Las mejores formas de reducir el estrés y la ansiedad de la cuarentena

¿Sientes que tu ansiedad ha aumentado desde que comenzaste el periodo de confinamiento? No te preocupes, es normal y tiene remedio gracias a estos consejos

Sabemos lo difícil que es mantenerse bien mentalmente en un momento como el que estamos viviendo. Pasar cerca de treinta días aislados en el hogar puede conllevar escenas de estrés y ansiedad que pueden pasar factura al bienestar personal y del entorno en el cual vives. Y más aún si sospechamos que la dichosa enfermedad habita en alguno de nosotros y procuramos no mantener demasiado contacto físico con el resto.

Antes de que sucediera todo esto, el trastorno de ansiedad estaba en boca de todo el mundo. Cerca de un 90% de los españoles han sufrido episodios de estrés en algún momento del último año. Por tanto, es probable que esta patología mental se vea agravada por el hecho de estar enerrados o tener a algún familiar enfermo. En este sentido, es de suma importancia mantener la compostura y no dejarse llevar por los nervios, ya que eso solo complicaría más la situación.

Centrar toda tu atención en cualquier cosa, aunque sea tan solo una palabra o una cuenta, hace que el cerebro deje a un lado los pensamientos negativos

El periódico británico ‘The Guardian‘ ha consultado con Lucy Atcheson, psicóloga y autora del libro ‘Ansiety Attacks’ («Ataques de Ansiedad»), en el que ofrece algunas pautas para luchar con esta desagradable sensación.

Ejercicio de un minuto

«Respira despacio», asegura la experta. «Inhala despacio a través de la nariz, cuenta hasta tres y sostén tu respiración, y luego expulsa el aire contando hasta seis». Haciendo este ejercicio, reduces los niveles de cortisol, la hormona del estrés, a la vez que te ayuda a sentir una sensación de bienestar. Atcheson recomienda sentarse en posición de loto y con la espalda recta para así conseguir un mayor efecto. Y también incide en el hecho de usar la nariz y no la boca, ya que cuando hiperventilamos el aire que entra en nuestro cuerpo lo hace a través la abertura bucal y no nasal, lo que hay que evitar.

De cinco minutos

Aprende algo sencillo. Bien puede ser una definición o un cálculo matemático. Aunque pueda sonar absurdo, centrar toda tu atención en algo, a pesar de que sea tan solo una palabra o una cuenta, hace que el cerebro deje a un lado los pensamientos negativos que se repiten sin cesar. Podrías aprovechar esta cuarentena para aprender una materia que te interese o escribir un libro. Ten en cuenta que los grandes proyectos siempre empiezan desde actos muy simples. Y que no hay mal que dure cien años, pero ejercitar el cerebro, aunque solo sea durante unos pocos minutos al día, sin duda corregirá en cierta medida esos momentos de ansiedad que no te dejan en paz.

De diez minutos

«Escríbete una carta a tí mismo sobre las cosas que estás haciendo bien», asegura Atcheson. «Lo mejor que puedes pensar es: ‘Me voy a escribir una carta a mí misma para darme ánimos’. Esto pone a prueba la voz crítica de tu cerebro, ya que una de las mayores fuentes de ansiedad es no creer lo suficiente en nuestras propias habilidades». Si nunca te interesó la escritura, ¿quién sabe? A lo mejor descubres más de ti mismo de lo que pensaste en un primer momento.

De veinte minutos

«Cuando nos sentimos estresados, empezamos a pensar emocionalmente y dejamos atrás la lógica», asegura la experta. «La mejor forma de volver a tomar perspectiva es traer el pensamiento racional con un breve descanso mental». Para ello, túmbate boca arriba en alguna superficie blanda. Dobla las piernas y apoya las manos sobre ellas. Tienes veinte minutos para cerrar los ojos y tan solo «concentrarte en tu respiración». Intenta no caer dormido. «Lo que sucede es que todos los pensamientmos que corren por tu cabeza acaban neutralizándose. Están ahí, pero ya no pueden hacerte nada», recalca Atcheson. ¿Te sientes ahora mejor?

ACYV

 

Por qué algunas personas, a pesar del aislamiento, se niegan a ...

Es bastante frustrante descubrir que, mientras tú respetas el confinamiento, otros no lo hacen. ¿A qué se deben estas conductas?

Un hombre disfrazado de dinosaurio camina por la calle. Dos personas van por una acera, y alguien desde una ventana les grita que se vayan a casa. Un chico en un parque se fuma un cigarro con una sustancia sospechosa, y después asegura que en realidad está sacando al perro. Una mujer toma el sol en el césped. Hasta los famosos de turno son pillados en el aeropuerto porque se han saltado el aislamiento y han preferido irse a Ibiza a pasar la tormenta. Y si tú llevas muchos días confinado en casa, como es natural, esos comportamientos te frustran.

Como sucede siempre en esta vida, las reglas están para saltárselas, lo que en otras palabras quiere decir que, aunque la situación sea extremadamente grave (como en el caso actual), siempre habrá personas que creerán que están por encima de la ley y no tienen por qué cumplir lo que los demás sí. ¿Por qué? Te preguntarás tú, que hace días que solo te acaricia la luz del sol y el viento cuando te asomas a la terraza. Si es que, con suerte, tienes. Es lógico molestarse por algo así, sobre todo cuando hay tanto en juego, pero, ¿qué lleva a algunas personas a saltarse el aislamiento? Los psicólogos han dado una serie de respuestas.

Hay tres tipos de personas

Según explica el psicólogo Gordon Asmundson en ‘CNN‘, con la crisis del coronavirus se han dado tres tipos de personas: los que responden en exceso (aquellos que han acabado con los suministros de papel higiénico mundiales), los que están en un punto intermedio (hacen lo que se les pide sin entrar en pánico), y los que no responden.

El confinamiento puede ser particularmente difícil para los ancianos, que se sienten más solos y no pueden hacer uso de herramientas como Skype

Estos últimos son los peligrosos, pues son aquellos que desobedecen la guía de salud pública, los que se consideran invulnerables y creen que no se pondrán enfermos. Este grupo de gente podría ser el culpable de que el virus continué propagándose durante las últimas semanas o incluso meses.

Minimizan el problema

Estas personas de las que hablamos también consideran que el problema no es tan grave como se presenta. O que tal vez sí lo es, pero no les afectará a ellos. Tienen una falsa imagen de lo que está sucediendo, lo infravaloran, y eso es lo que les hace salir a la calle. Según muchos psicólogos, cuando se saltan la norma, es porque de nuevo intentan recuperar el control sobre sus vidas.

Individualidad vs. colectividad

En alguna otra ocasión hemos señalado las diferencias de tipo cultural que existen entre Oriente y Occidente. Mientras que los primeros, por herencia budista, tienden a pensar más en la colectividad y en el grupo (con los problemas y las ventajas que eso supone), los occidentales, a excepción quizá de los nórdicos, que se rigen por su propia Ley de Jante, piensan más en la individualidad.

