Resultado de imagen de CINCO CONSEJOS PARA TRIUNFAR EN UNA ENTREVISTA DE TRABAJO POR VIDEOCONFERENCIA

Cada vez son más las que se realizan de manera remota, por lo que saber prepararse para ellas es vital si queremos tener éxito

Encontrar un nuevo empleo es el objetivo de miles de personas a diario. Muchos de ellos están en paro y buscan introducirse en el mercado laboral, aunque otros sí están trabajando y lo que buscan es un cambio, para tener mejores condiciones económicas, horarios más flexibles, un ambiente de trabajo más agradable, etc.

Tanto unos como otros se enfrentan a múltiples procesos de selección de personal que, con el paso de los años, han ido evolucionando. En poco se parecen las entrevistas de trabajo de hoy en día con aquellas a las que se enfrentaron nuestros padres hace décadas. Y varios de los grandes cambios tienen que ver con la llegada de la tecnología.

Cada vez es más habitual que las entrevistas de trabajo se realicen a través de internet para no obligar a los aspirantes a viajar, incurriendo en gastos innecesarios. Pero esas entrevistas tienen sus propios códigos y hay que saber entenderlos, por lo que te vamos a dar varios consejos para superar esas videoconferencias con éxito.

Una entrevista de trabajo por videoconferencia

Los profesionales utilizan cada vez más el vídeo para todo tipo de reuniones, ya sea con compañeros de empresa que están en otros lugares, con proveedores que se encuentran en sus oficinas o para multiconferencias con diversas personas conectadas desde distintos puntos: barrios diferentes, ciudades diferentes, países diferentes o, incluso, continentes diferentes.

Aunque estemos en nuestra casa, todo tiene que estar perfecto: lo que se vea a través de la cámara es nuestra carta de presentación ante el reclutador

En todos esos casos es necesario mostrarse de la misma manera que si estuviéramos reuniéndonos en persona, es decir, de manera pulcra y perfectamente preparado para trabajar. Pero en el caso de las entrevistas de trabajo, esa necesidad es aún mayor ya que la imagen que traslademos al reclutador será la que pueda darnos el empujón definitivo para conseguir el puesto que deseamos.

Por eso, lo primero que tenemos que tener en cuenta es qué hay por detrás de nosotros. Todo lo que esté a nuestra espalda será nuestra carta de presentación por lo que hay que dar una imagen de organización y sin elementos que desvíen la atención. También hay que asegurarse de que los niños y las mascotas están en habitaciones diferentes y de que tenemos todos los aparatos electrónicos en silencio para que no nos interrumpan.

Algo en lo que no se piensa normalmente es en la altura de la cámara: no es lo mismo hablar con los amigos que hacer una entrevista de trabajo. Por eso es importante colocar unos libros u otra cosa que levante la cámara hasta la altura de nuestros ojos, para que la imagen que se proyecte sea perfecta: no debe estar ni muy lejos ni muy cerca.

Consejos para el proceso

También es vital dar una imagen de cercanía: aunque estemos en casa y nos veamos a través de una pantalla, los gestos son vitales para transmitir muchas aptitudes. Por eso, tenemos que mejorar nuestros gestos, pero algunos expertos reconocen a Forbes que la mejor manera de hacerlo es no fijándonos en ellos, aunque parezca una incoherencia.

 

No debemos olvidar que estamos en una entrevista y eso significa mirar a la persona que nos habla a los ojos. En este caso, los ojos es la cámara del ordenador, por lo que debemos intentar mirar a ese punto. Si lo hacemos el reclutador se mostrará más cercano y si, además, somos capaces de sonreír, habremos dado un paso muy importante.

Y, aunque parezca mentira, no nos podemos olvidar de respirar. No, no es una broma: cuando estamos nerviosos, las personas solemos contener la respiración, mostrándonos muy nerviosos. Es importante respirar con normalidad para transmitir seguridad y, además, cuanto más oxígeno llegue al cerebro mayor capacidad de respuesta tendremos.

Mirar a la cámara del portátil es hacerlo a los ojos de quien nos está entrevistando: es complicado, pero puede hacernos ganar muchos puntos

Todos estos consejos para una entrevista de trabajo son vitales si nos enfrentamos a una videoconferencia. Pero lo mejor, como siempre, es mostrarnos como somos: remarcar lo mejor de nuestra experiencia, explicar al reclutador por qué somos el candidato ideal para el puesto y cómo ayudarás a la empresa en tu nuevo puesto de trabajo. Así, conseguirás el empleo.

 

Resultado de imagen de EL EXCESO DE CONFIANZA EN TU EMPLEO: CUÁNDO TE ESTÁS PASANDO DE LA RAYA

Tu jefe y tú tenéis una relación muy estrecha y tus compañeros a veces creen que hay favoritismos. ¿Cuándo hay que cortar ese lazo? ¿Hay unos límites?

La confianza es tanto una causa como un efecto de la cultura de una empresa. La que tenemos en nosotros mismos informa de cómo operamos y la manera en que lo hacemos también fomenta la misma.

Lo cierto es que la burocracia existe donde la confianza no. Ya sea consciente o inconscientemente, tomamos decisiones personales y comerciales diarias basadas en ella, pero, ¿qué determina en quiénes lo hacemos? ¿Cómo podemos crear las condiciones para que pueda florecer? ¿Dónde están los límites entre empleados y jefes?

4 universidades británicas diferentes descubrieron que las personas con exceso de confianza tienden a ser juzgadas como mejores de lo que son

El verdadero problema es ser extremista. Existe un tipo de dicotomía entre la relación y el rigor. Generalmente se piensa que son dos cosas diferentes e incompatibles, pero no es así. ¿Qué pasa cuando hay un exceso? Cuando existe un abuso por parte de los colaboradores hacia los directivos y viceversa, hay una violación de la conducta laboral, la cual puede desencadenar errores que afecten el ambiente y los resultados.

 

Errores comunes

La investigación ha descubierto que los líderes con exceso de confianza pueden tener un impacto negativo en el rendimiento de la organización, lo que conduce a una serie de riesgos como tomar malas decisiones. A pesar de estos hallazgos, este tipo de personas alcanzan un estatus social más alto y son vistas como más competentes, lo que les permite cosechar los beneficios de reputación. «Indudablemente ejerce una gran influencia», asegura Daniel Kahneman, experto en la materia a ‘Scientific American‘.

