Muchos interpretan esta sensación como una recompensa reservada a personas tocadas por Dios, pero lo cierto es que todos podemos llegar a ella si no nos boicoteamos

¿Qué es ser feliz? Es una pregunta que casi todo el mundo se ha hecho alguna vez. Aspiramos a serlo e intentamos descubrir cómo lograrla. Sin embargo, cada persona tiene una respuesta diferente y la disparidad de opiniones es tan amplia que a veces es imposible dar con una definición concreta.

Todo el mundo quiere saber qué puede hacer para conseguir un ápice de felicidad. Anhelamos una combinación de lecciones, trucos, inspiraciones, objetivos, estrategias, trucos, píldoras o incluso aplicaciones que añadan un poco más a nuestras vidas.

 

Pero quizá hay cosas que deberíamos quitar de nuestro día a día para llegar a ese punto. ¿Qué pasa si la forma más inteligente es concentrarte en eliminar una serie de hábitos que te están convirtiendo en alguien infeliz? Según el psicólogo Nick Wignall, «la clave es tener menos y no más». «Todos deberíamos ser conscientes de las cosas que nos hacen sentir miserables y hacer todo lo posible para deshacernos de ellas», añade a ‘Medium‘.

Deja de preocuparte

Estar pensando continuamente en tu futuro o en las opiniones que los demás tienen de ti es el hábito mental que trata de resolver problemas que no se pueden cambiar o que ni siquiera existen. Es fácil caer en él porque te sientes productivo, entretenido en algo. La preocupación nos da la ilusión de control, pero nos produce impotencia. A veces las cosas son malas, dolorosas o aterradoras y no hay nada que podamos hacer al respecto.

Tu voz interior está en continuo diálogo interno negativo. Solo hace que te sientas deprimido y culpable: actualízate y empieza a valorarte

Sí, es posible que te pasen cosas malas a ti o a personas que quieres y seguramente haya gente a la que no le gustas absolutamente ni un poco, pero sentirte mal por ello o preocuparte es negar la realidad. No puedes abarcar todo lo que sucede y hacerlo no cambiará nada. Sé más consciente de tus pensamientos negativos y pregúntate si realmente tienen solución, qué funciones tienen y qué beneficios te reportan. Aprende a aceptar el dolor y olvida toda esa ansiedad que genera.

No te aísles

Si estás deprimido, deja de querer estar solo. No es la solución. ¿Por qué te disculpas por sentir y expresar tristeza? Todos estamos entrenados desde niños para enmascarar nuestras emociones y no mostrarlas en público, pero déjate llevar y no ocultes tus sentimientos.

No debes sentir vergüenza. Tus lágrimas son valiosas porque lo que sientes es importante. Tener miedo, estar frustrado o triste es algo normal y mostrarlo ayuda a los que nos rodean a saber que necesitamos apoyo. Deja de pensar que precisas una estrategia para afrontar algo, lo que realmente te hace falta es que alguien te abrace, te comprenda y escuche lo que quieras compartir.

No te calles ni sigas la corriente

Es una realidad que a nadie le gusta tener un conflicto, pero eso es porque la mayoría no sabe cómo enfrentarlo. Casi todos dudamos en dar un paso atrás y defendernos porque no queremos parecer agresivo, intrigante o groseros. Así que preferimos ser pasivos y aceptar y callar. ¿Lo mejor? Un camino intermedio: ser asertivo. ¿Qué es? Significa defender tus propios deseos, necesidades y valores pidiendo lo que quieres y decir no de una manera clara, respetuosa y honesta.

Sé más consciente de tus pensamientos negativos y pregúntate si realmente tienen solución, qué funciones tienen y qué beneficios te reportan

Cualquiera puede aprender a ser así. El camino hacia la autoestima, la confianza y el respeto a uno mismo es la asertividad y puedes lograrla a través de la voluntad de alinear tus acciones con tus valores sin importar las circunstancias.

Deja de autocastigarte

Cuando piensas en tus cosas y hablas contigo mismo, tu voz interior está en continuo diálogo interno negativo. Piénsalo bien, si dijeras a otras personas lo mismo que te dices a ti mismo, no tendrías amigos ni trabajo. La razón por la que esto ocurre es porque desde pequeños nos enseñan a ser duros. Se suponía que era motivador y la mejor manera de ser disciplinado, pero la verdad es que solo hace que te sientas deprimido, ansioso, desesperado y culpable. Lo mejor que puedes hacer es actualizarte y cambiar el chip: empieza a valorarte.

Adiós al estrés

Una de las mentiras más grandes que nos han dicho a todos es que necesitamos mejorar el estrés crónico. Su manejo es bastante terrible porque señalar lo obvio te hace padecerlo más. Como último recurso es posible que esté bien, pero es una mala estrategia porque nos distrae sobre las verdaderas causas. Si continuamente te sientes así lo mejor es mirar el origen del problema.

Todos deberíamos ser conscientes de las cosas que nos hacen sentir miserables y hacer lo posible para deshacernos de ellas

Si te pasa en el trabajo, intenta respirar profundamente o escribe sobre las cosas por las que estás agradecido. No asumas más proyectos de los que razonablemente puedas manejar. El estrés no es el problema. Es la inundación constante de lo que creemos que nos afecta lo que nos hace miserables.

Lo que piensas no es incondicional

¿Qué tiene de especial algo que solo está en tu cabeza? ¿Por qué le das tanto respecto, autoridad y significado a lo que se te viene a la mente? El hecho de que tú creas algo no tiene por qué ser verdad. Deja de prestar atención a todo lo que se te ocurre o siempre le darás una importancia que no es real.

Muchas de las cosas que piensas son perjudiciales si las prestas demasiada atención. Deberías cultivar un poco de escepticismo saludable y aprender a dejarlos ser. Sé consciente y serás libre

  1. LÓPEZ

 

Resultado de imagen de LOS 6 SECRETOS PARA SER FELIZ, SEGÚN STANFORD (Y ADEMÁS TENDRÁS ÉXITO)

La psicóloga de la prestigiosa universidad estadounidense, Emma Seppälä, ha publicado un libro que recoge las últimas investigaciones sobre el bienestar

Todos ansiamos ser felices, pero lo cierto es que la mayor parte de las cosas que nos gustan no dan dinero. Y sin dinero, es difícil ser feliz. Cuántas veces hemos dicho aquello de “voy a dejar el trabajo para vivir la vida” para darnos cuenta de que, como mucho, podríamos acabar haciendo el ‘hippie’ en un pueblo de la sierra, para volver en un par de años a la ciudad sin un duro, sin trabajo y con el rabo entre las piernas (y, por supuesto, sin haber logrado que crezca un triste nabo en tu huerto).