Con esta crisis ha surgido un grupo de personas que infravaloran el problema y consideran que no es tan grave como se presenta. Son los peligrosos

En circunstancias normales, puede no afectar o incluso beneficiar en algunos puntos, pero en momentos de pandemia, puede ser un comportamiento pernicioso o letal para los más débiles. Por eso el personal sanitario, los gobiernos y algunos personajes públicos están insistiendo en que nos quedemos en casa; no ya por nosotros sino por los ancianos o las personas con patologías previas.

Quizá anhelan conexión

Pero no todos los que se saltan la prohibición tienen que responder, obligatoriamente, a este patrón egoísta. En coyunturas como la que atravesamos en la actualidad, muchas personas pueden sentirse muy solas y deprimidas, y lo único que buscan es conexión con otras personas. Como adelantábamos en este periódico, al final de un aislamiento de 15 días en Toronto, Laura Hawryluck, de la Universidad de Toronto, y su equipo, decidieron entrevistar de manera ‘online’ al mayor número posible de personas para evaluar de primera mano la influencia del confinamiento en la salud mental: tras la cuarentena, un 28,9% presentaban síntomas de estrés postraumático, y un 31,2%, de depresión.

¿Comprender por qué algunas personas deciden salir a la calle a pesar de las advertencias puede ayudarnos a paliar realmente el problema?

En estos casos es normal por lo tanto, para ancianos y adultos mayores, el querer salir a la calle con el fin de poder paliar un poco la soledad. Puede ser particularmente difícil para ellos y no están tan dispuestos a usar herramientas como FaceTime o Skype para poder hablar con sus seres queridos. Somos criaturas sociales, al fin y al cabo.

¿Se les puede persuadir?

Esta es la pregunta difícil. ¿Comprender por qué algunas personas deciden salir a la calle puede ayudarnos a paliar realmente el problema? Según Asmund, eso es lo que están tratando de descubrir: Al identificar los factores psicológicos que contribuyen a estas respuestas, ya sean demasiado extremas o laxas, los funcionarios públicos pueden modificar sus mensajes para convencer a las personas de que sigan el distanciamiento social.

Algunos creen que las personas deben tener miedo de quedarse en casa. Otros sostienen que usar el miedo puede ser contraproducente porque las personas que responden con miedo no toman decisiones basadas en la lógica, de ahí el pánico a la hora de acabar con las existencias de papel higiénico, mascarillas o paracetamol. «Solo hay algo en lo que los expertos estamos de acuerdo«, apunta, «convencer a la gente de que se quede en casa es nuestra mejor apuesta contra la pandemia».

ADA NUÑO

 

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Mantener una actitud positiva, organizar un horario y objetivos diarios, hacer ejercicio asiduamente, descansar, ser cuidadosos con la limpieza, mantener contacto con amigos y familiares…

Los días se van sumando uno a uno y, pese a que los medios de comunicación, las redes sociales, los amigos y familiares están con nosotros, puede ser que algunas personas estén empezando a tener pequeñas subidas de ansiedad. ¿Cómo podemos ayudarnos a bajar esta ansiedad?

Para las personas que estén en casa y comiencen a tener estos problemas, el profesor de psicología de la Universidad CEU San Pablo de Madrid Fernando Miralles ha escrito un decálogo para poder aminorar estos efectos negativos.

  1. Hay que tener una actitud positiva

Ya es hora de que nos demos cuenta de la REALIDAD, cierto es que no podemos salir de casa excepto para cosas muy determinadas, pero hay que ser objetivos y ver que estamos en nuestra casa, con todas nuestras comodidades y sin que nos falte nada de lo necesario para llevar una vida relativamente cómoda.

Si tomamos en consideración este punto de vista, nos podremos preguntar: ¿de qué me quejo? Simplemente llevo unos días en mi casa, con mis seres queridos y sin ningún tipo de necesidad.

No quiero imaginarme qué pensarían los militares, policías, guardias civiles, personal sanitario y demás servidores públicos que están fuera de su casa con grandes incomodidades, sin poder ver a sus seres queridos y sabiendo que la misión que le han encomendado no es de unos quince días, precisamente.

Seamos objetivos y, por una vez que nuestro país nos pide ciertas incomodidades, veamos lo que tenemos y dejemos de centrar nuestra atención en lo que nos falta.

  1. Organizar un horario desde por la mañana a por la noche

En este apartado tenemos que organizar todo el día, ya que si no lo hacemos no veremos cómo los días van pasando, y llegará el aburrimiento, la desidia y, en algunos momentos, la desesperanza.

Para ello sería necesario marcar unas horas de referencia e intentar no quebrantarlas. Horas tan importantes como la de levantarse, aseo personal, comida, limpieza de la casa, cena y dormir deberían ser la base de nuestro día.

  1. Marcarse unos objetivos distintos cada día

Ya sabemos que, en condiciones normales, un lunes no hacemos lo mismo que un sábado ni que un domingo. En esta ocasión, aunque estemos en casa, podemos marcar diferencias entre días.

Por ejemplo, lunes, miércoles y viernes debemos organizar la limpieza de la casa; los martes, jueves y sábados, días específicos para hacer gimnasia; los domingos, días de llamar a nuestra familia y amistades con los que no hemos hablado últimamente.

  1. Ser muy cuidadoso en la limpieza personal

Aunque no salgamos de casa, por respeto a los que conviven con nosotros y para no entrar en una idea de desánimo, hay que ducharse y arreglarse todos los días. Si estamos todo el día con el pijama, en poco tiempo no nos conoceremos ni a nosotros mismos.

  1. Ser muy cuidadoso con la limpieza y organización de nuestra casa

Al igual que nosotros tenemos que estar limpios y bien vestidos, nuestro entorno tiene que estar limpio y organizado. No podemos empezar a dejar cosas fuera de su sitio, si no, en pocos días la casa será un desorden total y subirá el nivel de ansiedad en todos los que allí convivan.

  1. Gimnasia todos los días

Tenemos que intentar sudar unos minutos todos los días, así los niveles de ansiedad bajarán y las molestias musculares no aparecerán. También puede ser un buen momento para reunirse toda la familia en el salón y que cada uno proponga nuevos ejercicios físicos como saltar a la comba, hacer sentadillas, flexiones, etc. o buscar por Internet algún ejercicio divertido.

  1. Técnicas de relajación y respiraciones abdominales.

Es necesario tener un momento de soledad en el día, pensar qué está ocurriendo, si todo va bien y si tengo que cambiar algo en mi actitud diaria.

Este puede ser un buen momento y relajarnos, hacer respiraciones con el estómago para que el diafragma se relaje. También se pueden hacer técnicas de relajación, estirando las distintas partes del cuerpo, para sentirnos mejor.

  1. Descansar lo suficiente

Pese a que estemos todo el día en casa, no significa que nos acostemos muy tarde ni que nos levantemos a deshora. Para que nuestro reloj biológico funcione bien, nos tenemos que acostar a una hora prudencial y levantarnos no muy tarde, para empezar el día con fuerza.

Es muy importante no romper la organización de nuestro reloj biológico, pues puede ser el principio de una depresión/desidia, con la que se nos complicará la vida, tanto a nosotros como a nuestra familia.

