Resultado de imagen de LA RAZÓN POR LA QUE EL TIEMPO PARECE QUE PASA MÁS DEPRISA A MEDIDA QUE ENVEJECEMOS

La sensación de que el tiempo se acelera conforme van pasando los años es uno de los mayores misterios ​de la percepción humana

Cuando éramos niños, las vacaciones de verano parecían no terminar nunca. Y qué decir de la espera antes de las navidades, una eternidad. Ahora en cambio parece que estas fiestas de invierno llegan cada vez más pronto. Los días, semanas y meses se suceden a una velocidad pasmosa y desechamos calendarios como quien cambia de camisa. No hace falta, por tanto, acudir a Einstein o a su reloj en movimiento para confirmar la relatividad del tiempo, pues basta con nuestra peculiar percepción humana.

Durante once meses al año tragamos con nuestras obligaciones esperando que lleguen las ansiadas vacaciones. Y, una vez es verano, nos damos cuenta de lo que nos hemos perdido

Desde que el fenómeno fue acreditado por los psicólogos Marc Wittmann y Sandra Lenhoff en 2005, según ‘Scientific American‘, la sensación de que el tiempo se acelera a medida que envejeces es uno de los mayores misterios. Pero afortunadamente, los intentos de la ciencia por desentrañarlo ya han dado sus frutos. Por un lado, se dice que podría ser una alteración gradual de nuestro ritmo circadiano, comúnmente denominado biológico o interno. En efecto, la ralentización del metabolismo conforme envejecemos coincide con el bajón del ritmo cardíaco y la respiración, lo que significa que si cada vez notamos menos latidos y tomamos aliento con menos frecuencia, podría parecer que el tiempo fuese más despacio.

Almacenamos entre seis y nueve recuerdos en dos semanas cargadas de rutina. Los mismos que en solo un día durante las vacaciones

En cambio, otra teoría sugiere que está relacionado con la cantidad de información que absorbemos. Nuestros cerebros tardan más en procesar los nuevos estímulos, por lo que el tiempo podría parecer más largo. A su vez, registramos recuerdos más ricos y detallados al enfrentarnos a nuevas situaciones. Esta hipótesis explicaría por qué hay gente que ha tenido un accidente de coche o que ha experimentado una caída libre (por ejemplo, practicando puenting) que asegura que todo parecía haber pasado “a cámara lenta”. También por qué el primer día de trabajo se hace eterno o por qué no recuerdas lo que comiste hace tres días pero sí esa comida tan especial durante tus vacaciones.

Tempus fugit

Como dice el escritor y periodista Martín Caparrós, viajar es la mejor manera de engañar al tiempo, algo que la psicóloga Claudia Hammond ha denominado como la “paradoja vacacional”. Durante dos semanas cargadas del confort de la rutina y experiencias ordinarias, una persona puede almacenar entre seis y nueve recuerdos. Pero en tan solo un día de asueto podemos alcanzar un número equiparable. Es cierto, por tanto, eso de que el tiempo vuela cuando uno se divierte. Todo es inédito, fresco y merece la pena atesorarlo en la mente.

¿Y esto qué relación tiene con el envejecimiento? A medida que pasan los años, nos familiarizamos con nuestro entorno, sobre todo si tenemos una rutina definida. En cambio, para los más jóvenes el mundo es un lugar desconocido lleno de experiencias nuevas, por lo que deben dedicar mucho más esfuerzo cerebral a procesarlas. El elemento clave que sostiene este supuesto es la dopamina que se libera cuando percibimos estos estímulos inéditos. Al parecer, una vez superamos la barrera de los 20, los niveles van decayendo, lo que hace que los días pasen más y más deprisa.

Según esta teoría, tendría más sentido dividir la vida de una persona en cuatro etapas: de cinco a diez, de diez a 20, de 20 a 40 y de 40 a 80 años

En un intento por racionalizar la percepción del tiempo, los científicos aseguran que se podría dar con una escala logarítmica que lo explicase, que sería parecida a la de Richter, que se utiliza para medir la intensidad de los terremotos. Es decir, el paso de la nueve a diez no corresponde necesariamente a un aumento del 10%. Para un niño de dos años, 365 días son la mitad de su vida. Para uno de diez, un 10%. Para uno de 20, un 5%. Algo que se entiende a las mil maravillas con la línea de tiempo interactiva realizada por el diseñador Maximilian Kiene.

Por lo tanto, consideran que es un error entender nuestras vidas en términos de décadas, pues esto sugiere que cada periodo tiene un peso equiparable. Bajo esta teoría, la vida de una persona se tendría que dividir en cuatro etapas: de cinco a diez, de diez a 20, de 20 a 40 y de 40 a 80 años. Sea como fuere, de todo este galimatías podemos sacar en claro que la rutina hace que los días pasen más rápido, así que el mejor método para aprovechar el tiempo finito que se nos da sería llenarlo de eventos únicos y memorables, como lo haría un niño

MIGUEL SOLA

 

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 La música disminuye la ansiedad en los enfermos de cáncer Los hospitales madrileños incorporan coches eléctricos para reducir la ansiedad de los más pequeños Hailey Baldwin: “Confieso que sufro ansiedad y así la combato día a día

La ansiedad es un fenómeno normal. Pero para algunas personas, se vuelve permanente y debe ser aliviada. Nick Karvounis/UnsplashDominique ServantI-site Université Lille Nord Europe (ULNE)

Todos sentimos ansiedad ante las incertidumbres de la vida. Nos da miedo ponernos enfermos o perder a seres queridos. Esta emoción es normal y se puede considerar que desempeña una función en nuestra capacidad de adaptarnos a lo que nos sucede.

Pero para muchos de nosotros, la ansiedad deja de ser razonable y no obedece a la lógica, nos domina y nos hace vulnerables. Entonces, nos cuesta conciliar el sueño o concentrarnos. Nuestra mente se aferra a pensamientos de los que no logramos distanciarnos. La ansiedad aparece sin avisar y de repente el pánico se cierne sobre nosotros.

Nuestros familiares y amigos no siempre comprenden ese sufrimiento que no responde a una anomalía que pueda observarse o a un problema concreto. Pero la ansiedad está claramente ahí y nos arruina la vida.

