Resultado de imagen de AL 36% DE ESPAÑOLES LE HAN PLANTEADO EL TELETRABAJO ESTE AÑO Y UN 92% LO VE CON BUENOS OJOS

Según el Estudio de teletrabajo y dispositivos para la conexión, de Ipsos Digital y Celside Insurance

 

16/03/2020 Trabajar en casa y conectarse de forma remota a la oficina es una de las fórmulas que un buen número de empresas está poniendo en práctica siguiendo las recomendaciones de las autoridades para contener la propagación del COVID-19. Según el Estudio de teletrabajo y dispositivos para la conexión, realizado por Ipsos Digital y Celside, Insurance al 36% de los empleados le han planteado este año este método de trabajo, que un 92% de los trabajadores ve con buenos ojos.

El teletrabajo es una práctica cada vez más extendida, gracias, en parte, a las nuevas tecnologías que permiten estar conectado desde cualquier ubicación. El ordenador y el teléfono son las herramientas claves de conexión: el 51% considera que el teléfono es fundamental para comunicarse con su entorno laboral y un 15% lo emplea en sus desplazamientos por trabajo. Sin embargo, solo el 33% dispone de un teléfono de empresa y un 60% acaba empleando su móvil personal para un uso profesional.

Un 32% cree que rendiría más trabajando de forma remota

Según los resultados del estudio, el 53% de los encuestados considera que, por la naturaleza de su actividad, podría desarrollar su actividad desde su hogar. De hecho, un 32% considera que su rendimiento sería mayor que en la oficina, para un 54% no habría diferencia y un 15% cree que sería inferior. En cuanto a la frecuencia de teletrabajar: el 42% de los encuestados optaría por conectarse en remoto entre uno y dos días a la semana, un 14% uno o dos días cada dos semanas y un 37% únicamente iría a la oficina de forma puntual.

En la actualidad, muchas empresas están activando el teletrabajo debido a las medidas de contención para frenar el COVID-19. Precisamente para la mayoría de los españoles, una de las razones de mayor peso para activar el teletrabajo es minimizar una situación de riesgo como la actual. La conciliación y la inserción de personas con riesgo de exclusión social son otros motivos importantes para ello.

Ellas priorizan la concialiación y ellos la salud como motivos para teletrabajar

Se observan diferencias entre hombres y mujeres: para ellas la conciliación es el principal motivo para optar al teletrabajo,
para un 54% es un motivo de mucha importancia frente al 42% de hombres que le dan la máxima prioridad. Reducir el impacto medioambiental (limitar desplazamientos) es una razón más importante para ellas (44%) que para ellos (36%) La prevención de la salud es otro motivo muy importante para ambos (54 de las mujeres y 53% de los hombres).

La limpieza del móvil, un hábito necesario para su desinfección

El 76% de los encuestados afirma ser consciente que el móvil, al estar en contacto con bocas y nariz, es portador de agentes infecciosos, y por ello intenta limpiar su dispositivo. De hecho, un estudio de la Universidad de Barcelona indica que la pantalla del móvil puede contener hasta 30 veces más bacterias que un inodoro.

La limpieza diaria y frecuente es importante, es recomendable pasar un tejido de microfibra (puede ser una toallita similar a la que se emplea para limpiar las gafas) ligeramente humedecido mojado con alcohol disuelto en agua. Para proceder a la limpieza, lo primero es quitarle la funda y limpiar tanto la funda como la pantalla. Además de la limpieza, es importante no apoyar el móvil boca abajo, no dejarlo sobre superficies de zonas donde se concentran más bacterias como aseos o la cocina y ser precavido y responsable con el uso que se hace.

 

Equipos & Talento.

Resultado de imagen de LA NECESIDAD DE TRABAJAR EN REMOTO ES UNA GRAN OPORTUNIDAD PARA LOS DEFENSORES DEL TELETRABAJO

 

Cuatro creencias de las pymes en relación con el teletrabajo que el confinamiento puede refutar

  • El 40% no puede gestionar sus negocios de forma integral cuando teletrabaja
  • El 67% cree que esta situación afectará negativamente a los negocios
  • Escepticismo ante el teletrabajo y la productividad por falta de digitalización
  • El 52% de las pymes no ve positivo el teletrabajo si no cuentan con la herramientas de gestión adecuadas

La crisis del coronavirus está poniendo en jaque la resistencia del tejido empresarial español. Las recomendaciones emitidas por las autoridades sanitarias con el objetivo de evitar la propagación del virus inciden de forma muy directa en la actividad diaria de las empresas: el fomento del teletrabajo, la partición de las jornadas, la cancelación de viajes laborales o la celebración de reuniones de forma telemática. Estas son algunas de las novedades que las empresas están integrando en su día a día ante esta situación de excepcionalidad y, en este punto, las pequeñas y medianas empresas encuentran mayores dificultades que las grandes.

  1. El 40% no puede gestionar sus negocios de forma integral cuando teletrabaja

Según los datos de Sage, empresa líder mundial en soluciones de gestión en la Nube, cerca del 40% de las pymes españolas considera que trabajar desde casa no le permite llevar una gestión integral de sus negocios. Para llevar a cabo esta gestión integral, los empresarios tendrían que poder contar con los mismos sistemas de gestión que en las oficinas, herramientas de software que permitan mantener los mismos procesos habituales de contabilidad, facturación, procesamiento de datos, etc.

  1. El 67% cree que esta situación afectará negativamente a los negocios 

Esta situación desgrana un escenario preocupante para este tipo de empresas y es que los datos de la multinacional revelan que el 67% de ellas considera que la imposibilidad de teletrabajar de forma integral afectará de forma negativa a sus negocios. Sin duda, el de las pymes es un segmento cuyo devenir más preocupa ante situaciones como la del coronavirus; en primer lugar, por el gran porcentaje (99,8%) que supone del total del tejido empresarial español y, en segundo lugar, porque se trata de uno de los segmentos más castigados históricamente por este tipo de crisis.

