Resultado de imagen de LAS 7 PREGUNTAS QUE DEBERÍAS PLANTEARTE SI NO SABES QUÉ HACER CON TU VIDA

 

¿Te encuentras en una encrucijada vital y el cuerpo te pide algo nuevo a lo que has hecho hasta ahora pero no sabes exactamente lo que es? Lee con atención

Acaba de comenzar el año y todos sin excepción nos hacemos propósitos. Atrás está el pasado, que ya no se puede cambiar. Ya solo queda preguntarse por el futuro. Y aunque por todo internet abundan consejos para hacer que tus deseos se cumplan, muchas veces no sabes ni lo que quieres y te metes en una espiral de confusión de la que es muy difícil salir.

Si estás viviendo una época de cambios y no sabes por dónde tirar, si estás descontento con el rumbo que ha tomado tu vida profesional y quieres darle una vuelta de 180 grados o si te has visto obligado a empezar de cero, sigue leyendo atentamente. La revista ‘Business Insider’ ha recopilado algunas de las preguntas que te debes hacer a ti mismo antes de tomar una decisión.

¿De quién sientes envidia?

Los celos a menudo siempre tienen una connotación negativa, pero no tiene por qué ser así si los inviertes en algo positivo. Al fin y al cabo, son un indicador perfecto de algo que anhelas y que otra persona tiene.

Necesitamos recuperar una antigua pasión que nos ayude a determinar con más claridad lo que queremos para nuestra vida

«Identificar los aspectos vitales de otras personas a las que admiras y que te gustaría tener para ti puede ayudarte a determinar los componentes específicos del trabajo o la vida a la que aspiras», asegura Allison Task, una prestigiosa coach de Estados Unidos. «Piensa en tres o cinco personas por las que sientes envidia. Luego, intenta profundizar en qué es lo que deberías hacer para llegar hasta donde ellos están», añade.

¿Una vieja pasión a la que renunciaste?

Todos tenemos ‘hobbies‘ enterrados que un día por cuestiones de tiempo o de dinero abandonamos. Desde practicar un deporte a tocar en una banda o cantar en un coro, ¿qué es lo que te gustaba hacer pero tuviste que dejar atrás? Muchas veces tan solo necesitamos recuperar una antigua pasión que nos ayude a determinar con más claridad lo que queremos para nuestra vida. Y aquí ya no vale la excusa «no tengo tiempo», pues es lo que más necesitas si te encuentras en una encrucijada vital de la que no sabes salir.

¿Cuál es tu talento oculto?

Hay una regla no escrita que afirma que toda persona tiene sus minutos de gloria más de una vez en la vida. ¿Alguna vez has ganado algún premio, por muy raro o pequeño que fuera? ¿Te gusta sorprender a los tuyos en los encuentros familiares con trucos de magia? ¿Posees una gran habilidad a la hora de jugar y tratar con niños o educar animales?

¿Qué te hace sentir especial?

Puede que tú no lo sepas, por lo que debes recurrir a tus personas de más confianza, es decir, a tus amigos. Después de todo, los amigos son una de esas cosas en la vida que elegimos conscientemente, por lo que si han estado a tu lado todo este tiempo es por algo. Si les gusta pasar momentos contigo es porque ven en ti determinados aspectos en tu personalidad que les encanta. Aunque sea simplemente que les resultas muy divertido y se ríen un montón contigo.

Task aconseja que pidas a tres amigos que expresen aquello que les hace senir bien de tu compañía. Aunque a decir verdad, seguramente no haga falta que seas tan explícito y encuentres su respuesta en detalles cotidianos o de forma subliminal.

¿Qué querías ser de niño?

Muchos psicólogos hacen una llamada al niño que sus pacientes llevan dentro para poder orientarles y que tomen así la decisión correcta. «Cuando recuerdas aquellas cosas que te inspiraban de pequeño o te hacían feliz, puedes conectarte con tus verdaderas pasiones«, recuerda la coach. «Una vez, tuve un cliente que era un gran artista de niño. Sus padres le desanimaron porque decían que su pasión no tendría futuro. ‘Fue como si me cortaran el brazo’, me dijo. Al poco tiempo, recuperó su habilidad, y desde ahora ha sabido vivir de una forma más plena y profunda», relata.

¿Cuál fue uno de los mejores días de tu vida?

Seguro que esta es una de las preguntas más difíciles de responder sin que te dejes llevar por la nostalgia. Pero Task propone que debes recordar un día al uso, en el que tampoco pasó nada demasiado importante, pero que disfrutaste con gran intensidad. También aconseja escribir las sensaciones que te llevan a recordar aquella jornada en un papel durante al menos 10 minutos.

«Cuando mis clientes lo hacen, a menudo se derrumban y acaban llorando», menciona la coach. «Conectar de nuevo con una experiencia conmovedora, pero también ordinaria puede ofrecerles una idea sobre sus pasiones y valores. Tómate el tiempo necesario para profundizar en tu memoria y saber por qué ese día fue tan importante para ti», cuenta.

¿Qué harías si fueras millonario?

Esta es la cantidad necesaria para despreocuparte ya de por vida y no tener que volver a trabajar. ¿Eso qué significa? Lo que todo el mundo desea al fin y al cabo: fuera preocupaciones y dar la bienvenida al cultivo personal y de uno mismo. ¿Ahora qué? ¿Qué harías si no tuvieras que trabajar para vivir? ¿Qué tipo de contribución contigo mismo y con el mundo te gustaría hacer si no tuvieras que pagar facturas y preocuparte por tu situación financiera? Sin duda, es una de las cuestiones clave que deber hacerte para saber hacia dónde quieres dirigir tus pasos de ahora en adelante.