Cuando la ansiedad se vuelve enfermiza

En algunas personas, en ciertas situaciones y en momentos concretos de la vida, la ansiedad se vuelve enfermiza. Para poder calificarse como tal, deben cumplirse cuatro condiciones:

  • Cuando es desproporcionada y surge en relación con aspectos que no son peligrosos en sí mismos. En este caso, adquiere un carácter irracional, ilógico y no responde al sentido común. Somos conscientes de que no existe nada grave, pero no podemos entrar en razón.
  • Cuando es demasiado intensa. En lugar de ayudarnos a adaptarnos mejor a la situación, la ansiedad se convierte en algo improductivo e inútil. Cuando se supera el límite de la ansiedad moderada y se intensifica, obstaculiza lo que estamos haciendo y la sentimos como un verdadero sufrimiento.
  • Cuando se prolonga. La ansiedad se puede volver permanente y dominante. Nos impide vivir con normalidad y no nos da un respiro. Tenemos la impresión de que no acabará jamás, de que nunca veremos el final del túnel.
  • Cuando se vuelve incontrolable. Cuando no podemos dominarla, cuando sentimos impotencia, a veces incluso ira contra nosotros mismos. Nos culpamos por no poder reaccionar.

Afecta a una de cada cinco personas

De este modo, los trastornos de ansiedad se diferencian de la ansiedad normal por la presencia de varios síntomas intensos, duraderos, que generan un verdadero malestar y entorpecen la vida diaria, el trabajo o los momentos de ocio. Estos trastornos afectan a alrededor de una de cada cinco personas y existen diversos tipos.

El trastorno de pánico: se define por la repetición de ataques de pánico (crisis agudas de angustia), algunos de los cuales son imprevisibles y suponen molestias diarias y una ansiedad anticipada («miedo a tener miedo») casi permanente.

Las fobias: se caracterizan por un temor intenso y percibido como excesivo ante objetos o situaciones que no son peligrosos realmente. Cualquier enfrentamiento (real o imaginario) con el objeto o la situación que las causan provoca una ansiedad que puede ser grave y llegar a desembocar en un ataque de pánico. No obstante, la angustia desaparece en el momento en que la persona se siente «a salvo».

Se distinguen dos formas de fobia:

  • las fobias específicas relativas a un solo tipo de objeto o a una situación simple (a los animales, a la sangre, al avión, etc.),
  • la agorafobia, definida por el miedo y la evitación de situaciones en las que a la persona le resultará difícil huir o encontrar ayuda, como las multitudes, grandes almacenes, salas de concierto o transportes públicos.

Temor a la opinión de los demás y a ser juzgados

Las fobias sociales (también denominadas trastornos de ansiedad social) se caracterizan por un temor intenso a la opinión de los demás y a que nos juzguen. La persona teme exponerse a actividades diarias como hablar o actuar en público. Las fobias sociales responden a un verdadero trastorno de ansiedad que no hay que confundir con simple timidez.

El trastorno de ansiedad generalizado se caracteriza por una preocupación prácticamente permanente y duradera (al menos seis meses), relativa a distintos motivos de la vida diaria (riesgo de accidentes o de enfermedades de uno mismo o de familiares, anticipación de problemas financieros o profesionales, etc.), sin que sea posible «entrar en razón» y controlar estos pensamientos. Estos generan un estado de tensión permanente, tanto física como psíquica.

La ansiedad, en las distintas formas citadas anteriormente, constituye el problema psicológico más frecuente. Diversos estudios realizados sobre un gran número de sujetos en todo el mundo demuestran que entre el 15 y el 20 % de los encuestados sufre un trastorno de ansiedad en algún momento de la vida, según un estudio publicado en 2005. Las fobias específicas son las más frecuentes (11,6 %), seguidas de la ansiedad generalizada (6 %), las fobias sociales (4,7 %), el trastorno de pánico (3 %) y la agorafobia (1,8 %).

Afecta a más mujeres que a hombres

Los estudios han demostrado que los trastornos surgen en los adultos jóvenes (personas de 18 a 35 años) y a veces incluso en niños (ansiedad por separación, fobia social…). Tras un periodo de estabilidad en la mediana edad, se observa un nuevo repunte a partir de los 65 años. Todos los estudios indican que la ansiedad afecta al doble de mujeres que de hombres. Esta particularidad no tiene una sola explicación y se han planteado varias hipótesis, como características biológicas y hormonales, factores sociológicos (la función social de las mujeres) o psicológicos (sensibilidad).

Los trastornos de ansiedad afectan a todas las categorías sociales y a personas de todos los orígenes. La ansiedad parece ser más frecuente en ciudades que en entornos rurales. Esto se atribuye al estrés de las ciudades relacionado con la urbanización. La contaminación también podría desempeñar una función en el sistema neurobiológico de la ansiedad.

¿Por qué sentimos ansiedad? Durante mucho tiempo, la ansiedad se atribuyó a una naturaleza débil y emotiva o a una falta de voluntad, antes de que se reconociera que tenía causas tanto médicas como psicológicas y que no se han precisado todavía.

¿Exageración de un funcionamiento biológico normal?

En cuanto a la biología, los investigadores no han encontrado ninguna anomalía y apuntan más bien una exageración del funcionamiento biológico normal. No se ha encontrado ningún gen que codifique un neurotransmisor o una enzima implicada en la biología de la ansiedad.

Los nuevos métodos de exploración del cuerpo y del cerebro como el diagnóstico por imagen (escáner, resonancia magnética), la neurobiología y la genética demuestran alteraciones cuando se produce ansiedad. Al sufrir ansiedad, las estructuras del cerebro implicadas en la reacción del miedo muestran sensibilización, como indica este estudio publicado en 2016.

Por lo tanto, para las personas que presentan una vulnerabilidad genética, la intervención en los factores de estrés y sus consecuencias psicológicas sigue siendo la mejor forma de prevenir la aparición o la evolución de un trastorno de ansiedad.

Sabemos que la ansiedad no puede explicarse únicamente por la biología y la genética. También existen causas psicológicas, como los acontecimientos vividos en la infancia, la educación y las experiencias que han dado forma a nuestra personalidad. La ansiedad es una emoción fundamental, necesaria en el desarrollo del niño, en la construcción de su personalidad y su adaptación al mundo y a sus peligros.