El hecho de haber iniciado una transformación digital del negocio marcará la diferencia entre aquellas pymes que puedan sortear de manera medianamente efectiva la situación de parálisis e incertidumbre generada por la oleada de contagios del COVID-19 y aquellas que sufran más sus consecuencias. Esta transformación digital pasa por la capacidad de gestionar integralmente el negocio desde la Nube, con aplicaciones conectadas que permiten actualizaciones en tiempo real de la gestión de clientes, de las bases de datos, del volumen de exportaciones, importaciones, etc.

  1. Escepticismo ante el teletrabajo y la productividad por falta de digitalización

En cuanto a si trabajar desde casa afecta a la productividad de las empresas, el 39% de las pymes opina que el teletrabajo genera mayor productividad para el negocio, frente al 61% restante que no lo ve tan claro. Este escepticismo se debe a que sus responsables no tienen una visión de la digitalización como un proceso integral, y se limitan a entenderlo como una “modernización” de los procesos básicos de su negocio, lo que les brinda una sensación de descontrol sobre sus negocios. Cuando, la realidad, es que la digitalización de procesos de gestión y la implementación de herramientas en esta línea, es una palanca para la productividad tanto en las oficinas, como en las casas, tanto en periodos de crisis, como de estabilidad.

  1. El 52% de las pymes no ve positivo el teletrabajo si no cuentan con las herramientas de gestión adecuadas 

Las partidas a las que las pymes españolas destinan principalmente sus inversiones en digitalización son los servicios de voz, acceso a Internet, email y web; sin duda, una serie de servicios muy básicos (y necesarios) que no cubren la totalidad de las actividades necesarias para gestionar un negocio de manera remota. Y es en situaciones como la actual en las que se hace patente que, con una transformación completa, con las condiciones y herramientas que garanticen la sostenibilidad del negocio, el teletrabajo es una gran solución: Sin embargo, el 52% de las pymes no ve positiva esta opción si no cuenta con las herramientas de gestión adecuadas.

La situación real es que muchas pymes no están preparadas para gestionar el 100% de sus actividades desde casa, lo que les permitiría mantener un flujo de negocio lo más normal posible, como demuestran los datos extraídos por Sage, ya que por ahora desconocemos el alcance y los efectos reales que tendrá el virus en nuestra economía”, afirma Luis Pardo, CEO de Sage Iberia. “Sí es preocupante que sea una situación excepcional la que nos haga tomar conciencia sobre la importancia de contar con las herramientas digitales para la gestión integral de los negocios”, afirma Luis Pardo, CEO de Sage Iberia.

RRHHDigital,

 

Resultado de imagen de PARA QUÉ TE SIRVE SER GUAPO EN TU EMPLEO: LA OBSESIÓN POR LA BELLEZA"

Somos la generación que más importancia le da al físico de la historia, así que si eres atractivo estás de suerte en el ámbito laboral

Dos de cada diez veinteañeras surcoreanas se someten a intervenciones plásticas al terminar la universidad para encontrar trabajo. Corea del Sur es en la actualidad la meca de la cirugía estética, con más de 3.000 clínicas especializadas a las que acuden jóvenes de otros países asiáticos para conseguir rostros parecidos a los de las actrices o ‘idols’ de moda. Muchas acuden porque creen que mejorar su aspecto físico les abrirá las puertas del mercado laboral, incluso es bastante frecuente pedirlo como regalo al terminar los estudios. Ojos grandes, nariz afilada, rostro con forma de corazón, dentadura perfecta… el patrón de belleza en el país asiático es mucho menos ambiguo que en Occidente.

Quizá suene estrambótico, incluso algunos pueden pensar que es una locura, pero es innegable que la obsesión por la belleza es una pandemia mundial. El éxito profesional y el atractivo van de la mano, y aunque no sea justo o incluso pueda molestar a muchas personas, es un hecho empíricamente probado. Los guapos no son mejores en su trabajo, pero las investigaciones aseguran que las personas con rostros más bellos suelen ser más confiables y se les atribuyen más rasgos positivos: se consideran más capaces y más inteligentes (aunque no siempre lo sean).

Los estándares

Aunque suele decirse comúnmente que la belleza está en el ojo del que mira, nadie busca una proporción áurea, sino algo que se ajuste a los cánones actuales (que por supuesto evolucionan y son cambiantes). Nadie puede negar que somos la generación más obsesionada por el físico que ha poblado la Tierra. Cada vez más personas se apuntan al gimnasio para modelar su cuerpo, otras tantas pasan por el bisturí para combatir el paso del tiempo, y los anuncios y la industria de la moda no ayudan en exceso: continuamente te recuerdan que debes ser más guapo y más delgado si quieres ser feliz. Y debes serlo ahora, ‘carpe diem’, mientras seas joven.

«La apariencia física ejerce un fuerte control sobre nuestra psique y alimenta la discriminación social de las personas que no se ajustan físicamente a los estándares de belleza del momento«, cuenta la periodista Mona Chollet, autora de ‘Belleza fatal: las nuevas caras de la alienación femenina’. «Se nos inculca el canon desde pequeños, ya sea a través de dibujos animados o de series de televisión, donde la belleza física se asocia a la belleza interior», cuenta.

