábito debe desaperecer. Repetirte una y otra vez lo mismo no tiene sentido, así que cuando ese pensamiento se vuelva a presentar, piensa en algo positivo. A veces lo más sencillo es afrontar y pedir disculpas. Cuesta mucho, pero quizá darle un toque de humor ayude a hacerlo.

Equivocarse es humano. Cometer errores es parte fundamental en el aprendizaje emocional, pero recuerda que es un camino en el que estás solo

«Como bien sabemos nuestros actos tienen consecuencias. Ha llegado el momento de afrontarlas, aquí está la clave. No hay que percibirlas como un castigo. Los sentimientos de tristeza, culpabilidad e incluso rabia e impotencia son indicadores. Hemos tomado una decisión y nos ha llevado a este punto. Es el momento de analizar si ese punto nos hace sentir bien. No hay duda de que esto nos ayudará a aprender y conocernos, saber lo que queremos y lo que no. Equivocarse es lícito y debemos asumir la responsabilidad», continúa.

Como es lógico, el pasado no se puede cambiar, pero tienes todo un presente para actuar de manera diferente. Ahora que sabemos lo que queremos y lo que nos lleva a comportarnos así, estamos preparados para intentarlo de nuevo. La vida nos presenta constantemente oportunidades. Aprovéchalas. El camino de la vida comienza por saber quién somos y continúa por saber que equivocarse no es más que aprender a vivir y a querernos, buscando siempre nuestra mejor versión«, concluye Ots.

  1. LÓPEZ

 

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¿Por qué enfermamos? Esta es la pregunta a la que trata de dar respuesta la PNI, una rama de la medicina que estudia la relación entre los distintos sistemas de nuestro organismo

Ya desde el primer día, en Alimente defendimos aquello del ‘somos lo que comemos’. De alguna manera, estábamos aceptando que el modo en que nos alimentamos tiene consecuencias en nosotros más allá de nutrirnos, de saciarnos y de hacernos engordar o adelgazar.

‘Somos lo que comemos’ implica una relación entre dieta, emociones, creencias y estado de salud. Con esta frase, el filósofo alemán Ludwig Feuerbach se anticipaba intuitivamente a una forma de entender nuestra salud como un todo en el que se interrelacionan distintos sistemas de nuestro organismo. Siglo y medio después -y ya con la ciencia sustituyendo a la intuición-, ha surgido la psiconeuroinmunología (PNI), una rama de la medicina que mira al enfermo de forma global y va a las raíces buscando saber por qué enfermamos. Y aunque todavía es mucho más lo que se ignora que lo que se conoce, ya se ha visto que la alimentación y el sistema digestivo -y más concretamente el intestino– están detrás de muchos síntomas y en el origen de enfermedades autoinmunes.

La PNI va a las raíces: mira al enfermo de forma global y busca saber el origen de su enfermedad

El nombrecito -psiconeuroinmunología, aunque algunos lo alargan aún más: psiconeuroendocrinoinmulogía- se las trae. Pero es muy descriptivo. Fue el término que empleó en 1980 el psicólogo Robert Ader para describir las interacciones que se establecen entre los sistemas nervioso, endocrino e inmune y nuestros hábitos de vida. “La PNI busca entender los mecanismos de acción de ciertas patologías, a nivel fisiológico y de biología molecular, para entender por qué el ser humano enferma -explica Xavi Cañellas, máster en PNI y cofundador de Regenera, escuela con 15 años de formación en esta disciplina-. Sabemos que hay un cúmulo de factores implicados en el desarrollo de una enfermedad; se trata de profundizar, de ver tanto cuál es tu predisposición como qué has ido haciendo para generar un determinado escenario”.

Un ejemplo: pongamos que sufrimos de colon irritable. En principio, sabemos que no es una enfermedad, sino un síndrome, un conjunto de síntomas digestivos al que se ha dado en llamar así, ‘colon irritable’. También nos han dicho que es incurable. Un enfoque PNI explicaría al paciente sus causas: por ejemplo, que tiene una proliferación de bacterias en el intestino delgado, que esa proliferación le produce sintomatología como gases, hinchazón, diarrea… y que todo ello está influido por el ritmo de vida, por los hábitos, por el estrés. “Si el paciente entiende eso, a partir de ahí se pueden abordar una serie de actuaciones: modificar la dieta, reparar el desequilibrio intestinal, encarar el estrés…”.

 

Detrás de una enfermedad hay un estilo de vida. Identificar esos factores individuales que han llevado a una persona a desarrollar determinados síntomas es la clave. Y eso requiere tiempo. “Si me dan a elegir entre 15 minutos para estar con un paciente y hacerle un montón de pruebas o estar con él dos horas sin hacer pruebas, escojo la segunda opción”. Quien habla así es Sari Arponen, especialista en Medicina Interna del Hospital de Torrejón y máster en PNI por Natura Foundation, escuela dirigida por el doctor Leo Pruimboom, fundador de la Psiconeuroinmunología Clínica (PNIc). “Constantemente veo a personas que están fatal, a las que se les hace un montón de pruebas que no dan ningún resultado. En cambio, si exploras en profundidad no solo los síntomas físicos, sino también los aspectos biopsicosociales, consigues mucha información. A partir de ahí, puedes ayudarles con medidas de estilo de vida”.