La ansiedad no solo se trata, sino que también se gestiona y podemos aprender a aceptarla para que deje de ser un obstáculo en la vida. Se puede actuar sobre la propia ansiedad. Cuando se tiene un carácter ansioso, no se va a cambiar, pero, poco a poco, podemos reaccionar de forma totalmente distinta ante circunstancias que antes fomentaban la mecánica de la ansiedad. Con el tiempo, podemos llegar a comprender mejor nuestras reacciones.

Cuando la ansiedad es más fuerte y más resistente, podemos recurrir a tratamientos. Los medicamentos ansiolíticos calman de forma transitoria la ansiedad, pero exponen a la dependencia. Como tratamiento de fondo, se recomiendan los antidepresivos que actúan como un verdadero filtro emocional. No obstante, hay que limitar el consumo de medicamentos y proponer otros métodos igualmente eficaces, sobre todo las psicoterapias.

Los medicamentos se prescriben cuando es necesario mitigar los síntomas y cuando no es posible hacerlo de forma inmediata con otros medios. No hay que considerarlos como un fin en sí mismos, sino que se debe recibir otro tratamiento que implique un compromiso personal, como las terapias cognitivas y conductuales (TCC). Con técnicas de relajación y de meditación se pueden aliviar también los síntomas. Las TCC y la meditación de conciencia plena tienen una eficacia equivalente a los medicamentos, con la ventaja de que sus efectos son más estables y, además, evitan la recaída.

Artículo traducido gracias a la colaboración con Fundación Lilly.

Paula Dumas

 

Resultado de imagen de UN EXPERTO EN LA MUERTE DESVELA EN QUÉ PENSAMOS CUANDO VAMOS A FALLECER

Ya seas religioso o confíes tu inmortalidad a la ciencia, la muerte es una incógnita que nos acompaña desde tiempos inmemoriales. Un prestigioso filósofo explica su punto de vista

Tarde o temprano, ya sea en la precoz adolescencia o en la infancia tardía, es inevitable reparar en que estamos aquí de paso. Es un proceso doloroso, a la par que curioso, que todos estamos abocados a experimentar. La visita de la parca no se puede eludir ni posponer. Uno de nuestros poetas más ilustres, Jorge Manrique, relata en unos hermosos versos del siglo XV lo fútil que resulta la vida una vez aparece la sombra de la muerte: “Ved de cuán poco valor / son las cosas tras que andamos / y corremos / que en este mundo traidor / aun primero que muramos / las perdemos”. Y así a lo largo de los años y la historia, la hora postrera sigue siendo el momento más misterioso que nos aguarda, ya que nadie ha vuelto para contarlo.

¿Recuerdas la primera vez en la que fuiste consciente de que existía la muerte? Esta es la pregunta que formuló hace cinco años el filósofo Stephen Cave al inicio de su discurso en las prestigiosas charlas TED, disponible en YouTube. “Yo era un niño y mi abuelo acababa de morir. Recuerdo que unos días más tarde, acostado por la noche, tratando de dar sentido a lo que había sucedía, me preguntaba qué significaba estar muerto. Y en mi caso, como tenía solo cinco años, fui a preguntarle a mi madre”. Así podría decirse que arrancó la carrera del filósofo, con esta simple y terrible pregunta. Hoy en día es uno de los mayores expertos en estos temas tan fúnebres gracias a la publicación de su libro ‘Inmortality: The Quest to Live Forever and How it Drives Civilisation’, en el cual establece cuatro categorías sobre las respuestas que se han dado a la inmortalidad en todas las culturas y épocas del mundo.

 “Elixir, resurrección, alma y legado”. Para Cave, estas son las cuatro respuestas constantes hacia las que tiende un individuo, independientemente de su tiempo histórico, para hacer frente al final. El primero, “elixir”, tiene que ver conla promesa de que exista algún tipo de medicamento milagroso que se pueda tragar o beber, una píldora mágica o piedra filosofal que nos conduzca a la vida eterna. La “resurrección” sostiene la siempre anhelada contingencia de poder renacer, ya sea en nuestros propios cuerpos (como es el caso de los avances científicos en torno a la criogenización) o en uno nuevo (la reencarnación en algunas creencias orientales).

El tercero tiene que ver con el “alma”, y habla sobre deshacerse del cuerpo y vivir como un espíritu, ya sea en la Tierra o en un reino diferente, lo que entroncaría con las promesas cristianas de Cielo e Infierno. Por último, el “legado” habla de que si bien todo está perdido y ni cuerpo ni alma se salvan, lo único que queda es aspirar a la inmortalidad a través de la fama o de un cambio en nuestra vida por el que poder ser recordados durante miles de años, un ideal que podemos intuir tanto en los artistas famosos que han pasado a la historia recientemente, así como en las propias novelas homéricas de hace miles de años.

El origen de todas las preguntas

Cave lleva muchísimos años acercándose a estas nociones que para él son universales, y por tanto, inmutables. Es director ejecutivo del Centro Leverhulme para el Futuro de la Inteligencia en la Universidad de Cambridge. “Supongo que la narrativa del elixir es la más atractiva”, observa, en una entrevista para ‘Quartz‘. “Lo único claro es que el Plan A es el mejor: mantenerse vivo y saludable en este cuerpo, el único que tenemos. Como siempre, muchas personas se han dado cuenta de que deben respaldarse en otras respuestas. Es ahí donde surgen las demás”. En concreto, las de “resurrección” y “alma” guardan un fuerte componente religioso que ha ido avanzando a lo largo de la historia a la par que los avances médicos y científicos, lo que podría implicar una disminución de fieles al contemplar alternativas basadas en la más puntera tecnología.

Los millonarios son personas excesivamente poderosas, están acostumbrados a tener todo lo que desean, la inmortalidad incluida

Pero incluso los más ateos se rinden ante la incógnita de la muerte. Como el poeta francés Arthur Rimbaud, quien después de haber renegado de la idea de Paraíso y haber abrazado la de Infierno durante toda su vida, pidió en su lecho de muerte que se apresuraran a bautizarle, no fuera a existir un Dios que rigiera el destino de los hombres y los juzgase una vez llegado el momento final. “En nuestra sociedad la muerte sigue siendo aterradora y potencialmente paralizante, hasta el punto de que creamos que es inútil todo lo que hacemos en vida”, asegura el filósofo. “La creencia religiosa todavía está muy extendida. Pero también creo que los cuatro tipos básicos de inmortalidad se están volviendo a reformular desde el punto de vista de la ciencia y la tecnología”.