  1. ZAMORANO

 

Resultado de imagen de CÓMO ALIVIAR EL ESTRÉS DE FORMA SIMPLE, SEGÚN LOS PSICÓLOGOS

 

Si quieres averiguar cuáles son las mejores formas de relajarte y estar tranquilo, te proponemos algunas de las más efectivas, según los expertos en salud mental

Por desgracia la sociedad en la que vivimos nos empuja diariamente a un precipicio en el que el estrés es nuestro principal problema. Horarios laborales, familia, niños, intento de tener vida social, redes sociales, tareas del hogar. Horas y horas programadas en las que no tenemos ni un momento de tranquilidad. ¿Cuándo fue la última vez en la que tomaste aire fresco o te relajaste tras un día duro en la oficina?

El 71% de los españoles reconoce sufrir de estrés, aunque si se compra con la media mundial, no parece tan alarmante. Según datos del informe anual que elabora Cigna Corporation donde se examina la percepción de bienestar de la población respecto a su familia, sus finanzas, su salud física, el entorno social y la situación laboral, en nuestro país, a pesar de los datos, hemos mejorado durante los últimos años.

Este gran mal de las sociedades occidentales es según la investigación lo que hace que nueve de cada diez encuestados españoles asegure que el trabajo es lo que provoca esta afección. «Es un ambiente decreciente» que les lleva a tener «menos productividad», explican. ¿Por qué? El 72% de los ciudadanos de nuestro país afirma que la compañía en la que está no le proporciona iniciativas contra esta enfermedad, por encima de la media mundial (54%).

Deshazte de él

Según varios expertos que ha consultado ‘Prevention‘, hay maneras muy sencillas de combatir este mal. El estrés es la causa de una de cada cuatro bajas laborales y del creciente consumo de ansiolíticos, ya que constituye un factor de riesgo tanto para la salud fí­sica como mental de adultos, pero también niños, adolescentes y ancianos. Ponle remedio cuanto antes.

Deja de revisar tu email a cada instante y hazlo solo en las horas de trabajo. Además, deberías olvidarte de las redes sociales durante una temporada

Si eres un amante del deporte, aprovecha y escapa al gimnasio a entrenar. El ejercicio hace tanto por tu mente como por tus músculos. «Combina o alterna actividades físicas aeróbicas con fuerza, estiramientos, flexibilidad y agilidad. Así impulsarás tus endorfinas», sugiere Kathleen Hall, CEO de The Stress Institute. Haz que tu sudor sea social. Un estudio descubrió que las personas que participaron en clases grupales vieron mejoras mayores en la salud mental, física y emocional que aquellas que lo hicieron en solitario.

Otra de las grandes soluciones es caminar en la naturaleza. ¿Has estado a punto de perder la cabeza en la oficina? Un corto paseo de 15 minutos es suficiente para reducir los niveles de estrés y fatiga, según un análisis publicado en el ‘Journal of Occupational Health Psychology‘. ¿Te gusta reír? Reúnte con amigos, mira una serie que te guste, ponte vídeos en Youtube, busca memes en los grupos de WhatsApp… «La risa es una gran medicina», comenta Nicole Issa, psicóloga de Nueva York. «Ayuda a relajar todo el cuerpo, reduce el cortisol y aumenta las endorfinas», añade.

Métodos útiles

Quizá nunca lo hubieras imaginado, pero hacer gárgaras con agua, funciona. ¿Por qué? «El nervio vago es el que facilita una respuesta de relajación del sistema nervioso parasimpático», explica Heidi Hanna, directora ejecutiva del Instituto Americano del Estrés. «Cuando estamos atrapados en el estrés crónico, podemos ser secuestrados por nuestra respuesta a la propia enfermedad. Gracias a este sencillo ejercicio, aumenta su capacidad para cambiar a un estado de calma«, termina.

Si eres un amante del deporte, aprovecha y escapa al gimnasio a entrenar. El ejercicio hace tanto por tu mente como por tus músculos

Si estás que no puedes más, puedes sumergir tu cara en agua fría. Intenta usar esta habilidad de comportamiento dialéctico (DBT) y utiliza una baja temperatura de este líquido para activar tú ‘reflejo de inmersión’ empapando los pómulos y la boca, como si fuera una mascarilla. «Cuando esta zona se enfría, el sistema nervioso parasimpático se activa de inmediato y tu ritmo cardíaco y la respiración se ralentiza y tu cuerpo comienza a utilizar menos energía«. ¿Te da miedo? Sostener una compresa fría en el área también funcionará.

Si estás cansado de tanto trabajar y de las redes sociales, lo que debes hacer es usar el móvil con menos frecuencia. Comprobar constantemente tus dispositivos no está haciendo nada para reducir los niveles de estrés. De hecho, según una encuesta de la American Psychological Association (APA), las personas que no paran de inspeccionar su Instagram, Twitter o email están mucho más estresados ​​que sus pares menos conectados

 

  1. LÓPEZ

 

Resultado de imagen de ¿PODEMOS CAMBIAR NUESTRA PERSONALIDAD? LOS CIENTÍFICOS CAMBIAN SU RESPUESTA

Una revisión de estudios recientes ha demostrado que unos determinados rasgos de la personalidad afectan a la mayoría de las decisiones diarias que tomamos

¿Cuántas parejas se han roto a lo largo de la historia porque, aunque prometieron cambiar, su personalidad siguió siendo la misma de siempre? ¿Cuántas personas han tratado de ser diferentes a cómo eran anteriormente sin conseguirlo? Hasta ahora, se pensaba que la personalidad de una persona no podía cambiar porque era heredada y estable a lo largo de su vida, pero eso podría no ser del todo cierto.