Alimentación y estrés

Entre esas medidas, la alimentación es esencial. Enganchando con la medicina evolucionista, la idea es que cuando comemos ‘porquerías’ que el sistema inmune no reconoce, se produce una respuesta de inflamación mayor que si comemos alimentos que han ido parejos a nuestra evolución. “Comer un ultraprocesado produce el mismo escenario inmunológico que si tuviéramos una infección -asegura Cañellas-. Necesitamos no inflamar el tubo digestivo, alimentarnos a nosotros y alimentar a nuestra microbiota”.

La mejor dieta sería, por tanto, la que no dé mucha guerra a nuestras bacterias intestinales. Porque, continúa Cañellas, “el aparato digestivo no es un mero tubo hueco que va desde la boca al ano -explica Cañellas-. Es un órgano neurológico, endocrino e inmunológico: neurológico porque tiene más número de neuronas que la médula espinal; endocrina porque produce hormonas que tienen que ver con el resto de sistemas corporales, e inmunológico porque el 80% de las células inmunocompetentes reside en el aparato digestivo. Hablar de digestión es hablar de sistema inmune”.

“Comer un ultraprocesado produce el mismo escenario inmunológico que si tuviéramos una infección»

“La intervención en microbiota es muy potente -corrobora Sari Arponen-. Se están estudiando en profundidad todos los ejes que comienzan en el intestino: piel, hígado, riñones… La mayoría de personas tienen permeabilidad de barrera, sobre todo a nivel intestinal. Hay que sanar la barrera intestinal y después intervenir en la microbiota”.

Esa intervención viene a menudo de la mano de suplementos y de probióticos. “Pero hay que recordar -continúa Arponen- que los suplementos por sí mismos no son suficientes si uno no modifica su estilo de vida. Hay que hacer cambios profundos. Tengo a pacientes que me preguntan cuándo podrán volver a comer ‘normal’. Y tienen que entender que ese ‘normal’ -que es la forma en que se come hoy en la sociedad- es lo que les enferma”.

 

El manejo de las hormonas del estrés es también fundamental, ya que “es un factor que puede modular y cambiar el sistema bacteriano -explica Cañellas- Un estrés mal llevado, no gestionado, puede implicar una mayor predisposición a padecer un desorden inmunitario, o que impida que un proceso inflamatorio se cronifique”.

Evidencia científica

Este enfoque global de la PNI puede darse de bruces con la medicina convencional. Pero, atentos, no estamos hablando de pseudociencia, aclara con rotundidad Sari Arponen: “Yo soy médico internista, trabajo en un hospital público y la PNI me ayuda a ser mejor médico. En los últimos años está habiendo un interés creciente por esta disciplina, y el riesgo es que surjan pseudoterapeutas que lo mismo hace PNI que homeopatía o flores de Bach. Ahora estamos luchando contra las pseudoterapias y, aunque es positivo, tiene una parte negativa: la de que todo lo que se salga de la medicina con fármacos entra en el mismo saco. Y no es así: la PNI está bien documentada, con evidencia científica”.

Otro punto de posible controversia es el hecho de que no se requiere ser médicopara estudiar PNI; basta con ser un profesional de la salud (y en algunas escuelas ni siquiera se cumple ese requisito). Curiosamente, cuando uno se asoma a este mundo comprueba que, en este momento, la mayoría de los terapeutas en PNI proceden del mundo de la fisioterapia. “Yo comencé como fisioterapeuta -explica Xavi Cañellas- y después he seguido formándome y ampliando conocimientos. Por ejemplo, soy máster en Biología Molecular y Biomedicina en la Udg, y colaboro como investigador en el grupo de Microbiota y Eumetabolismo del Instituto de Investigación Biomédica de Girona en el Hospital Josep Trueta de Girona”. También codirige formación en PNI y asegura que “cada vez nos llegan más médicos queriendo formarse en esta disciplina”.

Sari Arponen, por su parte, asegura que “a mí no me parece mal que haya profesionales sanitarios no médicos (fisios, psicólogos, nutricionistas, odontólogos…) que estudian y aprovechan la PNI para ayudar a los pacientes en su ámbito profesional. Pienso que a cada uno le puede aportar algo especial desde su perspectiva”.

 

MARÍA CORISCO

 

 

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Varios expertos establecen una serie de pautas que todos podemos seguir si queremos lograr éxito profesional

¿Quién mejor para aconsejarte de algo que tu superior al mando? Ese que dirige tu rumbo y guía tu nave. Si quieres alcanzar muchos éxitos profesionales quizá -según los expertos- debas cambiar el enfoque de tu trabajo, y no nos referimos a comer más sano, dormir más horas o ir al gimnasio ya que lo has pagado. Los SEO de Seek hablan de lo que tienes que hacer para cosechar éxitos (y no vientos ni tempestades).

Desde la importancia de establecer metas si buscas un ascenso a señalar cuándo tienes que elegir tus vacaciones. El inicio de un nuevo año de trabajo es el momento ideal para implementar nuevos comportamientos. Lo fundamental es hacer lo que has estado posponiendo, ya sabes el viejo refrán de «no dejes para mañana», y es que no hay nada como plantear un desafío y lograrlo. 2019 puede ser el año para hacerlo.