“La fe en que podamos mantenernos con vida también es extremadamente antigua”, analiza Cave. “Quiero decir, cuando pensamos en el Antiguo Egiptovemos las momias y ya creemos que tenían una base espiritual muy fuerte y arraigada. Pero en realidad también gozaban de una cultura médica muy sofisticada, con amuletos, rituales y pociones que prometían la juventud eterna. Las momias y las pirámides eran su Plan B, ya que aspiraban a permanecer vivos en estos cuerpos. Esta creencia, que parece muy remota, es muy popular en Silicon Valley. Creo que una de las revoluciones a las que menos se le ha prestado atención es la de la prolongación de la vida de los últimos 200 años. En todo el mundo, sobre todo en los países desarrollados, la esperanza de vida se ha duplicado. Y ahora existen muchos optimistas que piensan que si la hemos duplicado una vez, podemos volver a hacerlo otra y otra y otra vez. Hasta vivir para siempre”.

La muerte y los dólares

“La muerte es lo que más me irrita”. Esta es una famosa declaración de Larry Ellison, CEO de Oracle, quien ha ocupado en los últimos años puestos destacados en la lista de los hombres más ricos del mundo de la revista ‘Forbes’. No es el único. En la actualidad, muchos multimillonarios están invirtiendo gran parte de sus fortunas a grandes empresas tecnológicas dedicadas a perseguir “la prolongación de la vida” o, como algunos, dicen resolver el problema de la muerte”. Peter Thiel, fundador de PayPal, Aubrey de Grey, gerontólogo médico británico o el mismísimo Jeff Bezos, CEO de Amazon son algunos de los más interesados en vivir para siempre, según un interesante reportaje de ‘The New York Times‘. Cave tiene un interesante punto de vista al respecto: “Son personas extremadamente poderosas. Y todos sabemos cómo funciona el poder en tu cabeza. Están muy acostumbrados a conseguir todo aquello que desean. Y a medida que envejecen, lo único que realmente quieren es ser siempre jóvenes y no fallecer. La inmortalidad ha sido, en gran medida, un juego de millonarios”.

JOSÉ LUIS LOBO

Una hasta ahora desconocida Asociación Iberoamericana de Criopreservación ha anunciado su intención de construir en la Comunidad de Madrid un laboratorio para conservar cadáveres en cápsulas con nitrógeno

 

“¿Por qué el cristianismo tuvo tanto éxito de esta forma tan rápida?”, prosigue el filósofo. “Porque estaba dentro del Imperio Romano, a través del cual, se extendió y prometía la idea de inmortalidad para todos. Democratizó la inmortalidad y dijo a los pobres y marginados, ‘cree en mí y puedes tener lo que hasta ahora ha sido dominio de hombres ricos y poderosos”. Finalmente, a la hora de preguntarle si a título personal cree en una vida después de la muerte, Cave lo tiene claro: “No, no creo en una vida después de la muerte. No creo que la idea tenga mucho sentido. En realidad, no creo que haya un tipo de alma que esté separada del cerebro y sobreviva. Es una visión antigua, motivada por la ilusión, y eso se vuelve más difícil a medida que vamos entendiendo mejor el cerebro. El único hecho es que tenemos un cuerpo y se muere. Entonces, ¿qué es lo que creo que pasa después? Supongo que simplemente regresamos a la tierra de la que vinimos”.

  1. ZAMORANO

 

Un testimonio en primera persona de un investigador de una universidad holandesa nos sirve para entender qué teclas hay que pulsar para prosperar en tu carrera profesional

“El odio se gana tanto con las buenas acciones como con las malas. Un príncipe, para conservar el poder, está a menudo obligado a ser perverso, porque cuando el grupo (ya sea pueblo, soldados o nobles) que juzga necesario para mantenerse está corrompido, es conveniente seguir su capricho para satisfacerlo, pues las buenas acciones serían tus enemigas”. Esta cita proviene, como habrá adivinado, de ‘El príncipe’ de Nicolás Maquiavelo, el clásico de la teoría política en su versión más pragmática publicado en 1513. Para algunos autores, una descripción de los engranajes del poder y el gobierno irónica.

Levemente maquiavélico y tremendamente vitriólico es también el divertido tratado que el investigador postdoctoral de la holandesa Universidad de Leiden Roger Creemers ha publicado en ‘Times Higher Education‘, y en el que desvela con un tono entre el realismo descarnado y la parodia ácida qué hay que hacer para triunfar en el mundo académico. Sus enseñanzas, no obstante, bien pueden aplicarse a cualquier profesión en la que “todo parece estar ideado para los veteranos ‘senior’ y las posibilidades de que tú te conviertas en uno de ello son limitadas”. Como en tantos trabajos, hay muchos más doctores que posiciones a ocupar, lo que hace que los codazos sean frecuentes y estén casi moralmente justificados. Sobre todo si no tienes padrino.

Si quieres un puesto, debes saber qué se necesita para conseguirlo. Así que mantén largas charlas con los líderes de tu campo sobre contrataciones

Algo que también ocurre, en un grado u otro, en el emprendimiento, el periodismo u otras profesiones creativas. Si quieres ascender, no necesitas ser un gran investigador, sino “fortaleza, determinación y un poco de crueldad”. En primer lugar, conviene despertarse a la realidad y admitir que nadie nos prepara para “ese torbellino de contratos posdoctorales temporales, posiciones de ‘profesor adjunto’ casuales, mudanzas frecuentes, sueldos bajos, becas fieramente competitivas y solicitudes de trabajo”. Muy pocos saben exactamente cómo trepar en una escalera en forma de embudo, que va arrojando a los candidatos al vacío a medida que ascienden. ¿Qué se necesita para ser uno de los elegidos?