Un grupo de investigadores que componen el denominado Consorcio de Cambio de Personalidad ha llevado a cabo una revisión de diversos estudios recientes y creen que existen rasgos de la personalidad que pueden cambiar si se produce una intervención persistente en el día a día de las personas.

Este grupo publica este mes de diciembre sus resultados en la revista American Psichologyst y apuntan a que algunos rasgos de la personalidad como la inestabilidad emocional, la amabilidad, la extraversión o la conciencia, entre otros, pueden modificarse y afectar a la salud, la felicidad o los ingresos de las personas, factores muy importantes para el bienestar humano.

Los rasgos de personalidad

Wiebke Bleidorn, profesor de psicología de la Universidad de California y uno de los líderes de la investigación, ha explicado a Medical Xpress que, hasta ahora, «padres y educadores han tratado de cambiar la personalidad de las personas porque su conciencia implícita dice que es bueno hacer que los demás sean mejores personas. Pero en esta investigación presentamos el caso de que algunos rasgos pueden servir tanto como predictores relativamente estables de éxito como objetivos para lograr cambios».

Los rasgos de personalidad se pueden cambiar, especialmente si se tratan en las personas a la edad adecuada y se hace con esfuerzo

Bleidorn asegura que han conseguido pruebas de que los rasgos de personalidad se pueden cambiar, especialmente si se tratan en las personas a la edad adecuada y se hace con esfuerzo. Sin embargo, estos rasgos son relativamente estables, por lo que, aunque pueden cambiarse, no es fácil hacerlo. El problema es que los recursos no siempre se invierten en lo que se necesita.

Esta investigación demuestra que muy pocos rasgos de personalidad explican la mayoría de las diferencias entre las personas y, por tanto, tienen un gran impacto en la vida diaria. Se trata de rasgos relativamente estables que se pueden modificar con tiempo, esfuerzo y recursos. Así, nombran a la inestabilidad emocional o la conciencia, que se pueden tratar en la edad adulta, cuando las personas son más conscientes y emocionalmente estables.

 

 

¿Te gustaría saber cuando alguien te cuenta una trola? Pues, según los psicólogos, hay una serie de signos corporales infalibles que podrán ayudarte a descubrirlo

Seguro que en más de una ocasión habrías querido saber si alguien te la estaba colando. Ya sea una pareja, un amigo o un hijo, probablemente te han engañado en algún momento sin que tú pudieras sospecharlo (y viceversa). Es normal, por otro lado, pues según la Asociación Americana de Psicología descubrir si los demás nos engañan no es que sea nuestra mejor cualidad, precisamente.

Pero, ¿podemos aprender a hacerlo? Desde una mentira piadosa a un engaño con todas sus letras, conocer los signos sin necesidad de utilizar un detector de mentiras es verdaderamente útil. Y posible. Así lo indica en ‘Prevention’ el investigador de engaños (existen, sí) y profesor de la Wharton School de la Universidad de PensilvaniaMaurice Schweitzer: «Para establecer que alguien te está engañando primero debes establecer una base para saber cómo actúa cuando dice la verdad. Por ejemplo, si tu pareja siempre habla, su silencio puede darte una pista«.

Aun así, explica que puede ser increíblemente difícil descubrir una mentira pues no hay una señal clara que apunte al engaño definitivo. «Pero hay ciertos indicadores que puedes tener en cuenta», explica. Ha establecido unos cuantos que si quieres saber cuáles son, solo tienes que seguir leyendo. Nosotros, por nuestra parte, las hemos refutado, simplemente por romper una lanza a favor de los posibles mentirosos.

Las microexpresiones

Se trata de esas expresiones faciales, como pueden ser un ceño fruncido o una sonrisa, que solo duran un segundo. Pueden revelar cuando alguien te miente. Por ejemplo, una persona puede hablar con mucha confianza, pero una vez que deja de hablar quizá su gesto cambie y se torne adusto (entonces esto podría indicar que duda de sí mismo y de lo que acaba de decir), o bien sonríe o suelta una pequeña carcajada, (lo que podría querer decir que se deleita porque crees lo que ha contado). Aunque, claro, si solo duran un segundo quizá sea un poco complicado descubrirlas.

Los ojos

Cuando los ojos de alguien se desplazan hacia la puerta o el reloj, puede ser un indicador de que desea poder escapar de una situación, tal vez porque te está mintiendo. Incluso se puede notar con signos más sutiles, como que alguna parte de su cuerpo (por ejemplo, los pies), apunten hacia la puerta.

¿Tarda mucho en contestar? ¿Utiliza palabras que no suele usar y su postura corporal es sospechosa? Según los expertos podría estar mintiendo

Aunque eso también puede significar, simplemente, que tiene ganas de irse, y, seamos sinceros, ¿alguna vez te fijas en los pies de tu interlocutor?

Esquivan la pregunta

Y no contestan de manera directa. «¿A qué hora saliste del trabajo?», preguntas, y en lugar de contestarte con una respuesta simple, se salen por la tangente: «¿Qué quieres decir? A la misma hora de siempre».

El experto asegura que si evade la pregunta o consigue darle la vuelta hasta que acabe cuestionándote cosas a ti, deberías sospechar, aunque quizá simplemente está cansado de que le preguntes todos los días a que hora salió del trabajo.

