El test de personalidad que te ayudará a saber qué tipo de empleo necesitas

«Un trabajo no va a satisfacer a todo el mundo, ya que los seres humanos somos muy distintos unos de otros»

 

Si no estás contento con tu empleo, puede que cambiar de empresa o de jefe no sea realmente la solución. De hecho, es posible que el problema sean las tareas que desempeñas en ese puesto de trabajo en particular. Aunque quede muy bien en el papel la labor que lleves a cabo, puede que tus responsabilidades no se correspondan con tu forma de ser o personalidad.

The Ladders ha hablado con Kelly Tieger, una de las autoras de ‘Do What You Are: Discover the Perfect Career for You Through the Secrets of Personality Type’ (‘Haz lo que eres: descubre el empleo ideal gracias a los secretos de los diferentes tipos de personalidad’). Este libro, que fue un superventas en 1992, ofrece consejos sobre las diferentes profesiones y, en su sexta edición, que está disponible desde este 13 de abril, se profundiza en la materia que nos ocupa: «Un trabajo no va a satisfacer a todo el mundo. Esto se debe a que los seres humanos somos muy distintos unos de otros», reflexiona Tieger.

En caso de estar buscando trabajo, en primer lugar, la autora recomienda rellenar el cuestionario de Myers-Brigss, que identifica cuáles son las habilidades y puntos débiles de cada individuo. Aunque hay versiones de pago disponibles, Tieger propone una versión que puedes completar de forma gratuita online.

Identifica tu personalidad

Otra forma de determinar cuáles son nuestras preferencias es escogiendo una de las dos opciones de los enunciados propuestos a continuación:

  • ¿Cómo interactúas con el entorno? Extrovertido (E) o introvertido (I).
  • ¿Cómo percibes la información? De manera sensorial (S) o por intuición (N).
  • ¿Cómo tomas decisiones? Pensando (T, de ‘think’ en inglés) o sintiendo (F, de ‘feeling’ en inglés).
  • ¿Prefieres que todo esté estructurado o eres más espontáneo? Calculador (J, de ‘judging’ en inglés) o flexible (P, de ‘perceiving’ en inglés).

Las personas pertenecientes al mismo grupo suelen compartir los mismos valores (Unsplash)

Las letras escogidas darán como resultado combinaciones como INTJ o ESTP. Determinar cuál es tu personalidad hará que consigas un trabajo que te genere cierta satisfacción: «Hay personas que han nacido para determinados puestos, pero todos los sectores tienen hueco», señala Tieger.

 

Por su parte, el experto en psicología David Keirsey considera que hay dieciséis tipos de personalidad, los cuales están divididos en cuatro temperamentos:

  • Los tradicionales serán aquellos que han obtenido los grupos de letras ESTJ, ISTJ, ESFJ, ISFJ.
  • Los experimentales entrarían dentro de las combinaciones ESTP, ISTP, ESFP, ISFP.
  • Serán idealistas los que, al escoger entre las dos opciones, obtuvieron los grupos de letras ENFJ, INFJ, ENFP, INFP.
  • Por último, los que tengan como resultado las combinaciones ENTJ, INTJ, ENTP, INTP serán los más conceptuales.

Los conservadores suelen disfrutar más cuando ocupan puestos que implican liderazgo

Para Tieger, que hace alusión a estas cuatro combinaciones, las personas que comparten grupo suelen tener los mismos valores, lo que, consecuentemente, está directamente relacionado con el trabajo. Los tradicionales, que tienden a calcular sus movimientos, «confían en los hechos y los datos, por lo que se inclinan por trabajos más estructurados que siguen una serie de reglas y que suelen estar encabezados por ellos mismos”. Según la especialista, los más conservadores suelen disfrutar más cuando ocupan puestos que implican cierto liderazgo.

Por su parte, los experimentales son más flexibles y tienen más posibilidades de adaptarse a los cambios, por lo que manejan de forma excelente las situaciones de crisis. Cuando no hay crisis, pero sí conflicto, son los idealistas los que toman el mando.

En cuarto y último lugar están los conceptuales, que son aquellos acostumbrados a tomar decisiones basadas en la lógica. Estas personas se decantarán, normalmente, por empleos que realmente les gusten.

Tomar la decisión equivocada

Aunque parece bastante obvio que los individuos escojan trabajar en una profesión que esté en consonancia con su forma de ser, Tieger señala que estamos más condicionados de lo que creemos. Según la escritora, “nuestras familias tienen ciertas expectativas. Durante los años que se dedican a educarnos, suelen lanzarnos mensajes sobre lo que deberíamos hacer para ganarnos la vida”.

No hará falta abandonar la empresa de forma radical, puede que haya otro puesto que se adapte más a ti (Unsplash)

Aunque las intenciones de nuestros seres queridos suelen ser las mejores, Tieger considera que esas palabras de apoyo y consejos pueden llevar a esos niños a que elijan en la edad adulta una profesión equivocada. En caso de ser una de las personas que ‘odia’ su trabajo, lo primero que habrá que hacer será ver cuál es el origen de este sentimiento. Posteriormente, no será necesario hacer un cambio drástico, ya que “puedes permanecer en la misma empresa y cambiar de responsabilidades”, ejemplifica Tieger.

Kelly Tieger afirma que la pandemia supuso un cambio en los empleadores. Según ella, ahora son más flexibles debido a la situación y, como consecuencia, los trabajadores tuvieron la oportunidad de hacer una pausa y reflexionar. Para que el cambio no sea tan repentino, “es posible que puedas asumir responsabilidades o hacer la transición a un puesto que se adapte mejor” a tu personalidad.

Un trabajo no va a gustar a todo el mundo, ya que los humanos somos muy distintos

 

En definitiva, no es raro que el puesto de trabajo que ocupa una persona no sea de su agrado. En lugar de abandonar la empresa, será interesante ver qué otras responsabilidades competen a la identidad y si estas supondrían una mayor satisfacción. Tieger concluye con una serie de cuestiones para plantearse a uno mismo: “Pregúntate, ¿qué me gusta de mi trabajo? ¿Hay posibilidad de cambio? El autoconocimiento es increíblemente poderoso, pero nadie lo hará por ti”.

 

El Confidencial

 

La clave para responder en una entrevista de trabajo y conseguir el empleo

Además de indicar cuál es nuestra experiencia y formación, deberemos adoptar una actitud específica

 

Pese a lo mucho que se prepare una entrevista de trabajo con el objetivo de realizarla con éxito, todos cometemos errores. En esta fase inicial de la búsqueda de empleo los nervios suelen jugar una mala pasada, ya que fomentan que la gente se bloquee o se quede en blanco. En el peor de los casos, incluso puede provocar que nuestras respuestas no se ajusten directamente a la pregunta.