El peloteo adecuado: así se hace

El principio del camino es sencillo. Si quieres un puesto, debes saber qué se necesita para obtenerlo. Aquí es donde empieza tu labor de campo, “manteniendo largas conversaciones con personas que respetas en tu campo sobre contrataciones, puestos y requisitos de promoción”. Importa más, sugiere sarcásticamente el investigador, conocer al dedillo el funcionamiento de toma de decisiones que saber qué es una buena investigación. La paradoja, desvela, es que esos profesores que pueden ayudarte se quejarán de los ‘rankings‘, el factor de impacto –o, en otros campos, los objetivos exagerados de las empresas o las exigencias de la Administración–, pero al final será lo que tengan en su mente cuando se reúnan en comité para seleccionar a alguien.

Un poco de autoexplotación nunca viene mal en los primeros compases de tu carrera, pero solo la que te vaya a dar réditos. Creemers recuerda que a menudo tus colegas te pedirán que revises sus artículos o que aportes tu granito de arena a libros colectivos (generalmente, un largo texto de decenas de páginas) o que hables tú con los pesados de la prensa. Te gustará, porque te hará sentir que la gente sabe que existes, pero normalmente no es más que una distracción. Estas son las tres únicas razones por las que deberías aceptar un encargo de este tipo si no quieres sentir que has estado corriendo sobre una cinta que no te ha llevado a ninguna parte: o que el encargo te consiga acercarte a “un claro líder en tu campo”; que obtengas “habilidades generales o redes que te puedan ser útiles”; o que te paguen por ello, claro.

Si quieres triunfar en el mundo académico, el autor da por hecho que “un ego de tamaño considerable” es uno de los requisitos de tu trabajo, y que “muchos de tus compañeros verán su línea de investigación como una extensión de la propia esencia de su ser”. Parece un comentario sacado de ‘El entusiasmo‘ de Remedios Zafra, en el que la último premio Anagrama alerta sobre los problemas de la vocación en las profesiones creativas. El propio Creemers recuerda que “siempre hay presión para hacer más cosas”, y debes estar precavido ante los que quieran explotarte. Por el contrario –y este es un consejo menos irónico– hay que acercarse a aquellos que “reconocen que lo mejor para conseguir sus objetivos es ayudarte a alcanzar los tuyos”.

Te sorprenderá hasta qué punto algunos compañeros pueden comportarse como gilipollas totales y aun así salir adelante

Arribismo, quizá, pero que no nos tomen por tontos. Intentarán que lleves a cabo más trabajo de las que has pactado, se llevarán parte de tus recursos o te marginarán en su propio provecho aprovechándose de su posición de poder. Es de esa gente de la que debes huir como la peste, entre otras cosas, porque “una postura firme dispara el respeto entre tus iguales y hará que los que quieren abusar de tu confianza se lo piensen dos veces”. Otros dos consejos: el trabajo en grupo puede enseñarte muchas cosas, pero es fácil que los colectivos pierdan el tiempo; además, debes tener una situación vital y profesional más o menos flexible que te permita decir que sí instantáneamente a cualquier oferta jugosa.

Si tienes dinero, no necesitas cobrar. Aunque suene paradójico, cuanto peor pagado está un sector, más posibilidades hay de que sea acaparado por quien dispone de más recursos

 

Eso sí, prepárate para la decepción: “Te sorprenderá hasta qué punto algunos compañeros pueden comportarse como gilipollas totales y aun así salir adelante”. Una frase que uno de los comentaristas considera muy cercana a la realidad, antes de añadir “con unos ingresos lo suficientemente grandes puedes hacer lo que quieras y salirte con la tuya, lo he visto una y otra vez”. El karma no existe, al menos para los ricos.

Si no te gusta, que les den

Aunque las anteriores enseñanzas pueden leerse como sabios consejos o como un sutil retrato de los sinsabores laborales, quizá la más reveladora sea la última enseñanza, que podría resumirse en “aprende a dejarlo”. La descripción de la trampa mental en la que caen los hipotéticos futuros académicos bien podría aplicarse a otros empleos vocacionales, sobre todo en la manera en la que “ideológicamente, te condicionan para que no te marches”. “No es un trabajo, es una vocación religiosa”, resume Creemers. “Estás haciendo lo que amas y estás librando una lucha por el bien; contribuyes a la sociedad; y no has vendido tu alma al dueño de una corporación”.

Cualquier ventaja que nos ofrezca ese puesto también nos lo puede dar otra carrera, a menudo con mejores condiciones y más libertad

Lo que produce ese adoctrinamiento ideológico es que el desesperado aspirante se aferre a su mal pagado empleo, al mismo tiempo que se justifica considerando el “ordinario” como algo que no es digno de él… a pesar de que sus amigos “tengan una mayor conciliación entre el trabajo y la vida, un sueldo superior o ambas cosas”. La trampa consiste en pensar que nuestro sacrificio será rentable en algún momento, pero raramente es así, recuerda el investigador holandés. Tarde o temprano, la escalera-embudo terminará dejando fuera a muchos de esos que pensaban que serían los elegidos. Hay otras vías de satisfacción más allá del sacrificado trabajo, recuerda Creemers, y quizá deseemos irnos a vivir con nuestra pareja, tener hijos o montar un grupo de rock. Actividades en las que el sacrificio continuado puede convertirse en un duro escollo.

Así que quizá sea una buena idea deshacernos de la sensación de que solo podremos ser felices con la carrera (dura, ingrata, con pocas posibilidades de éxito) que hemos elegido y recordar que “cualquier ventaja que la vida académica nos pueda ofrecer también nos la puede dar otra carrera, a menudo con mejores condiciones, satisfacción intelectual, creatividad, originalidad, libertad profesional o contribución a la sociedad, que no son una exclusiva de nuestras sagradas instituciones”. Una enseñanza que puede extenderse a cualquier otra profesión vocacional y sus trampas ideológicas. “Vuela y sé libre, genio” es la guinda que el investigador pone a su duro retrato de la competitividad académica, uno de los artículos del año.

HÉCTOR G. BARNÉS

 

 

Los sueños pueden ser fascinantes, emocionantes, aterradores o simplemente extraños. Te invito a conocer algunas de las cosas que los investigadores han descubierto acerca de los sueños:

  1. Todo el mundo sueña

Los hombres lo hacen. Las mujeres lo hacen. Incluso los bebés lo hacen. Todos soñamos, incluso los que dicen que no sueñan.