Usan palabras inusuales

Maurice explica que los mentirosos suelen cambiar el vocabulario un poco. «Esto se debe a que se piensan mucho las palabras que van a utilizar, las elige con cuidado y por eso algunas de ellas son tan raras», explica el experto. Quizá simplemente sea que está ampliando su vocabulario.

Tardan mucho en responder

Cuando alguien miente, simultáneamente hace malabares con dos historias: lo que realmente sucedió y lo que está inventando. Esto requiere una gran cantidad de poder mental, lo que puede dar lugar a largas pausas y respuestas extrañas a preguntas relativamente simples. Quizá repita tu pregunta, agregue detalles que tú nunca solicitaste, pausas, tartamudeos o más palabras de relleno. O, quizá simplemente sea lento y se piense mucho las respuestas para no meter la pata, ¿quién puede culparle?

ADA NUÑO

 

Resultado de imagen de POR QUÉ A LOS HOMBRES LES CUESTA TANTO PEDIR AYUDA

¿Te avergüenzas o te sientes inferior si necesitas que alguien te eche una mano? Ten mucho cuidado, tu salud mental y física pueden correr muchos riesgos

Desde que nacemos necesitamos ayuda. Es una realidad. Para comer, dormir, aprender. Casi para todo. A medida que vamos creciendo nos gusta realizar las tareas de forma autónoma para sentirnos válidos, pero en muchas ocasiones en las que deberíamos pedir una mano a alguien para facilitar las cosas y resolver un problema de manera más efectiva, no lo hacemos por orgullo.

Lo cierto es que este comportamiento se da mucho más en hombres que en mujeres. Los varones prefieren errar antes que solicitarla porque les parece un sobreesfuerzo innecesario, lo que eleva el nivel de estrés tanto emocional como mental. ¿Por qué sucede esto? ¿Creen que su masculinidad se ve dañada?

 

Dan Bates, psicólogo de ‘Psychology Today‘ tiene la respuesta. «Los hombres tienden a no buscar ayuda y minimizan sus síntomas de salud física y mental. No hace falta ser un profesional de la materia para ver el problema con esta tendencia. Además, las afecciones médicas que no se traten irán empeorando con el tiempo«, asegura.

Vergüenza o debilidad

No es que no tengan la capacidad, es que no creen que puedan hacerlo o que tengan derecho. Tienden a confundir el pedir ayuda con la debilidad, no por decisión consciente, sino porque en algún momento lo han aprendido así. Dependiendo del seno familiar y de la educación que recibamos podemos tener diversas creencias adquiridas que nos perjudicarán a la hora de solicitarla.

Sé conciso y claro con la persona a la que acudas. Intenta explicarte y exponer lo que te pasa siendo cercano

Los hombres asocian la búsqueda de asistencia a un problema psicológico o emocional con la vergüenza. Admitir que no eres tan fuerte como creías o que tienes la necesidad de que alguien interfiera por ti en algo y te eche un mano puede hacerte frágil, pero no es así. Seguramente en tu cabeza esté que ser duro o varonil es sinónimo de superioridad y que con ello eres indemne a todo lo que ocurra, incluso al dolor.

¿De dónde sacan esta idea? La mayor parte del tiempo de otros hombres. Entre ellos son los peores cuando se trata de juzgar o avergonzar a otros. Hacer daño y humillar al de al lado a veces se convierte en un deporte. El deseo de ser un superhéroe es su propia kryptonita. Unos a otros se dan golpes y muchos corren el riesgo de que la ansiedad, el estrés o el consumo de alcohol, provocados por toda esta ruleta, produzcan problemas en el sistema cardiovascular.

¿Qué se puede hacer?

En España, los últimos datos sobre muertes por fallos cardíacos son de 2015, con un total de 422.568 personas, un aumento del 6,8% respecto a años pasados, según informa el Instituto Nacional de Estadística (INE). Además, por sexo, fallecieron más hombres que mujeres. Una investigación publicada en el ‘Journal of Personality and Social Psychology’ muestra una relación entre los varones que evitan o niegan problemas médicos y de salud mental y un aumento en los comportamientos autodestructivos.

La prevalencia generalizada de los riesgos para la salud asociados con el tabaquismo, el abuso del alcohol y la obesidad son motivo de continua preocupación pública. Cuando ellos dejan a un lado los problemas y sus emociones, tienden a actuar abusando de sustancias, comiendo en exceso o fumando. Sin embargo, estas actividades son habilidades de afrontamiento deficientes. No rectifican los problemas. En el mejor de los casos, son distracciones. En el peor, intensifican los problemas existentes.

Dependiendo del seno familiar y de la educación podemos tener diversas creencias adquiridas que nos perjudicarán a la hora de solicitar ayuda

No podemos ignorar las implicaciones negativas de nuestro comportamiento. Nuestras elecciones afectan a los demás. Nuestras parejas, hijos o compañeros de vida sufrirán también las consecuencias. No solo nos vemos afectados con las elecciones que tomamos, todos se ven afectados si no pedimos ayuda. ¿Qué ejemplo les estamos dando a las futuras generaciones?

Lo primero es ser sincero contigo mismo. Valora el problema y tu capacidad para poder resolverlo solo o para realizar una tarea sin tener que invertir un tiempo valioso en innecesario si pidieses ayuda. Sé conciso y claro con la persona a la que acudas. Intenta explicarte y exponer lo que te pasa siendo cercano. Olvida los pensamientos negativos y date cuenta de que somos seres humanos que se interrelacionan de modo bidireccional. Si no lo haces todo será peor, machote.