La experta en relaciones laborales J.T. O’Donnell, fundadora de la plataforma que asesora a aquellos que buscan trabajo Work It Daily, originaria de Boston (Estados Unidos), cree que esta conversación con la persona que busca cubrir una vacante será fructífera en función de nuestra actitud.

En sus más de veinte años de experiencia, la especialista ha descubierto que los individuos que más triunfan en las entrevistas son los que siguen un método simple: «Cada persona que conoces en el proceso de selección está decidiendo si harás que su trabajo sea más fácil o difícil». De este modo, será fundamental indicar en las respuestas de la entrevista cuál va a ser tu aportación al puesto que podrías ocupar.

¿Son nuestras habilidades útiles?

En una publicación de CNBC, O’Donnell pone el hipotético ejemplo de Mark, un profesor de lengua que ha trabajado a tiempo completo los últimos siete años. En una entrevista para un puesto de subdirector de instituto, el que sería su jefe le pregunta qué impacto tendría en el centro si fuera contratado.

Durante unos segundos, el entrevistado se queda totalmente congelado y entra en pánico. Sin embargo, recuerda que en el anuncio del puesto se pide a una persona que «favorezca el trabajo del director», por lo que Mark contesta lo siguiente: «Creo que soy totalmente capaz de conseguir que los alumnos saquen buenas notas. He visto que es uno de los principales retos del centro, el cual me veo capaz de superar gracias a un programa de mejora de rendimiento que lideré en mi antiguo empleo».

Según O’Donnell, a medida que Mark enuncia cuáles son las habilidades en las que tiene experiencia, su voz adquiere igualmente cierta confianza. Al estar hablando de un campo que conoce muy de cerca, pierde el miedo al posible bloqueo y, simplemente, cuenta qué es lo que puede ofrecer. Y es que, además de ser profesor, Mark tiene a sus espaldas años de trabajo como director del departamento de lengua. Esto ofrece «una perspectiva única sobre los desafíos a los que se enfrentan los maestros».

La pregunta del entrevistado

¿Por qué es acertada la respuesta de Mark? La especialista hace referencia, en primer lugar, a las facilidades que aportaría a su futuro jefe en la mejora de los resultados de los exámenes, y además funcionaría como un intermediario entre todos los miembros del departamento. En segundo lugar, el entrevistado hace hincapié en su trayectoria profesional, prioridades y estilo de liderazgo.

Destaca qué puedes ofrecer para el cumplimiento de las obligaciones del puesto

Además de fomentar las tareas de nuestro futuro empleador, O’Donnell señala la importancia de escuchar las preguntas con atención. A medida que el miembro del personal de la empresa que puede contratarnos nos formule cuestiones, deberemos dejar claro que seremos igualmente útiles en esos casos.

Una vez que el entrevistador concluya sus preguntas, la especialista aconseja a la persona que opta al empleo formular la siguiente cuestión: “¿qué más puedo hacer para facilitar su trabajo?”.

Y es que, según O’Donnell, los individuos que esperan cubrir la vacante en una empresa no siempre dejan claro cuál sería su papel en todos los ámbitos. Se centran, exclusivamente, en su función principal. A veces “no piensan los valiosos que podrían ser en los diferentes aspectos del puesto que esperan ocupar”. La especialista recomienda recordar siempre que “tu rol afecta a otros roles, y cuando demuestres que puede facilitar el trabajo de otras personas, destacarás por encima del resto”.

En definitiva, si estamos ante una entrevista de trabajo, no solo tendremos que demostrar que poseemos una serie de habilidades, sino que deberemos dejar claro la utilidad de estas en la realización de múltiples tareas.

 

El Confidencial

 

Workation': la tendencia para trabajar con calma en tiempos de pandemia

Teletrabajar y estar de vacaciones, ¿es posible? Cada vez más personas se apuntan a esta nueva combinación que parece traer resultados positivos al trabajador y la empresa

 

Trabajo y vacaciones, dos conceptos que parecen existir para complementarse, como la noche y el día, el ying y el yang en los que se cimienta nuestra sociedad. Ocio y deber. Antes de la pandemia, la separación entre ambos era mucho más clara: acudíamos a la oficina y después tratábamos de conciliar nuestra vida personal de la mejor forma posible, buscando el descanso y la desconexión durante un puñado de días al año.

Ahora, con el teletrabajo, las fronteras entre uno y otro son más difusas. Para algunos se trata de algo beneficioso, porque el trabajo remoto ha traído ventajas como poder comer en casa, evitarse los atascos o incluso hacer reuniones en pijama. Para otros, sin embargo, puede llegar a ser tedioso pasar todo el día en casa o comer en la misma mesa en la que tienes que redactar informes. Lo que está claro es que el coronavirus ha expuesto que, en algunas ocasiones, otra forma de trabajar es posible.

Trabajar desde el paraíso

¿Y si el trabajo y las vacaciones en realidad pudieran vivir conjuntamente? Así ha surgido en estos especiales tiempos que nos ha tocado vivir el concepto de ‘work’ and ‘vacation‘. El ‘workation’, como se lo conoce, comienza a partir de una idea donde las personas que teletrabajan se han aventurado a probar esta combinación y les ha resultado positiva tanto a ellos como a sus empresas. Buscan un lugar donde puedan añadir al día a día de su trabajo la sensación de estar de vacaciones y, a su vez, las empresas ven como ese estado de ánimo se refleja en el negocio.

En julio, Barbados levantó sus restricciones y para atraer nuevos visitantes ofrecía una estancia de 12 meses en los que podrías disfrutar del país mientras teletrabajabas

A comienzos de la pandemia algunos países ya proponían ofertas para que la gente los visitase y así salvar en mayor o menor medida el turismo. Por ejemplo, un artículo publicado en ‘The New York Post’ mencionaba a Barbados, que en julio del año pasado levantó sus restricciones y permitió que los viajeros la pisasen de nuevo, ofreciendo, con motivo de atraer a nuevos visitantes, una estancia de 12 meses, lo que significa que permitiría vivir durante un año a todo aquel que se decidiese a cruzar sus fronteras. ¿Te ves teletrabajando en la playa, mientras observas las cristalinas olas romper contra la arena? Parece muy cercano al concepto de ‘workation’, ¿no?

 

El workation pretende, al fin y al cabo, unir el teletrabajo con una mayor calidad de vida. Es lógico pensar que si podemos trabajar desde cualquier parte del mundo y las paredes de nuestra casa se nos caen encima después de un año encerrados tras ellas, se busquen lugares más relajantes para seguir esta tendencia. Y no solo Barbados, algunas compañías hoteleras y empresas de alquiler de viviendas como Booking ya ofrecen destinos de workation: «Un lugar nuevo al que espero volver muchas veces, excelente para pasar un fin de semana distinto y trabajar» se aventura a señalar un usuario en la web, en referencia a una localización.