  1. Mantener el contacto con amigos y familiares

Aunque estemos solos en casa, mucha gente nos conoce y nos quiere. Una demostración de ello es la cantidad de mensajes y llamadas que recibimos todos los días. Pero siempre hay amigos y familiares que, por no molestar, no llaman o no se comunican lo suficiente. Es a esas personas a las que tenemos que apoyar e invertir algo del tiempo que hoy por hoy nos sobra.

  1. Fomentar prácticas solidarias con personas de nuestro entorno

Es el momento de ayudar a las personas que tienen “la suerte de vivir cerca de nosotros”. Podemos desde cuidar de niños cuyos padres tienen que trabajar; hacer compras a personas mayores para que no salgan a la calle; participar en quedadas, como salidas a la ventana a ciertas horas para aplaudir en apoyo a ciertos colectivos como personal sanitario, cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, fuerzas armadas, personal que trabaja para que nosotros sigamos en nuestras casas, etc.

Nos estamos demostrando a nosotros mismos que somos buenas personas y que sabemos ayudar a nuestros vecinos. No perdamos la oportunidad de aprender en esta pandemia que somos necesarios para los demás y, al final, saldremos fortalecidos de esta experiencia

POR RRHHDigital,

 

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Extremar la higiene de las manos y no llevarse las manos a la cara son dos de las grandes claves para frenar la propagación del Covid-19

A lo largo de estos días la imagen en los supermercados ha ido variando significativamente. Terminábamos la semana pasada con aglomeraciones en las tiendas y este lunes muchas abrían con medidas de seguridad específicas para evitar los contagios por el nuevo coronavirus.

Las superficies de alimentación son el punto de encuentro de gran cantidad de gente que busca llenar sus neveras y abastecerse para el confinamiento que el Gobierno ha decretado.

A la hora de acudir a hacer la compra recuerda que una de las medidas de seguridad para disminuir el riesgo de contagio –según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Sanidad– es mantener entre unos y otros una distancia de más de un metro, sobre todo con las personas que se encuentren enfermas. También en el supermercado.

Desde la Agencia de Seguridad y Emergencias de la Comunidad de Madrid y ante las aglomeraciones detectadas en algunos supermercados, se recomienda «mantener las distancias de prevención» y no formar concentraciones. Hace también un llamamiento a la calma y recuerda que no existe problema alguno de suministros básicos.

 

“Existe riesgo de transmisión comunitaria en determinadas zonas donde el virus está muy extendido. Por lo que se entiende que no es nada aconsejable que la gente se junte en ningún sitio público”, explica a El Confidencial Francisco Camarellesmédico de familia del centro de salud Infanta Mercedes de Madrid.

El especialista, que también es coordinador del Programa de Actividades Preventivas y Promoción de la Salud de la SemFYC, recomienda mantener las medidas de seguridad de un metro de distancia entre la gente, extremar la higiene en las manos, evitar las aglomeraciones y más cuestiones para evitar contagiarse en estos días.

Lávate las manos

“Uno de los mensajes fundamentales es que el virus es muy contagioso, pero directamente lo podemos atacar lavándonos las manos. Los virus están rodeados de una capa grasa si te lavas bien las manos con jabón, por lo menos durante 45 segundos desaparece. Y es que el principal motivo por el que se transmite es tener las manos llenas de virus”, narra el especialista.

 

El médico señala que tan solo son necesarios agua y jabón para llevar a cabo esta limpieza de manos en casa. Igualmente, si se sale a la calle a comprar, Camarelles recomienda llevar solución hidroalcohólica para limpiarse bien las manos cuando se sale de los establecimientos. Aunque matiza que, a día de hoy, puede ser difícil de encontrar este producto en el mercado.

En este sentido, el médico recomienda no volverse demasiado obsesivo con no tocar los estantes de los supermercados o las barras en los transportes públicos; simplemente no llevarse las manos a la cara y limpiarse bien las manos después de haber acabado la compra o el trayecto.

Cuidado con los guantes

Estos días en los supermercados observamos como mucha gente está acudiendo con guantes e, incluso, algunas superficies están repartiéndolos para realizar la compra. Pero lo cierto es que, según explica el médico, “los guantes te dan una falsa sensación de seguridad”.

 

“El problema es que hay gente que no sabe quitarse bien los guantes”, provocando en población general que en lugar de una barrera se convierta en un foco de contagio.

La mascarilla

“Una persona que tiene fiebre y tos sí es necesario que se ponga una mascarilla, pero no es necesario que todo el mundo vaya con ella”, sentencia el especialista en prevención. “A parte, igual que pasa con los guantes, la mascarilla puede dar la falsa seguridad de que no vas a contagiar”.

En este sentido el médico transmite que “quien tenga síntomas que se quede en casa y utilice mascarilla”.

No pierdas tiempo

No debes llegar al supermercado de paseo observando los estantes a ver qué se te ocurre coger. Debes ir con la lista de la compra y pasar el menor tiempo posible en él, manteniendo la distancia de seguridad.

Y sobre todo ten en cuenta una cosa, como apunta el propio médico y ya hizo en su día el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas: «No tiene sentido acumular, los suministros están garantizados«.

F.S.B.

 

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Es natural sentirnos preocupados o ansiosos porque enfrentamos una situación imprevista generada por el Covid19

A ninguno de nosotros se nos escapa que la situación de emergencia sanitaria generada por el coronavirus pone a prueba nuestra capacidad de adaptación. En cuestión de días hemos transitado por fluctuantes y variopintas emociones como el desconcierto, la incredulidad, la tristeza y la angustia comprensibles frente a una situación novedosa y excepcional que conlleva manejar altas dosis de incertidumbre e implica la adopción de medidas de autoprotección drásticas que cambian nuestras rutinas de vida.

Es natural sentirnos preocupados o ansiosos porque enfrentamos una situación imprevista generada por el covid-19 y que afecta a dos aspectos claves relacionados con nuestra autoconservación. Por un lado, la salud personal y de nuestros seres amados y por otro, las cuestiones económicas que comprometen nuestro modo de vida. A todo ello se suma un contexto económico atemorizante y la limitación real de recursos sanitarios que augura atravesar momentos difíciles como sociedad. Nos sentimos “amenazados” y esto implica un gran impacto emocional.

Es verdad que la mayor parte de nosotros no estamos sometidos a factores estresantes absolutos que amenazan nuestra supervivencia, como sería por ejemplo encontrarnos un tigre en medio de la calzada mirándonos con cara de pocos amigos. Pero no es menos cierto, que estamos sometidos a un gigantesco caudal de factores estresantes relativos, como las situaciones novedosas ante las que la mayor parte de nosotros generamos una respuesta estresante.

Nuestro organismo no dispone de tiempo suficiente para repararse. Como consecuencia, el cuerpo comienza a emitir “señales luminosas de alarma”

Y, justo esto, es lo que nos sucede ante la velocidad supersónica que imprime la adaptación a los cambios ante el covid-19 que hace que las respuestas estresantes sean muy frecuentes. Nuevas maneras de relacionarnos entre nosotros, de organizarnos el trabajo, el ocio, el deporte, la convivencia, etc. Nuestro organismo no dispone de tiempo suficiente para repararse. Como consecuencia, el cuerpo comienza a emitir “señales luminosas de alarma”.