  1. LÓPEZ

 

Resultado de imagen de LA DIFERENCIA ENTRE LA GENTE ABIERTA Y LA CERRADA, SEGÚN RAY DALIO

¿Cómo abordas los desafíos? ¿Eres intransigente o reconoces tus errores? Pocas personas se conocen realmente a sí mismas. El inversor Ray Dalio te pone frente a un espejo

¿Por qué hay personas que cambian de opinión como una veleta y otras que se mantienen tozudas ante la adversidad? ¿Por qué unas personas llegan a una fiesta y hablan con todo el mundo mientras que otras se apartan y colocan en una esquina? Y, lo más interesante, ¿por qué algunos parecen progresar en su vida profesional y personal mientras que otros parecen estar condenados a repetir los mismos errores una y otra vez?

Bueno, no es tan raro entender que cada persona es diferente. Cómo abordamos los obstáculos y desafíos tiene poco que ver con nuestra suerte, se reduce a la mentalidad. No es casualidad que las personas exitosas tienda a acercarse a la vida con una mentalidad abierta, frente a aquellos que preferirían morir antes de equivocarse (e, irónicamente, cavan así su propia tumba). Ahora bien, tú, como individuo, ¿sabes distinguir qué tipo de mentalidad tienes?

Ray Dalio, inversor multimillonario estadounidense, filántropo y creador de Bridgewater Associates, presenta en su libro ‘Principios‘ siete formas de saber si eres una persona de mentalidad abierta o cerrada. Quizá la tengas abierta, enhorabuena, entonces, en tus éxitos venideros. Si no es así no te preocupes. Nadie quiere admitir que tiene una mentalidad cerrada, pero tiene una ventaja: la habilidad para cambiar tu forma de ser.

Las ideas

Dalio asegura que aquellos que tienen una mentalidad cerrada odian que sus ideas sean desafiadas. No quieren entender por qué hay personas que piensan de manera contraria. Piensan que eres idiota si opinas otra cosa, ¿te suena? No hacen preguntas y tratan de hacerte entender por qué estás equivocado.

Una persona con mentalidad cerrada jamás te pedirá opinión. La de mente abierta, sin embargo, trata de ver el mundo poniéndose en otras pieles

Por otro lado, las personas con una mentalidad abierta ven el desacuerdo y les parece un medio reflexivo para ampliar su conocimiento. No se enojan sino que quieren identificar el desacuerdo para poder corregir sus percepciones erróneas. Esto se ve muy bien representado en las discusiones, donde siempre hay alguien más intransigente que no da su brazo a torcer. ¿Eres tú?

Declaraciones y comprensión

Scott Fitzgerald dijo en una ocasión que «la prueba de una inteligencia de primer nivel es la capacidad de tener en mente dos ideas opuestas al mismo tiempo y aún así conservar la capacidad de funcionar». ¿Te gusta hablar o preguntar? Según el autor, es otra característica por la que podrás saber a qué tipo perteneces en este particular test. Las personas de mente cerrada son más propensas a hacer declaraciones, se sientan en las reuniones y están más que dispuestas a ofrecer su opinión, pero nunca pedirán a otro que amplie o explique sus ideas. Además, esta clase de gente se enfoca mucho más en ser entendidas que en entender a los demás.

 

El caso de aquellos con una mentalidad abierta es diferente. Siempre tienen curiosidad por conocer la visión de las demás personas y sopesan sus opiniones en consencuencia. Se prestan a ver el mundo a través de los ojos de los demás.

 

«Las personas más cerradas o tozudas dicen cosas como ‘quizá me equivoque, pero esta es mi opinión y no la voy a cambiar'», señala Dalio. «Es una señal clásica todo el tiempo, como una manera de protegerse para que parezca que realmente tienen una mentalidad abierta. Impiden que otras personas hablen, no quieren escuchar nada más que su propia voz».

La humildad

¿Cómo se obtiene? Por lo general, según el autor, a partir del fracaso, que es un choque tan terrible que nadie quiere repetirlo. «Las personas de mentalidad abierta tienen un temor profundo de que pueden equivocarse, y eso los hace crecer» explica. «Si reconoces algún patrón de comportamiento de los señalados anteriormente en ti, no te preocupes. No estás solo. No todo es blanco y negro, sino que nos encontramos en algún lugar entre ambas mentalidades. Pero sí puedes inclinar la balanza».

Cuando te encuentres exhibiendo alguno de estos comportamientos reconócelo y corrígete. No tienes por qué culparte a ti mismo, simplemente intenta hacerlo mejor la proxima vez, aunque, por supuesto, eso requiere trabajo. «He de añadir una cosa más», explica Dalio. «Tener una mentalidad abierta no significa considerar también las ideas que son malas. Pero debes estar activo en el proceso para cambiar tu forma de ver la vida. No sucederá por accidente ni de un día para otro».

ADA NUÑO

 

 

Resultado de imagen de POR QUÉ EL CAMBIO DE HORA NOS PONE DE MAL HUMOR

No hay escapatoria. La madrugada del sábado al domingo de este fin de semana, a las tres de la mañana serán las dos. A pesar de que la longitud de la Península Ibérica se rige según el Meridiano de Greenwich y que son muchos los que han manifestado sus quejas sobre este hábito, el cambio de hora para adaptarse al horario de invierno es una realidad. Sin embargo, esto tiene unos efectos, y es que al retrasar una hora el reloj anochecerá antes, los días serán más cortos y la intensidad luminosa disminuirá y con ello llegarán los temidos síntomas de la depresión estacional o trastornos del sueño.