Las personas con rostros más bellos suelen ser más confiables y se les atribuyen rasgos positivos: se las considera más capaces y más inteligentes

En la actualidad hay cientos de artículos que potencian ese interés por verte (y que te vean) atractivo. ‘La guía de los diez puntos para convertirse en un hombre más atractivo’, reza este artículo de ‘Medium‘, que enseña a los hombres cómo deben hacer para poder ligar en tiempos donde son líderes las aplicaciones como Tinder. «Cómo engañar a la gente para que piense que eres atractivo», cuenta la psicóloga Angela Volkov en este otro. Mitad irónico, mitad serio, el artículo menciona conceptos como el llamado ‘efecto animadora’, que se basa en que las personas siempre verán más atractivas a otras cuando están en grupo en lugar de a nivel individual. Dicho concepto se hizo famoso con la retransmisión de un capítulo de ‘Cómo conocí a vuestra madre’.

Los guapos ganan más

Que a los presentadores de televisión o los actores se les presuponga un físico atractivo es bastante normal, pero la fiebre por la belleza está llegando a otros estratos de la sociedad. Los estudios demuestran que la gente guapa gana un 12% más que los menos agraciados e incluso un análisis publicado en 2016 descubrió que los candidatos con mejor aspecto físico tienen más probabilidades de ser elegidos. Algunos expertos apuntan que aquellas personas que toda la vida han sido percibidas como más guapas tienen más confianza, y esa seguridad es la que repercute en que sus sueldos sean más altos.

La gente guapa gana un 12% más que los menos agraciados, según los estudios

En 2013 los investigadores italianos Giovanni Busetta, Fabio Fiorillo y Emanuela Visalli, profesores de la Universidad de Messina, llegaron a unas conclusiones muy claras tras establecer un estudio sobre la importancia del atractivo físico: «Para una mujer fea es mejor invertir en cirugía estética que en educación». Aseguraron que las nuevas tendencias de la empleabilidad están basadas en el atractivo físico, mucho más que en las tradicionales diferenciaciones regionales, la educación y la experiencia laboral.

«La belleza es un bien público, personal y humano que ha existido y existirá siempre porque es un criterio que se aproxima a otros», explicó el psiquiatra Jesús J. De la Gándara a El Confidencial. «Es un símbolo de salud y de placer, se aproxima a la felicidad porque genera bienestar, y es una fuente de poder, pues la belleza impone una imagen sobre los demás, atrae, tiene más éxito social y gana más dinero».

Según un estudio, las personas menos atractivas aprenden a valorar los atributos espirituales y cultivan intereses menos superficiales

Asegura que es mezquino culpar a los medios de comunicación o la tecnología de nuestros problemas con la belleza, en realidad es algo intrínseco del ser humano. «Las soluciones hay que buscarlas en nosotros mismos. La sabiduría, para conocer y admitir la verdad; la bondad, para reconocer y tolerar los defectos y conflictos; el equilibrio y la mesura; la higiene física y mental, como antesala de la salud; los tratamientos, cuando sean necesarios, y la ética, que es el disfrute de la vida”, concluye.

Y si eres poco agraciado, ¿no queda ninguna esperanza para ti? En realidad, siempre podrás usar distintas estrategias, en otras palabras, debes potenciar tus atributos para no frustrarte y los expertos también aconsejan que aspires a objetivos realistas. Además, según un estudio realizado en ‘hotornot.com’, George Loewenstein y Dan Ariely descubrieron que las personas menos atractivas aprenden a valorar más los atributos espirituales y cultivan intereses menos superficiales por norma general. Lo que a la larga probablemente sirva mucho más, porque la belleza es efímera, pero haberse leído a los autores rusos se mantiene en el tiempo y, a la larga, salva muchas más conversaciones.

ADA NUÑO

 

Resultado de imagen de LOS BUENOS TRABAJADORES TIENEN FLOW: EL ESTADO DE FLUJO DISPARA LOS NIVELES DE PRODUCTIVIDAD

  • Una persona entra en estado de flujo cuando se involucra tanto en su tarea…
  • …que prácticamente no existe nada más
  • ¿Cuáles son los elementos claves para llegar a ese nivel?

Dos días y medio. Ese fue el tiempo que le llevó al novelista irlandés John Boyne (Dublín, 1971) escribir del tirón el primer borrador del que hasta la fecha es su mayor éxito editorial, El niño con el pijama de rayas (Salamandra, 2007). Dos días y medio de escritura frenética, sin apenas comer ni dormir. El autor declaró más tarde que había tenido la sensación de que el niño protagonista le susurraba al oído las palabras que debía escribir, empujándolo a llegar hasta el final de la historia. Con apuntador imaginario o no, probablemente lo que Boyne experimentó durante esas sesenta horas de éxtasis productivo es lo que los expertos organizacionales llaman «estado de flujo».

El estado de flujo (flow, en inglés) es uno de los conceptos estrella de la llamada psicología positiva, esa rama de la ciencia que ahonda en el bienestar psicológico de las personas y que tanta aceptación tiene en el management actual. Según uno de sus máximos exponentes, el norteamericano Mihály Csikszentmihalyi, el flow sería «un estado subjetivo que las personas experimentan cuando están completamente involucradas en algo, hasta el extremo de olvidarse del tiempo, la fatiga y de todo lo demás excepto la actividad en sí misma». En otras palabras, el flujo es una especie de trance durante el cual una persona logra una inmersión total en su trabajo, obteniendo los más altos niveles de rendimiento y calidad de ejecución.

Como en el caso del Boyne, el estado de flujo suele asociarse a labores creativas. Sin embargo, pintores, escritores o músicos no son ni mucho menos los únicos capaces de amarrarse a la mesa de trabajo para rentabilizar la vista de las musas. En realidad, cualquier profesional, del ámbito que sea, puede experimentar en algún momento esa mágica sensación de «estoy que me salgo». «Conocí a un directivo del área comercial que solía levantarse a las seis de la mañana los sábados para trabajar en su casa hasta las nueve. Me confesó que esos momentos, en los que había completo silencio y conexión consigo mismo, era cuando más placer obtenía de su trabajo», cuenta Pilar Jericó, presidenta de Be-Up.