Por lo general, tendemos a pensar que en la vida debemos elegir entre ser felices o exitosos o, como mucho, lograr un equilibrio entre el ocio y el trabajo que no sea especialmente deprimente. Pero como explica la doctora Emma Seppälä, directora del Centro para la Investigación y la Educación de la Compasión y el Altruismo de la Universidad de Stanford, “buscar la felicidad y nuestra realización personal es lo más productivo que podemos hacer para prosperar profesionalmente”.

En su nuevo libro ‘The Happiness Track: How to Apply the Science of Happiness to Accelerate Your Success’ (Piatkus), la psicóloga revisa decenas de investigaciones sobre la felicidad para llegar a la conclusión de que el bienestar y el éxito no son incompatibles sino complementarios.

Muchos vivimos en una suerte de “exitismo”, tratando de cumplir un objetivo tras otro, pensando que, en algún momento, lograremos ser felices

“Algunas de las falsas teorías sobre el éxito que el libro desmantela son aquellas que aseguran que no puedes triunfar sin estrés, que no debes parar de cumplir metas, trabajando hasta la extenuación y estando constantemente concentrado”, explicaba la autora en una entrevista con CBS News. “Somos de hecho más creativos cuando no estamos concentrados, y es algo que ha comprobado la neurociencia. La gente realmente exitosa e imaginativa es aquella que tiene más tiempo que perder”.

Hoy en día, asegura Seppälä, muchos vivimos en una suerte de “exitismo”, tratando de cumplir un objetivo tras otro, pesando que, en algún momento, lograremos ser felices. El problema es que la felicidad no es una carrera de fondo, es un estado, y no vamos a alcanzarlo por correr más y más. Lo que debemos hacer es seguir estos seis consejos:

  1. Deja de pensar en el futuro

La única manera de hacer cambios efectivos en nuestras vidas reside en centrarnos en el ahora, asegura Seppälä. Una suerte de ‘carpe diem’ actualizado en el que lo que importa es lo que estamos viviendo en nuestro día a día y no lo que esperamos alcanzar en el futuro.

Con la intención de cumplir las metas que nos hemos impuesto, nos sometemos a una inmensa presión, siempre tenemos que estar haciendo algo, y eso hace que estemos cansados, tanto física como emocionalmente. “Si tienes siempre la mente un paso por delante de lo que estás haciendo, nunca estarás disfrutando de los éxitos logrados”, explica la profesora. Cuando estes haciendo algo, sumérgete en ello y víve el momento.

  1. Deja de estresarte

“Todo el mundo trabaja con la quinta marcha puesta, porque creemos que es la única forma de ser exitosos”, explica Seppälä. Cierto es que la ansiedad y el miedo son reacciones naturales en los seres humanos, recursos que nos ha otorgado la evolución para sobrevivir a las amenazas, pues nos permiten aumentar nuestra sensibilidad. El estrés, en definitiva, nos mantiene vivos, pero se convierte en un peligro cuando lo experimentamos de forma continua.

Si bien no podemos cambiar ciertas situaciones de nuestro trabajo o nuestra vida personal, podemos aprender a ser más resilientes, esto es, básicamente, nuestra capacidad para superar situaciones dolorosas de toda índole, saliendo fortalecidos de ellas.

  1. Aprende a calmarte

No es ningún secreto: cuantas más cosas hacemos más cansados estamos. “Cuando estás constantemente saturado, puedes acabar quemándote, algo que le ocurre a la mitad de los trabajadores en América”, explica Seppälä. Aprender a calmarnos es básico para gestionar nuestra energía, y es algo que nos permitirá ser más felices.

Los ejercicios de respiración y meditación son una estupenda manera de lograr eliminar gran parte del estrés de nuestro día a día.

  1. Haz más haciendo nada

Un estudio de 2011, llegó a la conclusión de que las personas somos mejores resolviendo problemas en los momentos más inesperados: cuando estamos más relajados.

Como bien saben la mayor parte de artistas, el aburrimiento es parte indispensable del proceso creativo, pues es la fuerza que nos empuja a hacer cosas distintas. Y, es algo que resulta beneficioso para nuestro estado de ánimo. “Todos sabemos que es importante que nuestro cuerpo descanse (durmiendo), pero a menudo olvidamos que es igual de importnate que descanse nuestra mente”, explica la investigadora.

  1. Sé bueno contigo mismo

En el libro, Seppälä explica que podemos dificultar nuestra búsqueda de la felicidad si somos demasiado críticos con nosotros mismos. “La investigación muestra que cuando somos demasiado autocríticos y duros con nosotros mismos dañamos nuestra resiliencia”, aseguró la doctora a ‘The Huffington Post’.

Cuando nuestra autoestima descansa en nuestra habilidad para competir con la gente que nos rodea nos volvemos más inseguros y ansiosos, algo que desde luego no conduce a la felicidad ni al éxito. “Cuando estás motivado por la autocompasión, entiendes los fracasos no como un doloroso indicador de derrota, sino como una oportunidad para aprender”, asegura la profesora.

  1. Sé amable y compasivo

La mayoría de nosotros creemos que para tener éxito debemos ser los “números uno”, pero Seppälä cree que ocurre justo lo contrario. La compasión hacia los demás, y el espíritu colaborativo (no competitivo) no sólo ayuda a la gente que nos rodea, además beneficia a nuestra salud, física y mental.

“Si tienes un modo más altruista de interactuar con las personas y convertirte en un lídero que conoce a sus empleados, tendrás un lugar de trabajo más positivo y productivo”, explicó Seppälä a CBS News. “El éxito viene de cuidar, interesarse y ser responsable de nuestros colegas y amigos”.

Una idea muy similar a la del profesor de Wharton Adam Grant, que asegura que la generosidad es la clave del éxito en el trabajo

Miguel Ayuso

 

Resultado de imagen de CUÁNDO DESCUBRIRÁS EL SENTIDO DE LA VIDA, SEGÚN LOS CIENTÍFICOS

Tienes una crisis existencial. No sabes para qué estás aquí o cuál es tu propósito en este camino tan difícil. Según los expertos hay una edad exacta en la que todo se aclara

Es una pregunta quizá demasiado complicada, pero la mayoría de las personas se la ha hecho alguna vez a lo largo de su pequeña existencia: ¿cuál es el verdadero sentido de la vida? Aunque en muchos casos estas cuestiones aparecen en momentos de crisis personal, a muchos les asusta no poder descubrir nunca una respuesta que les satisfaga.