Acorde a las investigaciones de la Dr. Sara Lupian, una de las mayores expertas en estrés de la Universidad de Montreal, algunas de estas señales se expresan en el ámbito físico:

  1. Nuestras digestionescambian y se vuelven más pesadas, más lentas, etc.
  2. Bebemos, comemos, fumamosmás. Esto, en concreto, se debe a que nuestro cerebro ha realizado un gran esfuerzo y nos solicita que le compensemos.
  3. Enfermamos

Otras, aparecen en la esfera psíquica y emocional donde emergen síntomas de estrés como nerviosismo, agitación, hiperventilación, taquicardias, sudoración, obsesionarnos por cualquier sensación física que experimentamos y que nos lleva a pensar que “seguro es el virus”, etc. Todo junto puede hacer fácilmente que acabemos en urgencias presos de un ataque de ansiedad.

Cómo fortalezco mi resiliencia

Entendemos que puede ser una buena ocasión para generar espacios emocionales de elaboración interna y adoptar herramientas psicológicas que nos ayuden a apuntalar nuestra confianza de que podemos salir adelante y atravesar esta experiencia vital fortalecidos.

En definitiva, apelar a nuestra capacidad de resiliencia y tratar de reaccionar positivamente ante circunstancias adversas. El filósofo y escritor Pablo D´ors expresó esta idea con bellas palabras:

“La tristeza y la desgracia están ahí para nuestro crecimiento, y sabemos que hemos aceptado un sufrimiento cuando hemos logrado extraer un bien de él”.

Debemos apelar a nuestra capacidad de resiliencia y tratar de reaccionar positivamente ante circunstancias adversas

Debemos saber que frente al escenario en el que vivimos podemos pensar lo que queramos. Si nos colocamos ante escenarios catastrofistas, por ejemplo, puedo fácilmente imaginar: “si me contagio me muero” o “mi familia va a morir” o “esto que siento seguro es el virus”. Entonces es muy fácil que mi nivel de angustia se dispare hasta la estratosfera y la fuerza de mis pensamientos pueda llegar a aterrorizarme tanto a mí misma que me provoque un ataque de pánico.

Pero si pienso con confianza que eso “no tiene por qué ser así“ o “eso que pienso sólo es un pensamiento y no me está sucediendo” o “qué puedo hacer yo para que eso no ocurra”, permaneceré tranquila y recuperaré la sensación de control. Y, algo muy importante. Me encontraré en una adecuada disposición emocional a la hora de llevar a cabo las medidas necesarias de autocuidado para evitar el contagio del covid-19 y me sentiré menos vulnerable.

La clave es, como en el ejemplo, aprender a acompañarnos bien en estos momentos difíciles y comprender, acoger, amorosamente nuestro malestar para conducirnos hacia espacios de más serenidad interior. No intentamos lo imposible, calmar la tormenta, sino encontrar un espacio de sosiego dentro de ella.

Por lo tanto, el covid-19 nos enfrenta al emocionante desafío de la desactivación del pánico y debemos cortar los cables que lo hacen explotar.

Aceptación

A medida que trascurren los días, vamos aceptando y comprendiendo mejor como sociedad la importancia del desafío al que estamos sometidos. La mejoría en la coherencia entre el contenido de los mensajes gubernamentales sobre los riesgos del covid-19 y las medidas adoptadas tras el decreto del estado de alarma, ayudan a clarificar la situación y a sentirnos menos locos.

 

Quizás no nos está siendo fácil tolerar la frustración que conllevan ciertas restricciones pero comprendemos su importancia y todos nos esforzamos en seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias para no expandir los contagios.

Vivimos en un mundo occidental privilegiado que nos ofrece una confortable sensación de confort y seguridad ajenos a otros dramas que sólo vemos por televisión. Pero esta situación no nos exime del hecho de que en la vida siempre estamos sometidos a imprevistos querámoslo o no. Y, nuestros mayores, lo saben muy bien. Muchos de ellos, nos aleccionan estos días a los más jóvenes con su ejemplar serenidad pese a ser uno de los colectivos en riesgo porque ellos, nos recuerdan, “ya han pasado por mucho”, están familiarizados, los conocen y saben que esto es la vida y que “de todo se sale”.

Día a día convivimos con nuestra vulnerabilidad y limitaciones, pero intentamos sortearlas y no pensar demasiado en ellas para no angustiarnos. El profesor de Psicobiología de la UNED Santiago Segovia nos explica que esta ausencia de comprensión de cómo es la realidad es una fuente de gran frustración y, por lo tanto, de sufrimiento. Al no comprender que todo es transitorio, nos apegamos y generamos sufrimiento por intentar retener lo que no puede ser retenido, porque está todo como escrito en el agua.

Día a día convivimos con nuestra vulnerabilidad y limitaciones, pero intentamos sortearlas y no pensar demasiado en ellas para no angustiarnos

Mario Vargas Llosa nos explica que lo que permanece oculto detrás de los terrores de la nueva peste del COVID-19 es el miedo a la muerte que nos acompañará siempre como una sombra. La vulnerabilidad intrínseca a la frágil condición humana, la conciencia de que todo tendrá un punto y final anida en nuestro interior y espolea en nosotros el deseo de aventuras que nos empuja a descubrir las mejores posibilidades del vivir.

Pero para muchos la vulnerabilidad es un incómodo compañero de viaje y buscan apartar la conciencia de la misma y el riesgo de muerte. Empeño imposible porque nuestra humanidad frágil y limitada nos acompaña y hemos de convivir con ella. Y, precisamente porque “la conocemos” y no “la ignoramos”, podemos adoptar medidas saludables de autocuidado que evitan riesgos innecesarios y protegen nuestra vida.

Frente al confinamiento

Nos queda pues ahora la tarea de explorar cuál va a ser nuestra mejor manera de convivir con el aislamiento impuesto y necesario. Ante este desafío, ¿qué podemos hacer para facilitarnos la tarea de vivir?

Esta pregunta, planteada así, subraya la importancia de actuar dentro de la esfera de lo que podemos hacer y controlar. Para cada uno de nosotros será una experiencia muy distinta, una aventura impredecible y excitante que nos pone a prueba. El inicio de un profundo viaje interior.

Conduzcámonos sabiamente y llenemos las alforjas del camino con sabias reflexiones que, como nutricias viandas, nos ofrece el filósofo Pablo D’ors para crecer:

“Si por un momento considerásemos que todas las dificultades que nos toca atravesar en esta etapa de nuestra vida son oportunidades que el destino – ese amigo- nos ofrece para crecer, ¿no se vería todo de otra forma?”.

Nos queda pues ahora la tarea de explorar cuál va a ser nuestra mejor manera de convivir con el aislamiento impuesto y necesario

El Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, al cual tengo el orgullo de pertenecer, ha difundido una serie de orientaciones con información útil para ayudarnos en la gestión psicológica de la cuarentena por el coronavirus y manejar la frustración y las tensiones emocionales que el vivir encerrados pueden producirnos.