«Se está notando un incremento del teletrabajo desde otros lugares. Muchas personas se han trasladado a sus pueblos, casas de verano… en entornos más rurales y alejados de la ciudad»

La clave es ofrecer habitaciones con WiFi y otras facilidades para poder teletrabajar o hacer reuniones a gusto, y en algunos casos ofrecer paquetes que incluyan educación en casa para que los niños se mantengan ocupados. Y no hace falta irse hasta Barbados, en realidad las segundas residencias también son una fantástica idea para relajarse y luchar contra el ‘burnout’, pues a muchas personas les cuesta más que nunca desconectar debido al teletrabajo.

«Yo lo estoy presenciando, sobre todo, en autónomos y freelances que pueden realizar su trabajo online», explica a El Confidencial Cristina Monge, coach empresarial. «Respecto a trabajadores por cuenta ajena no lo he visto todavía en España. Si estoy notando un incremento de teletrabajo desde otros pueblos y ciudades (muchas personas se han trasladado a sus pueblos de origen, casas de verano, casas familiares… en entornos más rurales y alejados de la ciudad). El teletrabajo que llegó ‘para unos días’ con la pandemia, se ha quedado porque se han entendido los múltiples beneficios que aporta teletrabajar, tanto para el trabajador como para la empresa».

En nuestro país la zona rural podría sufrir un despunte gracias a ello, una solución quizá un poco banal y muy a corto plazo contra un problema tan grave como la despoblación. Al fin y al cabo, el coronavirus ya ha cambiado la mentalidad de muchas personas que han decidido comprar casas más grandes y con jardín, alejándose del centro de las ciudades hacia las periferias.

 

El ‘workation’ no es un sustitutivo de las vacaciones. Es añadir ocio a nuestra jornada laboral o estar de vacaciones durante nuestras horas libres

 

Algunos puntos positivos del ‘workation’ son, justamente, la facilidad con la que podrás desconectar, sobre todo si te encuentras en algún hotel o resort y puedes combinarlo con otras actividades que ofrezca. Tiene una doble interpretación, claro, porque también puede llevarte a desconectar menos y no poder disfrutar de todas las comodidades que ofrece el lugar porque estás pensando, justamente, en el trabajo.

«La teoría dice que el workation es vacacionar durante el trabajo y no trabajar durante tus vacaciones. Es distinto», explica Cristina. «Teniendo en cuenta que existen muchos tipos de vacaciones, la respuesta a qué es un ‘workation’ como tal depende a lo que te dediques y depende del tipo de vacaciones que prefieras. Las condiciones que debe tener un destino ‘workation’ dependerá del tipo de trabajo de cada uno. Por ejemplo, para mí una conexión wifi rápida y un lugar íntimo, son suficientes para poder hacer sesiones de coaching online. Para una persona que hace cursos de cocina online, necesitará de una cocina entera (entre otras cosas)».

Sea como fuera, la tendencia se encuentra en alza y podría ser algo a lo que todos nos acostumbremos en un futuro no muy lejano, si el teletrabajo continúa y se asienta definitivamente en nuestras vidas. La web ‘Condé Nast Traveler‘ ofrece algunas ideas de los objetos que nunca deben faltar cuando nos vayamos de ‘workation’ a algún lugar, y eso incluye: una mesa plegable para el portátil, una cafetera portátil, unos auriculares para eliminar cualquier ruido posible, un cargador portátil y un disco duro externo. Aunque con todo eso no parece que vaya a darnos tiempo a disfrutar de la piscina o la playa.

«Lo mejor es ir cambiando e ir saliendo de vez en cuando de las rutinas. Eso se traduce en eficacia y las empresas lo saben»

«El workation no es un sustitutivo de las vacaciones«, advierte Cristina. «Donde si desconectamos unos días y nos olvidamos de todo. Las vacaciones son saludables y necesarias, ya que esa larga duración sin intermitencias de trabajo nos permite reconectar con nosotros mismos y recargar energías. El workation es añadir ocio a nuestra jornada laboral o mejor dicho, estar de vacaciones durante nuestras horas libres. Si en tu ciudad dedicas tiempo libre a prepararte el tupper, estar atascado en el tráfico, tomar cañas, limpiar o ir al gimnasio aquí te prepararán la comida, irás en bicicleta a la playa, practicarás surf, conocerás gente de otros lugares o comidas nuevas… y lo mejor, ¡te limpiarán la habitación cada día!».

«Aunque estar cada día en el paraíso también puede llegar a aburrir (lo he comprobado). Lo mejor es ir cambiando e ir saliendo de vez en cuando de las rutinas. Se mantendrá en alza todo lo que sea enriquecer la vida de las personas. Está más que demostrado que las personas más felices son más eficaces y productivas y hacen que las empresas rindan más y ganen más dinero. Es un pez que se muerde la cola. Dedicar tiempo a hacer lo que nos gusta, a vivir más cómodos, salir de la rutina… Nos llena de energía y nos hace estar motivados y con ganas… todo eso se traduce en eficacia. Y las empresas lo saben, la primera fue Google cuando puso el famoso futbolín en sus oficinas. Eso ahora ya está obsoleto, ¡ahora queremos más!», concluye.

 

Ada Nuño

 

Siete consejos para encontrar a un reclutador adecuado para tu búsqueda de empleo

Aunque localizar a un asesor es una tarea complicada, varios expertos han compartido una serie de recomendaciones que allanarán el camino

 

Si estás ahora mismo buscando trabajo, lo más probable es que hayas echado un vistazo a las bolsas de empleo de tu profesión y a los perfiles en redes sociales de recursos humanos. Son muchos los que están cansados de estar horas y horas leyendo ofertas, subiendo y bajando el dedo sobre una pantalla que muestra empresas con vacantes que no se ajustan a su perfil o, incluso peor, perdiéndose oportunidades laborales adecuadas a ellos.

Para poner remedio a lo que algunos consideran una “pérdida de tiempo”, hay personas que se inclinan por consultar directamente a los reclutadores. Sin embargo, aunque resulte cómodo contar con un profesional que facilite la búsqueda de empleo, dar con un reclutador es toda una hazaña. Pero no desesperes, puesto que varios especialistas han compartido una serie de consejos que allanarán tu camino.

Lo más probable es que, en los meses o años de experiencia que tengas sobre tus espaldas, hayas coincidido con personas que trabajan en tu sector. En primer lugar, al igual que es muy común tener colegas de profesión, es importante encontrar un reclutador con experiencia en tu ámbito. Con la ayuda de una persona conocedora de tu campo, será más sencillo encontrar un empleo que se ajuste a tu experiencia y formación.

Una búsqueda virtual

Además de por la pandemia derivada del covid-19, la búsqueda de empleo online ha crecido en el último año. En una publicación de Forbes, la ‘coach’ Kimberly Roach cuenta que hay un 85% de posibilidades de obtener trabajo a través de la red. Esto está directamente relacionado con el segundo consejo. Y es que, el ámbito virtual es el que más oportunidades te brindará de dar con un reclutador acorde a las necesidades.