Ya sea que las personas encuentren la felicidad en la familia, en los amigos, en su carrera o en cualquier otra cosa completamente diferente, según un nuevo estudio es posible que nadie pudiera encontrar cuál es este sentido hasta pasada la mediana edad.

Numerosos expertos han intentado responder a esta difícil cuestión, pero el significado para cada uno no tiene nada que ver con el otro. Con el objetivo de ayudarnos en nuestra búsqueda de la trascendencia, el profesor Michael F. Steger publicó en 2005 el Cuestionario del Sentido de la Vida, una encuesta con diez preguntas que arroja una puntuación final que nos ayudará a descubrir si nos encontramos en el camino indicado.

Las diez cuestiones ayudan a la persona a tomar conciencia sobre su propia percepción sobre la vida y averiguar en otro documento qué significa el resultado obtenido. Cuanta más alta sea la puntuación que obtengamos, más nos preocuparemos por otorgar a nuestra vida sentido, y mostraremos que consideramos esta búsqueda como un proceso incluso en el que nos estamos siempre inmersos.

¿En qué momento?

Un nuevo estudio sugiere que las personas que buscan el significado de la vida tienen más probabilidades de encontrarlo a los 60. Los investigadores encuestaron a más de 1.000 personas de EEUU de entre 25 y 99 años y descubrieron que a mitad del camino la mayoría estaba contenta con sus vidas. Sentir que tenían un propósito también hizo que fueran saludables física y mentalmente y significaba que tenían menor probabilidad de morir jóvenes.

Aquellos sin un propósito de vida tienen el doble de probabilidades de morir durante un período de cinco años en comparación con aquellos que sí

«La salud y el sentido de la vida teniendo un propósito están íntimamente vinculados», aseguran los expertos en ‘The Daily Mail‘. Investigadores de la Universidad de California, San Diego, explican que «no estar seguro acerca de hacia dónde se dirige tu existencia podría quitarte años». «Muchos piensan sobre el significado desde una perspectiva filosófica, pero la realidad es que está asociado con una mejor salud, bienestar y mayor longevidad. Los que lo tienen claro son más felices y saludables que aquellos sin él», añaden.

El análisis, publicado en el ‘Journal of Clinical Psychiatry’, quiso determinar si los adultos estaban o habían encontrado su propósito pidiéndoles que lo calificaran. Los que lo habían descubierto tenían una salud física y mental mucho mejor mientras que los que seguían en la búsqueda estaban relacionados con un peor bienestar y funcionamiento cognitivo.

Cuidado con el trabajo

«Cuando llegas a los treinta, cuarenta y cincuenta, tienes relaciones más establecidas, tal vez estás casado y tienes una familia y te has forjado una carrera. La búsqueda disminuye y el significado en la vida aumenta», asegura el doctor Jeste, autor principal del estudio. «Después de los 60 todo cambia, la estabilidad es mayor a no ser que dejen su trabajo, lo que puede tener un efecto contrario«, comenta.

Las personas que han descubierto el sentido de la vida tienen una salud física y mental mucho mejor que los que continúan con la búsqueda

Además, a principios de este año, un estudio publicado en ‘JAMA’ con casi 7.000 estadounidenses de mediana edad descubrió que aquellos sin un propósito de vida fuerte tenían más del doble de probabilidades de morir durante un período de cinco años en comparación con aquellos que tenían uno, principalmente por enfermedades cardiovasculares.

La asociación se mantuvo a pesar de cuán ricos o pobres eran los participantes e independientemente del sexo, la raza o el nivel de educación. Era tan poderoso que tener un motivo claro parecía ser más importante para disminuir el riesgo de muerte que beber, fumar o hacer ejercicio regularmente.

  1. LÓPEZ

 

Resultado de imagen de TUS REGLAS PERSONALES EN LA VIDA

¿Qué perseguimos todos los seres humanos sin excepción? ¿Qué es lo que todos queremos conseguir? hay una cosa que todo el mundo, independientemente de su país de origen, de su condición social, quiere lograr y ese algo es la felicidad. Todo el mundo quiere ser feliz. Algunos dirán que quieren un coche, una casa, pero ¿por qué? La consecuencia final es porque queremos ser felices. Queremos estar satisfechos con nuestra vida, ser felices, sentirnos realizados. Esa es la realidad de la vida.

¿Cómo crear una vida de una felicidad extraordinaria?

¿Cuáles son las claves para conseguir la verdadera felicidad? Es un tema que a todos nos interesa. Os invito a que reflexionemos sobre una pregunta. ¿Alguna vez te has preguntado qué tiene que suceder para que te sientas feliz en la vida?

La respuesta a esa pregunta es lo que se llama tus reglas personales en la vida. Este es un concepto tremendamente poderoso y es lo que determina que algunas personas que aparentemente lo tienen todo son infelices y otras personas que tienen poco son muy felices. La diferencia está en la respuesta que están dando en su cabecita a esta pregunta ¿qué tiene que suceder para que yo me sienta feliz en mi vida?

Hazte esta pregunta por un instante, ¿qué tiene que pasar para que tú te sientas feliz en tu vida? Hay personas que ante esa pregunta tienen una respuesta tremendamente compleja y exigente. Comienzan a responderse: “pues para que yo sea feliz en la vida tengo que estar ganando un millón de euros al año, tengo que pesar 70 kilos, que mis hijos me hagan siempre caso, etc.” Se ponen unas condiciones tan exigentes de cumplirse que nunca terminan de ser felices. Esa respuesta es tan compleja que nunca se va a cumplir.

Respuestas sencillas

Esta es la causa de por qué hay personas que son gente inteligente, han tenido una educación extraordinaria, se han criado en un ambiente en el que nunca les ha faltado de nada, tienen una gran riqueza financiera; tienen todo lo necesario para ser felices pero en el fondo son unos desgraciados. ¿Por qué sucede todo esto? Porque a pesar de tener todo lo que tienen se están enfocando en todo lo que les falta para cumplir esas reglas tan estrictas que tienen para ser felices.

Sin embargo hay personas que están justo en el polo opuesto. Podrían ser las personas más infelices del mundo porque quizá no tengan una buena salud, no tienen unas circunstancias económicas extraordinarias, han pasado muchas dificultades en sus relaciones y son personas felices. ¿Por qué esa paradoja? Precisamente está en las reglas personales que se han marcado en su vida.

Si hay un consejo fundamental en la vida para conseguir la felicidad es que a la pregunta de ¿qué tiene que suceder para que yo me sienta feliz? búscale la respuesta más sencilla posible.