Establece objetivos (profesionales)

Llegas del trabajo y te golpea la triste realidad: tienes que seguir adelante en tu carrera pero no sabes exactamente cómo. Bueno, al menos ya sabes que algo hay que cambiar.

Ya sea para buscar un ascenso o porque quieras planificar tus vacaciones, ponerlo por escrito debería ser siempre una máxima

Estos jefes de Seek revelan en ‘Daily Mail‘ que todo el mundo tiene un plan vago sobre cómo les gustaría que progresara su carrera, pero la clave del éxito es establecer metas concretas. Lo que ellos recomiendan es que escribas a dónde te gustaría llegar y -más importante- cuándo.

Planifica tus vacaciones

Tan importante como establecer metas de trabajo viables es tener vacaciones planificadas y tiempo libre. Todos sabemos la importancia de un equilibrio entre la vida laboral y la vida saludable, y ¿qué mejor motivación existe que unas vacaciones soleadas o un tiempo con tus seres queridos? No por pasarte el día a punto de la extenuación, como los japoneses ‘karoshi’, significa que vayas a ser más productivo. Se trata de trabajar de manera más inteligente, y eso significa tomar descansos regulares para recargarse.

Y, por tanto, come y reduce tiempos

Tus compañeros van a comer y a tomarse un café, pero tú no tienes tiempo. En tu contrato laboral dice que a las seis tienes que apagar el monitor y marcharte a casa pero hace mucho tiempo que has olvidado cómo era la luz del sol y salir a tu hora. Basta. Las pausas no son solo para las grandes fiestas, son para todos los días. Y hay una razón por la que la ley los proporciona: el tiempo regular lejos de tu mesa es crucial para tu salud mental y física. Ve a comer con tus compañeros, anda.

 

Si es posible, intenta cumplir con un máximo de 38 horas de trabajo por semana. Trabajar horas extras todo el tiempo puede acarrearte problemas de salud a la larga, e igual ya ni siquiera recuerdas la cara de tus familiares y amigos.Todo el mundo necesita tiempo, asegúrate de tener el tuyo.

Aprende y sé consciente de tus logros

A veces puedes lograr grandes cosas pero estar demasiado ocupado para celebrarlas, o las celebras en el momento y luego los olvidas rápidamente a medida que se acumulan las responsabilidadesPor eso es importante tomarse un momento no solo para celebrar, sino también para realizar un seguimiento de los logros durante todo el año. Una buena idea es agregarlos a tu currículum vitae.

Intenta cumplir con un máximo de 38 horas a la semana pero no te excedas y respeta los momentos de descanso y las comidas

Aprender cosas nuevas también debe ser una máxima. Vivimos en un mundo en el que hay que reciclarse continuamente, por lo tanto, haz un esfuerzo por mantenerte actualizado sobre el software o asistir a charlas en su biblioteca local o incluso inscribirte en una clase de algo que siempre quisiste aprender, ya sea programación, chino o encaje de bolillos. Mientras estés aprendiendo, estás creciendo. Las clases también pueden ser una gran oportunidad para establecer contactos y expandir tu círculo social, señalan los SEO de Seek.

Y… ayuda a los demás

Sacar tiempo regularmente de tu horario para ayudar a otros puede ser extremadamente gratificante, señalan. Puede ser algo tan simple como servir comida en un comedor social o utilizar una habilidad específica, como ayudar a una organización benéfica con sus esfuerzos de recaudación de fondos. Muchos lugares de trabajo también ofrecen tiempo libre pagado para el voluntariado, así que consulta a tu departamento de recursos humanos.

  1. NUÑO

 

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Entre febrero y marzo de 1919 una huelga paralizó Barcelona y provocó la instauración estatal de las ocho horas de jornada laboral, medida pionera en todo el orbe terráqueo

No desprecien la importancia del callejero. Nadie recordará la anécdota, pero en la primavera de 2012 Barcelona se levantó con la noticia de un cambio sutil. El alcalde Trías lo había perpetrado con premeditación, nocturnidad y alevosía, saltándose la ley con demasiada alegría. De la noche a la mañana, el conocido ‘pasaje de la Canadiense’ homenajeaba a Frederick Stark Pearson, fundador el 12 de septiembre de 1911 del holding Barcelona Traction, Light and Power. Starrk Pearson se dedicaba a la producción y distribución de electricidad y a la explotación de tranvías y ferrocarriles eléctricos. Formaban parte del grupo las empresas Riegos y Fuerzas del Ebro, Barcelonesa de Electricidad, Energía Eléctrica de Cataluña, Tranvías de Barcelona y Ferrocarriles de Cataluña. Llegó a controlar el 90% de la distribución comercial de electricidad en el Principado.

La alteración nominal resucitó un lejano recuerdo. Entre febrero y marzo de 1919 la empresa fue la gran protagonista de una huelga de cuarenta y cuatro jornadas que paralizó Barcelona y demostró la inmensa capacidad obrera, que mediante la acción de la CNT logró una gran victoria, hasta el punto de provocar la instauración estatal de las ocho horas de jornada laboral, medida pionera en todo el orbe terráqueo.

Al cabo de pocos días el pasaje recuperó su antigua denominación. Quizá el alcalde de Convergència i Unió tenía miedo, recordemos que el Procés aún no había dado su pistoletazo de salida, de ver cumplida la frase de Mark TwainLa historia no se repite, pero rima.