De hecho, los investigadores han encontrado que las personas suelen tener varios sueños cada noche, cada uno de una duración de entre 5 y 20 minutos. Durante toda una vida, la gente pasa un promedio de

¡6 años soñando!

  1. Sin embargo, se te olvidan la mayoría de tus sueños.

Según las estimaciones del investigador J. Allan Hobson, hasta en un 95% de todos los sueños se olvidan rápidamente poco después de despertar. ¿Por qué nuestros sueños tan difíciles de recordar? Según una teoría, los cambios en el cerebro que se producen durante el sueño no apoyan el procesamiento y almacenamiento de información. Los escáneres cerebrales de individuos que duermen han demostrado que los lóbulos frontales, la zona que desempeña un papel clave en la formación de la memoria, están inactivos durante el sueño REM, la etapa en la que se produce el sueño.

  1. No todos los sueños son en color.

Mientras que aproximadamente el 80% de los sueños son en color, hay un pequeño porcentaje de personas que afirman que sueñan únicamente en blanco y negro.

Los investigadores de un estudio despertaban a su grupo de estudio y les pedían que seleccionaran los colores de un gráfico que coincidiera con los de sus sueños. Los colores suaves fueron los más elegidos.

  1. Los hombres y las mujeres sueñan diferente.

Los investigadores han encontrado una serie de diferencias entre hombres y mujeres en lo que respecta al contenido de sus sueños. En un estudio, los hombres reportaron más casos de agresión en sus sueños que las mujeres. Según el investigador del sueño William Domhoff, las mujeres tienden a tener sueños un poco más largos. Cuando se trata de los personajes que suelen aparecer en los sueños, los hombres sueñan con hombres (2 veces más que con mujeres). Las mujeres sueñas con personas del mismo sexo por igual.

  1. Los animales probablemente sueñan.

¿Alguna vez has visto un perro meneando su cola o moviendo sus patas mientras duerme?

Si bien es difícil decir con certeza si el animal está realmente soñando, los investigadores creen que es probable que los animales sueñen. Al igual que los humanos, los animales pasan por etapas del sueño que incluyen ciclos de sueño REM y NO REM.

  1. Tu puedes controlar tus sueños.

Un sueño lúcido es aquel en el que tu eres consciente de lo que estás soñando a pesar de que todavía te encuentras dormido. Durante este tipo de sueño, puedes ejercer algún tipo de influencia sobre el sueños, como por ejemplo tomar una decisión consciente.

Algunos individuos son capaces de tener sueños lúcidos con bastante frecuencia.

  1. Las emociones negativas son más comunes en los sueños.

Durante un período de más de 40 años, el investigador Calvin S. Hall recogido más de 50.000 reportes de sueño realizados por estudiantes universitarios. Estos reportes revelaron que muchas emociones se experimentan durante los sueños como la alegría, la felicidad y el miedo. La emoción más común que se experimenta en los sueños era la ansiedad y las emociones negativas en general eran mucho más comunes que las positivas.

  1. Las personas ciegas sueñan.

Las personas que perdieron su vista antes de los cinco años por lo general no tienen sueños visuales en la edad adulta. Sin embargo, también sueñan.

A pesar de la falta de elementos visuales, los sueños de los ciegos son tan complejos y reales como los sueños de los videntes. En lugar de sensaciones visuales, suelen incluir la información de los otros sentidos como el oído, el tacto, el gusto, el oído y el olfato.

  1. Tu estás paralizado durante tus sueños.

El sueño REM, la etapa del sueño durante la cual se produce el sueño, se caracteriza por parálisis de los músculos voluntarios. ¿Por qué? Básicamente porque las neuronas motoras no se estimulan, tu cuerpo no se mueve.

En algunos casos, esta parálisis puede incluso prolongarse durante 10 minutos en el estado de vigilia, una condición conocida como parálisis del sueño. ¿Alguna vez te has despertado de un sueño aterrador y fuiste incapaz de moverte? La experiencia pudo ser aterradora pero los expertos aconsejan que es perfectamente normal.

  1. Muchos sueños son universales.

Mientras que los sueños están a menudo fuertemente influenciados por nuestras experiencias personales, los investigadores han encontrado que ciertos temas son muy comunes en todas las culturas. Por ejemplo, la gente de todo el mundo sueña con ser perseguido, atacado o que cae por un precipicio.

Otras experiencias oníricas comunes incluyen eventos de la escuela, incapacidad para moverse, llegar tarde, volar o estar desnudo en público.

¿Te apetecería comerte esa segunda rosquilla? ¿Estás intentando hacer más ejercicio en tu día a día? ¿Compras impulsivamente en Amazon? ¿Sabías que la fuerza de voluntad es un músculo mental que se puede entrenar? Los que entrenan su fuerza de voluntad son más propensos a llevar una vida feliz y exitosa.

Antes de que leas estos 15 Consejos Para Fortalecer y Aumentar La Voluntad, te invito a que veas este breve vídeo en el que nos explican por qué falla nuestra fuerza de voluntad.

El vídeo se centra en los propósitos que nos hacemos cuando empieza un nuevo año y cuál es la causa de porqué no acabamos por cumplirlos. Nos aporta una serie de consejos que harán que nuestro cerebro sea fuerte y nos dote de una voluntad inquebrantable:

Las investigaciones recientes muestran que el fortalecimiento de la fuerza de voluntad es el verdadero secreto para resistir las tentaciones y alcanzar nuestras metas.

La buena noticia es que los científicos dicen que el fortalecimiento de nuestra fuerza de voluntad no es tan difícil como podrías pensar. Aquí están 15 trucos basados en la investigación que pueden fortalecer tu fuerza de voluntad:

  1. Sonrisa 

Sonreír ayuda a mejorar la fuerza de voluntad. En un estudio reciente, los científicos pusieron a prueba la fuerza de voluntad de los participantes en el experimento. Tenían que ser capaces de resistir a una determinada tentación.

Al primer grupo, les dieron regalos inesperados o les mostraron un vídeo gracioso. Al otro grupo, no se les dio ningún tipo de recompensa positiva.

El primer grupo mejoró significativamente su capacidad para resistir la tentación más tarde. Por tanto, la próxima vez que necesites resistir algún tipo de tentación, intenta mejorar tu estado de ánimo sonriendo o viendo alguna película divertida.