“Uno de mis clientes tuvo éxito encontrando un reclutador en redes sociales. Él solía saludar a los especialistas haciéndoles reír y alegrándoles el día. ¿Quién no querría ayudar a esta persona?”, describió la especialista.

Es importante encontrar un reclutador con experiencia en tu ámbito

En tercer lugar, puede que a muchos les cueste familiarizarse con la terminología presente en plataformas como Facebook, Twitter o LinkedIn. Es fundamental diferenciar a las personas que hacen llamarse ‘reclutador’ y las que dicen ser ‘especialistas en talento’. El experto John M. O’Connor anima a los buscadores de empleo a descubrir para quienes trabajan estos profesionales y cuál es su labor exactamente. Puede que esto no ayude en la búsqueda de trabajo, pero sí te permitirá saber quién quieres que sea la persona que te asesore.

Primer contacto con el reclutador

En caso de dar con un posible candidato a ser tu reclutador, especialistas como Arthi Rabikrisson recomiendan organizar un encuentro con esa persona a modo de entrevista. Esto permite “tener una idea de su credibilidad, ética de trabajo y tasa de éxito en la colocación de los candidatos que representan”, explica Rabikrisson.

Este consejo está bastante relacionado con el quinto, que supondría una nueva conversación con el reclutador para analizar el mercado laboral actual, caracterizado por su competitividad y por la pandemia. Esta segunda entrevista facilita a la persona que busca empleo comunicar al reclutador cuáles son sus habilidades. De este modo, el especialista podrá orientar a su posible cliente sobre sus opciones en un mercado en constante cambio.

Pese a que hay una alta probabilidad de encontrar trabajo a través de la red, no todas las empresas publican las vacantes que esperan cubrir en sus perfiles. Aun así, la consultora Cheryl Czach ofrece un sexto consejo que consiste en echar de vez en cuando un vistazo a las redes sociales de los reclutadores. Estos son una parte importante de la estrategia de búsqueda de empleo de las empresas, por lo que habrá que familiarizarse con su trabajo y experiencia.

Por último, Rebecca Patterson hace hincapié en los perfiles que los reclutadores tienen en la red social LinkedIn. Muchos encuentran problemas para desenvolverse en esta plataforma, pero se trata de la mejor manera de dar con un asesor. Al igual que tú vas actualizando la página a medida que tu situación laboral cambia, los reclutadores ponen a disposición de los usuarios su formación y experiencia. Esto puede ayudarte a localizar a una persona capaz de encontrar un trabajo en tu sector.

En definitiva, en caso de que desees contar con el asesoramiento de una persona especializada en cubrir las vacantes de una empresa, se aconseja localizar a una que sea igualmente conocedora del sector y de la situación del mercado actual. Además, deberá descubrir qué corporaciones desean contar con nuevo personal, tanto si publican las ofertas en redes sociales como si no.

 

El Confidencial

 

Cinco consejos para que tu currículum destaque y encontrar empleo

En una situación de pandemia global donde una empresa recibe cientos de candidaturas para cada puesto de trabajo, desmarcarnos es vital para conseguir el éxito

 

La propagación del coronavirus ha provocado estragos en el mundo entero, tanto a nivel médico con casi tres millones de víctimas oficiales, como económico. Mde millones de pequeñas empresas han tenido que cerrar y muchas otras personas han perdido sus empleos por la reducción de costes aplicada por muchas compañías para tratar de seguir adelante.

Ahora, un año después, la situación sigue siendo complicada desde el punto de vista de la salud, al igual que desde un enfoque social. Sin embargo, parece que la economía se va reactivando poco a poco y son muchas las empresas que comienzan a buscar de nuevo a trabajadores cualificados para comenzar a desarrollar nuevos correctos.

El problema es que si buscar empleo nunca ha sido fácil, ahora la situación es más difícil. La competencia por un trabajo es brutal y son muchas las personas que compiten por conseguir ese ansiado puesto. Por eso, destacar en el currículum es determinante y, para conseguirlo, te hemos preparado una lista de cinco consejos para destacar con tu currículum y encontrar trabajo.

Cómo hacer un currículum

Tal y como explican los especialistas de Venture Beat, el primer consejo es que el currículum no exceda de dos páginas. Los responsables de buscar candidatos reciben cada día cientos de solicitudes para cada empleo, por lo que no quieren largos CV explicando nuestra vida, sino resúmenes concisos y concretos para hacerse una idea de quiénes somos y qué podemos aportar al puesto.

Adaptar el CV a cada oferta es más importante aún que enviar la solicitud al empleo

El segundo es adaptar el currículum a cada oferta de trabajo. Cada empleo es diferente y, por tanto, nuestra presentación también debería serlo. Lo ideal es investigar cuáles son las cualidades de un determinado puesto y, a partir de ahí, modelar nuestro currículum con las palabras clave que cada compañía demanda, garantizando tener más éxito que si no lo tocamos.

No solo eso: si introducimos alguna referencia sutil al puesto para el que nos presentamos, el responsable de leer nuestro CV se dará cuenta de que somos personas que nos preocupamos por los detalles. Y en un periodo de pandemia donde necesitamos destacarnos sobre la competencia, eso puede ser determinante a la hora de conseguir el trabajo.

Parece de cajón, pero no se pueden poner faltas de ortografía o erratas en un currículum. Por eso, hay que revisar la ortografía a fondo antes de enviarlo y, si no somo expertos en esta materia, deberíamos buscar a una persona que lo repasara por nosotros. Quien reciba el CV tendrá cientos de opciones entre las que elegir y lo más probable es que deseche aquellas que presentan errores en la solicitud de empleo.

Cómo encontrar empleo

Elija el lenguaje a usar a conciencia. Este consejo tiene mucho que ver con lo hablado hasta ahora. Cada empresa es diferente y, por poner un ejemplo, nada tiene que ver solicitar un empleo en una notaría que hacerlo en una startup tecnológica. Y al igual que las cualidades para ambos puestos son diferentes, también deben serlo las palabras que se utilicen.

Si nuestro objetivo es encontrar trabajo en una gran corporación o una empresa de un sector serio y tradicional, lo mejor es un tono más formal. Si, por el contrario, buscamos empleo en un sector dinámico y moderno, puede funcionar mucho mejor un tono informal. Una buena forma de saber cómo escribir nuestro currículum en consultar la web de cada empresa a la que enviaremos nuestra solicitud.

Por último, muchos expertos creen que la clave para encontrar empleo o bien conseguir una entrevista de trabajo es añadir una carta de presentación personal. Ahí se puede aprovechar para subrayar nuestras fortalezas y esconder las debilidades, haciendo entender al empleador que somos la persona ideal para el trabajo que se ofrecen.