La rosa de Fuego

En su ensayo ‘Que sean fuego las estrellas’ (Crítica), Paco Ignacio Taibo II justifica su enfoque a partir de la especificidad barcelonesa. El escritor asturiano casi pide disculpas por su osadía, pero lo cierto es que atina en su diagnóstico. La capital catalana ha sido siempre un cuerpo propio, independiente a las dinámicas del país. La Primera Guerra Mundial había agitado el paisaje urbano hasta unas coordenadas previsibles en las que el empresariado aprovechó la neutralidad española para lucrarse mientras el proletariado apenas tocaba con la punta de los dedos todas esas disparatadas ganancias económicas.

La máquina industrial sirvió textiles, química, armamento y materias primas a las potencias enfrentadas. Mientras tanto la calle parecía distraerse con el cambio de rumbo de la ciudad, enfrascada en debates periodísticos sobre los bandos en contienda y noches bien regadas por la legal cocaína, el sorprendente jazz y una animación sin precedentes en todos los barrios, sobre todo en el Distrito V, que al cabo de poco tiempo recibiría su sobrenombre de Barrio Chino por el canallismo imperanteentre drogas, homosexualidad, timbas de juego, sexo fácil y locales que nunca cerraban.

Sirva el párrafo anterior para contextualizar el instante en esa ciudad de setecientas mil almas. La gallina de los huevos de oro dejó de ponerlos con la entrada bélica de Estados Unidos y la situación social fue agriándose, produciéndose las primeras refriegas y atentados entre trabajadores y patrones. La marea subió a lo largo del olvidado verano de 1917, cuando el Parque de la Ciudadela fue protagonista de la asamblea de parlamentarios, protesta de sus señorías ante el cierre de las Cortes y su manifiesta inactividad.

La gallina de los huevos de oro dejó de ponerlos con la entrada bélica de los Estados Unidos de América y la situación social fue agriándose

En agosto llegó el turno de la clase obrera con una huelga general que paralizó la actividad durante casi una semana. Si tuvo tanto impacto fue por la extraña unión, rara era la vez en que conseguían ponerse de acuerdo, entre la UGT y la CNT, los dos sindicatos mayoritarios. Esta última había revolucionado por completo el modus operandi anarquista. Su nacimiento en 1910 supuso abandonar la acción directa y abogar por una vía organizada. El camino estuvo sembrado de minas en forma de múltiples ilegalizaciones, etapas en la clandestinidad y una inmensa dificultad para coordinar todo el caudal asociativo del mundo laboral.

La revolución inspira

1918 se abrió con una espectacular movilización femenina como consecuencia de la inflación en productos básicos como el carbón. Las mujeres marcaron una senda a seguir que sus compañeros masculinos apreciaron por su valentía, pero la clave llegó a finales de junio, con el Congreso de Sants de la Confederació Regional del Treball a Catalunya. Por aquel entonces el impacto en el imaginario de la Revolución Rusa ya era considerable. Acudieron ciento sesenta y cuatro delegados que representaban a más de setenta y tres mil asociados de ciento cincuenta y tres sociedades obreras y sindicatos esparcidos a lo largo y ancho de la geografía catalana.

Salvador Seguí, mucho más que un pintor de brocha gorda, comprendió que esa dispersión dificultaba moverse con eficacia. Propuso la supresión de las federaciones basadas en oficios y la creación de Sindicatos Únicos de industria para agrupar a todos los trabajadores de un único ramo productivo. La medida suscitó un entusiasmo contagioso y, en apenas cuatro meses, durante la celebración en Barcelona de una asamblea regional, pudieron apreciarse sus frutos. El número de adscritos se había incrementado hasta las trescientas cuarenta y cinco mil personas. Por primera vez el anarcosindicalismo se sabía dotado de un arma imparable para la consecución de sus objetivos.

Casi al mismo tiempo, porque cuando hablamos de Barcelona siempre debemos recordar sus dos caras, la Lliga Regionalista aprovechó la coyuntura internacional, o la tergiversación del punto wilsoniano sobre la autodeterminación de los pueblos, para lanzar la campaña para el Estatuto de Autonomía en un fuego breve pero intenso que llegó hasta Madrid, donde se instauró una comisión parlamentaria para abordar el asunto. La propuesta, que guarda ciertas similitudes con los mecanismos que nos han llevado a la situación actual, era una plataforma perfecta para disimular la conflictividad laboral y la crisis que se cernía en el horizonte. Febrero de 1919 supuso un antes y un después. Algunos, con mala sangre, dicen que Cambó prefirió la cartera a la bandera. Es posible. El clima se había enrarecido. Las trifulcas entre catalanistas y miembros de la Unión Monárquica Nacional coparon los titulares de todos los periódicos y no pasaba un día sin incidentes remarcables. Eran fuegos de artificio. Los protagonistas estaban agazapados, a la espera de la mecha que provocara el incendio.

Una ciudad a oscuras

Todo barcelonés reconoce las tres chimeneas del Paralelo. De pequeños las confundimos con las de San Adrià del Besós. Ambas fueron el skyline de los desfavorecidos desde distintas latitudes. Las de la avenida que llegó a considerarse el Montmartre del sur simbolizaban el potencial de la Canadiense, que daba empleo a más de mil doscientos obreros.