«Un empleado feliz es más productivo, comprometido, creativo e innovador»

Y es que el flujo tiene mucho que ver con el placer. Para Manu Romero, fundador de la startup Departamento de Felicidad, un trabajador que fluye es un trabajador feliz, con el impacto que para cualquier organización supone contar con un profesional así en sus filas. «Diversos estudios y experiencias profesionales confirman que un empleado feliz es más productivo, comprometido, creativo e innovador, lo que da lugar a mejores resultados de negocio, mayores ventas y mejores calificaciones de los clientes», asegura.

Quizá feliz, sí, pero también sacrificado. Porque la satisfacción que proporciona ese ‘fluir’ va frecuentemente acompañada de atracones de trabajo que harían explotar cualquier dispositivo de registro de horario. De hecho, que a un trabajador se le pasen las horas en un suspiro, sin apenas darse cuenta de que el cansancio empieza a hacer mella en él, es un claro síntoma de que está empezando a fluir.

Claro que sarna con gusto no pica. Y es que, advierte Pilar Jericó, el esfuerzo es un requisito innegociable para llegar hasta ese punto de excelencia. «Las cosas que valen la pena siempre requieren esfuerzo, especialmente al principio. En esas fases iniciales el trabajo duro es lo más importante. Pones mucho empeño porque llegar al objetivo es tu máxima motivación, tu sueño o porque te pagan por ello. Pero después, llega un momento en el que de tanto aplicarte en la tarea desarrollas cierta maestría en ella, y ahí es cuando comienzas a fluir».

Naturalmente, que te guste lo que haces es un plus. «Tener la oportunidad de desarrollar aquellas actividades en las cuales nos sentimos más realizados nos ayuda a disfrutar de nuestro puesto de trabajo», dice Manu Romero. ¿Quiere decir esto que quedamos exentos de hacer aquellas otras partes del trabajo que nos resultan menos apetecibles? Desde luego que no, puntualiza este experto. «Pero el prisma es totalmente distinto cuando sabes que esas otras cosas forman parte de unas responsabilidades que, en términos globales, te satisfacen».

Honorio Jorge, experto en Recursos Humanos y Organización, cree, en cambio, que no es imprescindible que una actividad te enamore para realizarla muy bien o incluso con brillantez. «Lo que nunca debe faltar es que la persona disponga de las habilidades necesarias para ejecutar esa función con un resultado exitoso. Y para esto es clave tener a la persona correcta en el puesto correcto«, explica. Otras condiciones necesarias para llegar a ese estado deseable son que «las tareas sean moderadamente desafiantes y requieran de concentración y enfoque, tener objetivos claramente establecidos y ofrecer datos que permitan al trabajador autoevaluarse», resume este especialista.

Empresas sin flow

En las cosas del fluir no todo depende exclusivamente del protagonista. El entorno puede tener una influencia notable. Positiva o negativa. «La empresa ha de saber que no desmotivar a sus empleados es rentable, que sus empleados (algunos) saben hacer bien las cosas y que para que, además, quieran hacerlas tienen que poder utilizar sus habilidades y su talento», comenta Luis Colmenero, creador de la marca Coachingümer. Según este coach, «cuando te complican las cosas en el trabajo y tu única emoción es la de no querer volver el día siguiente, es imposible que se dé el estado de flujo».

«Cuando te complican las cosas en el trabajo y tu única emoción es la de no querer volver el día siguiente, es imposible que se dé el estado de flujo»

El problema, tercia el canario Honorio Jorge, está en que en muchos casos las propias dinámicas laborales dificultan esa manera de funcionar. «Imaginemos a un trabajador que en pleno estado de flujo es interrumpido por la asignación de un nuevo encargo… Esto tiene un impacto negativo en la productividad, y está relacionado con una mala planificación y con el hecho de que en muchas organizaciones lo urgente se come a lo importante de forma recurrente».

También el espacio físico juega su papel. Los ‘fluyentes’ necesitan cierto aislamiento y alejarse de las distracciones para entrar en modo flow. Unas condiciones que parecen chocar con las últimas tendencias en diseño de oficinas. «Los espacios operativos diáfanos, por ejemplo, aportan muchos beneficios a las empresas en cuanto a la cohesión del equipo, pero no son los más adecuados para la realización de determinadas labores para las que se necesita mucha concentración», reconoce Jorge.

¿Qué pueden hacer las empresas para ayudar a sus trabajadores a alcanzar ese Nirvana productivo? «Facilitarles que hagan aquello en lo que son realmente buenos y que disfrutan haciendo; definir objetivos claros y alcanzables a los que se pueda dar seguimiento; trabajar por dichos objetivos, impulsando la autogestión del tiempo, y reconocer los logros«, sintetiza Manu Romero.

La empresa puede allanar el camino poniendo las condiciones adecuadas. Pero al final es el profesional quien debe cruzar ese umbral por propia iniciativa. Luis Colmenero: «Si somos buenos en lo que hacemos, si a la vez estamos motivados y podemos emplear nuestros recursos, el desempeño en nuestro trabajo será el óptimo y rentable para nuestra empresa. Porque cuando estamos sumergidos en una tarea por la pura satisfacción de hacerla bien, es cuando nos suele salir mejor»

Autor: Getty.