Uno de los principales problemas es mezclar la cordialidad con lo profesional. El ambiente laboral debe ser cordial y respetuoso, pero en muchas ocasiones se confunde con la falta de experiencia y liderazgo. Hay que saber separar la profesionalidad con la confianza y tener claro que no sois amigos sino compañeros de trabajo. Además, ¿cuántas veces te has preguntado si el ascenso de otro empleado es por la amistad que tiene con los directivos o jefes? Este es un síntoma de exceso de confianza que no debería pasar en las empresas.

Cuando existe un abuso de confianza por parte de los empleados hacia los directivos o viceversa, hay una violación de la conducta laboral

Si hubiera límites, no se darían las ocasiones en las que alguien pueda pensar que hay favoritismos. Existen muchos problemas que pueden surgir al no marcarlos: lenguaje indebido, explotación, faltas de respeto… Y al revés también puede suceder. Si un trabajador piensa que su comportamiento no tiene consecuencia, va mal encaminado.

Para evitar el exceso de confianza entre los trabajadores y los directivos hay que tener las políticas y procedimientos muy claros: saber delimitar los derechos y obligaciones entre los empleados y los jefes asegurarte de que haya una cultura organizacional de respeto hacia el personal y hacia el puesto. Ten en cuenta siempre que los actos pueden tener consecuencias desastrosas.

Mejor de lo que eres

Cada lugar de trabajo tiene su estrella: la persona que sigue siendo promovida a niveles que coinciden con su altísimo ego. Pero es su sentimiento de superioridad, no sus habilidades, lo que probablemente le llevó allí, según un nuevo estudio publicado en ‘PLOS ONE‘. Investigadores de cuatro universidades británicas diferentes descubrieron que las personas con exceso de confianza tienden a ser juzgadas como mejores de lo que realmente son.

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La investigación señala que este tipo de personas tienden a engañarse a sí mismas, por lo que creen realmente que son un regalo de Dios para su trabajo. Y los expertos aseguran que este autoengaño puede haber evolucionado para hacer que los individuos engañen a otros acerca de su valor. «Es un peligro real. Confiar demasiado en uno mismo puede ser desastroso porque es posible que te vuelvas demasiado vulnerable ante un riesgo«, asegura Shakti Lamba, autor principal del estudio.

  1. LÓPEZ

 

Resultado de imagen de TRES CONSEJOS PARA ENCONTRAR EL EMPLEO QUE DE VERDAD TE GUSTA Y SER FELIZ EN EL TRABAJO

Conseguir hacer lo que de verdad nos gusta puede ser una decisión tan importante en nuestra vida como la de acertar con la pareja ideal

Quién no conoce a alguien, ya sea un amigo, un familiar, un conocido o, incluso, uno mismo que no es feliz en su trabajo. Personas que se encuentran atrapadas en empleos que no pueden abandonar, ya que son imprescindibles para poder llegar económicamente a fin de mes, pero que no les hacen felices en ninguna faceta de su vida.

Y no estar contento no es algo baladí: además de no ser felices en una faceta que les lleva una parte importante de su día a día, las personas no ofrecen sus mejores prestaciones, por lo que la empresa también lo padece. Por eso, a la hora de pensar en encontrar un nuevo empleo, hay que fijarse una meta: que nos guste, que sea el trabajo que de verdad queremos.

Laura Garnett, autora del libro ‘The Genius’ y especialista en estrategias de empleo, ha dado a los lectores de Inc varios consejos para conseguir ser felices en nuestro trabajo. Los reclutadores buscan personas motivadas que vayan a dar lo mejor de sí mismos en su horario laboral y que, además, lo hagan felices. Estos son sus tres pasos para conseguir el trabajo de tus sueños.

Paso 1: creer que es posible

Todas las personas tenemos hobbies, aficiones o gustos sobre las materias más diversas. Cuando decidimos apostar por una carrera universitaria o profesional lo hacemos, en muchos casos, dependiendo de esos gustos y debemos recurrir a ellos cuando se trata de encontrar nuestro trabajo perfecto. No tiene por qué ser obligatoriamente de esa rama, pero puede ayudar.

Si no creemos posible tener el trabajo perfecto, nunca lo encontraremos; tenemos que convencernos a nosotros mismos de que es posible

Si no creemos que se puede encontrar un trabajo en el que seamos felices, entonces no habrá ninguna posibilidad de encontrarlo. Pero si tenemos confianza, podremos apostar por él y superar los obstáculos que aparezcan en el camino. Es importante mantener la fe y la confianza cuando no se atraviesa el mejor momento: solo así lograremos los objetivos.

El plan comienza por convencernos a nosotros mismos de que vamos a encontrar ese trabajo deseado antes o después. Si nos lo repetimos una y otra vez nuestro cerebro se acostumbrará a esa idea y se convertirá en algo habitual para nosotros. Eso hará que ganemos en confianza y que nuestro trabajo soñado esté un poco más cerca.

Paso 2: ¿en qué somos buenos?

Conocer nuestras fortalezas y debilidades nos ayudará en cualquier proceso de selección al que nos enfrentemos. Es lo que la experta denomina la zona de genialidad, saber en qué materias somos realmente buenos y podemos encontrar un trabajo en el que sobresalgamos sobre el resto de las personas. Esa zona de genialidad nos permite también saber cómo impactaremos en las personas de nuestro alrededor en esa materia específica.

Trabajar en un lugar en el que nos sintamos bien es posible

Una vez que tenemos claras esas fortalezas es hora de hacernos una serie de preguntas: ¿cuándo nos hemos sentido bien en el trabajo últimamente? ¿Cómo afrontamos los problemas y los resolvimos? ¿Cuándo nos hemos sentido satisfechos por última vez por el impacto de nuestro trabajo actual?

La idea es que estas preguntas nos ayuden a saber si estamos satisfechos o no con nuestro actual empleo y a tomar la decisión de buscar un nuevo trabajo. Garnett asegura que, de esta manera, “obtendremos información sobre qué tipo de impacto es más significativo” para nosotros y nos ayudará a buscar nuevos empleos en el futuro.

Paso 3: Conoce a tu alrededor

Ser conscientes del lugar en el que vivimos, las personas que nos rodean y la cultura de esa zona es fundamental para conseguir nuestro objetivo. Cada uno es diferente y Garnett explica que “encontrar el trabajo adecuado es similar a encontrar el compañero de vida ideal. No todos van a ser los adecuados”.

 

Por esto tenemos que mirar a los posibles empleos de la misma manera: no todos son los adecuados para nosotros. Por eso es fundamental conocer qué tipo de industrias o empresas hay a nuestro alrededor, la cultura de la zona y las personas que viven junto a nosotros. Conociendo en profundidad esos datos podremos analizar las necesidades de las empresas y las fortalezas que nosotros podemos presentar en las que nos interesen.