Reseño algunas de las indicaciones más relevantes:

  1. Comprender la realidady aplicar las recomendaciones gubernamentales, nos permitirán superar lo antes posible esta situación.
  2. Compromisocon nuestra responsabilidad individual y social. Se trata de “hacer lo correcto” dado que depende en gran parte de nosotros mismos. Reto compartido al que nos sentimos hermanados en su cumplimiento con solidaridad y generosidad.
  3. Planifica la nueva situación. Nuestra vida cambia y hemos de planificar nuevas rutinas. Organiza bien lo que puedes hacer, cuándo y cómo. Determina qué tiempo hay para el trabajo y cuál para el descanso. Negocia con tu familia de manera flexible cómo organizaros las tareas de casa dando voz a cada uno de sus miembros.
  4. Infórmate adecuadamente. Evita la sobreinformación. Busca siempre canales de información oficial. Cuida el consumo de las redes sociales plagadas de noticias falsas e informaciones inútiles que alimentan el temor y la intranquilidad.
  5. Mantén los contactos con tus familiares, amigos, compañeros de trabajo y especialmente con los mayores sean o no familiares nuestros.
  6. Aprovecha el momento. Dado que se trata de una situación temporal aprovecha para descubrir otro ritmo de vivir y profundizar tus vínculos significativos, intimar en la comunicación, etc. Busca organizar espacios de disfrute, juegos interactivos u online, leer, escribir, pintar…. Y, ¡pon en marcha toda tu creatividad!!
  7. Observa el estado de saludde quienes te rodean. Sin obsesionarte. Mantente atento/a acerca de si puede haber algo que te preocupa e infórmate del protocolo que siguen las autoridades.
  8. Autocuidado. Procura recibir luz natural 20 minutos al día, lleva una dieta equilibrada y dormir un número adecuado de horas y sobre todo, ¡no pierdas tu sentido del humor! ¡Lo vas a necesitar mucho!
  9. Cuida especialmente tu estado de ánimo,lo que dices y cómo lo dices especialmente si tienes niños pequeños y personas mayores a tu cargo en. Hazlo por ti mismo o misma para que puedas desarrollar todos los recursos psíquicos arriba expuestos que te mantienen funcional y resolutivo.

Y, dado que en el viaje está la experiencia, no me queda más que desearles de corazón:

¡Buen camino

RAQUEL TOMÉ

 

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Hemos reunido una serie de informaciones que han pasado desapercibidas que pueden ser inspiradoras, alentadoras y dignas de mención en estos tiempos difíciles

La vida durante una pandemia global su puede volver surrealista. La omnipresencia de noticias sobre el nuevo coronavirus en las redes sociales, medios de comunicación y otras fuentes puede hacer que sea particularmente difícil aguantar esta situación. Sobre todo si estás en casa confinado y esto te produce ansiedad.

Teniendo en cuenta donde está centrado el foco informativo, hemos reunido una serie de noticias que han pasado desapercibidas que pueden ser inspiradoras, alentadoras y dignas de mención en estos tiempos difíciles.

Una posible vacuna universal contra la gripe

Las cepas de virus que causan la gripe cambian de forma constantemente, por lo que nuestra capacidad de inmunizarnos contra ellas es baja interanualmente. Por ello, cada año se sacan nuevas vacunas de la que se piensa que va a ser la cepa que atacará ese invierno. Una vacuna contra la gripe ‘universal’ nos daría una gran ventaja en esta carrera, y parece que la hemos encontrado, según un nuevo estudio publicado en ‘Annals of Internal Medicine‘.

La vacuna, llamada FLU-v, ha superado con éxito los ensayos clínicos de fase I y fase II, demostrando su seguridad en sujetos humanos. Se ha encontrado que induce respuestas inmunes que duran al menos seis meses. Todavía habrá que esperar para ver los resultados de la próxima fase de ensayos.

Un paciente ‘curado’ del VIH

Los investigadores han anunciado que, por segunda vez, un paciente portador del virus del VIH ha sido declarado ‘curado’ (sin rastro de infección en su sangre) 30 meses después de suspender el tratamiento tradicional, sometido a un tipo especializado de terapia con células madre.

Un tipo específico de terapia con células madre es el responsable de esta ‘cura’

El logro no constituye una cura generalizada, porque el paciente también tenía un tipo de linfoma que le permitió recibir este tratamiento experimental; pero demuestra un verdadero avance en la ciencia médica, mostrando que los científicos pueden superar los límites como nunca antes, recoge ‘Science Alert’.

60.000 semillas más en el bunker del Ártico

En febrero, se añadieron una gran cantidad de muestras de semillas a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard: 60.000. Este bunker, que está enclavado dentro de una montaña en el archipiélago de Svalbard de Noruega, incluido el primer depósito de semillas de la herencia de una tribu indígena estadounidense.

 

El aumento de los depósitos de cultivos en este refugio refleja la creciente preocupación mundial por la posible pérdida de biodiversidad y seguridad alimentaria, pero estas acciones también demuestran un hermoso compromiso con nuestras generaciones futuras.

Hay 76 soluciones para frenar el cambio climático

Un nuevo informe de la organización sin fines de lucro Project Drawdown ha esbozado 76 soluciones que el mundo tiene al alcance de su mano para frenar el cambio climático. Estas estrategias, desde cambiar nuestros medios de producción de energía hasta reducir el desperdicio de alimentos y empoderar a las mujeres, abarcan todos los sectores.

Es más barato frenar el cambio climático ahora mismo, que los costes sanitarios que provocará que siga adelante

Además, estas soluciones son en realidad más baratas que mantener el ‘status quo’ (también conocido como ‘no hacer nada‘). Project Drawdown estima que si implementamos estas 76 soluciones, se obtendrían ahorros millonarios en daños climáticos y costes de atención médica relacionados con la contaminación.

Nuevo método para producir hidrógeno más eficientemente

El combustible de hidrógeno es una de las opciones de cero emisiones más prometedoras. La clave sería producirlo a bajo coste y sin la necesidad de cantidades insanas de energía.

Ahora, un equipo de investigadores en Tokio ha logrado hacer eso, refinando un método que produce combustible de hidrógeno utilizando solo unos pocos ingredientes básicos, incluida la luz y un tipo particular de óxido. Un nuevo estudio publicado en ‘Chemistry’ muestra que este método produce 25 veces más hidrógeno que los métodos existentes.

FRAN SÁNCHEZ BECERRIL

 

¿Harto de ver solamente las paredes de tu habitación? Pasa la cuarentena viajando a los lugares más recónditos del mundo gracias a esta serie de ofertas turísticas online

Seguramente en estos momentos podrías ser una de esos afortunados que están cogiendo un tren hacia un lugar remoto de la India, descubriendo cada uno de los secretos de la Capilla Sixtina, paseando por los Campos Elíseos o bien indagando en las profundidades de la cueva de Atapuerca. Desgraciadamente, parece que todos nuestros planes turísticos se han ido al garete tras el decreto del estado de alarma por parte del Ejecutivo y la propia y cívica responsabilidad de no salir de casa para evitar el avance de la pandemia del coronavirus. Y sí, en estos instantes puede que te tengas que conformar con ver todos esos lugares en dilatadas expediciones al salón en forma de películas.