Aprovechar la presentación para «vender» nuestras cualidades es una gran opción

Aunque cada currículum debe ser diferente dependiendo de a qué empresa se envíe, con la carta de presentación podemos abrir camino para que quien la reciba se interese por nosotros. Investigar qué aplicaciones y programas demanda ese puesto de trabajo y presentarnos como expertos específicamente en ellos puede ser la diferencia entre encontrar empleo o seguir buscando.

 

EC

 

Por qué hemos perdido algo de confianza con nuestros compañeros de trabajo

Trabajar en remoto aumenta la autonomía de cada trabajador, pero también puede alejarnos y provocar frialdad con las personas con las que antes compartíamos todos los días

 

Tras un año oficial desde que comenzó el coronavirus, muchas personas se han acostumbrado no solo a vivir con las seguridades necesarias de la pandemia, sino a teletrabajar. Para muchos españoles, la conciliación entre la vida personal y la laboral, evitando madrugones y atascos, era un sueño que se ha convertido en realidad de la noche a la mañana, y aunque seguimos acostumbrándonos, parece que en general los resultados son positivos.

Pero también están aquellos que preferirían un entorno de trabajo híbridocon mayor flexibilidad y acudiendo algunos días a la oficina, o los que incluso querrían poder volver al orden anterior. Esto se debe a que la pandemia nos pilló a todos desprevenidos y algunas personas no han sabido gestionar equipos trabajando virtualmente, por lo que en un momento tan extraño como el que vivimos, ha podido producir situaciones de verdadero estrés y ansiedad.

Ya sabes lo que dicen: ojos que no ven, corazón que no siente. Hemos pasado de ocupar prácticamente todo nuestro tiempo con nuestros compañeros de trabajo (no solo en la oficina sino tomando cañas después y compartiendo confidencias) a verlos en míticas reuniones de Zoom. El trabajo se ha vuelto más individualista, pues no es lo mismo trabajar desde la cocina de casa que en una oficina repleta de gente. Este nuevo orden puede provocar situaciones o pequeñas fricciones que quizá ya hayas notado: a lo mejor estás perdiendo la confianza en ellos o notas que son ellos los que la han perdido en ti. O quizá hay un ambiente raro por ambas partes.

La confianza se construye pasando tiempo juntos, no necesariamente en tareas relacionadas con el trabajo

Esto, por supuesto, es negativo. Como explica un reciente artículo publicado en ‘BBC’, antes de la pandemia las semillas de confianza a menudo se plantaban en el trabajo sin que nos diéramos cuenta, e iban desde un saludo en el ascensor a una charla después de una reunión. La confianza se construye pasando tiempo juntos, no necesariamente en tareas relacionadas con el trabajo. Es difícil construir conexiones sólidas a través de videollamadas o correos electrónicos.

Cuando alguien llega tarde a una reunión por videoconferencia, puede ser porque su banda ancha quizá no funcionase apropiadamente, pero si somos nosotros los que estamos esperando es probable que pensemos que se trata de una cuestión de vaguería. Por decirlo de otra manera, lo atribuimos a su comportamiento y no a sus circunstancias, pues cuando trabajamos por separado, solo excusamos nuestros propios comportamientos.

La autonomía que conlleva trabajar de forma remota puede ser una bendición para la productividad y la moral, pero solo si los supervisores confían en el desempeño del equipo

A su vez, el monitoreo constante tampoco está produciendo buenas impresiones. Los empleados lo interpretan como una falta de confianza en su trabajo, lo que afecta a su sentido de control sobre su propia labor, también a su productividad o a su profesionalidad. La autonomía que conlleva trabajar de forma remota puede ser una bendición para la productividad y la moral, pero solo si los supervisores confían en el desempeño del equipo.

Según explica en ‘BBC‘ la profesora de Harvard Heidi K Gardner, generar confianza es fundamental, y según ella existen dos tipos: la confianza de competencia (relacionada con la capacidad profesional) y la interpersonal (sr basa en la conexión humana). «Si entregas un trabajo de calidad a tiempo, pero eres un idiota, eso socava la confianza personal», explica. «Las personas deben enviar señales sólidas, claras y confiables en ambas dimensiones». Además, señala que hay personas que confían en los demás automáticamente, dando el beneficio de la duda hasta que esa confianza se rompe, y los que solo confían en la evidencia. Por ello mismo, proporcionar comunicación e información a los compañeros de trabajo es fundamental, especialmente si son nuevos.

Para que los trabajadores tengan una mayor confianza (o no la pierdan), la empresa también debe actuar. Necesitarán mejorar sus habilidades en liderazgo inclusivo, especialmente en un entorno remoto, donde es probable que las personas se sientan más desconectadas. Por ejemplo, pueden invertir en formación que se centre en la educación sobre los beneficios del trabajo remoto, devolviendo de esa manera la autonomía a los trabajadores y gestionando los resultados. Esto lleva a no centrarse en las horas de trabajo o en responder instantáneamente a los mensajes, sino en comprobar si se están cumpliendo los objetivos más amplios.

Es importante hablar con el supervisor para que sea consciente de que, aunque un poco de control es importante, hacerlo en exceso es contraproducente para la moral y el rendimiento

Cuando la confianza se rompe de arriba abajo (llevando a que los supervisores estén pendientes de cada movimiento de los empleados), estos intensificarán la comunicación en pos de calmar su ansiedad. Es importante, en caso de que suceda, hablar con el jefe o supervisor para que sea consciente de que, aunque un poco de control es importante, hacerlo en exceso es contraproducente para la moral y el rendimiento. Quizá el fomento de la confianza pueda parecer a primera vista poco útil, pero es una pieza vital de una cultura laboral saludable, especialmente porque esta se ha visto muy afectada durante la pandemia. Y nuestra capacidad para confiar en los colegas tendrá un impacto inmediato en nuestra calidad de trabajo o nuestras perspectivas futuras, por lo que es muy importante.

 

  1. N.

 

Cómo aprender a tolerar el tedio que nos producen las reuniones por  videollamada

Una vez que salgamos de este período de crisis tiene sentido que nuestra relación con aplicaciones como Zoom evolucione, pero ahora no tenemos buenos recuerdos

 

El trabajo remoto también puede cansar. Aunque a muchas personas les convence el teletrabajo (Según una encuesta de Bain & Company, el 68% de los trabajadores españoles afirma ser igual o más productivo de esta manera, y además pueden conciliar vida laboral y personal), hay algo que quizá usted mismo ha notado con el paso del tiempo y el avance de la pandemia: el chat por Zoom ha dominado nuestra vida laboral, y mucha gente comienza a estar agotada.

El zoom (o sus derivados), aunque es una magnífica aplicación, consigue simplificar las interacciones sociales hasta lo absurdo, y aunque las videoconferencias existían desde hace años, de pronto tuvimos que acostumbrarnos en un panorama de temor sin precedentes, lo que, desde luego, no ha servido para mejorar su imagen o que nos hagamos una idea positiva de ella.