Mi caso por ejemplo: mi regla para conseguir la felicidad es la siguiente, si estoy vivo soy feliz. Limpia. Con lo cual yo ya soy feliz. Lo que venga será por añadidura. Puedo ser feliz con más dinero, con mejores relaciones y con una mejor salud. Pero independientemente de que esto suceda yo ya soy feliz.

Resultado de imagen de LA VENTAJA EVOLUTIVA DE SER TÍMIDO

Si lo eres, sabrás de sobra que te juzgan generalmente de manera negativa pero, ¿y si realmente tuvieras una serie de virtudes a las que sacar provecho?

La película francesa ‘Tímidos anónimos’ cuenta en clave de humor la historia de una pareja con tanto terror social que tienen que acudir a un grupo de terapia, al más puro estilo Alcohólicos anónimos, para poder superar ese miedo a meter la pata en público. Todos hemos sentido vergüenza al exponernos alguna vez a los demás, e incluso hemos sentido enrojecer nuestra cara en momentos particulares, pero la timidez extrema puede acarrear problemas verdaderamente graves de ansiedad.

Generalmente, este rasgo de la personalidad se ve como algo negativo. Con solo echar un vistazo a internet encontraremos miles de páginas que nos dan trucos para perder ese miedo a ser juzgados por los demás. Sin embargo, ¿podría ser una ventaja evolutiva? Así lo defiende la profesora Thalia Eley, genetista condectual en Kings College en Londres en ‘BBC’. Ha decidido analizar las cualidades positivas de las personas tranquilas, que a menudo se infravaloran por la sociedad.

Tímidos del mundo, uníos

«Desde un punto de vista meramente evolutivo es sin duda útil tener gente en tu grupo que quiera vivir aventuras y se atreva a conocer y descubrir cosas nuevas», explica. «Pero de la misma manera también es una gran idea tener a alguien que sea más precavido y temeroso, en otras palabras, que en lugar de buscar nuevas cosas se quede cuidando y protegiendo lo que ya tenemos». Asegura que hay un beneficio en ambos patrones de comportamiento. «Alguien más tímido brillará en esos ambientes en los que no tiene que estar rodeado de gente para poder sacar lo mejor de sí mismo y triunfar«.

Cada personalidad tiene sus cosas buenas y, justamente por ello, Eley cree que cuando llegamos a la adultez todos tenemos la capacidad de encontrar el mejor camino. Las personas tímidas no suelen moverse por impulsos, sino que analizan mucho las situaciones antes de actuar y se sienten más cómodas escuchando que hablando. Eso tiene algo positivo: sus opiniones, al ser muy pensadas, suelen tenerse más en cuenta. No solo eso, trasladándonos al mundo animal, se sabe que los ejemplares más osados consiguen las mejores presas pero los especímenes más tímidos, por decirlo de alguna manera, suelen sobrevivir más a los enfrentamientos.

Las personas tímidas analizan mucho las situaciones y se sienten más cómodas escuchando que hablando, por lo que sus opiniones se valoran

Pero no todos son ventajas. Hay una pequeña anécdota sobre Agatha Christie, que era otra tímida extrema: la escritora acudió a una fiesta de honor para celebrar un récord increíble; su obra de teatro ‘La ratonera’ se había convertido en la producción con más funciones en la historia de Reino Unido. Cuando llegó, vestida de manera elegante, el portero no la reconoció e impidió que entrara. Ella, en lugar de explicar quién era, se dio la vuelta de manera dócil y se marchó, sola, mientras los demás celebraban el éxito. Tenía 67 años.

El doctor Henry Heimlich (que dio nombre a la popular maniobra con la que se ha salvado la vida del atragantamiento a muchas personas), explicó en una ocasión que muchas personas preferían salir de la habitación cuando sentían que se ahogaban para no incomodar a nadie. «Al no ser atendidos perdían el conocimiento y podían morir o sufrir daño cerebral irreparable», indicó.

Tímidos vs. introvertidos

No obstante, hay que hacer una puntualización: la timidez y la introversión no son lo mismo, por mucho que la gente no sepa muy bien distinguirlos. Según la escritora Susan Cain el introvertido es aquel que necesita tiempo a solas y no le importa lo que piensen los demás. El tímido, sin embargo, necesita compañía pero a la vez está nervioso y preocupado por cómo le juzgarán.

¿Y tú, lector? ¿Te consideras tímido o introvertido? ¿Crees que hay alguna ventaja en serlo o todo te parecen factores negativos? ¿Tienes algún truco para «curarlo»? Cuéntanoslo en los comentarios.

ADA NUÑO

 

Resultado de imagen de LA DEPRESIÓN POSTVACACIONAL ‘NO EXISTE’: SÓLO HAY QUE SABER CÓMO VOLVER AL TRABAJO

 

Muchos españoles madrugan estos días por primera vez tras varias semanas de descanso. Despertadores cuyo sonido ya habíamos olvidado vuelven a proyectarse directamente en el cerebro junto a la voz del jefe, el sonido de la impresora o el del cliente al teléfono. Es fácil creer entonces que estamos sufriendo una depresión postvacacional. Pero cuidado, porque es fácil hacerse la víctima y no tan difícil cambiar de estrategia.

 

No tomar vacaciones perjudica seriamente tu salud

“Deberíamos darle menos importancia a la depresión postvacacional. Se habla mucho de ella, pero realmente solo existe cuando uno vuelve a enfrentarse a problemas que ya estaban ahí: si el trabajo es demasiado estresante, si el clima laboral es negativo… ahí sí se puede hablar de verdadero estrés o depresión, pero no es postvacacional”, indica Montserrat Amorós, directora del Departamento de Psicología de la Educación en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

Para volver a la rutina, la experta propone una serie de consejos que empiezan ya desde el último día de vacaciones y que son fáciles de seguir.

  • Pensar la vuelta

“Si ayer nos bajamos del avión y hoy trabajamos, no nos da tiempo a prepararnos. Es necesario llegar con un margen de tiempo, al menos deshacer las maletas y organizar un poco nuestra vuelta a la rutina”, explica Amorós, que añade a esta preparación un buen sueño la noche anterior.

  • El mundo no se acaba el 1 de septiembre

“Aunque se acaben las vacaciones no se acaba el verano, se puede disfrutar en pequeñas dosis, o también puentes…”, apunta la docente, “mejor si compartimos los recuerdos del verano con los compañeros, eso ayuda a seguir disfrutando de ellas y no olvidar tan rápido las emociones positivas.