Ramón Oliver

 

Resultado de imagen de ¿BUSCAS UN EMPLEO? ESTAS SON LAS DIEZ HABILIDADES MÁS SOLICITADAS SEGÚN LINKEDIN

Muchas veces no sabemos qué es lo que las empresas están buscando en concreto, algo que LinkedIn nos ayuda a conocer gracias a las contrataciones del último año

En muchas ocasiones, nos enfrentamos al mundo laboral sin las herramientas necesarias para encontrar un determinado puesto de trabajo. El perfil de trabajador que las compañías buscan cambia con el paso del tiempo y, muchas veces, no somos capaces de reaccionar para adaptarnos a las demandas de la empresa. Es por ello que LinkedIn ha tratado de hacer un análisis de cuáles son los conocimientos que más se buscan en el mercado.

Para ello, la compañía de Mountain View ha analizado la demanda laboral atendiendo a los perfiles de los usuarios que han sido contratados en el último año, con lo que han conseguido determinar la frecuencia con la que se contrataban a los empleados en base a las capacidades y conocimientos que poseían. Ese estudio es el que ha permitido establecer un ránking de las diez habilidades más buscadas por las empresas en la actualidad.

Buena parte de todas las habilidades están relacionadas directamente con las nuevas tecnologías. Pero no solo tienen que ver con el propio conocimiento de la arquitectura de las tecnologías, con el diseño o con la usabilidad de los sistemas, sino que se abarca muchos otros campos como es el caso del derecho, los servicios financieros, los aspectos energéticos o las habilidades sanitarias, entre muchos otros campos de conocimiento.

De hecho, el listado de capacidades destaca porque buena parte de la formación que se pide no es simplemente teórica, sino que en muchas ocasiones se tiene en cuenta la capacidad del trabajador para establecer relaciones interpersonales o para analizar posibles nichos de mercado inexplorados. Así, en cuanto a la personalidad del trabajador, lo que más se busca es creatividad, persuasión, colaboración, adaptabilidad e inteligencia emocional.

Así, estas son los diez conocimientos más demandadas:

10 – Producción de vídeo

Todos aquellos expertos involucrados en el proceso de creación de contenido de vídeo, con el que conseguir grabar información de manera digital.

09 – Computación científica

Conocimientos en la construcción de modelos matemáticos y numéricos para resolver problemas científicos o de ingeniería.

08 – Comercial de ventas

Expertos con capacidad de diálogo para conseguir vender el producto o servicio de una compañía en un determinado mercado.

(Pixabay)

07 – Márketing

Conocer el conjunto de técnicas y estudios que tienen como objeto mejorar la comercialización de un producto o servicio.

06 – Análisis comercial

Trabajadores con capacidad para hacer una valoración del estado de la empresa para cuantificar el atractivo financiero de un producto o empresa.

05 – Diseño UX

Capacidad para generar contenido enfocado en la experiencia del usuario, especialmente dirigido hacia el mundo de la tecnología.

04 – Inteligencia artificial

La elaboración de algoritmos en máquinas que consigan emular desde comportamientos a sentimientos propios del ser humano.

(Reuters)

03 – Razonamiento analítico

El conocimiento profundo de los datos y la capacidad de darles sentido para encontrar nuevas ideas de negocio y decisiones comerciales.

 

 

02 – Computación en la nube

Especialistas en el almacenamiento de datos en entornos virtuales, tanto a nivel legal, como de arquitectura y diseño.

01 – Dominio del blockchain

Conocimiento de las cadenas de bloques, del manejo de su información contenida y de los metadatos incluidos en ellas.

 

RUBÉN RODRÍGUEZ

 

Resultado de imagen de LAS 10 PREGUNTAS QUE LE SACARÁN DE QUICIO EN UNA ENTREVISTA DE TRABAJO

Superar una entrevista cara a cara es un requisito imprescindible para ser contratado y, para conseguirlo, se debe responder con nota a cuestiones que pretenden poner contra las cuerdas al candidato.

Las empresas buscan profesionales asertivos, que sean capaces de mantener la compostura bajo presión y con habilidad para trabajar en equipo. Por ese motivo es muy habitual que, en los procesos de selección, los reclutadores traten de someter a situaciones incómodas a los candidatos para probar sus aptitudes.

Las preguntas que pueden resultar más difíciles de contestar son aquellas que exigen al profesional rebuscar en su pasado, hablar de sus errores con franqueza y revelar aspectos personales. Además, muchas compañías acostumbran a introducir cuestiones aparentemente sin sentido, para comprobar la reacción de los candidatos ante una situación inesperada.

Las más complicadas:

  1. ¿Cuáles son sus debilidades?

A nadie le gusta reconocer sus defectos, pero negarlos es un error. La mejor forma de responder es centrarse en una de las debilidades de menor importancia, que no interfiera demasiado en la capacidad para hacer el trabajo. Es importante mostrar autocrítica y conocimiento de uno mismo, por lo que otra buena opción es hablar de aspectos que antes eran puntos débiles pero en los que se ha trabajado para mejorar.

  1. ¿Por qué dejó su anterior trabajo?

En este caso, hay que tener especial cuidado a la hora de contestar. Sean cuales sean las razones para abandonar ese empleo, nunca se debe hablar mal de otro jefe u otra empresa porque da una impresión de deslealtad y poca profesionalidad. La clave es centrarse en el futuro, mostrándose optimista y ambicioso de cara a los retos del futuro.

  1. ¿Por qué le interesa este puesto?

Aquí entra en juego el trabajo de preparación previo a la entrevista. Conocer la cultura y actividad de la empresa es básico para responder bien a esta cuestión, para encajar las habilidades y la experiencia que se tiene, además de ser honesto con las propias motivaciones.

  1. ¿Por qué deberíamos contratarle?

Lo más importante es centrarse en lo que uno puede aportar a la empresa y no al revés. Es una buena oportunidad para mencionar las propias cualidades y destacarlas como razones convincentes para ser contratado.

  1. ¿Cuál es su mayor fracaso profesional?