Por último, debemos preguntarnos: ¿a qué hora del día pensamos mejor? ¿Cuál es la jornada laboral ideal para nosotros? ¿En qué entornos nos sentimos cómodos y alineados con los objetivos de la empresa? ¿Comparten mis valores fundamentales? Con esta lista podremos identificar si un trabajo es adecuado para nosotros o no y, por lo tanto, si queremos o no participar en ese proceso de selección.

Encontrar el trabajo adecuado es similar a encontrar el compañero de vida ideal. No todos van a ser los adecuados

Encontrar el trabajo ideal no es fácil, pero conseguirlo es una de las decisiones más importantes que tomaremos en la vida. Por eso, lo mejor es llevar a cabo los tres pasos y pensar que ser felices trabajando no es imposible. Dar con el empleo ideal está un poco más cerca que nunca.

 

Resultado de imagen de QUE HACER CUANDO LLEVAS MUCHO TIEMPO EN UN EMPLEO QUE NO TE GUSTA

Un día tras otro acudes a tu empresa amargada y sin ganas de nada. No lo dejas porque necesitas el dinero o no te atreves, pero hay soluciones

¿Tienes un jefe inaguantable que no te hace ni caso? ¿Tus compañeros de trabajo llevan años haciéndote el vacío o son unos vagos que te cargan de tareas que no te corresponden? ¿Tardas mucho en llegar a tu puesto laboral y además haces algo que no te gusta absolutamente nada? ¿Cuánto tiempo llevas así? Si tu empleo no es lo que te prometieron en un principio y llevas años aguantando, quizá sea la hora de darle un giro a tu vida.

También cabe la posibilidad de que las condiciones laborales que tienes sean geniales. Tu sueldo es una maravilla, el horario no puede ser mejor, nadie te molesta y hay buen rollo con la gente que te rodea… Pero te sigue sin gustar lo que haces, no eres feliz. ¿Crees que sería egoísta cambiar tal y como está la situación actual?

¿Estás harto de tu trabajo y quieres terminar con el suplicio? Relájate y respira, es mejor hacer las cosas bien y terminar correctamente si después no quieres arrepentirte

 

Lo primero de todo, debes hacer lo que tú quieras y sientas. No estás obligado a permanecer en un sitio que te hace infeliz y que te amarga cada mañana. Olvida ese «por lo menos tienes trabajo, hoy en día es un privilegio» y valora cómo es tu relación laboral. Es normal sentirte a disgusto con tu empresa, sector o ambiente profesional. No debes sentirte culpable.

¿Qué puedes hacer?

Marta es una joven de 28 años que lleva trabajando en su sector desde antes de terminar la carrera. «Empecé haciendo prácticas y me quedé en la empresa. Al principio hacía tareas que no me gustaban nada, pero aguanté pensando que podría cambiar y evolucionar. Al paso de los años fui realizando otras que me parecían mejor, pero seguían sin llenarme«, explica a El Confidencial.

No te preocupes por lo que dicen los demás. Si ya no encuentras la motivación, empieza con el cambio. Solo tú puedes decidir qué quieres

«Aguantaba porque el horario era cómodo y me llevaba bien con mis compañeros, pero el sueldo era una basura. Seguí ahí hasta que me hicieron una subida y, aunque todavía no era suficiente y me volvieron a cambiar a algo que me convencía más, todavía no estaba a gusto del todo. Así que un día hablé con mi superior para que me despidieran«, confiesa.

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«Creo que en esta vida hay que arriesgar. Salir de la zona de confort es primordial para no quedarte estancado. Estuve unos meses haciendo cosas ‘freelance’ y me agobié un poco. Pero si te mueves y demuestras tu talento al final las cosas llegan. Ahora soy jefa y tengo a varias personas a mi cargo. Si me hubiera conformado en aquel trabajo que odiaba, jamás habría llegado hasta aquí», termina.

Síndrome del trabajador quemado

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido el ‘burnout’ o ‘síndrome del trabajador quemado’ como problema asociado al empleo en su próxima clasificación de enfermedades, según se decidió el pasado 25 de mayo en la última asamblea realizada por expertos sanitarios. Ya estaba incluido en el catálogo de 1990, que recoge más de 55.000 trastornos y causas de muerte, pero hasta ahora correspondía a una categoría más genérica que hacía referencia a «problemas relacionados con dificultad en el control de la vida».

A partir del 1 de enero de 2022, las organizaciones y empresas deberán implementar planes de prevención para ayudar con este trastorno

Se trata de «una afección como resultado del estrés crónico en el lugar de trabajo«, de acuerdo a la definición de la institución, que puntualiza: «Se refiere específicamente a los fenómenos en el contexto laboral y no debe aplicarse para describir experiencias en otras áreas de la vida». En este sentido, describe tres síntomas reconocibles: agotamiento o falta de energía, «distanciamento mental» del puesto de trabajo y disminución de la eficacia laboral.

Para identificar si una persona sufre o no este trastorno, existe un test específico: el cuestionario Maslach Burnout Inventor, que mide la severidad del desgaste profesional con el objetivo de frenarlo a tiempo. ¿Crees que lo padeces? Descúbrelo.

Ten un plan

¿Quedarte en ese trabajo es ser práctico o simplemente significa que te has resignado? Lo primero que debes tener en cuenta es que es muy posible que nunca encuentres un trabajo que te guste al 100%. No es una utopía, pero tener algo que de verdad te satisfaga completamente es una tarea difícil. Ni siquiera poner los medios te garantiza que vayas a llegar a ellos.

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Si haces caso a lo que hizo Marta, el peaje que debes pagar es el riesgo. Si crees que el trabajo es un medio y no un fin, lo que debes intentar es de estar contento con esas herramientas con las que cuentas para construir un puesto en el que te sientas bien. Contacta con un orientador laboral para que te ayude en este propósito si lo ves complicado. Puedes dejarlo todo directamente y dedicarle tiempo a buscar detenidamente algo que te venga mejor (si tienes las posibilidades económicas necesarias para mantenerte) o compatibilizar una temporada más (total, ya llevas años en algo que no te gusta) mientras localizas activamente ese empleo que tanto ansías.

Creo que en esta vida hay que arriesgar. Salir de la zona de confort es primordial para no quedarte estancado

No te preocupes por lo que dicen los demás. Si ya no encuentras la motivación en ningún sitio, empieza con el cambio. Solo tú puedes decidir qué y cómo lo quieres. Está claro que no es un proceso fácil, pero no hay que aguantar por aguantar y menos sufrir en una relación laboral poco satisfactoria. Si realmente eres uno de esos empleados que están quemados, a partir del 1 de enero de 2022 las organizaciones y empresas deberán implementar planes de prevención para que no suceda. ¿Quieres esperar o será demasiado tarde?