  • Vivan los propósitos…

Ponerse metas o propósitos realistas también puede animar la vuelta a la rutina.  “Si en transporte público tardamos una hora y media y en coche 30 minutos, mejor no proponerse ir en metro. Quizás sea mejor buscar algún compañero para compartir gastos y gasolina”, ejemplifica Amorós, “llevar una vida menos sedentaria, mirar menos el email del trabajo a deshoras o estrechar las relaciones con los compañeros de trabajo también son buenas ideas para empezar en septiembre”.

  • … Pero con flexibilidad

Si nos habíamos propuesto comer de tupper saludable y un día comemos pizza, no pasa nada. Esta experta considera que hay que “ser flexible con uno mismo, porque lo importante es la constancia”. “Todos los propósitos no van a salir bien, nos costarán más o menos y podremos dejarlos de lado uno o varios días, pero lo importante es tener clara la meta para ser constante… entonces seguro que al final lo conseguiremos”, explica la psicóloga.

  • Concedernos tiempo para reflexionar

El mindfulness está de moda, con razón a juzgar por lo que dice Amorós: “Las cosas nos afectan demasiado porque las emociones las tenemos a flor de piel. Todo va demasiado rápido y no da tiempo a bajar la tensión emocional y así a veces es imposible tomar decisiones razonables”. Así, la experta recomienda respirar y, tal como dice la técnica del “pensamiento consciente”, “ser consciente del aquí y el ahora” para tomar mejores decisiones.

 

CRISTINA CASTRO

 

Resultado de imagen de DE LA RISA AL GEMIDO: EL PRIMER ATLAS SONORO DE LAS EMOCIONES

Catalogan 24 emociones básicas que se expresan universalmente a través de sonidos como la risa o el gemido, interpretables por máquinas

 

En un tiempo en que nos reímos por escrito en clave de “jajaja”; en un tiempo en que hasta la RAE debe precisar la grafía concreta de nuestras emociones, un equipo estadounidense de psicólogos y lingüistas ha radiografiado un catálogo de más de más de 2.000 exclamaciones no verbales conocidas como “explosiones vocales”. Han descubierto que transmiten al menos 24 tipos de emociones, casi el doble de los matices vocales detectados hasta la fecha. Y han subido todos esos sonidos a internet, mostrándolos en un atlas de interjecciones sonoras, agrupadas por sentimientos análogos y dotando a cada cual del porcentaje exacto que hay en ella de matices como tristeza, distracción o culpa.

“Las vocalizaciones emocionales son fundamentales para la vida social humana”, explica desde la Universidad de California-Berkeley el psicólogo Dacher Keltner a El Independiente. “Antes se consideraba que manejábamos 13 emociones en vocalizaciones breves y de 10 a 12 con movimientos musculares faciales”. Kelner fue asesor de Pixar para la película Del revés (Pete Docter, 2015) y autor de varios estudios sobre los ricos y su empatía.

Esta capacidad surge muy pronto en el desarrollo del bebé, se conserva de alguna forma en todas las culturas y da “información de cómo las personas responden emocionalmente a los tonos”. Aquí están las 2.032 ráfagas recopiladas y catalogadas. Al pasar el cursor o tocar en cada una, escucharás el sonido. [Ojo con los altavoces, empieza a sonar una vez pulsas continue]:

 

El equipo aplicó “técnicas de análisis y recopilación de datos a gran escala en 2.032 ráfagas vocales producidas en entornos de laboratorio y 48 encontradas en el mundo real por hablantes de inglés estadounidense”.

“Lo que se entiende poco es cómo se estructura el reconocimiento de las emociones a partir de la vocalización en lo que llamamos un espacio semántico: ¿Cuántas clases distintas de emociones se pueden expresar? ¿Las expresiones transmiten categorías de emoción o evaluaciones afectivas (es decir, hilando más fino, explicando los matices de cada emoción)? ¿El reconocimiento de las expresiones emocionales es discreto (o gradual?”

El estudio se publica en la American Psycologist y se suma a otro de 2015 en que comparaban las tonalidades vinculadas a emociones en la cultura de Estados Unidos, con las expresiones orales espontáneas en Bután.

Un código sonoro universal

En contraste con las teorías de la emoción discreta –que dicen que cada sonido expresa inequívocamente un sentimiento en un momento concreto– , las categorías como simpatía, temor… transmitidas por las ráfagas vocales están unidas por gradientes suaves con un significado que varía continuamente. Es decir, un gemido termina en risa o llanto gradualmente.

La cuestión es que este experimento ha tenido una metodología muy singular para que sus resultados sean aplicables a casi toda la humanidad, y no quede circunscrita a la cultura de la costa oeste norteamericana.

El equipo registró las más de 2.000 ráfagas vocales en boca de 56 actores masculinos y femeninos profesionales y de no actores de los Estados Unidos, India, Kenia y Singapur, al pedirles que respondieran a escenarios emocionalmente evocadores.

A continuación, más de 1.000 adultos (reclutados a través de Mechanical Turk de Amazon) escucharon los estallidos vocales y los evaluaron en función de las emociones y el significado que transmitían. “Esto es lo que es realmente único acerca de este estudio”, con categorías (enfado, vergüenza, simpatía…) y sus matices de evaluación (por ejemplo, si una risa es agradable, excitada, nerviosa…), explica el autor. “Alan y yo reunimos ambos tipos de calificaciones, lo que nos permitió, de la manera más completa, identificar cómo se expresan las emociones en la voz, y lo que impulsa la forma en que percibimos la emoción en la voz, categorías o dimensiones.

Un análisis estadístico de sus respuestas encontró que los estallidos vocales encajan en al menos dos docenas de categorías distintas que incluyen diversión, enojo, temor, confusión, desprecio, satisfacción, deseo, decepción, disgusto, angustia, éxtasis, euforia, vergüenza, miedo, interés, Dolor, realización, alivio, tristeza, sorpresa (positiva) sorpresa (negativa), simpatía y triunfo.

Las exclamaciones vocales son bastante antiguas en nuestra evolución, son anteriores a la palabra hablada y universal

Aproximadamente una docena de ráfagas vocales se reconocen de manera clara en diferentes culturas, incluidas culturas antiguas, conforme al estudio de 2015. “Se observan explosiones vocales en una amplia variedad de mamíferos, lo que sugiere que hay una profunda universalidad en estas formas de comunicación. Son bastante antiguas en nuestra evolución y anteriores a la palabra hablada, por lo que son una forma muy antigua de comunicación humana universal”.

Esto… ¿para qué sirve?