La forma más recomendable de enfrentarse a esta pregunta no es tratar de esquivarla, sino elegir una situación negativa real, evitar un exceso de dramatismo y, sobre todo, enfocarse en el aprendizaje que se obtuvo de esa experiencia.

Las más desconcertantes:

  1. ¿Se considera cazador o recolector?

Esencialmente, se trata de una cuestión que busca evaluar el nivel de liderazgo del profesional. Ha sido introducida por Dell en sus procesos de selección.

  1. ¿Qué tres cosas llevaría a una isla desierta?

Esta pregunta, planteada por Yahoo, no tiene una respuesta correcta o incorrecta. Algunas empresas prefieren el pragmatismo, pero otras quizá busquen a profesionales con un perfil más creativo y que piensen de forma diferente.

  1. ¿Qué haría si fuese uno de los supervivientes de un accidente de avión?

Planteada por AirBnb, sirve para comprobar cómo piensa un candidato en situaciones de emergencia. Las posibles réplicas van desde buscar al resto de pasajeros, en referencia al trabajo en equipo, o registrar la zona para hallar recursos.

  1. ¿Cómo descargaría un 747 lleno de caramelos?

La respuesta no es sencilla ni inmediata. El objetivo es calibrar la capacidad de gestión del aspirante, que puede aprovechar para interesarse por el presupuesto, la maquinaria a disposición, etcétera.

  1. ¿Cómo metería a una jirafa en una nevera?

Evalúa la habilidad para cambiar de contexto y examinar las opciones con creatividad. Se debe tener en cuenta que influyen aspectos como el tamaño de la nevera o el estado del animal.

 

Resultado de imagen de CINCO CONSEJOS PARA TRIUNFAR EN UNA ENTREVISTA DE TRABAJO POR VIDEOCONFERENCIA

Cada vez son más las que se realizan de manera remota, por lo que saber prepararse para ellas es vital si queremos tener éxito

Encontrar un nuevo empleo es el objetivo de miles de personas a diario. Muchos de ellos están en paro y buscan introducirse en el mercado laboral, aunque otros sí están trabajando y lo que buscan es un cambio, para tener mejores condiciones económicas, horarios más flexibles, un ambiente de trabajo más agradable, etc.

Tanto unos como otros se enfrentan a múltiples procesos de selección de personal que, con el paso de los años, han ido evolucionando. En poco se parecen las entrevistas de trabajo de hoy en día con aquellas a las que se enfrentaron nuestros padres hace décadas. Y varios de los grandes cambios tienen que ver con la llegada de la tecnología.

Cada vez es más habitual que las entrevistas de trabajo se realicen a través de internet para no obligar a los aspirantes a viajar, incurriendo en gastos innecesarios. Pero esas entrevistas tienen sus propios códigos y hay que saber entenderlos, por lo que te vamos a dar varios consejos para superar esas videoconferencias con éxito.

Una entrevista de trabajo por videoconferencia

Los profesionales utilizan cada vez más el vídeo para todo tipo de reuniones, ya sea con compañeros de empresa que están en otros lugares, con proveedores que se encuentran en sus oficinas o para multiconferencias con diversas personas conectadas desde distintos puntos: barrios diferentes, ciudades diferentes, países diferentes o, incluso, continentes diferentes.

Aunque estemos en nuestra casa, todo tiene que estar perfecto: lo que se vea a través de la cámara es nuestra carta de presentación ante el reclutador

En todos esos casos es necesario mostrarse de la misma manera que si estuviéramos reuniéndonos en persona, es decir, de manera pulcra y perfectamente preparado para trabajar. Pero en el caso de las entrevistas de trabajo, esa necesidad es aún mayor ya que la imagen que traslademos al reclutador será la que pueda darnos el empujón definitivo para conseguir el puesto que deseamos.

Por eso, lo primero que tenemos que tener en cuenta es qué hay por detrás de nosotros. Todo lo que esté a nuestra espalda será nuestra carta de presentación por lo que hay que dar una imagen de organización y sin elementos que desvíen la atención. También hay que asegurarse de que los niños y las mascotas están en habitaciones diferentes y de que tenemos todos los aparatos electrónicos en silencio para que no nos interrumpan.

Algo en lo que no se piensa normalmente es en la altura de la cámara: no es lo mismo hablar con los amigos que hacer una entrevista de trabajo. Por eso es importante colocar unos libros u otra cosa que levante la cámara hasta la altura de nuestros ojos, para que la imagen que se proyecte sea perfecta: no debe estar ni muy lejos ni muy cerca.

Consejos para el proceso

También es vital dar una imagen de cercanía: aunque estemos en casa y nos veamos a través de una pantalla, los gestos son vitales para transmitir muchas aptitudes. Por eso, tenemos que mejorar nuestros gestos, pero algunos expertos reconocen a Forbes que la mejor manera de hacerlo es no fijándonos en ellos, aunque parezca una incoherencia.

 

No debemos olvidar que estamos en una entrevista y eso significa mirar a la persona que nos habla a los ojos. En este caso, los ojos es la cámara del ordenador, por lo que debemos intentar mirar a ese punto. Si lo hacemos el reclutador se mostrará más cercano y si, además, somos capaces de sonreír, habremos dado un paso muy importante.

Y, aunque parezca mentira, no nos podemos olvidar de respirar. No, no es una broma: cuando estamos nerviosos, las personas solemos contener la respiración, mostrándonos muy nerviosos. Es importante respirar con normalidad para transmitir seguridad y, además, cuanto más oxígeno llegue al cerebro mayor capacidad de respuesta tendremos.

Mirar a la cámara del portátil es hacerlo a los ojos de quien nos está entrevistando: es complicado, pero puede hacernos ganar muchos puntos

Todos estos consejos para una entrevista de trabajo son vitales si nos enfrentamos a una videoconferencia. Pero lo mejor, como siempre, es mostrarnos como somos: remarcar lo mejor de nuestra experiencia, explicar al reclutador por qué somos el candidato ideal para el puesto y cómo ayudarás a la empresa en tu nuevo puesto de trabajo. Así, conseguirás el empleo.