Tranquilo. No todo está perdido. Gracias a la tecnología, hoy en día puedes plantarte en cualquier parte del mundo sin necesidad de coger un billete de avión. Si tienes un espíritu aventurero y la cuarentena está haciendo estragos en tu afán de excursionista, tienes a tu disposición un montón de opciones con las que poder viajar estos días sin moverte de tu cuarto.

 

Lógicamente, no podrás sentir la brisa marina de una playa tropical, el ajetreo de un día cualquiera en una capital europea o el silencio impertérrito de los sarcófagos egipcios. Pero sin duda, puede ser una buena forma de calmar tus ansias de escapar del hastío que te produce contemplar todos los días la misma pared de tu habitación. Aquí van unas cuantas opciones para que lleves mejor el encierro y que tu entusiasmo por descubrir sitios increíbles no disminuya.

Viaje al Antiguo Egipto

Si te encanta la egiptología, a lo largo y ancho de la red puedes encontrar multitud de formas de visitar sus museos y ciudades, así como el interior de las tumbas de los emperadores más conocidos. Sin ir más lejos, Google tiene abierto desde hace unos años un paseo virtual a través de sus Maps en el que puedes recorrer los principales monumentos de la necrópolis de Giza con una guía que te aporta toda la información relevante.

De igual modo, si tu afán de investigador va más allá también puedes darte un paseo por las tumbas de los emperadores, así como visitar de manera virtual algunos museos arqueológicos egipcios, gracias a la página Egiptología.com. Y si aún eres más exigente y dispones de unas gafas 3D en tu casa, también puedes probar con una experiencia totalmente inmersiva por la ciudad de Giza. Eso sí, esta opción no es gratuita.

Una noche en Nueva York a un solo clic

El portal de vídeos YouTube es una de las grandes ventanas al resto del mundo. A la vista está que desde que comenzó la cuarentena el número de visitas de sus vídeos se ha multiplicado, así como también la suscripción a canales de series y películas en streaming. Si quieres darte un paseo, tienes a tu disposición vídeos en calidad 4K y con una calidad de audio binaural que recorren en coche o a pie algunas de las ciudades más emblemáticas del mundo. La experiencia es totalmente inmersiva, y si dispones de una pantalla grande y unos buenos altavoces, solo hará falta que pongas toda tu atención en la pantalla para que automáticamente seas trasladado a estos lugares.

Personalmente, a juicio de un servidor, creo que el más realista de todos estos vídeos es el de ‘Una noche lluviosa en Nueva York’. Sin duda, es como estar allí un lunes o un martes cualquiera, en medio de todos los rascacielos y de la gran urbe que sin duda es ‘la Babilonia de nuestro tiempo’. Pero si prefieres otras ciudades de Estados Unidos, también puedes darte un paseo en automóvil por Los Angeles o por Chicago al atardecer. Y si lo tuyo es Europa, igualmente puedes meterte dentro de la actividad de capitales como París Amsterdam.

a agencia de turismo jordana ofrece un recorrido virtual por uno de los lugares más impactantes del mundo: la ciudad nabatea de Petra. La encargada de narrar semejante travesía por este yacimiento arqueológico de valor histórico inconmensurable será la mismísima Reina Rania Al Abdullah de Jordania. Completamente gratis, quedarás seducido por el encanto de esta ciudad mítica que fue conocida por el gran público después de que Steven Spielberg la llevara al cine en ‘Indiana Jones: La última cruzada’. ¿A qué esperas? Está a un solo click de distancia.

Museos virtuales

Hace unos días el Museo del Prado cerró sus puertas a los visitantes físicos. Pero no a los virtuales, ya que su presidente, Javier Solana, anunció a través de las redes sociales una iniciativa llamada #PradoContigo para que la fascinación por sus cuadros no decaiga y los entusiastas de las pinturas de Goya o Velázquez puedan seguir recorriendo sus galerías y pasillos de manera telemática.

De igual modo, también puedes visitar desde el sofá algunos de los museos europeos más famosas, como la Pinacoteca de Milán (una de las ciudades del mundo más afectadas por la pandemia) o el British Museum de Londres. Además, podrás descubrir todos los secretos de la Capilla Sixtina, el Museo del Louvre o el Hermitage de San Petersburgo. Casi nada.

En la Estación Espacial Internacional

Si eres un fan absoluto de las películas de astronautas y de todo lo que tenga que ver con la exploración de otros mundos, no te puedes perder la página web que retransmite en directo las vistas de la Tierra desde la Estación Espacial Internacional (ISS). Sin duda, observar nuestro planeta desde el espacio es un deleite sin igual para la vista y los sentidos. Tal vez sean unos de los pocos humanos que hay ahora mismo en órbita que no estén tan preocupados por el contagio del Covid-19.

Panorámicas en 360º

¿Eres de los que prefieren los viajes exóticos? ¿Qué tal un viaje por Katmandú o el Serengueti? La web 360cities.net permite trasladarse telemáticamente a varios de estos lugares con panorámicas de varios de los lugares más sorprendentes del globo. ¿A qué estás esperando para hacer la maleta y embarcarte en esta aventura? Las opciones son muy variadas, desde los rascacielos de Londres hasta los bosques ocultos de Bangladesh.

 

ENRIQUE ZAMORANO

 

Resultado de imagen de LA POSTURA QUE COGES AL DORMIR DICE MUCHO DE TU PERSONALIDAD

Ya sea de lado, bocarriba o bocabajo, la forma en la que reposas cada noche dice mucho más de tu forma de ser de lo que piensas

Es inevitable: cuando te tumbas en la cama y cierras los ojos al final escoges la posición que más fácil te haga coger el sueño. A menos que tengas un compañero o compañera a tu lado que te informe de las posturas, es bastante difícil acordarte de cómo estabas colocado la noche anterior. Sin embargo, hay algunos expertos en el sueño que afirman que existe una relación entre la forma de estar dormido y tu personalidad.

«El modo en que dormimos revela facetas importantes sobre nuestra psique, pero no es una ciencia exacta y precisa», asegura Robert Glatter, profesor de Medicina en un hospital de Nueva York, en un artículo sobre el tema de ‘Pop Sugar‘. «El lenguaje corporal que tienes mientras duermes revela muchas cosas sobre tu personalidad interna y profunda, incluida la imagen que tienes de ti mismo y tus miedos, así como en lo que crees y lo que deseas». Si lo piensas, sí que puede tener sentido, ya que al igual que nuestro inconsciente se despierta y produce imágenes en nuestro cerebro, también puede actuar sobre el cuerpo y las posiciones que este adopta una vez se mete en ‘el sobre’.

Los que lo hacen bocabajo anhelan tener el control, pues paradójicamente, sienten que todo en su vida está patas arriba

Glatter corrobora haber encontrado rasgos de la personalidad de sus pacientes mientras duermen. «Creo que la mayoría de las veces sus posiciones coinciden con sus formas de actuar y de pensar, y en general, con su comportamiento», asevera. «La mayoría de las personas no cambian de postura a lo largo de sus vidas. La posición que elegimos, a veces inconscientemente, promueve la estabilidad mental y la comodidad interior, y nos ayuda a sentirnos más sólidos y seguros a medida que termina nuestro día», observa.