El algoritmo es capaz de representar porcentualmente los matices. Y ahí es donde está el interés de las empresas tecnológicas. En pleno boom de los asistentes virtuales y el reconocimiento de voz, Keltner reconoce que Google Empathy Lab se ha interesado en su estudio. Para estas empresas, reconocer patrones de emoción en las voces de sus usuarios aporta una valiosísima información a la hora de perfilarlos y pronosticar patrones de comportamiento.

Google Empathy, en concreto, es el laboratorio encargado de entrenar a sus inteligencias artificiales en sus relaciones con humanos y la interpretación de sus mensajes y los matices no literales de la comunicación tanto verbal como no verbal. Es decir, la división de Google que trata de hacer un poco más humanas –o que lo parezcan– a sus redes neuronales artificiales.

Google Empathy, que enseña a las máquinas a relacionarse con humanos, se ha interesado en este proyecto

En cuanto a los usos clínicos, el mapa podría, en teoría, guiar a los profesionales médicos e investigadores que trabajan con personas con demencia, autismo y otros trastornos del procesamiento emocional para que se centren en los déficits específicos relacionados con la expresión de ciertos sentimientos.

Para Cowen, “sería posible contrastar los sonidos para ver si el paciente está reconociendo diferencias de matices entre, por ejemplo, asombro y confusión”.

¿Cómo sería tu casa bombardeada? Llega la máquina de la empatía

El estudio sugiere que los humanos están tan en sintonía con las señales no verbales, como los “gugugú” que se entablan entre padres y bebés, y que podemos detectar las diferencias sutiles entre sorpresa y alarma, o una risa divertida o una risa nerviosa.

De hecho, el de las risas es un territorio muy interesante: “Un recorrido a través de la diversión revela el rico vocabulario de la risa, pero también da una vuelta a los sonidos de la adoración, la simpatía, el éxtasis y el deseo; pueden decirte más sobre la vida romántica de lo que podrías esperar”, apunta Keltner. Los matices de la diversión. Los sutiles grados de la pasión. Ahora, también los manejan las máquinas.

 

MARIO VICIOSA

 

Ser listo no es lo mismo que inteligente, y ser inteligente no es lo mismo que parecerlo. Pero puedes engañar a todos. Prepárate para ser el mejor de tu empresa (aunque sea en apariencia)

Vas a muchas reuniones a diario. Demasiadas. Todos sabemos que la mayoría son una pérdida de tiempo absoluta. Te aburres. Y no solo eso: sientes que nadie te toma en serio. Hablan de un tema y comentas, pero es como si hablases con las paredes. Por no hablar de la cara de ya-está-el-tonto-de-turno que pone el de comercial cada vez que abres la boca. Has llegado incluso a pensar que eres poco inteligente y listo. Puede ser, pero no dramatices, nadie tiene por qué darse cuenta.

¿Acaso tu jefe es más listo que tú? Por dios, si no sabe juntar tres frases con sentido seguidas. Y qué decir de la pringada de sistemas operativos. Tú tienes cosas más interesantes e importantes que decir, pero a veces te las reservas para ti mismo. «¿Por qué nadie me escucha ni me tiene en cuenta?«, ¿»por qué carajo no sé de qué están hablando?», piensas. Estás a punto de llorar. No desesperes.

Sarah Cooper, autora del libro ‘100 tricks to appear smart in meetings‘ (100 trucos para parecer inteligente en las reuniones) tiene la solución. Te contamos los 10 mejores. Querido, ahora todos te comentarán sus ideas y estarán ansiosos por escuchar las tuyas. Llega el ‘postureo‘ empresarial.

  1. Dibuja un diagrama de Venn

Estás de pie, dando la espalda a la pizarra. Tienes el rotulador en la mano, pero no tienes nada que ilustrar. No importa. Dibuja un diagrama de Venn. Todos te atenderán y parecerás muy inteligente. No importa si tu diagrama es impreciso, de hecho, cuanto menos claro sea mucho mejor. Les dejarás locos, incluso al imbécil de comercial.

Nadie dirá que no lo entiende por miedo a parecer tonto. Incluso antes de que dejes el rotulador en su sitio, tus compañeros comenzarán a debatir sobre si hay que meter algo en los círculos, o hacer otros. Es justo en ese momento en el que debes volver a tu sitio y seguir jugando al Candy Crush en tu móvil o a la mierda a la que estés enganchado.

Diagrama de Venn

  1. Traduce porcentajes a fracciones

Este es muy importante. Si alguien comenta «cerca del 25% de los clientes consumen…», rápidamente interrumpe y di con seguridad como hablando para ti mismo: «ajá, así que uno de cada cuatro…». Todo ello mientras lo anotas con cara de interesante en tu libreta. Todo el mundo te mirará y asentirá. No dirán nada, están impresionados y celosos de lo bien que se te dan las matemáticas.

  1. Pon orden cuando todo se vaya de las manos

En toda reunión ocurre: la gente comienza a interrumpirse, nadie escucha a nadie y todos hablan por encima de todos. Opiniones, quejas y datos se cruzan. Pero ahí estás tú para destacar. «Chicos, chicos, ¿podemos hablar de uno en uno? ¿En qué estábamos?». Dilo con énfasis. Todo el mundo se girará hacia ti, te mirará. Serás el foco de atención. Tus compañeros se quedarán alucinando con tu habilidad de poner orden en la batalla.

Aprovecha esos segundos de gloria para añadir: «¿Qué problemas estamos intentando resolver realmente?» o «¿hacia dónde queremos ir?». Todos creerán que son unos necios por estar hablando unos encima de otros y tú quedarás como el más inteligente del lugar.

  1. Asiente mientras finges tomar notas

Atento, esto es importante. Siempre, siempre, debes entrar con un cuaderno a las reuniones. Nada de tablets como la plebe. Tu rechazo a la tecnología será alabado por todos. Mientras unos y otros hagan sus presentaciones o hablen, tú toma notas en la libreta. Con gesto serio. No hace falta que sean frases largas, simplemente tienes que apuntar palabras o números que suenen bien. Consejo: si acaban en ‘ing’ apunta siempre. Los porcentajes también. Y, recuerda, siempre debes asentir mientras escribes.

Pasear de un lado a otro de la sala de reuniones te hace parecer sumamente inteligente. Hazlo

Si alguien te pregunta, di que son cosas personales y que tus anotaciones solo las entiendes tú. Si tu interlocutor no es nadie demasiado importante, suéltale que no sabes por qué el resto no apunta nada. Todos se sentirán inútiles a tu lado, don Smart.