  1. Aprieta tus puños.

Apretar los puños, cerrar los ojos o incluso aguantarte las ganas de orinar puede ayudarte a mejorar la autodisciplina.

  1. Meditar.

La meditación es buena para muchas cosas (reduce el estrés, aumentando el enfoque, la gestión de las emociones…).

Ahora las investigaciones sugieren que incluso ayuda a mejorar la fuerza de voluntad.

Una manera fácil de empezar a meditar es pasar 10 minutos al día sentado en un lugar tranquilo y concentrarse en la respiración.

  1. Recordatorios.

Nuestros deseos inmediatos a ceder a las tentaciones hacen que sea muy difícil resistirse. Nuestros deseos emocionales parecen como un enorme elefante y nuestro ser racional es como una pequeña hormiga.

Sin embargo, una manera de domar al elefante es poner recordatorios físicos de lo que nuestro yo racional quiere conseguir. Así que pon una nota en tu frigorífico que diga “sólo una rosquilla” o pon una alarma que suene cuando debas dejar de jugar a los videojuegos.

  1. Comer.

¿Sabías que la fuerza de voluntad también necesita alimentarse? No es de extrañar que sea tan difícil hacer dieta. Cuando tenemos bajos niveles de glucosa, nuestra fuerza de voluntad se va por el desagüe. La mejor cura es una comida rica en proteínas que produzca un nivel constante y estable de glucosa… y permita a la fuerza de voluntad estar fuerte como un roble.

  1. Auto-Perdón.

La ciencia demuestra que los sentimientos de culpa agotan la fuerza de voluntad. Es por esto que los que comen un helado y sientan remordimiento es más probable que se dejen llevar y sigan comiendo más dulces. En cambio, cuando sucumbas a la tentación, sé más compasivo contigo mismo.

  1. Compromiso.

Lo más importante para fortalecer tu fuerza de voluntad es el compromiso de hacerlo. Sólo al comprometerte ya mejoras tu fuerza de voluntad. Para ello, evalúa tu situación y establece por qué quieres fortalecer tu fuerza de voluntad, toma una decisión clara para trabajar en este sentido y fija un objetivo a largo plazo.

8) La voluntad es como un músculo: necesita ejercicio.

Si vas al gimnasio a desarrollar tus músculos porqué no vas a dedicar un esfuerzo a desarrollar un músculo que te permitirá conseguir grandes cosas en tu vida. ¿Cómo se desarrolla la voluntad?

  1. a) Día a día: con constancia.
  2. b) Poniéndote pequeños retos: no intentes conseguir algo grande al principio. Empieza conquistando pequeños retos y afianzándolos. Poco a poco.

9) Necesitas estar en plena forma: física, mental y emocionalmente.

Estamos hablando de fortalecer una dimensión mental o, incluso, espiritual. No es tan fácil como desarrollar un biceps (aunque como analogía sirve). Necesitarás estar en plena forma, al máximo de tus capacidades para realizar este esfuerzo ya que se requiere de autodisciplina.

Estar bien descansado, bien alimentado (dieta variada), en plena forma física y manteniéndote equilibrado mental y emocionalmente, podrás estar en mejores condiciones de fortalecer tu voluntad.

10) Automotívate.

El esfuerzo sin preparación es presagio de fracaso. Es necesaria una preparación antes de acometer el reto. Estoy diciendo que para superar ese reto necesitas de una fuerza de voluntad en forma. La motivación te ayudará a fortalecer tu fuerza de voluntad.

Dedica 5 minutos antes de realizar el reto a visualizar los beneficios que te va a reportar una vez conquistado. Piensa en cómo vas a acometerlo para poder realizarlo de la mejor forma posible. Ponte el reto de ser el mejor haciéndolo. 5 minutos pensando en estas cosas servirán para ejecutarlo 100% motivado.

11) Busca modelos de comportamiento.

Todos conocemos personas que nos inspiran ya sea por sus logros, por su forma de ser o por su forma de hacer las cosas. Seguro que ellos tienen una voluntad de hierro para haber logrado formar una personalidad tan atrayente. Aprende de ellos.

12) Contar con un detallado plan de acción para cada objetivo.

Acometer un desafío requiere de un detallado plan de acción que sea actúe de guía. La voluntad se fortalece con la consecución de cada pequeño objetivo que forma parte de ese elaborado plan de acción.

13) Prémiate.

Si has logrado tu objetivo a base de fuerza de voluntad concédete un premio. Tu sabes qué es lo que más te gusta, ese capricho que tanto anhelas. ¿Por qué no vas a concedértelo después del esfuerzo que has realizado?

14) No te desanimes, aprende de los errores.

Hacer una tarea que exige cierta dosis de fuerza de voluntad ya hemos dicho que no es fácil. Quizá no lo consigues a la primera ni a la segunda. Fortalecer tu voluntad es un trabajo y un compromiso diario. Si hoy no lo has logrado analiza por qué y vuelve a intentarlo mañana.

15) Busca algún compañero en el camino.

Si queremos alcanzar una meta puede ser buena idea encontrar a otra persona que comparta el objetivo para recorrer el camino juntos. Entre ambos os ayudaréis en los momentos de flaqueza.

El experimento que demostró que una mayor fuerza de voluntad está relacionada con el éxito en la vida

En los años 60, un sociólogo llamado Walter Mischel estaba interesado en cómo los niños se resisten a la gratificación instantánea. Realizó el famoso experimento del malvavisco que consistía en ofrecer a los niños un malvavisco en ese mismo momento o dos si podían esperar 15 minutos. Años más tarde localizó a algunos de los niños que participaron en el experimento e hizo un descubrimiento sorprendente.

Lo que encontró fue que, incluso teniendo en cuenta las diferencias de inteligencia, raza y clase social, los que resistieron la tentación de comerse el malvavisco de forma inmediata en favor de comerse dos malvaviscos 15 minutos más tarde, eran adultos más sanos, más felices y más ricos económicamente.