¿Cuánto durará?

Si el teletrabajo (o su opción híbrida, en cualquier caso) se mantendrá hasta después de esa esperada época post-covid, parece lógico pensar que el zoom tampoco se irá a ninguna parte. ¿Cómo mantener entonces a raya el rechazo y la fatiga que parece provocar? Si va a convertirse en una parte fundamental de nuestra vida profesional, ¿podremos acabar amándolo?

Se nos obligó a usarlo por culpa de la pandemia. Zoom fue un salvavidas durante el confinamiento, pero también un deber, y no guardamos buenos recuerdos

Un estudio de la Universidad de Stanford, publicado en ‘Tecnology, Mind and Behavior’, señala las razones por las que experimentamos esta fatiga: el contacto visual constante se asemeja a encontrarse en un interrogatorio, también nos hace observarnos continuamente (lo que ha derivado en problemas de autoestima e incluso aumento de cirugía plástica), y el lenguaje corporal tampoco está tan claro en la pantalla. Tampoco es cómodo estar sentado todo el día frente a una cámara, cuando además se nos ha obligado sin otra opción por culpa de la pandemia. Zoom fue un salvavidas durante el confinamiento, pero también un deber.

 

En otras palabras, igual que el desinfectante de manos y las mascarillas, se ha convertido en un símbolo de la era covid y todo lo malo que eso significa. Sin embargo, como informa un reciente artículo en ‘BBC’, una vez que salgamos de este período de crisis tiene sentido que nuestra relación con Zoom evolucione. Estamos acostumbrados a adoptar nuevas tecnologías, al fin y al cabo. La hipótesis es que lo usaremos con más moderación y en situaciones que realmente lo requieran.

Consejos prácticos

El equipo de Stanford sugiere además algunos consejos prácticos para terminar con esta fatiga tan característica, como hacer reuniones de un solo audio y un teclado externo para permitir una mayor flexibilidad en la disposición de los asientos. De la misma forma, ya se están implementando nuevas funciones, (es posible que hayas notado que ahora puedes difuminar tu fondo o cambiarlo para evitar que tus colegas vean tu cocina). También se está trabajando para crear herramientas que permitan grabar las reuniones y se puedan ver en otros momentos.

 

Se está trabajando para crear herramientas que permitan grabar las reuniones y se puedan ver en otros momentos. El paso del tiempo influirá en la disminución de la fatiga

 

Por supuesto, el paso del tiempo también influirá en la disminución de la fatiga de Zoom. Las medidas de distanciamiento social desaparecerán, los viajes comenzarán de nuevo y no solo podremos regresar a la oficina, sino también visitar a amigos y familiares en persona, lo que significa que podemos elegir para qué usamos la aplicación, y eso será fundamental para el cambio. Mientras tanto, habrá que esperar un poco más.

ACyV

 

Cinco consejos para tu currículum cuando llevas mucho tiempo sin empleo

La web de la revista Forbes ofrece una serie de consejos para sobrellevar esta situación de la mejor forma posible

 

Ala hora de buscar trabajo, uno de los miedos de las personas en busca de empleo es la brecha laboral. Este hueco supone la consecuencia de haber estado un largo periodo de tiempo, que puede ser de meses o años, en desempleo. Una encuesta que ha dado a conocer Linkedin, y que realizó a 2.000 estadounidenses que se quedaron en paro entre marzo y octubre de 2020, dio como resultado que el 84% cree que esto provoca un estigma.

Sin embargo, los especialistas en búsqueda de trabajo recomiendan que, en caso de haber sido despedido o suspendido debido a la situación económica actual, no hay que desesperarse. De hecho, la web de la revista Forbes ofrece una serie de consejos para sobrellevar esta situación de la mejor forma posible.

En primer lugar, aconseja hacer todo lo posible por dejar claro que se ha estado un periodo de tiempo sin trabajar. Esto significa que uno tiene que ser honesto en caso de que haya perdido su trabajo en plena pandemia. No tiene sentido ocultarlo al departamento de recursos humanos de la empresa que esté buscando ampliar su plantilla, ni dejar que asuman que el despido fue porque los antiguos jefes estuvieran descontentos o por alguna otra razón.

En caso de haber sido suspendido, Hari Kolam, director ejecutivo de la plataforma de contratación Findem, sugiere este enfoque: “Junto a tu empleador, pon la fecha de inicio en presente y luego coloca la licencia entre paréntesis junto a ella”, afirma. “La carta de presentación te brindará la oportunidad de explicar qué te impulsa a buscar trabajo mientras estás técnicamente suspendido. Estás sujeto a recordatorios, y eso significa que eres valorado y querido».

Resalta el tiempo de desempleo

No importa el motivo por el que haya habido un gran periodo de tiempo de paro entre dos trabajos, puesto que puede sacarse provecho incluso de esas etapas. Algunas formas de ocupar el tiempo son hacer voluntariados, apuntarse a cursos, obtener certificaciones o trabajar de forma autónoma. Esta es una forma de seguir construyendo tu propia red profesional.

Aunque no sea un empleo propiamente dicho, conviene enumerar estas actividades como si de un trabajo se tratase. La forma correcta de incluirlos es añadiendo el nombre de la empresa, una descripción de la función y las fechas en las que se desempeñó. En caso de haber asistido a una clase, es importante indicar esta información en el apartado de educación. Al llenar ese espacio correspondiente al paro, se demuestra a los empleadores que eres proactivo y resistente.

El tercer consejo consiste en proporcionar contexto a partir de una carta de presentación o entrevista. Esos espacios en blanco con los que uno no sabe qué hacer, son en realidad muy valiosos. Pueden servir para incluir una carta de presentación que explique ese tiempo de menor actividad. Además, la información incluida en esta parte puede ser mayor que la del resto del cv, y es una forma de contextualizar la situación. El mejor enfoque es ser franco y honesto, pero curioso.

En caso de querer dar un giro a tu carrera, la carta de presentación es el formato ideal para explicar cómo tus nuevas habilidades y experiencias son útiles para el nuevo empleo. Aun así, es importante tener en cuenta que algunos empleadores no las leen, como mucho las hojean. Por lo tanto, es interesante tener en mente esta carta para contar la información incluida en ella en una posible entrevista.

Innovación y optimismo

Aunque el formato más común de currículum es el que está desarrollado en orden cronológico, en caso de haber estado un gran periodo de tiempo sin trabajar, es mejor decantarse por una opción híbrida. De este modo, se aconseja completar la parte superior del cv con un resumen de calificaciones y una lista de competencias clave. En la mitad restante, puede incluirse una enumeración cronológica con la experiencia laboral.

Por norma, se suele prescindir de aquellos empleos que duraron menos de tres meses. Sin embargo, una alternativa consiste en hacer referencia al puesto en una nota al final de la sección de historial laboral.