 

Resultado de imagen de EL EXCESO DE CONFIANZA EN TU EMPLEO: CUÁNDO TE ESTÁS PASANDO DE LA RAYA

Tu jefe y tú tenéis una relación muy estrecha y tus compañeros a veces creen que hay favoritismos. ¿Cuándo hay que cortar ese lazo? ¿Hay unos límites?

La confianza es tanto una causa como un efecto de la cultura de una empresa. La que tenemos en nosotros mismos informa de cómo operamos y la manera en que lo hacemos también fomenta la misma.

Lo cierto es que la burocracia existe donde la confianza no. Ya sea consciente o inconscientemente, tomamos decisiones personales y comerciales diarias basadas en ella, pero, ¿qué determina en quiénes lo hacemos? ¿Cómo podemos crear las condiciones para que pueda florecer? ¿Dónde están los límites entre empleados y jefes?

4 universidades británicas diferentes descubrieron que las personas con exceso de confianza tienden a ser juzgadas como mejores de lo que son

El verdadero problema es ser extremista. Existe un tipo de dicotomía entre la relación y el rigor. Generalmente se piensa que son dos cosas diferentes e incompatibles, pero no es así. ¿Qué pasa cuando hay un exceso? Cuando existe un abuso por parte de los colaboradores hacia los directivos y viceversa, hay una violación de la conducta laboral, la cual puede desencadenar errores que afecten el ambiente y los resultados.

 

Errores comunes

La investigación ha descubierto que los líderes con exceso de confianza pueden tener un impacto negativo en el rendimiento de la organización, lo que conduce a una serie de riesgos como tomar malas decisiones. A pesar de estos hallazgos, este tipo de personas alcanzan un estatus social más alto y son vistas como más competentes, lo que les permite cosechar los beneficios de reputación. «Indudablemente ejerce una gran influencia», asegura Daniel Kahneman, experto en la materia a ‘Scientific American‘.

Uno de los principales problemas es mezclar la cordialidad con lo profesional. El ambiente laboral debe ser cordial y respetuoso, pero en muchas ocasiones se confunde con la falta de experiencia y liderazgo. Hay que saber separar la profesionalidad con la confianza y tener claro que no sois amigos sino compañeros de trabajo. Además, ¿cuántas veces te has preguntado si el ascenso de otro empleado es por la amistad que tiene con los directivos o jefes? Este es un síntoma de exceso de confianza que no debería pasar en las empresas.

Cuando existe un abuso de confianza por parte de los empleados hacia los directivos o viceversa, hay una violación de la conducta laboral

Si hubiera límites, no se darían las ocasiones en las que alguien pueda pensar que hay favoritismos. Existen muchos problemas que pueden surgir al no marcarlos: lenguaje indebido, explotación, faltas de respeto… Y al revés también puede suceder. Si un trabajador piensa que su comportamiento no tiene consecuencia, va mal encaminado.

Para evitar el exceso de confianza entre los trabajadores y los directivos hay que tener las políticas y procedimientos muy claros: saber delimitar los derechos y obligaciones entre los empleados y los jefes asegurarte de que haya una cultura organizacional de respeto hacia el personal y hacia el puesto. Ten en cuenta siempre que los actos pueden tener consecuencias desastrosas.

Mejor de lo que eres

Cada lugar de trabajo tiene su estrella: la persona que sigue siendo promovida a niveles que coinciden con su altísimo ego. Pero es su sentimiento de superioridad, no sus habilidades, lo que probablemente le llevó allí, según un nuevo estudio publicado en ‘PLOS ONE‘. Investigadores de cuatro universidades británicas diferentes descubrieron que las personas con exceso de confianza tienden a ser juzgadas como mejores de lo que realmente son.

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La investigación señala que este tipo de personas tienden a engañarse a sí mismas, por lo que creen realmente que son un regalo de Dios para su trabajo. Y los expertos aseguran que este autoengaño puede haber evolucionado para hacer que los individuos engañen a otros acerca de su valor. «Es un peligro real. Confiar demasiado en uno mismo puede ser desastroso porque es posible que te vuelvas demasiado vulnerable ante un riesgo«, asegura Shakti Lamba, autor principal del estudio.

  1. LÓPEZ

 

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Conseguir hacer lo que de verdad nos gusta puede ser una decisión tan importante en nuestra vida como la de acertar con la pareja ideal

Quién no conoce a alguien, ya sea un amigo, un familiar, un conocido o, incluso, uno mismo que no es feliz en su trabajo. Personas que se encuentran atrapadas en empleos que no pueden abandonar, ya que son imprescindibles para poder llegar económicamente a fin de mes, pero que no les hacen felices en ninguna faceta de su vida.

Y no estar contento no es algo baladí: además de no ser felices en una faceta que les lleva una parte importante de su día a día, las personas no ofrecen sus mejores prestaciones, por lo que la empresa también lo padece. Por eso, a la hora de pensar en encontrar un nuevo empleo, hay que fijarse una meta: que nos guste, que sea el trabajo que de verdad queremos.

Laura Garnett, autora del libro ‘The Genius’ y especialista en estrategias de empleo, ha dado a los lectores de Inc varios consejos para conseguir ser felices en nuestro trabajo. Los reclutadores buscan personas motivadas que vayan a dar lo mejor de sí mismos en su horario laboral y que, además, lo hagan felices. Estos son sus tres pasos para conseguir el trabajo de tus sueños.