ADRIÁN LÓPEZ

 

Resultado de imagen de EL TRUCO QUE EMPLEAN LOS SURCOREANOS CUANDO TIENEN QUE TRABAJAR MUCHAS HORAS

Es uno de los países con las jornadas laborales más largas del mundo, así que los empleados se las ingenian para darle un poco de color a sus duros días

¿Cuántas horas te pasas en la oficina? Seguramente pienses que muchas, pero según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Corea del Sur es la nación desarrollada que tiene la jornada laboral más larga, una media de 2.069 al año por trabajador (aunque los mexicanos y costarricenses son los países que ocupan la primera y segunda posición del ránking).

A pesar de que el año pasado la Asamblea Nacional surcoreana aprobó con una mayoría abrumadora la ley que reducía el número máximo de horas laborales a la semana de 69 a 52 para mejorar la calidad de vida y aumentar la productividad, muchas empresas continúan mostrando su oposición.

 

Pasar más tiempo en la oficina que en casa puede volverte loco. Estar más tiempo con tus compañeros de trabajo que con tu familia, seguramente sea más estresante. ¿Qué hacen en Corea del Sur para remediarlo? ¿Cuál es la fórmula para sentirse más cómodos sin sufrir a diario y no acabar con un problema de salud mental? Los trabajadores de esa nación tienen la solución.

#Deskterior

¿Qué es lo que hacen? Decoran su escritorio como si fuera su casa. Mucho color, minihumificadores, purificadores de aire, esterilizadores de vasos, objetos decorativos, figuritas de series y películas preferidas… el límite está en tu imaginación. Muchos aseguran que quizá no es lo que se esperaría de un banquero o de alguien con un puesto de mucha responsabilidad, pero los surcoreanos lo tienen claro: quieren estar a gusto en el sitio donde más horas pasan.

El 68,8% de los trabajadores de oficina afirma que está interesado en decorar su escritorio, según una encuesta realizada a 788 empleados

Estos espacios altamente personalizados en entornos profesionales son una tendencia en alza. Es un movimiento para hacer que los trabajadores sientan que las oficinas sean como su casa. Algunos lo han denominado como «deskterior«, un acrónimo formado por ‘escritorio’ e ‘interior’ que se define como el acto de decorar tu entorno laboral con tus artículos favoritos.

El término se está haciendo cada vez más popular en las redes sociales del país, especialmente en los empleados más jóvenes. La tendencia es especialmente popular entre los millennialsel 44,6% de los veinteañeros y el 36,5% de los treintañeros lo practica en comparación con el 26,9% de los que cuarentañeros, según una encuesta realizada en 2017 a 788 personas por el motor de búsqueda Job Korea.

Individualidad

Seguramente muchos pienses que es una tontería, pero allí cada vez se lo toman más en serio. «No se trata solo de tener un espacio bonito, también me ayuda a trabajar de forma más eficiente», asegura Rha Hye-young, gerente de ventas en Seúl (que lo ha decorado todo con figuras de acción de Hollywood), a ‘BBC‘. «Tenerlo de esta forma inspira a pensar de forma creativa«, añade.

Creo que se trata de mostrar quién eres en un lugar en el que a veces las relaciones son demasiado poco humanas

Según ha crecido el interés por este extraño método, también lo ha hecho el mercado de creación de objetos extravagantes: teclados inalámbricos, soportes de ordenador, cojines para sentarse, luces que puedes cambiar según tu estado de ánimo, pequeñas aspiradoras, lámparas con formas raras, ambientadores, figuras de personajes famosos…

 

En la encuesta, el 68,8% de los trabajadores de oficina afirmó estar interesados en decorar su escritorio. De hecho, Instagram cuenta con más de 5.000 publicaciones con el hastag #deskterior que muestran fotos de estos espacios tan personales. «Creo que se trata de mostrar quién eres en un lugar en el que a veces las relaciones son demasiado poco humanas», explica la trabajadora.

La mayoría asegura que no es solo una forma de reducir el estrés y estar más cómodo sino de cambiar el método en el que las personas abordan el trabajo. Corea experimenta una transformación en cuanto a términos laborales. Cada vez más jóvenes surcoreanos tienen más claro que su felicidad es lo primero, y si tiene que pasar muchas horas en la oficina, hay que buscar soluciones para no querer abandonar la empresa a cada instante.

A pesar de que los surcoreanos se lo toman de la manera más positiva, trabajar largas jornadas de trabajo es algo que no se puede aguantar a largo plazo y que afecta a tu salud de forma negativa. Si a nosotros nos parece que 8 horas diarias es demasiado intenso, imaginad muchas más. Ya sabes querido lector, olvida el típico cactus y empieza a ponerle un poco de color a tu escritorio, o no.

  1. LÓPEZ

 

Resultado de imagen de ESTRATEGIAS QUE LOS MEJORES 'CAZADORES' DE EMPLEOS REALIZAN (Y QUE DEBES IMITAR)

Te damos una serie de consejos para tener éxito en tú búsqueda de trabajo. Si a los mejores les funcionan… ¿por qué a ti no?

Buscar empleo es una tarea ardua, que necesita de mucha paciencia y que exige determinación y no darnos por vencidos. Mandar cientos de currículos como robots no nos asegura el éxito, sino que tenemos que tener especial cuidado en la imagen que proyectamos a los reclutadores… y alguna cosa más para lograr el éxito.

Desde ForbesAshira Prossack, una especialista en la gestión de talento que trabaja para múltiples empresas, nos da una serie de pistas de cómo debemos enfocar nuestra búsqueda de trabajo, contándonos lo que hacen los expertos en la materia.

EC

Desde los tonos más indicados hasta si debemos llevar o no colonia: una psicóloga experta en moda da las claves para acertar de pleno en la próxima entrevista

 

La primera impresión es la que cuenta. Sí, estamos hablando del currículo y la carta de presentación, eso que será lo primero que vean sobre nosotros aquellos que están ofertando un empleo. Es importante que te tomes tu tiempo y lo adaptes para cada oferta de trabajo.

CV: fondo… y forma

Evita usar tipos de letra demasiado elegantes o estridentes que afecten a la legibilidad del mismo. Al mismo tiempo, intenta no utilizar demasiados gráficos o colores ya que pueden distraer al reclutador. Procura que la información más importante aparezca primero y pueda verse en el primer vistazo

El cara a cara con el reclutador es vital: presta atención a lo que le trasmites

Respecto a la carta de presentación, apuesta por párrafos cortos y espacios entre los mismos para facilitar la lectura. Igualmente, intenta contar algo que no esté en el currículo, ya que la carta de presentación no debe ser una copia de éste, sino un “extra”.