Está demostrado que las variaciones de la intensidad de luz afectan a nuestro reloj biológico y provoca lo que llamamos depresión estacional. Tal y como ha explicado el profesor de la Universidad Oberta de Catalunya, Diego Roldán, los síntomas son: «Falta de energía, disminución de la motivación, torpeza física, aumento del apetito (en especial de carbohidratos y dulces), cansancio excesivo, irritabilidad, falta de libido o trastornos del sueño que provocan desajustes en nuestro organismo alterando nuestro ritmo de vida».

La disminución de las horas de luz, debido a este cambio de hora, da lugar también a cambios hormonales, entre los que destaca el aumento de producción de melatonina durante el día. La melatonina es una hormona producida en la glándula pineal, situada en el cerebro, que participa en numerosos procesos celulares y neurofisiológicos.

 

Ácido lipoico o por qué un suplemento quemagrasas te puede matar

Se sintetiza y segrega en función de la cantidad de luz que recibimos. La falta de luz provoca que la concentración de melatonina sea mayor durante esta época del año. Por norma general, la falta de esta hormona produce insomnio, mientras que su aumento produce somnolencia. Por este motivo, parece que tenemos la necesidad de querer quedarnos todo el día en casa y no hacer ningún plan, la también llamada “inactividad estacional”. A esto hay que sumarle que el aumento de melatonina, reduce los niveles de serotonina, fundamental en la regulación del estado anímico.

«Esta sustancia puede afectar la sensibilidad del núcleo supraquiasmático del hipotálamo a los sincronizadores y puede alterar los ritmos circadianos. Se ha comprobado que la administración de melatonina en el momento adecuado (en la mayoría de los casos justo antes de acostarse) reduce significativamente los efectos adversos tanto del desfase horario como de los cambios de turno del trabajo. En los momentos de poca luz del año (otoño e invierno) parece ser que niveles adecuados de melatonina nos podrían ayudar a regular nuestros ritmos biológicos, lo cual redundaría positivamente en la calidad del sueño, entre otros aspectos», explica Diego Roldán.

¿Cuánto tiempo necesita para adaptarse? En realidad, como regla general muy poco, tal y como explica Redolar: «Por cada hora de desfase horario se necesita un día de adaptación». Así, el lunes 28 de octubre ya se debería estar totalmente adaptado al nuevo horario. Sin embargo, esta no es una regla exacta y hay quien requiere más tiempo, como los niños, las personas con ciertas patologías y los mayores.

¿Qué viene después del cambio de hora?

Para ayudar a adaptarnos a este cambio de hora, la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp) ha elaborado un vídeo con recomendaciones y consejos para evitar los pequeños desajustes que el nuevo horario puede provocar como somnolencia, fatiga, falta de atención o cambios de humor.

Cuando los signos de decaimiento no desaparecen a los pocos días, sino que persisten a lo largo de los meses, «puede que ya no estemos hablando del típico “letargo del invierno”, sino de un trastorno afectivo estacional (SAD en sus sigla en inglés, o winter blues)», explica Marta Calderero, profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la de la Universidad Oberta de Catalunya.

Este trastorno afecta a entre el 1 % y el 10% de la población, según se explica en el estudio «Trastornos afectivos estacionales, winter blues», publicado en junio de 2015 en la Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría. Sin embargo, no tiene la misma incidencia en unas zonas que en otras, puntualiza Redolar. En el norte de Europa, en países como Noruega, por ejemplo, tiene una incidencia mayor que en España.

Entre los síntomas del trastorno afectivo estacional se encuentran la fatiga o sensación de tener poca energía, un estado de ánimo triste o deprimido todos o casi todos los días, la pérdida de interés por actividades, la dificultad para dormir o sueño excesivo, los cambios en el apetito y muchas ganas de comer alimentos ricos en hidratos de carbono, sentirse inquieto o tener dificultades para concentrarse o sensibilidad al rechazo de amigos y familiares y, como resultado de ello, retraimiento.

 

CAROLINA ÁLVAREZ ALBALÁ 

 

Resultado de imagen de LUIS ROJAS MARCOS: “LA ESPAÑOLA VIVE MÁS PORQUE HABLA MUCHO”

Según el psiquiatra sevillano, las mujeres pronuncian al día 15.000 palabras más que los hombres, y eso les hace vivir más.

El psiquiatra Luis Rojas Marcos está convencido de que los españoles “hablamos bien” y lo mantiene en su libro Somos lo que hablamos, pero tiene aún más claro que ellas son más aliadas de la comunicación, y eso hace que la mujer pronuncie, de media, 15.000 palabras más al día, y que viva más.

Es lo que sostiene este sevillano, que en 1968 emigró a Nueva York y que en la actualidad es profesor de Psiquiatría en la universidad y miembro de la Academia de Medicina de la misma ciudad, un referente allí y aquí que saca nuevo libro, Somos lo que hablamos. Y escribe sobre este tema porque, según sostiene en el libro y cuenta en una entrevista a Efe, hablar está íntimamente relacionado con la buena salud y la satisfacción con la vida en general. “Hablar -dice-, en cualquiera de sus formas, no sólo añade vitalidad a los años, sino también años a la vida”.

P.- ¿Los españoles hablamos bien?

R.- Los españoles hablamos bien y mucho, que es muy sano. Hay muchos estudios que demuestran que la persona extrovertida habladora vive una vida mejor, con más satisfacción, más sana y vive más también. Forma parte de la personalidad de la longevidad el hablar.

P.- Y dentro de que hablemos bien, las mujeres, según dice, utilizan más palabras, hablan más, entendemos antes lo que nos dicen que los hombres. ¿Por qué?