En enero de 1919 la situación en la Ciudad Condal estaba algo más que agitada. Se rumoreaba la presencia de Lenin e incluso una agencia de noticias norteamericana aseguraba su presencia. Todo era un bulo producto del pavor a un estallido pese a la represión padecida por la CNT durante todo el invierno. La fábrica de electricidad desencadenó la tormenta. En enero varios oficinistas fueron pasados de eventuales a fijos, reduciéndose su salario mientras en las tertulias de los bares se comentaba que Fraser Lawton, el gerente de la empresa, ganaba treinta mil pesetas oro al mes.

Los oficinistas se levantaron bajo el lema “a trabajo igual salario igual”. El 2 de febrero los ocho trabajadores que encabezaban la protesta, miembros del Sindicato Único, fueron despedidos. Cinco de ellos pertenecían a la sección de facturación. Sus compañeros se declararon en huelga solidaria tres días después. Salieron a calle, hablaron con el gobernador, quien les prometió interceder, y al volver a su puesto se encontraron la policía impidiéndoles acceder a las instalaciones. Estaban despedidos, sin explicaciones.

La CNT movió ficha con varias jugadas magistrales para escalonar la huelga.Su comité se sabía perseguido y hasta llegó a reunirse en un camión de mudanzas del Sindicato de Transportes que recorría la ciudad para recoger a los delegados. El 21 de febrero la huelga fue secundada por todas las empresas del grupo y saltó la alarma. El 27 se unieron los trabajadores de la Sociedad General de Aguas, del Gas Lebon, única empresa extranjera del ramo sita en plaza Universidad, y los de la Catalana de Gas y Electricidad. La ciudad quedó parcialmente a oscuras durante más de una semana, con toda la producción en el dique seco y una progresiva escasez de agua.

La solución pasaba por militarizar las fábricas para restablecer el suministro. Cuando se dio la orden ni uno de los obreros dio el paso para cumplirla

En Madrid el conde de Romanones, primer ministro del gobierno central, ya había anunciado su dimisión una vez se resolviera el desaguisado. La solución pasaba por militarizar las fábricas para restablecer el suministro. Cuando se dio la orden ni uno de los obreros y empleados militarizados dio el paso para cumplirla. Entre ochocientos y cinco mil fueron detenidos, ingresando en el castillo de Montjuic, de lúgubre fama tras los fusilamientos en 1893 del tipógrafo Paulí Pallàs y los acusados por la bomba del Corpus en 1896.

La situación era desesperada y las manecillas del reloj jugaban a favor de los intereses de la CNT que, en otra descarga de alto voltaje, instauró la censura roja para impedir la publicación en la prensa diaria toda noticia relacionada con el asunto de la Canadiense, finalmente desbloqueado gracias a la visión política de Romanones, quien al ver la cerrazón de los mandamases empresariales mandó a Barcelona a José Morote, subsecretario de Presidencia, para mediar. Llegó acompañado de Carlos Montañés y Gerardo Doval, quienes ocuparon respectivamente el cargo de gobernador civil el primero y jefe de policía el segundo. Era una última carta en una mesa ardiendo, con el estado de guerra declarado y un panorama abocado a un bucle de caos.

Este nuevo planteamiento confirió esperanzas entre los trabajadores, quienes no cejaron en su empeño de ir a por lo máximo posible, proponiendo como inamovibles los siete puntos que siguen a continuación: Readmisión de los despedidos, aumento de sueldos, garantías para evitar represalias, jornada de ocho horas, abono de jornal íntegro en caso de accidente, cincuenta mil pesetas por indemnización y salarios caídos durante la huelga. Lawton los aceptó el 17 de marzo de 1919 tras la exigencia de Romanones, quien presionó a Montañés para que resolviera el conflicto en veinticuatro horas, pues planeaba la amenaza de Largo Caballero, entonces dirigente de la UGT, de convocar una huelga general en todo el país sino se solucionaba el conflicto de Barcelona.

Victoria y tragedia

El comité de huelga aceptó levantarla una vez liberaran a todos los trabajadores encarcelados. El 19 de marzo se convocó un mitin con más de veinte mil personas en la plaza de toro de las Arenas de Barcelona para reafirmar el acuerdo. Salvador Seguí logró vencer la reticencia de muchos de los presentes con una grandísima arenga donde desgranó la situación. Lo conseguido era increíble. La revolución completa podía esperar. Se habían plantado los cimientos.

El triunfo fue tan grande que desencadenó la reacción de la patronal. Durante los siguiente cuatro años Barcelona fue la ciudad que se mataba por las calles, un episodio histórico siempre mal explicado y manipulado hasta la extenuación incluso por Eduardo Mendoza, quien tejió una gran novela con ‘La verdad sobre el caso Savolta’, pero sólo, que ya es bastante, recogió la atmósfera, no así la verdad de tan trágicos hechos. Lo mismo puede decirse de ‘La sombra de la ley’, última producción dirigida por Dani de la Torre. Quizá el único capaz de reproducir la intensidad de aquellos años fue Antonio Soler en ‘Apóstoles y Asesinos’ (Galaxia Gutenberg), cuyo único defecto es haber sido tan preciso que tiene más magma de ensayo que de novela.