Investiga. Antes de una eventual entrevista de trabajo debes investigar a la empresa para la que te postulas y averiguar lo máximo posible sobre ella. Esto te permitirá tener una mejor idea de la cultura de la empresa y cómo podría ser trabajar allí (quizás incluso te haga desistir de intentarlo). También te ayuda a pensar en preguntas para hacer durante la entrevista.

 

Tira de contactos. Tu red de contactos es tu activo más fuerte. Puedes tirar de ellos para lograr una conexión directa con la persona que te va a evaluar en una posible contratación, lo que te dará puntos extra e incluso pueden abrirte las puertas a la entrevista. Si no, al menos pueden ayudarte a preparar la entrevista y obtener consejos y comentarios.

Los contactos, vitales

En la entrevista. La forma en la que te presentes ante el reclutador es vital. Estrecha la mano con firmeza (sin pasarse), mira a los ojos, habla con claridad y con un lenguaje apropiado (fuera tacos o expresiones coloquiales) y estate pendiente de tu postura (sentado correctamente, no recostado, por ejemplo).

Respecto al CV, es importante que te tomes tu tiempo y lo adaptes para cada oferta de empleo

La imagen que debes proyectar es la de profesionalidad y seguridad en ti mismo (no altanería) y has de evitar mostrarte nervioso o distante. Este tipo de detalles, muchas veces, cuentan más que un currículo brillante a la hora de elegir candidato.

ACYV

El mejor momento para solicitar un aumento es cuando la empresa considera encomendarle al trabajador un nuevo papel o bien considera una promoción interna

 

Durante la entrevista de trabajo es muy bueno hacer preguntas sobre la cultura, los objetivos y las personas de la empresa a la que te estás postulando. Haz cuestiones abiertas y significativas, con ello permitas al reclutador darte información valiosa y darás la imagen de que estás activamente involucrado, al mismo tiempo que aprendes sobre la compañía.

Seguimiento. Tras la entrevista es obligatorio realizar un seguimiento de la misma. A través de un correo electrónico (personalizado) o una llamada, interésate por cómo va el proceso de selección (aunque tengas la sensación de que la entrevista no fue bien). Con ello, demostrarás interés y quizás inclines la balanza a tu favor.

EC

 

Resultado de imagen de 'SHŪSHOKU': ASÍ BUSCAN EMPLEO EN JAPÓN Y ASÍ HA CAMBIADO LA MANERA DE ENCONTRAR TRABAJO

El método tradicional de reclutamiento nipón está desapareciendo. ¿Qué es lo que está pasando? Es posible que la natalidad y la libertad tengan algo que ver

Cada año, a principios de abril, miles de jóvenes japoneses se gradúan y se pasean por la ciudad vestidos con un traje de negocios negro junto con un maletín que contiene sus currículums. Todos tienen la esperanza de conseguir el empleo de sus sueños en alguna de las empresas más reputadas del país.

Este ritual es parte de un proceso de contratación de un año en el penúltimo curso de universidad: la temporada del ‘shūshoku katsudō‘ (actividades para buscar trabajo). Se abrevia solamente con la primera de las palabras y ocurre cuando los estudiantes de tercer año abandonan las clases para asistir a seminarios de carreras organizados por sus centros educativos.

RUBÉN RODRÍGUEZ

Japón ha decidido acabar con esta lacra, y no solo por sus empleados: un informe asegura que la epidemia de insomnio cuesta a su economía cerca de 138.000 millones al año

 

Si cualquiera de nosotros visitáramos el país por esas fechas, podríamos cruzarnos con muchas personas trajeadas, casi homogéneas, con la típica vestimenta de oficina por las calles de Tokio. Este procedimiento tiene una característica muy particular: todos los organismos contratantes (ya sean del sector público, privado o académico) llevan a cabo el proceso de selección simultáneamente, dentro de unas fechas estrictamente definidas.

Cambio de vida

En su último año, presentan las solicitudes y soportan este mecanismo estructurado para asegurar un puesto (llamado ‘naitei‘) para el momento en que terminen su titulación. «Esta práctica es la predominante en todo Japón y no solo es importante para las empresas sino también para los estudiantes, que ven una oportunidad de elevar su estatus social gracias al resultado», informa ‘BBC‘.

Algunos millennial japoneses sugieren que priorizar la pasión sobre las reglas sociales puede conducir a un camino más satisfactorio

El sistema fue creado en 1953 por Keidanren, el lobby empresarial líder de Japón, que comprende más de 1.300 grandes corporaciones japonesas y 100 industrias grupales. Debido a la escasez de mano de obra durante el período de rápido crecimiento económico de la posguerra del país, la búsqueda de universitarios que hubieran terminado su carrera se intensificó y el shūkatsu ofrecía empleo de por vida a los nuevos graduados que, a su vez, brindaban seguridad y estatus a las principales industrias japonesas.

Pero a partir del año que viene, estas reglas ya no se aplicarán. En octubre pasado, Keidanren anunció que aboliría este programa tradicional, así como las pautas existentes sobre cómo las empresas reclutan nuevos trabajadores. Después de seis décadas, la cohorte actual de estudiantes de tercer y cuarto año será la última en experimentar las numerosas presiones que conlleva el proceso. ¿Por qué?

¿Obsoleto?

La temporada iniciada en verano de 2015 para el año 2016 trajo un colosal desconcierto. La Federación de Organismos Económicos de Japón decidió lanzar una directiva para posponer el periodo de selección, que anteriormente empezaban el 1 de diciembre, hasta abril, solapándose con las clases de los estudiantes e influyendo negativamente en su rendimiento académico. «Por eso el Gobierno, obedeciendo a las quejas de las universidades, sugirió posponer las actividades informativas hasta marzo y las entrevistas hasta agosto (en plenas vacaciones), y las empresas del Keidanren reprogramaron las fechas de sus procesos de contratación», aseguran en ‘Nippon‘.

Muchos están dispuestos a seguir un camino lejos de la tradición y la seguridad de las grandes compañías y dar oportunidad a pequeñas empresas

Sin embargo, las extranjeras (que ofrecen salarios más altos y una progresión profesional más rápida) siguieron con el calendario antiguo y se apresuraron a coger a los mejores estudiantes antes que el resto. El resultado se tradujo en una gran frustración para la mayoría porque ni las industrias consiguieron a los empleados que requerían ni los estudiantes lograron colocarse en los puestos que esperaban. ¿Fue este el problema?