Hay muchos estudios que demuestran que la persona extrovertida habladora vive una vida mejor”

R.- Porque las niñas tienen la zona del cerebro que regula el lenguaje más desarrollada que los niños. Luego con los años, eso va cambiando, pero lo normal, lo más general es que las niñas con cinco, seis o siete años, e incluso durante la adolescencia hablen más y tengan un vocabulario más diverso que los niños. Además, cuando los hijos e hijas estudian vemos que en general tanto el padre como la madre se comunican con ellas especialmente en temas de emociones y personales con más frecuencia que con ellos.

P.- Usted mantiene que los niños avanzan en su desarrollo psicológico más si están rodeados de personas que hablan y usan más variedad de palabras. A los niños, ¿les podría haber pasado factura la crisis? Lo digo porque la angustia por el trabajo podría conllevar menos comunicación.

R.- Sí. Hay numerosos estudios epidemiológicos que demuestran que niños que crecen en un ambiente parlanchín, no solo por el número de palabras, sino por la variedad, avanzan intelectualmente más rápidamente. Incluso durante la adolescencia les va mejor en los colegios porque aprenden mejor. El hecho de que crezcan en un ambiente de menos palabras, más depresivo, de más introversión, no es bueno para los niños en los primeros años de vida.

P.- En estos días en los que se acerca la campaña electoral, ¿cómo recomendaría a los políticos utilizar “la palabra” para llegar a una sociedad que en buena medida está decepcionada con ellos?

Niños que crecen en un ambiente parlanchín avanzan intelectualmente más rápidamente”

R.- Por mi experiencia con políticos sobre todo en EEUU, donde llevo 50 años, les recomendaría que fueran optimistas, que hablen con esperanza, de la parte positiva, que si traen recuerdos del pasado que sean positivos, que den explicaciones que la gente entienda y que no lleven mucha carga de culpabilidad que tengan un elemento de esperanza importante. El optimismo la esperanza, los buenos recuerdos y ejemplos son fundamentales.

P.- Los españoles dice que hablamos bien, pero ¿nos tratamos bien?

R.- Algo debemos hacer bien cuando la esperanza de vida en España es la tercera del mundo, cuando los índices de satisfacción con la vida en general en España son de los más altos del mundo.

P.- ¿Somos felices entonces?

R.- Los españoles están entre las poblaciones más satisfechas con la vida del mundo indudablemente, aunque no lo parezca en el sentido de que la queja es el instrumento fundamental. Nos quejamos, observamos los problemas y como es el tema principal de conversación pues parece que los españoles y españolas estamos preocupados con los problemas del mundo. Pero nuestra satisfacción con la vida es notable.

P.- Posiblemente sería mejor que nos tratáramos mejor nosotros mismos, ¿cómo nos hablamos?

R.- Es curioso, pasamos más tiempo hablándonos a nosotros mismos que hablando con los demás, sin embargo desde pequeños no nos enseñan a ello. Nos dicen: “Luis pide las cosas por favor, da las gracias”. Nos enseñan el lenguaje social, pero el lenguaje privado hacia mí, no. Es muy importante hablarnos a nosotros mismos.

P.- ¿Cómo hablarnos bien?

R.- Háblate a ti misma como te gustaría que te hablasen los demás. Trátate razonando, sé consecuente con tus propias ideas, sé compasiva contigo misma, alégrate cuando algo sale bien, y luego aprende a hablarte a ti misma para ayudarte a tomar decisiones. El autocontrol es importante en la vida, y depende mucho del lenguaje interior.

 

EL INDEPENDIENTE

 

Resultado de imagen de NO INFRAVALORES LA ACTITUD: LA CIENCIA AFIRMA QUE LOS OPTIMISTAS VIVEN MÁS (Y DICE CUÁNTO)

Lo dijo el psiquiatra Luis Rojas Marcos en su discurso de investidura como doctor honoris causa en la Universidad de Burgos, que “el optimismo es un excelente protector de nuestra salud y satisfacción con la vida”.

Son muchas las referencias a la importancia de la actitud positiva en el curso de la vida, pero ahora un gran estudio con más de 70.000 estadounidenses le pone cifras: los optimistas viven entre un 11 y un 15% más y tienen entre un 50 y un 70% más de posibilidades de llegar a los 85 años.

El estudio dice que los optimistas tienen entre un 50 y un 70% más de posibilidades de llegar a los 85 años

El estudio, que se publica en Proceedings of the National Academy of Sciences, lo han realizado investigadores de la Escuela Universitaria de Medicina de Boston, el Centro Nacional de Trastornos de Estrés Postraumático del Sistema Público de Salud Británico y la Escuela T.H. Chan de Salud Pública de Harvard.

Las instituciones contaron con los datos de 69.744 mujeres a las que se siguió durante 10 años y 1.429 hombres que fueron seguidos durante tres décadas. De todos ellos se evaluó su nivel de optimismo, y el resultado confirmó que los individuos más optimistas vivieron, de media, entre un 11 y un 15% más. Se tuvieron en cuenta los datos de edad y otros factores de enfermedad, nivel educativo o hábitos saludables.

Pero, ¿qué es el optimismo? Es la capacidad de esperar que ocurran cosas buenas y creer que el futuro será favorable porque tenemos capacidad para controlarlo. “Mientras que las investigaciones han identificado factores de riesgo para desarrollar enfermedades o muerte prematura, sabemos muy poco de factores psicosociales que pueden favorecer un envejecimiento saludable”, afirma Lewina Lee, profesora asistente de Psiquiatría en la Universidad de Boston.