Ten en mente esta carta para contar la información incluida en ella en una entrevista

Pese a que haber sido un desempleado de larga duración no es un factor decisivo, hay que evitar que esto interfiera en la mentalidad y confianza de uno mismo. Y es que en el peor de los casos, puede evitar que se consiga trabajo, por lo que hay que concentrarse en los logros y las habilidades valiosas de las que disponemos. A esto se suma la importancia de mantener una actitud optimista y argumentar el tiempo de descanso de forma positiva.

Un nuevo consejo consiste en ensayar la forma en que se transmite ese tiempo en el que no se ha trabajado. Cuanto más cómodos estemos, más sentirá el empleador que está ante la persona adecuada para el puesto.

De este modo, si el responsable de la empresa encargado de aumentar la plantilla considera que el tiempo en desempleo es algo negativo, puede suponer que la compañía no es la adecuada. En caso de que esto se dé, lo más sabio es no continuar con esa oferta hasta que encuentre un empleador que comprenda tu valor.

 

El Confidencial

 

Así podría ser la jornada laboral de 4 días en España | El Correo

La iniciativa de Más País de trabajar de lunes a jueves contrasta con otras fórmulas de reducción de horario de la jornada laboral. ¿Qué dicen los expertos?

 

En las últimas semanas el debate sobre la posibilidad de reducir la semana laboral a solo cuatro días ha entrado de lleno en la opinión pública. Sobre todo desde que el grupo parlamentario Más País, de Íñigo Errejón, haya acordado con el Gobierno de coalición realizar una prueba de este modelo en 200 empresas españolas de los sectores de la programación, consultoría, abogacía o ‘telemarketing’. Un proyecto que durará un año y que evaluará un consejo de expertos independiente de forma continuada para ver si ha habido un aumento de la productividad y del bienestar de los cerca de 6.000 trabajadores que entrarán dentro del proyecto.

La intención de probar qué pasaría si se redujera el horario laboral de ciertas profesiones viene fraguándose desde mucho tiempo atrás, pero esta es la primera vez que nuestro país pone en marcha un experimento de tal envergadura. Se trata de uno de los temas más abiertos a la hora de dilucidar cómo será el mundo laboral del futuro ante la época de cambio en la que estamos inmersos, en la que el teletrabajo ha irrumpido de la noche a la mañana desde que comenzara la pandemia y la amenaza de la automatización sigue presente.

 

«Lo que es provechoso para una empresa o para un sector no tiene por qué serlo para el resto, de ahí que las consecuencias sean muy diferentes»

A este respecto, cabe destacar un artículo que apareció en los medios internacionales y que tuvo mucho eco al proponer que en vez de recortar un día a la semana pudiésemos trabajar tres horas menos al día. Es decir, reducir la jornada laboral completa en cinco horas en vez de ocho. El periódico ‘Fast & Company’, especializado en la actualidad informativa del mundo del trabajo, corrobora que en Estados Unidos diversas empresas han empezado a testar ya el modelo de la semana laboral de cuatro días. Elizabeth Grace Saunders, autora de varios libros sobre la gestión del tiempo y del dinero, propone que en vez de probar esta fórmula se recorte el número de horas de la jornada laboral, sobre todo a raíz de la realidad del teletrabajo y las dificultades que han vivido muchos empleados al tener que conciliar su vida laboral con la familiar y la educación remota de sus hijos.

 

«No siempre es más cuando se trata de la cantidad de horas que dedicas al trabajo», asegura, refiriéndose a que los trabajadores dieron todo lo que estaba en su mano estos últimos meses aun teniendo que dedicar tiempo a la educación de sus hijos y a las labores del hogar. Grace Saunders defiende que se regule una mayor flexibilidad horaria para ciertos empleos, sobre todo aquellos que se pueden realizar a distancia, en vez de recortar la semana laboral a cuatro días. Si hacemos una cuenta rápida, su propuesta saldría aún más cara para las empresas, puesto que en vez de recortar ocho horas semanales pasan a ser quince horas menos, lo que se traduciría en un mayor coste para las organizaciones al tener que pagar menos horas por el mismo sueldo.

 

«Esta clase de medidas están pensadas para empresas con mucho capital humano, cuyo valor añadido se genera de una forma muy específica»

Puestos a probar si de verdad la productividad aumentaría a la par que el bienestar de los trabajadores en este tipo de modelos, ¿sería mejor quitar un día de trabajo semanal como la propuesta de Más País o recortar el número de horas de una jornada completa? «No creo que haya mucha diferencia entre estas dos opciones», asevera Manuel Hidalgo, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Pablo Olavide a El Confidencial. «Por supuesto que a todo el mundo le gustaría trabajar menos horas y ganar en tiempo de ocio, y que esto podría ser beneficioso para la productividad, pero no tiene por qué ser tan inmediato».

«La propuesta de Más País parece muy interesante, puesto que si queremos saber cómo podría funcionar una mejora hay que evaluarla y probarla, pero lo que puede ser provechoso para una empresa determinada o un sector de actividad no tiene por qué serlo para las demás, de ahí que las consecuencias sean muy diferentes», asegura Hidalgo. «Esta clase de medidas están pensadas para empresas con mucho capital humano y un producto muy flexible, cuyo valor añadido se genera de una forma muy específica y determinada. En estas compañías podría ser muy beneficioso, pero en otros sectores sería imposible. Hay actividades donde el margen de mejora de la productividad no compensaría el aumento de los costes de trabajar menos por igual o menos salario«.

Otros expertos, como Carlos Gutiérrez, secretario de Juventud y Nuevas Realidades del Trabajo de Comisiones Obreras (CCOO), ven factible que se pueda trabajar menos horas y a la par aumentar la productividad de las empresas. «La jornada de ocho horas tiene más de 80 años, estamos en una época de cambio y transformación tecnológica que dejará dentro de nada el escenario laboral irreconocible», asegura en una conversación telefónica con El Confidencial. «Experimentos como el de Más País serán muy útiles para ver si de verdad este modelo puede introducir mejoras en el bienestar de los trabajadores y la productividad. En caso de que sea así, se debería facilitar el diálogo social«.

«Nunca es buen momento»

Una de las críticas que realizan diversos expertos a este tipo de propuestas es que no es un buen momento para hacer experimentos, dada la delicada situación de nuestro mercado de trabajo en el presente. En este sentido, Gutiérrez recalca que «nunca es buen momento cuando se trata de aplicar mejoras a la calidad de vida de los trabajadores«. Pero más allá de estas razones, es cierto que toda esta serie de medidas parecen ir dirigidas solamente a ciertos sectores muy específicos del mercado laboral, ya que otros como por ejemplo la hostelería o muchos de los servicios que precisan de un carácter presencial no podrían ser realizados en menor tiempo sin ver menguada su productividad.