Como la baja tasa de natalidad nipona ha resultado en una disminución de la población en la última década, las compañías han estado compitiendo por un grupo reducido de posibles empleados. Los miembros que no pertenecen al lobby empresarial y que no están sujetos a las pautas han estado reclutando estudiantes prometedores antes de que las corporaciones hubieran comenzado a su proceso.

Nuevo método

La competencia global por los trabajadores ha obligado a las empresas a darle una vuelta a esta técnica. Aunque las nuevas directrices no se han concretado, algunos millennials japoneses sugieren que priorizar la pasión sobre las reglas sociales puede conducir a un camino más satisfactorio. Ahora se buscarán candidatos a través de valores e intereses compartidos.

Hasta ahora todos los organismos contratantes llevaban a cabo el proceso de selección simultáneamente en unas fechas definidas

Muchos están dispuestos a seguir un camino lejos de la tradición y la seguridad de las grandes compañías y adentrarse en uno nuevo que dé la oportunidad a pequeños negocios menos conocidos. Estas empresas fuera de las reglas del shūkatsu buscan el potencial, independientemente de la edad de los trabajadores, y no ven nada negativo en que la gente quiera moverse, cambiar o abrir sus propios proyectos. Muchos agradecen el cambio, pero a otros les causa ansiedad (aunque con un atisbo de positividad).

  1. LÓPEZ

 


Resultado de imagen de TRIANGULACIÓN: LO PEOR QUE TE PUEDEN HACER TUS COMPAÑEROS (PERO TÚ TAMBIÉN LO HACES)

La asertividad es fundamental para resolver los pequeños conflictos que surgen en el ámbito laboral, sin embargo, normalmente solemos arreglarlos de una manera menos eficaz

Quizá el término triangulación te suene extraño si no te encuentras familiarizado con el mar. En topografía, consiste en elegir distintos puntos de una porción de la superficie terrestre considerándolos como vértices de triángulos para poder medirlos y fijar la posición de sus vértices y la distancia que los separa. También se llama así en algunos deportes a los pases que se hacen entre varios jugadores con el balón, remitiéndose también a una forma triangular. Pero, en general, es raro escucharlo en el ámbito laboral.

Sin embargo, sí que existe y probablemente tú lo practicas, aunque no sepas que lo haces. Se trata de esa costumbre tan humana que tenemos de ir a contar a un tercero nuestros problemas con alguien. En otras palabras, si recientemente has discutido con tu compañero X, lo más seguro es que vayas a tu otra colega, Y, a contarle lo sucedido. Quizá pienses que te ayuda a «desfogarte» y que es bueno contar tus problemas pero lo cierto es que sumamente perjudicial. Los triángulos, incluso los amorosos, raras veces traen buenos resultados. El profesor de Biología Mike D. Boyette lo explica en el sitio web ‘Rapid Learning Institute‘: hay más de una buena razón para no llevar a cabo esa conducta tan destructiva.

Pierdes el tiempo haciéndolo

¿Te pone de los nervios que X llegue siempre tarde? De poco te servirá contárselo a Y, que probablemente tenga tanto control sobre X como lo tienes tú. Podrás descargar tus frustraciones criticando a tu compañero, pero el clima que generaréis no será en absoluto conveniente para vuestra empresa y, aunque ambos acabéis irritados con X, es poco probable que vaya a cambiar su manera de actuar, sobre todo si no tiene ninguna idea de que le estáis criticando.

No mejora el problema

Más bien lo agrava. Es una conducta muy humana y probablemente piensas que contarle a alguien tus problemas sirve para aliviarte, pero la realidad es otra: lo más probable es que te pongas más nervioso. Y lo que es más grave, intoxicarás a tu compañero, que se alterará también sin ningún efecto práctico. Vamos, que todo son ventajas, como puedes ver.

Fomentarás la desconfianza

Seamos sinceros, a nadie le gustan los criticonesSi tu compañera Y escucha continuamente que te quejas de X, y luego observa que cuando estás con él finges una absoluta y completa normalidad, lo más seguro es que acabe dudando si no la criticarás a ella también a sus espaldas. Es algo natural, ¿no? ¿Quién podría culparla?

Se acabará enterando

Puedes contarle tu secreto a los árboles, pero no te molestes si se entera el viento. O de una manera menos poética: solo tres guardan un secreto si dos de ellos están muertos. Puedes criticar a X todo lo que quieras, pero tú y yo sabemos que tarde o temprano se acabará enterando, y eso solo generará más problemas y conflictos en vuestro entorno de trabajo. ¿Merece la pena?

Impide una solución

Gasta todo tu tiempo y tus fuerzas en criticar a X con Y, que no dejará, como hemos visto antes, de llegar más tarde. Lo que realmente deberíais hacer es buscar una solución efectiva, en otras palabras, utilizar la asertividad (sí, lo sabemos, parece la clásica palabra de manual de autoayuda, pero es eficaz) para tratar el problema bien con el culpable, bien con un supervisor.

Criticar a tu compañero de trabajo con otro colega solo fomentará el mal rollo, no solucionará nada y es probable que se acabe enterando

La asertividad es una forma de comunicación que consiste en defender tus derechos, expresar tus opiniones y realizar sugerencias de forma honesta. Debes encontrar el equilibrio perfecto, pues no puedes caer en la agresividad y tampoco en la pasividadEn otras palabras, en un escenario perfecto donde fueras completamente asertivo, deberías encarar el problema con tu compañero X y decirle con educación, pero respetando tus propias necesidades, que te molesta que llegue tarde, que te pida que termines el trabajo por él o que coja tu taza del ayatolá Jomeini.

Como eso se trata de un escenario perfecto e hipotético y sabemos que a veces es un poco difícil cumplirlo, otro consejo que puedes llevar a cabo es seguir quejándote de tu compañero todo lo que quieras y más, pero no hacerlo en el ámbito de la empresa. Espérate a quedar con tu pareja o tus amigos y despotrica todo lo que quieras sobre esa persona hasta que acaben asqueados y te pidan que te calles de una vez. Cuéntaselo a tu perro sin descanso a la hora de la cena mientras te observa impasible. Pero tampoco te pases, recuerda que la vida son dos días y no podemos pasar uno de ellos criticando a un compañero de trabajo

ADA NUÑO

 

Resultado de imagen de Las 8 cosas que haces mal en el trabajo. Te van a despedir (y todos lo saben menos tú)

La estás pifiando en el trabajo. Te van a despedir, y si no es hoy, será en unas semanas. El día que te echen a nadie le pillará por sorpresa, porque te lo estás buscando tú solito. Y si no te dan boleto será peor, porque no ascenderás nada en años. Si quieres poner remedio a la situación y así conservar tu trabajo, pasa las flechas de la derecha y descubre qué haces mal continuamente.