“Este estudio tiene relevancia en Salud Pública porque apunta a que el optimismo tiene potencial para ampliar la esperanza de vida. Además, el optimismo se puede modificar con técnicas o terapias relativamente simples”, añade Lee.

Tener una actitud positiva del envejecimiento reduce el riesgo de demencia

Aunque no está claro cómo actúa el optimismo para alargar la vida, los autores apuntan a que los optimistas “son capaces de regular las emociones y el comportamiento y dominar el estrés y las dificultades de forma más efectiva”, afirma Laura Kuzbansky, de la Universidad de Harvard. Los autores del estudio destacan, además, que los optimistas tienden a llevar hábitos más saludables, lo que también incidiría en una mayor esperanza de vida.

Y si uno no es de naturaleza optimista, empezar por rodearse de gente que sonría le puede ayudar a ser más feliz. Así lo recogía un análisis de estudios publicado hace unos meses en Psychological Bulletin y en el que un equipo de investigadores de la Universidad de Tennessee-Knoxville y Texas A&M analizó casi 50 años de pruebas de datos para ver si las expresiones faciales pueden llevar a las personas a sentir las emociones relacionadas con esas expresiones.

La sonrisa hace que la gente se sienta más feliz, el ceño fruncido los hace sentir más enfadados y tristes a quienes están mirando, fue su conclusión. Con una técnica estadística llamada meta-análisis, Coles y su equipo combinaron datos de 138 estudios que evaluaron a más de 11.000 participantes de todo el mundo.

“No creemos que la gente pueda sonreír en su camino a la felicidad”, dijo Coles. “Pero estos hallazgos son emocionantes porque proporcionan una pista acerca de cómo la mente y el cuerpo interactúan para moldear nuestra experiencia consciente de la emoción. Todavía tenemos mucho que aprender sobre estos efectos de retroalimentación facial, pero este metanálisis nos acerca un poco más, a entender cómo funcionan las emociones”.

CRISTINA CASTRO

 

Resultado de imagen de el asco es repugnante pero sirve para algo

Heridas con pus, personas con mal olor corporal, comida podrida…  El asco es un mecanismo de defensa y está relacionado con las que históricamente fueron las mayores amenazas de enfermedades infecciosas, según un estudio.

Si te da asco, es por algo. Ver una herida abierta con pus supurante era hace unos siglos, más allá de la estética, un riesgo de peste o viruela. Y los alimentos podridos, una posible fuente de cólera.

Ya se sabía que el asco había servido a nuestros antepasados para evitar infecciones, pero lo que acaba de descubrir una nueva investigación de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (LSHTM) es que la sensación de repugnancia se ha mantenido y aún hoy nos sigue poniendo alerta ante personas, prácticas u objetos que podrían suponer un riesgo de enfermedad.

Lo que ha realizado esta investigación, la primera que trata el asco desde la perspectiva de la enfermedad, es identificar las principales categorías de desencadenantes y que son lesiones en la piel, comida podrida o la deformidad.

Las emociones cambian el color de la cara

Para ello, se valieron de más de 2.500 encuestas online que recogían 75 escenarios potencialmente repugnantes, desde personas con signos evidentes de infección, lesiones cutáneas llenas de pus y objetos repletos de insectos, estornudos o heces al aire libre. A los participantes se les pidió que calificaran el nivel de asco que les daba en cada uno.

De todas las situaciones, las que más asco generaron fueron las heridas con pus. La falta de higiene, como el mal olor corporal, también resultó ser particularmente repugnante. Las principales categorías se relacionaban con las amenazas históricas de enfermedades infecciosas, como el contacto cercano con personas sin higiene podía conducir a la lepra o las relaciones sexuales arriesgadas a la sífilis.

El autor principal del estudio, Val Curtis, asegura que aunque sabían que “la emoción de la repugnancia era buena para nosotros, aquí se ha dado un paso más, mostrando que el asco está estructurado, reconociendo y respondiendo a las amenazas de infección para protegernos”.

El contacto cercano con personas sin higiene podía conducir a la lepra

El asco se comporta diferente en hombres y mujeres, y en la encuesta ellas calificaron todas las categorías como más repugnantes que ellos, algo coherente – explican los investigadores – con el hecho de que el comportamiento de los hombres se asocia a conductas más arriesgadas.

Se trata de la “teoría de la evitación del parásito”, según la cual el asco se desarrolló en los animales, alentándolos a adoptar comportamientos para reducir el riesgo de infección. Este comportamiento se repite en humanos donde el asco nos indica que debemos actuar de maneras específicas, lo que minimiza el riesgo de contraer enfermedades.

La ciencia manipula tu forma de comer

“Aumentar nuestra comprensión de la repugnancia de esta manera podría proporcionar nuevos conocimientos sobre los mecanismos de comportamiento de evitación de enfermedades, y nos ayudará a desarrollar nuevos métodos para mantener nuestro medio ambiente, nuestros compañeros animales y nosotros mismos sanos”, afirma Curtis.

Micheal de Barra, codirector de la investigación, concluye: “A pesar de que realmente solo llegamos a comprender cómo se transmiten las enfermedades en el siglo XIX, está claro que la gente tiene un sentido intuitivo de qué evitar en su entorno. Nuestra larga coevolución con la enfermedad ha “conectado” este sentido intuitivo de lo que puede causar la infección”.

Los investigadores creen que sus hallazgos podrían ayudar a elaborar mensajes en campañas de salud pública, como para fomentar el lavado de manos o contrarrestar el estigma asociado a la enfermedad.

 

EL INDEPENDIENTE