Desde 1890, con la instauración de la jornada del primero de mayo, la clase trabajadora había reclamado los tres ochos. Ocho horas de trabajo, ocho horas de ocio, ocho horas de sueño. El 3 de abril de 1919 el conde de Romanones firmaba el decreto que promulgaba a partir de octubre del mismo año la jornada de ocho horas para todos los trabajadores españoles. Dimitió tras estampar su rúbrica.

JORDI COROMINAS I JULIÁN

 

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Es importante ponernos nuevos retos para mejorar. Visualizar el objetivo y ser constante serán las claves principales para conseguirlos, aunque el cerebro tiene ‘trampas’ que lo dificultan

Dejar de fumar, adelgazar, hacer deporte, ir al gimnasio, apuntarse a alguna actividad nueva o ahorrar. Toca hacer balance del viejo año y empezar a pensar en los nuevos propósitos de año nuevo. El 2019 vendrá cargado, quizá al igual que al anterior, de nuevos objetivos, retos e ilusiones. Este tipo de cosas nos hace entrar con más ganas en este nuevo año. Y con él, las ganas de empezar a construir nuevos retos, metas más altas, objetivos más ambiciosos y –por qué no– continuar con todo lo que nos gusta y nos hace felices. De no perder los buenos hábitos que ya alcanzamos el año pasado. Pero todo esto puede quedarse en buenas intenciones que se deslizan con las hojas caídas del calendario. ¿Cómo evitar la frustración? ¿Merece la pena?

No resulta raro que al empezar un nuevo año necesitemos tener en mente nuevos retos y motivaciones que satisfacer. Forma parte de nuestras necesidades como ser humano, como si estuviera escrito de alguna manera en nuestro ADN personal. Uno de los grandes hallazgos de la, todavía, corta historia de la psicología hablaba precisamente de esto.

La necesidad humana de retos y motivaciones es un hallazgo relativamente reciente de la psicología

Hace ya más de 75 años, en 1943, el psicólogo Abraham Maslow creó su popular pirámide de necesidades: La Pirámide de Maslow –que él llamó Jerarquía de necesidades–. Ésta defendía que según los seres humanos iban consiguiendo satisfacer sus necesidades más básicas, luego necesitarían complacer aquellas más elevadas. “Nuestras acciones, que van siempre dirigidas a un objetivo, nacen de la motivación de cubrir ciertas necesidades que tenemos. Y que normalmente suelen ir ordenadas según la importancia que tienen para nuestro bienestar”, explica a El Independiente Giulia de Benito, psicóloga sanitaria en el Instituto Centta (Madrid).

 

Según expone esta profesional, “es importante que las personas tengamos un propósito general en nuestras vidas, ya que se convierte en el motor que nos lleva a enfrentar retos y dificultades para alcanzarlos y mejorar nuestra calidad de vida. Necesitamos marcarnos metas e invertir gran parte de nuestra energía en alcanzarlas ya que esto nos permite evaluar de una forma objetiva en qué punto de nuestra vida nos encontramos, qué cosas nos son importantes y cómo estamos en términos de autoconcepto y autoestima, dos elementos que determinan la forma en la que nos vemos a nosotros mismos e interpretamos nuestra realidad”.

Sin duda, tanto el autoconcepto como la autoestima son dos factores que determinan nuestra forma de ser y estar en el mundo, algo que guiará en todo momento nuestra percepción de nosotros mismos y por tanto nuestra forma y nuestro modo de enfrentarnos a todo lo que nos toque vivir.

El autoconcepto, explica de Benito, es el conjunto de atribuciones que cada uno tiene sobre sí mismo (conocimientos, creencias, actitudes, valores, habilidades, etc.) y la autoestima es la valoración afectiva que hacemos sobre ello y toca todas las áreas de la vida: físico, académico y laboral, social y familiar, etc. “La información con la que construimos nuestro autoconcepto y autoestima viene determinada por nosotros mismos y por el exterior. Si me marco unos objetivos valorados por mí y por otros y me involucro en alcanzarlos, estoy aumentando la percepción sobre mi competencia y sobre lo que los demás piensan de mí”, afirma.

El 80% fracasamos antes de marzo

El hecho de que los nuevos propósitos se planteen al principio de año o al comenzar cada curso escolar no es algo raro. “El inicio de la semana, del mes o del año nos marcan la posibilidad de hacerlo bien desde el principio, de tener una visión completa y positiva de un periodo de tiempo. Los nuevos comienzos nos dan la esperanza de poder ser mejores”, asegura de Benito. Sin embargo, no siempre conseguimos nuestros propósitos y los abandonamos en el intento.

Así, y según informa esta profesional, “las investigaciones nos dicen que casi la mitad de los adultos hacemos propósitos para el año nuevo. Sin embargo, el 80% de nosotros fracasaremos antes de llegar a la segunda mitad del mes de febrero”.

No hay duda de que para conseguir nuestras metas se necesitan esfuerzo, dedicación y mucha paciencia. Por ejemplo, ¿cuánto hace falta invertir para conseguir adquirir la rutina de hacer deporte al menos 3 días a la semana? ¿O para conseguir cumplir con la indicación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de hacer 150 minutos de actividad física a la semana? ¿O para apuntarnos a clases de un idioma y no abandonarlo a los pocos días?

En 2015, el University College de Londres publicó en la revista European Journal of Social Psychology un estudio que afirmaba que para conseguir un hábito hacían falta 66 días -y no tres semanas o un mes como se había dicho hasta entonces-.