Perder los papeles

Lee Biggins, fundador y director general de ‘CV-Library‘, asegura que perder los estribos en momentos de tensión es similar a pedir la carta de despido a gritos: «El trabajo puede ser estresante de vez en cuando, pero no puedes mostrar signos de rabia». Aunque tu enfado demuestra que ese empleo es tu pasión (si no, no te enfadarías), también te deja muy mal porque es probable que tu equipo lo interprete como «una señal de que no serás útil si las cosas se ponen difíciles».

Eliges el look inadecuado

Aunque no lo creas, tu atuendo dice mucho de ti en el trabajo y, por tanto, determina tu trayectoria en la empresa. El experto en protocolo William Hanson revela que debes elegir bien el color de tu traje para prosperar en tu empleo y mantenerlo: «Lo más inteligente es vestir con trajes azul marino oscuro o medio, y gris oscuro», detalla Hanson, quien además te anima a tirar a la basura el conjunto gris claro que tienes, y el azul fuerte (casi eléctrico) también.

En cuanto al calzado, debes saber que las mejores empresas no contratan a nadie que lleve zapatos marrones. Tampoco a quienes los llevan en malas condiciones. Si no están limpios o tienen algún roto, mejor elige otros para acudir al trabajo. Y, a pesar de que no hace falta decirlo, evita acudir a tu puesto en zapatillas deportivas: «Si llegas a la oficina con un traje de marca, pero calzas zapatillas de ‘running’, la has pifiado. No hay excusas. Cámbiate en los lavabos antes de entrar».

Estar acomodado

 

A pesar de que estés muy a gusto en tu puesto de trabajo, debes mostrar interés por asumir más funciones que las que actualmente tienes. Si no haces por desempeñar tareas adicionales fuera de tus competencias, cuenta Biggins, «demostrarás que no puedes ser tomado como referencia» en el trabajo. ¿En qué se traduce esto? En que no muestras interés y que eres reemplazable.

Hablar de tu sueldo

El Doctor Travis Bradberry, coautor del libro ‘Emotional Intelligence 2.0’, asegura que desvelar tu sueldo es un motivo de despido, ya que generará mal ambiente entre los compañeros y demuestra que no eres inteligente: “En cuanto se sepa cuánto ganas, todo lo que hagas en el trabajo jugará en tu contra. Resulta muy tentador intercambiar cifras entre compañeros sobre sueldos, pero en el momento en que lo hagáis no volveréis a miraros el uno al otro de la misma manera».

No opinar de nada

Ser parte de un equipo es un esfuerzo de colaboración. Si mantienes la boca cerrada cuando tienes ideas, otra persona lo va a decir y va a ganarte terreno… o a pisarte. Atrévete y expresa sus pensamientos. Si no demuestras que eres un miembro activo en tu empresa serás más que prescindible.

Quejarte

 

Si hay algo que no funciona a tu manera, quejarte de ello es lo peor que puede hacer. En lugar de estallar, trata de pensar en una solución constructiva. No se trata solo de mostrar una actitud positiva, sino de poner de relieve tus habilidades creativas para resolver problemas.

Cotillear

 

Desde especular con la orientación de un compañero hasta si crees que está liado con otro sujeto de la oficina, piensa que estás tocando aspectos muy personales que mucha gente desea guardarse. Si te atreves a tratar estos asuntos, que no te sorprenda después recibir contestaciones cargadas de indignación y una carta de despido.

Estar a la defensiva

Aunque estés muy orgulloso de tu trabajo y creas que lo haces mejor que nadie, debes aprender a aceptar una crítica constructiva. Son consejos sobre cómo mejorar tu labor, por lo que deberías prestar atención y responder con educación. En caso contrario, te convertirás en una persona problemática, y ninguna empresa quiere alguien así en su plantilla. Tú mismo.

  1. Palmero.

¿Y si en todas las compañías se creasen dos bandos que se enfrentan hasta que uno de los dos prevalece? El análisis de una gran empresa muestra cómo terminan estos procesos

Hay estudios académicos cuya lectura es parecida a comerse un bocadillo de polvorones, y otros que se devoran como si fuesen un auténtico ‘thriller’ político que ríete tú de John Le Carré. Salvando las distancias, en la última categoría se encuentra el trabajo publicado en ‘Organization Studies’ de dos profesoras de la Universidad de Sídney, Jacqueline Mess-Buss y Catherine Welsh, que analiza cómo cambió la cultura empresarial dentro de Dove, la compañía de productos de cuidado personal, entre 2001 y 2011, cuando se convirtió en una de las primeras compañías globales socialmente conscientes del mundo. Fue un proceso exitoso pero nada sencillo, y dentro de las oficinas de la marca propiedad de Unilever se produjo un tira y afloja ideológico común a muchas empresas.

La tesis de las autoras es que, al contrario de lo que se suele pensar, las empresas no tienen una única ideología, sino que hay varias que entran en conflicto. Es lo que ocurrió cuando Dove decidió apostar por su campaña pionera para combatir los ideales de belleza poco realistas, una decisión que dio el escopetazo de salida a 10 años de discusiones, fracasos ocasionales y rencillas con final feliz en la que las autores ven claro que se produjo una división en dos dentro de la empresa. Por un lado, los “racionales”, más tecnocráticos y orientados a objetivos, y los “normativos”, humanistas que consideran que la empresa debe cumplir un rol social. Eche un vistazo a su alrededor: ¿alguno de sus compañeros encaja ahí?

Es uno de los mejores resúmenes de cómo los dos movimientos (tecnócrata y humanista) se enfrentan en despachos y reuniones hasta que uno triunfa

A la larga, la batalla la terminarían ganando –como suele ocurrir– los racionales, especialmente después de que las ventas de la empresa se desplomasen. Como recuerdan las autoras, no fue una victoria absoluta, sino que era evidente que los tiempos ya habían cambiado y que las cosas no podían volver a ser como en 2001. La historia de cómo Dove atravesó todos estos cambios es quizá uno de los mejores resúmenes nunca escritos sobre organización empresarial, y cómo los dos movimientos (reacción y contrarreacción, tradición e innovación, conservadurismo y experimentación) se retroalimentan en despachos, tomas de decisiones y una división entre empleados que quizá no sea evidente a simple vista. Estos son los entresijos del proceso, contado por 58 jefes de la compañía (32 normativos, 22 racionales y cuatro convertidos), entre los que se encuentran los tres líderes globales de marca de la compañía.