Por ello, si estás deseoso de atisbar rasgos de tu personalidad que aún no has advertido, es posible que esta serie de clasificación de posturas pueda servirte para conocerte más en profundidad y, con ello, llegar a ser mejor persona.

La fetal

Posiblemente la más común. Los que duermen en esta posición lo hacen de lado, acurrucados y con las rodillas dobladas. «Este tipo de personas podrían ser más introvertidas o cerradas, ya que su posición delata que quieren protegerse», asegura Glatter. «Son sensibles, retraídas y tímidas. A menudo sienten un poco de ansiedad». En este sentido el médico asegura que se preocupan demasiado por los pequeños detalles, por lo que «necesitarán formas alternativas de distracción, como por ejemplo el yoga, el ejercicio o la meditación».

Recta y de lado

Referida a aquellos que duermen a un lado con el cuerpo recto y las extremidades sin flexionar. «Normalmente, este tipo de personas son tranquilas y despreocupadas, pero cuando se molestan o preocupan por algo se vuelven demasiado nerviosas», recalca Glatter.

De lado y con los brazos estirados

Aquella posición que odian tanto los que duermen con su pareja. Básicamente porque eso les obliga a apartarse a una considerable distancia del otro cuerpo, al no tener espacio. «Estiran los brazos hacia delante como si desearan agarrar algo o no pudieran coger una cosa«, explica el doctor. «Esto puede indicar ciertos rasgos de su personalidad, pero al final se trata de una tendencia natural.

 

«Aunque parezca que están anhelando algo que no pueden tomar inconscientemente, en realidad son personas que se caracterizan por estar muy a gusto con sus decisiones», argumenta Glatter. «A menudo se toman demasiado tiempo para decantarse por una u otra opción, pero cuando lo hacen son firmes en lo elegido».

Bocabajo

Otra de las más comunes: acostados bocabajo y con las manos rodeando la almohada o la cabeza vuelta hacia un lado. Esta posición no es sana. Además, puede resultar incómoda, de ahí que los que se tumben así acaben desarrollando dolores en el cuello. «Este tipo de personas anhelan tener el control, pues lo que sienten es que todo en su vida está patas arriba», asegura el médico. «Y por lo tanto, a menudo se despiertan con mucha ansiedad».

  1. ZAMORANO

 

Resultado de imagen de EL 'SÍNDROME DEL DOMINGO': CÓMO EVITAR LA TRISTEZA QUE TE INVADE AL TERMINAR LA SEMANA

Analizamos con un psicólogo clínico esta sintomatología que te produce el último día de la semana haciéndote sentir angustia

La mayor parte de trabajadores de nuestro país, que realizan su actividad de lunes a viernes y descansan los fines de semana, seguramente sepan perfectamente de qué estamos hablando. Los domingos por la tarde se están convirtiendo en el momento más triste de la semana, incluso arrebatando este título al lunes, que históricamente ostentaba el récord del día más temido para el trabajador. Se trata del llamado ‘síndrome del domingo’, no es ninguna enfermedad, sino un conjunto de síntomas muy definidos que llevaron a calificarlo de esta manera.

En este mundo dominado por la necesidad de tenerlo todo antes que nadie, las vísperas roban la identidad del día siguiente y de este modo convierten una jornada de descanso u ocio en un martirio que suele empezar después de comer, avanza a lo largo de la tarde y llega a su punto álgido en los primeras horas de la noche. Por ello, los domingos por la tarde se convierten en momentos de tristeza y apatía.

‘El síndrome del domingo’ incluye una sintomatología depresivaansiedad, malestarestrés y problemas para conciliar el sueño, según explica a El Confidencial Juan Castilla, psicólogo clínico, especialista en inteligencia emocional y psicología positiva.

Este padecimiento fue detectado por primera vez en 2006 por la psicóloga norteamericana Larina Kase, que realizó varias investigaciones al respecto en el Centro de Estudio y Tratamiento de la Ansiedad de la Universidad de Pensilvania.

Incluye una sintomatología depresiva, ansiedad, malestar, estrés y problemas para conciliar el sueño

Recientemente, una encuesta de 2018 de LinkedIn mostró que el 80% de los trabajadores de EEUU se preocupan en gran medida por la próxima semana laboral los domingos.

Los motivos

Los estudios de Kase –y otros tantos que se han elaborado al respecto– señalan que la principal causa de la angustia del domingo por la tarde es algún grado de insatisfacción laboral. Quienes experimentan este problema tienen dificultades no resueltas en su trabajo.

En este sentido, el psicólogo español explica que “es una situación que ocurre después de haber pasado el fin de semana a gusto y tras ello tienes que volver al día siguiente a un trabajo que no te gusta, en el que estás incómodo, aburrido y/o no te motiva. Anticipas el malestar que te va a provocar la rutina de la semana. Por ello, se produce este estado de ánimo triste, ya que pierdes ese disfrute de ocio y esa libertad a la que te habías acostumbrado”, insiste.

“Normalmente estamos acostumbrados a que todos los lunes sean días duros y esta anticipación nos entristece, pero somos animales adaptativos y tiramos para adelante con este día y la semana. Te cuesta más que otros días pero tiras”, sentencia.

Jubilados y parados también pueden sufrirlo

Aunque este síndrome se asocie principalmente a empleados que regresan a su puesto de empleo al día siguiente, Castilla explica que también puede afectar a parados e, incluso, a jubilados: “Los fines de semana todo el mundo disfruta igual del ocio, lo comparte con toda la gente por igual y el estatus laboral es secundario. Pero cuando empieza el lunes puede ser que no tengan con quién quedar o qué hacer”. Por ello, pueden experimentar los mismos síntomas al enfrentarse a una semana que podría estar vacía de quehaceres.

La principal causa de la angustia del domingo por la tarde es algún grado de insatisfacción laboral

El psicólogo explica que “en España tenemos una cultura muy enfocada al trabajo y echamos muchas horas en nuestro puesto, que no quiere decir que sean productivas. Si no tienes trabajo son muchas horas a rellenar y a la gente le cuesta adaptarse a tanto tiempo libre”.

Cómo evitarlo

Para enfrentarte a la tristeza del ‘síndrome del domingo’ el especialista en psicología positiva aboga por “ver la situación con optimismo y analizar qué pasaría si no tuvieses ese trabajo”. “Gracias a ese trabajo te puedes permitir disfrutar del fin de semana, hacer un viaje, pagar tu casa, cubrir tus necesidades básicas y las de tu familia… También debes ver que ir a trabajar no es una obligación, es una decisión propia”.

Para Castilla, “lo que ocurre es que no le damos el valor que realmente puede tener el trabajo, ya que estamos acostumbramos a esa situación. Lo que tienes que intentar es pensar ‘este no es el trabajo de mi vida, pero es el que me permite otras cosas que necesito y quiero’”. El especialista también recomienda “valorar que tú tienes un trabajo y otras personas no”.