Si no entrenamos las habilidades para satisfacer nuestras necesidades nos sumimos en una espiral que hace cada día más difícil la mejora

“El logro de un objetivo implica esfuerzo, dedicación y constancia, elementos en los que necesitamos vernos reflejados para sentirnos bien con nosotros mismos”, afirma de Benito. Si no nos percibimos implicados en la satisfacción de nuestras necesidades y, por lo tanto, no entrenamos las habilidades necesarias para realizarlo, añade, nos sumiremos en un espiral en la que cada vez será más difícil enfrentarnos a un plan de mejora de la calidad de nuestra vida y no desarrollaremos las habilidades necesarias para sentirnos mejor con nosotros.

Claves para conseguir los nuevos propósitos

Merece la pena concentrar los esfuerzos, al menos durante estos primeros meses para conseguir nuestros objetivos marcados. Para ello, uno de los aspectos clave para conseguirlos es lo que en Psicología se llama ‘motivación intrínseca’. Esto es, la motivación que se encuentra en uno mismo, la motivación por querer ser mejores y no por conseguir una recompensa como puede ser por ejemplo, dinero.

Para Pilar Conde, directora técnica de las Clínicas Origen https://clinicasorigen.es/ la motivación intrínseca es “la que nos refuerza y nos prepara para el cambio y nos ayuda, por lo tanto , a cumplir los objetivos que nos propongamos”. Si ya tenemos pensado nuestras metas y objetivos para el nuevo año, Conde nos ofrece 5 claves imprescindibles que nos ayudarán a conseguir nuestros propósitos de 2019.

  1. Fija las metas, defínelas y ponles fecha.
    Siéntate, coge papel y bolígrafo y escríbelas de tu puño y letra. Concreta el propósito y ponle fecha de inicio, así como la periodicidad de cumplimiento, si se trata de una tarea. Por ejemplo: ampliar mis estudios de inglés. Apuntarme a una academia. Comenzar el próximo 1 de febrero. Se trata de evitar las ambigüedades.
  2. Visualiza tu objetivo
    Las emociones positivas son las que nos mueven a la acción, así que visualízate llevando a cabo tus objetivos y sintiendo la felicidad del propósito cumplido. Si tu esfuerzo va a ir encaminado a ahorrar dinero para las vacaciones, imagínate con lo guardado en el mes de junio y sacando un billete de avión a un destino favorito.
  3. No te castigues si fallas 
    Si has incumplido el propósito, continúa esforzándote, no tires todo por la borda. Un fallo puntual no es un fracaso definitivo, a no ser que decidas saltarte las reglas o reinventarlas según tus conveniencias continuamente. El compromiso con tu objetivo te mantendrá en la acción.
  4. Piensa en positivo
    Te será difícil conseguir algo si tu estado general está teñido de negatividad. Tienes que aprender (este consejo es esencial) a mirar en tu interior y a utilizar las herramientas que te ayuden a gestionar tu relación con el entorno de forma positiva.
  5. Crea hábitos para mantener la motivación
    Es muy difícil mantener la motivación, por lo que no hay que confiarse. Los resultados que vayamos obteniendo nos ayudarán a sentirnos optimistas y con ganas de persistir en el empeño. Si nuestro propósito, por ejemplo es guardar la línea, pesarnos y ver que todo marcha correctamente nos va a dar confianza para insistir en el objetivo.

Tu cerebro está marcado por los malos hábitos

Romper con los hábitos adquiridos nunca ha sido fácil. En 2016, un estudio de la Universidad de Duke (EE.UU.) explicaba por qué. Una costumbre deja una marca duradera en circuitos específicos del cerebro, lo que nos prepara para alimentar así nuestros deseos. La investigación profundizaba sobre cómo ciertos vicios –tomar mucha azúcar, fumar o comprar demasiado– se manifiestan en el cerebro, y propone nuevas estrategias para vencerlos.

Los instigadores compararon los cerebros de los ratones que habían adquirido la costumbre de tomar azúcar con los que no lo hicieron. Concretamente, el equipo estudió la actividad eléctrica en los ganglios basales, una compleja estructura neuronal que controla la adicción a las drogas. En los ganglios basales existen dos vías capaces de llevar mensajes opuestos. Tal y como lo explican los investigadores del estudio, uno de esos mensajes es la indicación ‘go’ (en inglés, ‘vamos’), que impulsa una acción; mientras que el otro traslada una especie de señal de ‘stop’ o parada. Los autores observaron que tanto las señales de parada como las de impulso eran más activas en los ratones con el hábito de tomar azúcar.

En los ratones que se habían acostumbrado al azúcar, la señal ‘go’ se encendía antes que la de parada. Sin embargo, en los cerebros libres de hábito, la señal ‘stop’ precedió al ‘go’. Estos cambios en los circuitos cerebrales se mostraban tan duraderos que el grupo de investigadores era capaz de predecir qué ratones habían formado un hábito con solo mirar piezas aisladas de sus cerebros en una placa de Petri.

El independiente.

 

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¿Quién no ha puesto una etiqueta a otras personas en algún momento? Podría decirse que es algo que hacemos a menudo de manera casi automática. Alguien se tropieza y enseguida le convertimos en “torpe”. Alguien no responde de la manera en que queremos e inmediatamente le tildamos de “egoísta”. Poner una etiqueta significa emitir juicios sobre las personas y actuar con ellas en base a esos juicios.