Todo va bien (hasta que va mal)

Para entender un poco mejor qué pasó con la marca, y que es extensible a otras empresas, hay que comprender quiénes son los normativos y quiénes los racionales. Los primeros creen que el papel de una empresa es “hacer lo correcto” y cambiar la sociedad, aunque ello no aumente los beneficios, exigiendo pasión y compromiso al trabajador y valorando positivamente la toma de riesgos, el debate y la experimentación. Los segundos están centrados en el “rendimiento”, valoran el rigor analítico, el pensamiento lógico y el deber hacia los accionistas a través de la calidad y la disciplina. A ellos les van más las metáforas de ingenieros. Es decir, la empresa como “máquina bien engrasada”.

Como era previsible, Dove era una empresa “racional” hasta el año 2001, cuando la primera líder de marca global fue nombrada con el pleno respaldo de sus superiores. Era una “maverick” con sus propios métodos que venía a cambiarlo todo. Lo hizo a través de cursillos de liderazgo (“ponía un gran énfasis en marcar la diferencia”, explicaba uno de los entrevistados, “y te convencía de que no eras una víctima en una gran burocracia”) o el manifiesto Dove (“no nos preocupamos por testarlo, sabíamos que era lo correcto”). Los racionales tenían sus reservas: “Estábamos atacando un sector del que éramos parte”. Las ventas en ese período aumentaron (“era una máquina, los productos volaban”, recuerda un normativo), aunque algunos manifiestan sus reservas (“un incremento en ventas es siempre resultado de un grupo complejo de factores, Dove creció pero nos estábamos expandiendo a otras categorías y países”).

Fue el momento de triunfo de los normativos frente a los racionales, el instante en el que la misión social de la empresa se impuso y los buenos resultados acompañaban. Algo cambió en 2006, cuando la líder de marca fue ascendida y su sustituta obtuvo nuevos poderes que no se limitaban solo a la motivación. “No poco después de estos cambios estructurales, las ventas comenzaron a ralentizarse”, explica el estudio. La crisis de 2007 propició los primeros desencuentros. Para los normativos, se debía a que el equipo original había sido dinamitado: “A menudo las marcas icónicas y exitosas que se embarcan en retos inusuales son dirigidas por individuos comprometidos y apasionados y funcionan mientras esa gente esté al mando”, explicaba uno de ellos. “Con los nuevos, me di cuenta de que tenía que abandonar el barco”.

El coste de no ajustarse a la ideología dominante fue mayor, ya que la racionalista era la que prevalecía también en el resto de empresas

Era la ocasión idónea para que los racionales recuperasen su influencia perdida. Algunos lamentaban el hecho de que “Dove se hubiese vuelto furiosa y feminista” o que se hubiese convertido en una “marca de belleza antibelleza” había propiciado esta crisis. Otros hablaban en cuestión de disciplina: “Se llama cultura del rendimiento: los objetivos son objetivos y tienes que alcanzarlos”. La gran libertad concedida a los directores locales de marca había provocado que hiciesen lo que quisieran y dilapidasen el capital de la compañía. Los “mavericks” dejaban de ser deseables y eran vistos como un peligro. Fue una época de ansiedad y enfrentamientos dentro de la empresa, explican Mess-Buss y Welch. Los racionales comenzaron a quejarse en voz alta y a manifestar esas emociones que habían callado.

Entonces, llegó el final de la división de Dove que había liderado el cambio. El equipo global se dividió en tres y la estrategia global de la marca se atribuyó al nuevo líder global de Dove Skin Care. Un racional, que reclamó a su lado a otros racionales como él. “Quizá, en nuestro entusiasmo de ‘podemos conquistar el mundo’, que era fantástico y nos lo habíamos pasado muy bien, nos habíamos confiado demasiado y habíamos cometido algunos errores”, reconoce uno de los normativos que habían caído en el ostracismo. Otro lamenta que se perdieron los principios “de democratización de la belleza que habíamos fijado y que nos llevaron a montar estas grandes campañas, y lo que tuvimos en su lugar son estas campañas mainstream, muy aburridas pero quizá de mejor calidad”.

 

Ante la crisis, se decidió nombrar un nuevo líder de marca. Es el momento en el que en los testimonios de los trabajadores comienzan a reaparecer conceptos como “lógica” (“tenemos que diseñar esta lógica a nivel global”) o “rigor” (“una reevaluación rigurosa de la estrategia de Masterbrand”). El resultado, un ajuste de la misión social de la empresa “más integrada con el producto”. Mees-Buss y Welch recuerdan que para implantar tanto una como otra ideología, fue necesario que entrase en la empresa gente afín a dichas maneras de entender la gestión, y una vez estaban dentro, se utilizaba el discurso, la selección de palabras y los razonamientos de los líderes para justificarlo. Quien no estaba en sintonía, se quedaba fuera: “El coste social de no ajustarse a la ideología dominante era mayor en esta era, ya que la ideología racionalista era también la dominante en el contexto empresarial general”.

No es país para normativos

Es una historia con moraleja. A la larga, la ideología dominante –en este caso, la racional, tecnócrata, orientada a producir resultados constantes y sonantes– termina prevaleciendo, especialmente cuando las cifras comienzan a resentirse. La mayoría de los seguidores normativos abandonaron la empresa, mientras que otros se quedaron e intentaron cambiar las cosas desde dentro. Con escaso éxito, recuerdan las autoras. Debido a que Dove marchó bien durante los años en los que se realizó la investigación, cualquier objeción era vista como improcedente. O, simplemente, se adaptaron y se dieron cuenta de que habían estado equivocados desde el principio.

El estudio revela otra peculiaridad de lo ocurrido. Debido a que las entrevistas no se realizaron mientras los cambios se producían, sino después, las autoras sugieren que se trata de explicaciones posteriores a los acontecimientos. La mayoría de los normativos y los racionales no eran conscientes de pertenecer a uno u otro bando, ni del lenguaje empleado, hasta que las autoras se lo desvelaron. E, incluso entonces, lo negaron o simplemente se montaron sorprendidos. Pero en algunos casos, reconocieron que los resultados habían sido iluminadores. De repente, descubrieron que los héroes podían convertirse en villanos, que los oponentes eran calificados de incompetentes, que lo que durante años fue una cuestión de quién tenía razón y quién no era en realidad una cuestión de ideología.

 

HÉCTOR G. BARNÉS