«Yo soy muy escéptico», reconoce Hidalgo. «La productividad en España está estancada, crece muy poco, el entorno ahora mismo no es favorable para generalizar una medida como esta. Pero eso no quita para que haya que introducir incentivos en las empresas y ganar en flexibilidad para que, en función del sector, introduzcan mejoras en la jornada».

¿Un mercado de trabajo cada vez más desigual?

Los economistas vaticinan que la recuperación económica tras la pandemia tendrá forma de K, ya que muchas compañías han podido recuperar el cien por cien de su actividad previa al inicio de la crisis e incluso la han superado, mientras que otras siguen paralizadas, sobre todo la hostelería y el turismo. «Lo peor que puede pasar es que una acabe contagiando a la otra«, asegura el profesor, en referencia a esos dos ‘palos’ de la K, el ascendente y el descendente. «Si se cronifica la crisis, la gangrena se irá extendiendo. Ahora mismo muchos trabajadores dependen del ERTE o de las subvenciones para sobrevivir, y de alguna manera eso no puede prolongarse hasta el infinito».

Pero Hidalgo se muestra optimista. «Si la vacunación se acelera y acabamos controlando la enfermedad para antes del verano podremos salvar la temporada estival», comenta, haciendo alusión a que cerca del 90% de los trabajadores actualmente en ERTE pertenecen al sector hostelero y de restauración. El objetivo es «evitar el punto de no retorno«, comenta el profesor. «Estamos en un momento decisivo, ya que si se puede retomar la actividad de hoteles, bares y restaurantes antes del verano los turistas extranjeros que ya hayan sido vacunados, en su mayoría europeos, traerán de vuelta las reservas y nosotros podremos respirar aliviados al reanudar la actividad».

 

Enrique Zamorano

 

Teletrabajo: Por qué las reuniones con Zoom cansan más que las presenciales  | Economía | EL PAÍS

Un estudio de la universidad de Stanford advierte de la fatiga adicional que genera la videoconferencia

El reclamo de una comunidad budista de Barcelona para captar clientes interesados en pasar un tiempo aislados entre las silenciosas paredes de su monasterio recoge un estado de ánimo cuyo enunciado habría sido diferente sin la pandemia de por medio. “¿Cansado de tantas reuniones por Meet, Zoom o Teams? Si necesitas desconectar, respirar aire puro y reequilibrarte por dentro, ¡regálate un Retiro de Paz Interior y renueva tus energías!”, dice el mensaje. Los psicólogos prestan cada vez más atención a los efectos de este cambio de hábitos de millones de empleados, acelerado por la emergencia sanitaria del coronavirus. Un estudio publicado por el laboratorio de interacción humana de la Universidad de Stanford bautiza el fenómeno como “fatiga de Zoom”, y advierte de que el mosaico de caras con las que interactuamos de cerca, anclados a una silla, con dificultades para captar el lenguaje no verbal, y con nuestro rostro expuesto al escrutinio del resto y a nuestra propia autoevaluación en la pantalla, genera un estrés adicional.

Su autor, Jeremy Bailenson, lo compara con la incomodidad del ascensor, donde se rompen las normas no escritas sobre la distancia a guardar con los extraños y la reacción natural es desviar la mirada para minimizar el contacto visual y compensar ese exceso de cercanía. “En Zoom sucede lo contrario. En una reunión normal, independientemente de quién esté hablando, cada persona está mirando directamente a los ojos de los otros”, explica. No solo eso, el ascensor virtual es también un inmenso espejo donde nos vemos reflejados. Para Bailenson, es parecido a que un asistente nos siga durante ocho horas de jornada laboral cargando un espejo en el que vemos nuestra cara mientras trabajamos.

Solucionarlo es sencillo: basta con cambiar la configuración para no vernos, pero la opción predeterminada es ver el resultado de cómo nos enfoca nuestra propia cámara. ¿Por qué es esto negativo? Según la investigación, porque la autoevaluación constante puede ser estresante, especialmente en las mujeres: cita un estudio por el cual un grupo de ellas reaccionó prestando más atención al verse a sí mismas en un vídeo en directo. Ningún trabajo de campo ha abordado qué sucede cuando esa exposición se prolonga durante horas día tras día. “Los usuarios de Zoom ven reflejos de sí mismos con una frecuencia y duración sin precedentes (salvo para aquellos que trabajan en estudios de danza llenos de espejos)”, explica el investigador.

El esfuerzo de comunicación también es más elevado si se compara con el que requiere una llamada telefónica. El trabajo de la universidad estadounidense cita experimentos que prueban que se habla a un volumen un 15% más elevado cuando se interviene a través de la videoconferencia, y señala que se suple la falta de cercanía física exagerando el lenguaje no verbal con movimientos de cabeza, al asentir con más insistencia, o mirando fijamente a la cámara. Además, resulta más complicado interpretar las miradas y señales del otro que en persona, lo que genera un esfuerzo extra por descifrarlas.

Otra molestia de la que no siempre son conscientes los empleados que teletrabajan es que la videoconferencia es una forma de comunicación estática, que a diferencia de las conversaciones telefónicas o en persona, no permite caminar a la vez, convirtiéndola en menos natural. David Michael Hough, director de Educación en la compañía Elsevier, especializada en salud, calcula que tiene entre seis y nueve reuniones por Zoom cada día desde su casa en Madrid. “Creo que el concepto de fatiga existe, pero si eres consciente de ello tienes la oportunidad de buscar un equilibrio. Después de muchas llamadas consecutivas necesito alejarme de mi ordenador”. Sin embargo, ve más ventajas que inconvenientes: “Se puede reunir un equipo global más fácilmente, se comparten documentos, se reducen emisiones de carbono, hay más transparencia al permitirnos entrar en los hogares de otros, y aumenta la empatía por las interrupciones de familiares, visitantes o el perro”, contrapone.

La Universidad de Stanford considera la publicación como la primera vez que se analiza la fatiga de Zoom desde una perspectiva psicológica. El artículo se publicó en Techology, Mind and Behaviour, revista de la Asociación Americana de Psicología y aunque se basa en investigaciones académicas, su autor puntualiza que los lectores deben considerarlo como un conjunto de argumentos que puede ayudar tanto a Zoom como a sus usuarios a mejorar la interacción, y no como hallazgos científicos inapelables. Medidas como usar un teclado externo para aumentar el espacio con la pantalla, reducir el tamaño de la ventana de Zoom en el monitor, apagar la cámara periódicamente si no se está interviniendo y moverse un poco por la estancia, están entre los consejos para reducir esa fatiga.

La sensación de hartazgo en el uso cotidiano de una herramienta que hasta hace unos meses para muchos era prácticamente desconocida llega incluso a su creador. Según Bloomberg, Eric Yuan, el mismísimo fundador y consejero delegado de Zoom, se quejó de su apretada agenda de videoconferencias el pasado abril. “Son demasiadas reuniones por Zoom, las odio”, llegó a decir.

ÁLVARO SÁNCHEZ