  1. Repite (muy lento) lo que diga el experto

En las reuniones siempre hay alguien que maneja más y cuyo puesto es más relevante. Quédate con su nombre. Clávatelo a fuego. Esta persona, normalmente ingeniero, se mantendrá en silencio durante toda la reunión. Le aburren los temas que estáis debatiendo. Él está por encima de todo eso. Tienes que vigilarle, y cuando haga algún comentario, repetirlo.

Te explicamos. Imagina que el ingeniero dice: «yo creo que eso no funcionaría». Tú di: «espera, ¿puedes repetir lo que has dicho? ¿por qué crees que no funcionaría?». Todo ello lentamente. Tus compañeros te idolatrarán. No solo porque tú te has dado cuenta de algo importante y ellos no, sino porque al repetir las palabras del experto, su brillantez se ha transferido a ti. La gente recordará la reunión y, erróneamente, te atribuirán a ti los brillantes comentarios que dijo otro, y que tú solo repetiste.

  1. Pregunta «¿escalará?»

Hay preguntas que nadie sabe lo que significan, y tú menos, pero que según Sarah Cooper funcionan a la perfección en las reuniones. Una de ellas es «¿escalará?». Cuando hablan se habla de escalar una empresa se refieren a si la firma en la empresa conseguirá hacerse más grande, crecer, con la idea que se está debatiendo. Dejarás a todos alucinando.

Aunque te dé palo salir de la reunión por una llamada, debes hacerlo. Curiosamente todos pensarán que eres muy importante y estás superocupado, no como ellos

  1. Pasea por la sala

Cuando alguien se levanta de la mesa y pasea por la sala, de un lado a otro, lo respetas de inmediato. Es puro poderío. Hacen falta muchas agallas para hacerlo, pero una vez de pie, la sala de juntas es tuya. Dobla los brazos y camina alrededor de la mesa. Ve a la esquina y apóyate en la pared. Suspira. «Confía en mí, todo el mundo se cagará en los pantalones al preguntarse qué estarás pensando», apunta la escritora.

  1. Pide volver a la diapositiva anterior

No importa la presentación a la que asistas o de qué estén hablando. En un momento dado, el que quieras, pronuncia estas palabras: «perdona, ¿podrías volver a la diapositiva anterior?».

Inmediatamente parecerás mucho más inteligente que los demás, ya que ellos no se han percatado de lo que estás a punto de apuntar. Una vez hayan vuelto a la diapositiva en cuestión, suelta: «no estoy seguro de que significan esos números». Con cara de interesante, muy serio. De pronto, todos te mirarán como un ser superinteligente.

  1. Sal a atender una llamada de teléfono

Aunque te dé palo salir de la reunión por una llamada, debes hacerlo. No en todas ni cuando esté hablando el jefe supremo. Elige bien el momento. Curiosamente todos pensarán que eres muy importante y estás superocupado. Pensarán: «vaya, esta reunión es importante, así que esa llamada sí que tiene que ser relevante».

  1. Ríete de ti mismo

A la gente le encanta el humor autocrítico. Ríete de ti mismo, pero tampoco te pases. Si estás en una reunión y te preguntan por tu opinión, pero no tienes ni pajolera idea de lo que estaban hablando, tienes que decir: «sinceramente no he escuchado una sola palabra en la última hora» o «tierra trágame». Ellos se reirán, valorarán tu honestidad y valorarán si despedirte o no, pero ante todo pensarán que eres el más inteligente de la sala. ¡Bravo!

  1. Palmero

 

Resultado de imagen de LA PLASTICIDAD CEREBRAL O CÓMO LA EXPERIENCIA CAMBIA EL CEREBRO

¿Qué es la plasticidad cerebral?

La plasticidad del cerebro, también conocida como neuroplasticidad o remapeo cortical, es un término que se refiere a la capacidad del cerebro para cambiar y adaptarse, como resultado de la experiencia.

Hasta la década de 1960, los investigadores creían que los cambios en el cerebro sólo podían tener lugar durante la infancia y la niñez. En la edad adulta temprana, se creía que la estructura física del cerebro era permanente.

La investigación moderna ha demostrado que el cerebro continúa creando nuevas vías neurales y modificando las ya existentes con el fin de adaptarse a nuevas experiencias, aprender nueva información y crear nuevos recuerdos.

Historia e Investigación sobre Plasticidad Cerebral

El psicólogo William James propuso que el cerebro no era quizá tan inmutable como se creía: “La materia orgánica, especialmente el tejido nervioso, parece dotada de un extraordinario grado de plasticidad”. Sin embargo, esta idea fue ampliamente ignorada durante muchos años.

En la década de 1920, el investigador Karl Lashley proporcionó evidencia de cambios en las vías neurales de los monos rhesus.

En la década de 1960, los investigadores comenzaron a estudiar casos de adultos mayores que habían sufrido accidentes cerebrovasculares graves y que fueron capaces de recuperar el funcionamiento del cerebro, lo que demuestra que el cerebro era mucho más maleable de lo que se creía anteriormente.

Los investigadores modernos han encontrado evidencia de que el cerebro es capaz de reconfigurarse después del daño.

¿Cómo funciona la Plasticidad Cerebral?

El cerebro humano está compuesto de aproximadamente 100 mil millones de neuronas. Los primeros investigadores creían que la neurogénesis, o la creación de nuevas neuronas, se detenían poco después de nacer.

Hoy en día, se entiende que el cerebro posee la notable capacidad para reorganizar las vías, crear nuevas conexiones y, en algunos casos, incluso crear nuevas neuronas.

La plasticidad cerebral puede darse por 2 razones:

1) Como resultado del aprendizaje y la experiencia.

2) El entorno juega un papel esencial en el proceso, pero la genética también puede tener una influencia.

Los primeros años en la vida de un niño son un período de crecimiento rápido del cerebro. Al nacer, cada neurona en la corteza cerebral tiene un estimado de 2.500 sinapsis. En 3 años este número ha crecido hasta la friolera de 15.000 sinapsis por neurona.

El adulto medio, sin embargo, tiene aproximadamente la mitad de ese número de sinapsis. ¿Por qué? Porque a medida que ganamos nuevas experiencias, algunas conexiones se fortalecen mientras otras quedan eliminadas. Este proceso se conoce como la poda sináptica. Las neuronas que se utilizan con frecuencia desarrollan conexiones más fuertes y los que rara vez o nunca se utiliza finalmente mueren.

El cerebro es capaz de adaptarse a los cambios del entorno mediante el desarrollo de nuevas conexiones y la poda de las más débiles.

Tipos de Plasticidad Cerebral

1) Plasticidad funcional: se refiere a la capacidad del cerebro para mover las funciones de un área dañada del cerebro a otras áreas no dañadas.