En cambio, los niños que sucumbieron a la tentación tuvieron mayores índices de fracaso escolar. Se convirtieron en adultos con puestos de trabajo de baja remuneración, tenían más problemas de sobrepeso, problemas con las drogas o el alcohol y tenían más dificultades para mantener relaciones estables (muchos eran padres solteros). También tenían casi cuatro veces más probabilidades de tener una condena penal.

Los hallazgos de Mischel fueron confirmados por un estudio realizado en Nueva Zelanda.

Cómo podemos mejorar nuestra fuerza de voluntad según Roy Baumeister

El doctor Roy Baumeister, un eminente investigador de la psicología social destila tres décadas de investigación académica en el autocontrol y la fuerza de voluntad. Este prestigioso psicólogo social identifica abiertamente la fuerza de voluntad como “la clave del éxito y una vida feliz.” Después de enumerar estas pautas para aumentar tu voluntad te explico un experimento que corrobora esta afirmación.

Bausmister sostiene que la fuerza de voluntad es uno de los aspectos que nos diferencia de los animales. La capacidad de contener nuestros impulsos, resistir la tentación, hacer lo que es correcto y bueno para nosotros a largo plazo es lo que hace que una persona tenga una vida plena.

Al igual que un músculo, puedes entrenar tu fuerza de voluntad. Con pequeños actos de tu día a día puedes fortalecer tu fuerza de voluntad, ejemplos: mantener una buena postura, hablar usando oraciones completas,… Como ves son ejercicios sencillos que forman parte de nuestra cotidianidad. Para acordarte mejor de tu tarea encomendada (por ejemplo, te has propuesto no hablar mal de nadie en todo el día), puedes sentarte o ponerte en pie cada vez que no te acuerdes. Según Baumister, este tipo de refuerzo ayuda a mantener la atención.

Otro buen consejo que nos da Baumister para fortalecer la fuerza de voluntad es que no trates de hacer demasiadas cosas a la vez. Establece buenos hábitos y rutinas que no tensen tu fuerza de voluntad. Aprende a elaborar un eficaz lista de cosas por hacer.

No te expongas a la tentación, y si no puede evitarla, haz que sea más difícil para ti sucumbir a la misma.

Esta similitud de la fuerza de voluntad con un músculo conlleva que pueda haber señales de agotamiento. Ante este tipo de señales de cansancio se pueden adoptar una medida muy eficaz que consiste en tomar más glucosa. Para que haya buenos niveles de glucosa en tu organismo debes dormir y comer bien.

Baumister cita una una “impresionante demostración” del argumento de la glucosa: en un estudio se demostró que los jueces israelíes que tenían que tomar una decisión difícil y sensible sobre si procedía o no conceder la libertad condicional aun determinado preso, optaron por tomar la decisión (en un 65% de los casos) después del almuerzo.

Tener una personalidad independiente es un signo inequívoco de madurez. En este artículo hemos recopilado 14 rasgos de la personalidad de las personas independientes.

El protagonista de este vídeo sin duda es una persona independiente. Se trasladó a una macrociudad como Nueva York con lo puesto… y una cámara fotográfica. Te invito a que veas su historia y conozcas cómo logró alcanzar el éxito en algo que ama profundamente: la fotografía.

14 cosas que las personas independientes no hacen:

1) No necesitan ayuda

Las personas independientes están acostumbradas a hacer cualquier cosa sin pedir ayuda a nadie, a menos que lo consideren estríctamente necesario. Les gusta tomar sus propias decisiones y ver cómo los demás responden ante ellas.

2) Huyen del victimismo

Es cierto que en algunas ocasiones pueden vivir malas experiencias, pero saben seguir adelante y no necesitan el consuelo de nadie para salir fortalezidos de los embates de la vida.

3) No reaccionan de forma exagerada a las malas noticias

Saben que es inevitable que ocurran cosas malas, por lo que han preparado su mente para ello y reaccionarán con entereza sin buscar el consuelo de nadie.

4) No creen en todo ciegamente

Para poder confiar en algo necesitan una razón. Esto incluye tanto confiar en una persona como en una determinada situación.

Basan sus creencias en experiencias que han tenido que descubrir por sí solos.

5) No dejan que la gente negativa les afecte

Saben que existen personas negativas que, aunque lo pretendan o no, pueden llenarles la cabeza de pensamientos negativos… sin embargo, saben el modo de evitar este tipo de personajes.

6) No juzgan a los demás por tener opiniones diferentes

Han aprendido que cada persona puede pensar de una forma distinta y no por ello tienen que menospreciarla.

7) Evitan influir negativamente sobre los demás

Aunque a veces sus mentes puedan jugarles malas pasadas y hacer que piensen de una forma negativa, intentan encontrar la manera de no transmitirlo a los demás.

8) No permiten que nadie les controle

Puede que haya personas que intenten manipular o controlar sus emociones. Ellos saben muy bien cómo funciona la mente de estas personas y lo que tienen que hacer para evitar que alguien les controle. Pueden dar a entender que han sido manipulados pero en su mente saben que la realidad es bien distinta.

9) Terminan con las malas relaciones

Nos les gusta que hayan relaciones tóxicas en sus vidas por lo que deciden acabar con ellas antes de que sea tarde. Esto se puede referir tanto a amistades, amores o relaciones familiares.

10) No descuidan su bienestar mental y físico

Saben lo que tienen que hacer para sentirse felices y, siempre que tienen un rato, lo intentan reproducir. Cuidan tanto su cuerpo como su mente para sentirse mucho mejor.

11) No necesitan la aprobación de los demás

Esta es la característica más importante de las personas independientes. Les de igual lo que los demás piensen: si quieren hacer una cosa, la hacen sin más, aunque el resto de personas no se lo vayan a tomar bien.

12) No necesitan mucho tiempo para tomar decisiones

Esto no quiere decir que las tomen “a lo loco” si no que han tenido tanto tiempo para pensarlas que, cuando llega el momento, ya saben lo que hacer.

13) Ellos no creen que todas las preguntas ya han sido contestadas

Les apasiona los misterios y los buenos enigmas. Siempre están buscando la manera de tener su mente entretenida. Si mantienen ociosa su mente, pueden olvidarse de la aprobación de los demás.

14) No tienen expectativas poco realistas

Saben lo que pueden esperar y lo que no. A pesar de que en algunas ocasiones se sorprenden, lo cierto es que suelen tener todo bajo control