“Y si realmente no es el sitio en el que quieres estar, muévete y busca otras alternativas. Mientras no lo provoques o no las busques tú no vas a poder cambiar nada. Tienes que ver lo bueno que puede tener tu empleo y valorar si te produce bienestar. Y si realmente la situación es muy desesperante, a lo mejor tienes que buscar terapia psicológica para enfrentarte a una situación que te está desbordando”, concluye.

FRAN SÁNCHEZ BECERRIL

 

Resultado de imagen de CÓMO DETECTAR UN ATAQUE DE ANSIEDAD

Te contamos los síntomas de la ansiedad, por qué se produce, cómo podemos reaccionar y las herramientas necesarias para evitar determinadas situaciones que pueden desencadenarla.

¿Se puede prevenir un ataque de ansiedad? ¿Hay situaciones mejores o peores? ¿Cuáles son los síntomas más frecuentes de esta situación que nos desborda? Hablamos para Deporte y Vida con Ana Asensio, Psicóloga y Doctora en Neurociencia, quien nos da las claves de una de las reacciones que más nos descolocan y que más nos pueden llegar a descentrar para conocer cómo trabajar la respuesta más adecuada y que entrañe menor daño físico y mental.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es un conjunto de síntomas que el cuerpo vive como reacción a una circunstancia interna o externa. Las sensaciones o los pensamientos que se producen el cuerpo las vive como una gran amenaza y reacciona a ellas con sintomatología.

La ansiedad tiene varios grados y tipos, y dependiendo de esto, se queda en una emoción sintomática, como estilo de vida, o, si comienza a incapacitar a la persona con crisis fuertes, ahogo, pánico o incluso llegar a una depresión, entonces hablamos de un cuadro de trastorno por ansiedad.

Actualmente, la Ansiedad y la Depresión, que van muy de la mano, forman la mayor causa de bajas laborales, siendo una de las enfermedades o sintomatologías más comunes entre la población. El 96% de los españoles entre 18 y 65 años afirma haber vivido episodios de ansiedad en algún momento.

¿Por qué se produce?

La ansiedad se puede producir por varias circunstancias:

  • Asociada a una enfermedad médica o por algún trastorno orgánico.
  • Debida a un elemento externo que nos genera estrés, o no sabemos, o podemos gestionar: acoso laboral, problemas de pareja, problemas con los hijos, problemas económicos…
  • Debida a hábitos de vida contraproducentes, estilos de pensamiento negativos, preocupantes, tener miedo a que sucedan cosas, vivir con miedo…por ir “muy apretados” con nuestra vida, por exigirnos más de lo que podemos, etc…

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?

Los síntomas más frecuentes de la ansiedad son:

  • Sensación de ahogo y falta de aire.
  • Sensación de mareo o pérdida de control.
  • Malestar de estómago, nerviosismo y palpitaciones.
  • Nudo en la garganta, opresión en el pecho y cabeza.
  • Dificultad para dejar los pensamientos preocupantes y estar continuamente pensando en aquello que nos da miedo.
  • Sensación de miedo o pánico.
  • Dificultades para dormir y descansar.
  • Alteraciones de la alimentación.

¿Qué podemos hacer para ayudarnos?

En el caso de la ansiedad, es importante, según nos cuenta la psicóloga y experta en neurociencia, «acudir al médico para descartar cualquier otro trastorno o patología asociada, por si fuese necesario tratar otra enfermedad, o tomar algún tratamiento adicional», explica.

«Si la ansiedad que presentamos está causada por elementos externos, y esta circunstancia podemos abordarla, será importante tomar decisiones y aprender de la experiencia. Y si no podemos cambiarla, nos queda aceptar la circunstancia y entrar en el desafío de cambiar nosotros, siempre ayudándonos desde la amabilidad y el respeto por nosotros mismos», relata.

«Es muy importante aprender a respirar, a aceptar, a pensar que este momento también pasará, a entender la vida con sus subidas y bajadas y a vivir las emociones que nos vengan y la circunstancia que vivimos, con la naturalidad que nos está retando», incide.

«Además, se puede recurrir a la ayuda de un profesional que nos acompañe, y nos guíe el proceso de atravesar un momento difícil y no poder, o no saber qué hacer.

La ansiedad también puede ser provocada por:

  • Hábitos que hemos desarrollado, y que no son saludables: como instalarnos en la queja continua, en la mirada continua a lo negativo que nos sucede, en ir muy acelerados por la vida, en exigirnos más de la cuenta, en apretar nuestra agenda, practicar el no parar durante el día, presentar siempre un estado de productividad continua e ir corriendo y con la sensación de falta de tiempo continuo, el caer en la culpa por estar en un sitio y no poder estar en otros(familia y trabajo por ejemplo), caer en el hábito engañoso de la multitarea, y de hacer y producir continuamente.
  • O puede estar provocada por pensar en aquello que nos causa miedo, tener pensamientos circulares, que nos invaden diariamente.
  • Si además no practicamos la vida amorosa, los abrazos, las relaciones personales de calidad, no dejamos un tiempo para nosotros, para hacer algo que nos guste, que nos relaje, que nos divierta, que nos despeje, sin atender a la distensión, o a acciones que nos resulten agradables… En este caso es necesario introducir patrones y hábitos de vida saludables que nos ayuden a vivir mejor y a mejorar nuestra salud y nuestro día a día.
  • Y acudir a un profesional también puede ser muy adecuado para guiar el proceso y que nos dé las herramientas necesarias para nuestro cuidado.

Lo mejor que podemos hacer para ayudarnos, en cualquiera de los casos, porque además será un beneficio en nuestra vida, es la prevención, es decir, tener hábitos de vida saludables en salud mental, psicológica o de estilo de vida. Al igual que cuidamos nuestra alimentación y nuestro cuerpo, es importante cuidar nuestro pensamiento, nuestro ritmo vital y nuestras emociones.

Cómo reaccionar ante un ataque de ansiedad

  • Lo primero, es aprender a respirar Al menos 5 o 10 minutos diarios de respiración, aliviaran mucha tensión en nuestro cuerpo.
  • Otra pauta importante es aprender a detectar el estilo de pensamiento que tenemos y el lenguaje que usamos con los demás, y con nosotros mismos, y modificarlo por un lenguaje amable y siempre orientado a las posibilidades.
  • Y es importante hacer una ruta de pensamiento positivo fuerte, que actúe con firmeza y, más aún, cuando sentimos ansiedad.
  • También es muy útil realizar actividades que nos relajen o entretengan, y si es necesario, programarlas; puede ser un rato de amigos, música, gimnasio, correr, darse un masaje, ir al cine, hacer un viaje… Hacer aquello que nutra nuestra mente y nuestro corazón.
  • Y aplicar una actitud amable con nosotros mismosy con los demás, de manera que las exigencias propias bajen, y se cree un clima de vida más calmado y podamos dar un ejemplo de calma y productividad, si estamos atentos a lo importante y si evaluamos prioridades.
  • Atender a las relaciones personales, y a la calidad de estas. Rodearse de gente que sume, que nos apoye y que nos reconozca y vea cómo somos realmente. La autenticidad genera mucho relax interno y disminuye el estrés y la ansiedad.