2) Plasticidad estructural: se refiere a la capacidad del cerebro para cambiar realmente su estructura física como resultado del aprendizaje.

 

Resultado de imagen de LOS MEJORES TRUCOS QUE PUEDES UTILIZAR PARA AUMENTAR TU INTELIGENCIA

No solo vale con ejercitar la forma física, también el cerebro. Un neurocirujano experto nos ofrece las tácticas más eficaces para mantenerlo siempre al día

Si quieres estar sano, no solamente vale con ejercitar y mejorar tu forma física; tu cerebro también necesita que lo alimentes y entrenes para llegar a la madurez de la mejor forma posible. Este órgano tan importante y extraordinario del cuerpo humano necesita estar fuerte para hacer frente a todo lo que puede pasar, desde trastornos mentales como ansiedad o depresión a enfermedades degenerativas neurológicas, como el Alzhéimer.

Por todo ello, es necesario que trabajes la mente y realices una serie de ejercicios cada día. Lo mejor será que consultes a un profesional. Como por ejemplo Rahul Jandial, un prestigioso médico neurocirujano estadounidense que acaba de publicar su primera obra, cuya redacción le ha llevado hasta diez años. ‘Neurofitness: a brain surgeon’s secrets to boost performance & unleash creativity‘ (algo así como «Los secretos de un neurocirujano para mejorar el rendimiento mental y la creatividad»), es un libro que aborda los grandes mitos sobre la salud cerebral. En una entrevista con ‘The New York Post’, enumera una serie de prácticas para no dejar que tu tejido neuronal se seque.

La respiración de la meditación puede apaciguar las señales eléctricas de tu mente y ayudar a que tu pensamiento funcione mejor

«La concepción de que algunas personas tienen más desarrollado el hemisferio derecho que el izquierdo o al revés es totalmente falsa», critica Jandial. «Todo se debe a un artículo del ‘New York Times’ de 1973 para trasladar esta creencia a la cultura pop. Pero es algo erróneo, y ya ha sido desmentido tras décadas de investigación». Pero también reconoce que hay ciertas suposiciones que sí son ciertas, como por ejemplo la llamada teoría del «sueño compensatorio», aceptada por un grupo de investigación sueco en 2018. «Los fines de semana sí que funcionan como una forma efectiva de recuperar el sueño perdido y tiene efectos positivos para el cerebro». Ya sabes, no te sientas culpable por levantarte los sábados y domingos a las tantas, ya que es bueno para tu cerebro.

 

«Tu destino no está marcado por lo que ya has hecho», recalca. «Puedes revertir las cosas. Perder peso, dejar de fumar… son acciones que te ayudarán a reducir el riesgo de padecer enfermedades, sin importar en la etapa vital en la que te encuentres. Lo mismo puedes hacer con tu cerebro. Nunca es tarde para entrenarlo, y no es necesario cansarte hasta la extenuación, sino que se puede hacer a través de gestos muy cotidianos». A continuación veremos algunos de estos trucos para mantener siempre la mente despierta, activa y, sobre todo, joven.

Escribe antes de dormir

Minutos antes de caer en los brazos de Morfeo se da el estado hipnagógico, al igual que a los pocos momentos de despertarte. Estos instantes son los más propicios para desarrollar la creatividad. «Si bien todo lo que escribas no va a ser la idea que te haga ganar millones de dólares, seguramente te sorprenderás de lo que se te ha ocurrido», afirma Jandiel. «Son los únicos momentos del día en los que tienes activada la creatividad propia de los sueños y a la vez la conciencia de estar despierto».

Respira profundamente

Si te sientes estresado o tienes ansiedad ante lo muy exigente que puede ser una jornada, lo mejor será que te tomes un descanso para tí mismo, tu mente y tu cuerpo. En este sentido, el neurocirujano sugiere que cinco minutos de respiración lenta y calmada puede ayudar a que te tranquilices ante situaciones muy estresantes. «La respiración meditativa puede apaciguar las señales eléctricas de tu mente», sostiene. «Mucha gente la práctica, desde buceadores a monjes budistas. No tienes por qué estar en tu casa solo, siempre puedes hacerlo en el metro o antes de una reunión importante con tu jefe».

Usa tu mano no dominante

¿Eres zurdo o diestro? Te gustará saber que usar la mano que no dominas para cualquier acto cotidiano (desde abrir la puerta de tu casa con llaves hasta manejar el ratón del ordenador) estimulará la parte del cerebro que se ha mantenido inactiva. Podrías tomártelo como un juego. «Este ejercicio consigue estimular el hemisferio del cerebro que normalmente está en reposo», asegura Jandiel.

Pasea orientándote

¿Qué te parece si sales a pasear y te marcas como meta un sitio determinado, pero renuncias a la posibilidad de buscarlo en tu Google Maps? En cortas palabras, lo que se ha hecho toda la vida antes de la llegada de los smartphones. A decir verdad, llevar contigo un dispositivo que lo sabe todo y te hace mucho más cómoda la existencia también conlleva una serie de desventajas como esta misma: perder tu conciencia espacio-temporal. «De vez en cuando viene bien activar tu GPS interno», observa el neurocirujano. «Mantiene la predisposición del hipocampo a guiarse activada, lo que te ayudará a mantenerte alerta».

Ejercicios de cardio

Al salir a correr o a andar en bici no solo estás mejorando tu forma física, sino también tu capacidad cognitiva. Otro de los consejos que aporta Jandiel es cuidar y ejercitar cuerpo y mente a la vez a través de actividades de resistencia con el objetivo puesto en eliminar el colesterol y reducir la presión arterial. «Lo que haces para prevenir un ataque cardíaco también puede ayudar a tu cerebro», sostiene. «El ejercicio físico abre las arterias cerebrales, no solo las cardiovasculares, y libera el agente BDNF, que mejora la atención, la concentración y el entendimiento de pensamientos complejos».

Omega-3

«Todo lo que comes marca la diferencia», razona el neurocirujano. «No tenemos una píldora para el Alzhéimer, pero sí tenemos resultados científicos que avalan que las dietas mediterráneas basadas en el aceite de oliva reducen mucho las probabilidades de sufrir demencia». Aquí en España tenemos suerte en ese sentido. Este tipo de dietas ricas en ácidos grasos omega-3 se encuentra en el pescado, los frutos secos o las aceitunas. Jandiel también recomienda las verduras de hoja verde para mejorar la conductividad de las señales eléctricas neuronales que se dan en el interior del cerebro.

  1. ZAMORANO