El liderazgo efectivo consiste en comprender a las personas, en lugar de etiquetarlas.

Edimer Gutierrez Tobar en su libro “Competencias gerenciales” (2010) señala que las organizaciones exitosas no se construyen desde la fuerza, sino desde la confianza. Y confiar significa comprenderse mutuamente. Esto quiere decir responsabilizarse de las relaciones.

¿Cómo comprender en lugar de poner una etiqueta?

No se puede comprender lo que no se conoce. Precisamente por eso utilizamos los Informes Belbin. Porque lejos de colocar una etiqueta a las personas, nos ofrecen una medición científica fiable y validada sobre el patrón de comportamientos de cada persona. La etiqueta se basa en juicios sin fundamento. En cambio, los Informes Belbin se basan en datos objetivos que son analizados a través de un algoritmo. Son el resultado de casi una década de investigación por parte del Dr. Meredith Belbin y su equipo y cuentan con amplio reconocimiento internacional. Los informes Belbin se construyen a partir de la percepción que una persona tiene sobre sí misma. Es decir, el primer paso es escuchar a la persona. Posteriormente el informe queda reforzado por las evaluaciones de los observadores. Es decir, el segundo paso es proporcionar feedback a la persona.

Cada persona es única, su patrón de comportamientos también

Los informes Belbin nos permiten conocer los comportamientos que una persona tiende a desempeñar en su trabajo de manera natural. El Dr. Meredith Belbin y su equipo detectaron 9 tipos de comportamiento. Los denominaron los 9 Roles de Equipo Belbin. Todas las personas manifestamos los 9 roles con mayor o menor intensidad, dando lugar a combinaciones diferentes. Esto no quiere decir que dos personas con el mismo perfil de roles sean iguales. Esto equivaldría a una visión determinista y univoca del comportamiento humano.

Todas las personas somos diferentes. Tenemos una serie de matices particulares que nos hacen únicas. La investigación de Meredith Belbin nos indica que existe un patrón subyacente común que nos ayuda a comprendernos y a comprender a los demás, sin obviar esos matices particulares de cada persona.

Imaginemos dos personas que tienen Cerebro-Impulsor como sus dos roles más altos. Belbin nos da algunas pistas generales sobre el estilo de trabajo que desempeñarán.

Ambas rendirán más en entornos no demasiado estructurados, donde no haya normas estrictas y tengan cierta libertad para dar rienda suelta a su imaginación y generar ideas. Además, se sentirán motivadas si la consecución y el logro de objetivos es un valor importante. Sin embargo, el comportamiento de cada persona es único y cada una de ellas dependiendo de sus roles intermedios y bajos actuará de manera diferente.

Comprendernos es aceptar que nuestras carencias también nos definen

No sólo nuestros roles más altos definen nuestro comportamiento. Los comportamientos que mostramos con menor frecuencia también definen quienes somos. La suma de nuestras fortalezas y nuestras debilidades nos da una imagen completa. Nos define y marca nuestra manera de actuar. Belbin nos ofrece un soplo de aire fresco, nos permite quitarnos una pesada carga para aceptarnos por entero, con nuestra cara y nuestra cruz. Nos alienta a reforzar nuestros puntos fuertes y contener las debilidades asociadas para ser la mejor versión de nosotros mismos.

El cambio es una oportunidad de desarrollo

Decía Heráclito de Éfeso, un filósofo griego de finales del siglo VI A. C. que “todo fluye, todo está en movimiento, nada dura eternamente”. Efectivamente, nuestros comportamientos cambian. Y los Roles de Equipo Belbin también. Existe cierto dinamismo y es natural porque nuestro comportamiento depende de las personas con las que interactuamos, del entorno, de nuestras experiencias, de los conocimientos que vamos adquiriendo y un largo etcétera. Aún y todo, la esencia de ese patrón de comportamientos permanece en el tiempo y los roles más marcados son difíciles de modificar. El cambio es una maravillosa oportunidad. Nos da la flexibilidad necesaria para potenciar nuestras fortalezas y contener nuestras debilidades y también desarrollar nuevos roles.

El valor de comprendernos

Precisamente porque somos diferentes, no podemos tratar a todas las personas igual. Cada persona tiene su manera particular de relacionarse e interactuar con los demás, tiene su particular visión del trabajo, su particular manera de trabajar. Hay personas que trabajan muy bien cuando las tareas están bien definidas y marcadas (Implementador) y sin embargo hay otras que prefieren tener cierta libertad a la hora de desempeñar una tarea (Cerebro). Hay a quienes les motiva alcanzar un resultado (Impulsor) y sin embargo hay otras personas a quienes les motiva más poder ayudar a un compañero (Cohesionador). Necesitamos comprender a las personas con quienes trabajamos para poner en valor la diversidad de contribuciones y desarrollar todo su potencial.

 

Crear un clima donde se comprendan las contribuciones únicas y particulares de cada persona, donde todas las personas sean valoradas, permite dejar a un lado las etiquetas y ser verdaderamente auténticos. Este es el caldo de cultivo donde crece el compromiso, la motivación, la eficiencia y en definitiva la productividad.