Paso 1: creer que es posible

Todas las personas tenemos hobbies, aficiones o gustos sobre las materias más diversas. Cuando decidimos apostar por una carrera universitaria o profesional lo hacemos, en muchos casos, dependiendo de esos gustos y debemos recurrir a ellos cuando se trata de encontrar nuestro trabajo perfecto. No tiene por qué ser obligatoriamente de esa rama, pero puede ayudar.

Si no creemos posible tener el trabajo perfecto, nunca lo encontraremos; tenemos que convencernos a nosotros mismos de que es posible

Si no creemos que se puede encontrar un trabajo en el que seamos felices, entonces no habrá ninguna posibilidad de encontrarlo. Pero si tenemos confianza, podremos apostar por él y superar los obstáculos que aparezcan en el camino. Es importante mantener la fe y la confianza cuando no se atraviesa el mejor momento: solo así lograremos los objetivos.

El plan comienza por convencernos a nosotros mismos de que vamos a encontrar ese trabajo deseado antes o después. Si nos lo repetimos una y otra vez nuestro cerebro se acostumbrará a esa idea y se convertirá en algo habitual para nosotros. Eso hará que ganemos en confianza y que nuestro trabajo soñado esté un poco más cerca.

Paso 2: ¿en qué somos buenos?

Conocer nuestras fortalezas y debilidades nos ayudará en cualquier proceso de selección al que nos enfrentemos. Es lo que la experta denomina la zona de genialidad, saber en qué materias somos realmente buenos y podemos encontrar un trabajo en el que sobresalgamos sobre el resto de las personas. Esa zona de genialidad nos permite también saber cómo impactaremos en las personas de nuestro alrededor en esa materia específica.

Trabajar en un lugar en el que nos sintamos bien es posible

Una vez que tenemos claras esas fortalezas es hora de hacernos una serie de preguntas: ¿cuándo nos hemos sentido bien en el trabajo últimamente? ¿Cómo afrontamos los problemas y los resolvimos? ¿Cuándo nos hemos sentido satisfechos por última vez por el impacto de nuestro trabajo actual?

La idea es que estas preguntas nos ayuden a saber si estamos satisfechos o no con nuestro actual empleo y a tomar la decisión de buscar un nuevo trabajo. Garnett asegura que, de esta manera, “obtendremos información sobre qué tipo de impacto es más significativo” para nosotros y nos ayudará a buscar nuevos empleos en el futuro.

Paso 3: Conoce a tu alrededor

Ser conscientes del lugar en el que vivimos, las personas que nos rodean y la cultura de esa zona es fundamental para conseguir nuestro objetivo. Cada uno es diferente y Garnett explica que “encontrar el trabajo adecuado es similar a encontrar el compañero de vida ideal. No todos van a ser los adecuados”.

 

Por esto tenemos que mirar a los posibles empleos de la misma manera: no todos son los adecuados para nosotros. Por eso es fundamental conocer qué tipo de industrias o empresas hay a nuestro alrededor, la cultura de la zona y las personas que viven junto a nosotros. Conociendo en profundidad esos datos podremos analizar las necesidades de las empresas y las fortalezas que nosotros podemos presentar en las que nos interesen.

Por último, debemos preguntarnos: ¿a qué hora del día pensamos mejor? ¿Cuál es la jornada laboral ideal para nosotros? ¿En qué entornos nos sentimos cómodos y alineados con los objetivos de la empresa? ¿Comparten mis valores fundamentales? Con esta lista podremos identificar si un trabajo es adecuado para nosotros o no y, por lo tanto, si queremos o no participar en ese proceso de selección.

Encontrar el trabajo adecuado es similar a encontrar el compañero de vida ideal. No todos van a ser los adecuados

Encontrar el trabajo ideal no es fácil, pero conseguirlo es una de las decisiones más importantes que tomaremos en la vida. Por eso, lo mejor es llevar a cabo los tres pasos y pensar que ser felices trabajando no es imposible. Dar con el empleo ideal está un poco más cerca que nunca.

 

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Un día tras otro acudes a tu empresa amargada y sin ganas de nada. No lo dejas porque necesitas el dinero o no te atreves, pero hay soluciones

¿Tienes un jefe inaguantable que no te hace ni caso? ¿Tus compañeros de trabajo llevan años haciéndote el vacío o son unos vagos que te cargan de tareas que no te corresponden? ¿Tardas mucho en llegar a tu puesto laboral y además haces algo que no te gusta absolutamente nada? ¿Cuánto tiempo llevas así? Si tu empleo no es lo que te prometieron en un principio y llevas años aguantando, quizá sea la hora de darle un giro a tu vida.

También cabe la posibilidad de que las condiciones laborales que tienes sean geniales. Tu sueldo es una maravilla, el horario no puede ser mejor, nadie te molesta y hay buen rollo con la gente que te rodea… Pero te sigue sin gustar lo que haces, no eres feliz. ¿Crees que sería egoísta cambiar tal y como está la situación actual?

¿Estás harto de tu trabajo y quieres terminar con el suplicio? Relájate y respira, es mejor hacer las cosas bien y terminar correctamente si después no quieres arrepentirte

 

Lo primero de todo, debes hacer lo que tú quieras y sientas. No estás obligado a permanecer en un sitio que te hace infeliz y que te amarga cada mañana. Olvida ese «por lo menos tienes trabajo, hoy en día es un privilegio» y valora cómo es tu relación laboral. Es normal sentirte a disgusto con tu empresa, sector o ambiente profesional. No debes sentirte culpable.

¿Qué puedes hacer?

Marta es una joven de 28 años que lleva trabajando en su sector desde antes de terminar la carrera. «Empecé haciendo prácticas y me quedé en la empresa. Al principio hacía tareas que no me gustaban nada, pero aguanté pensando que podría cambiar y evolucionar. Al paso de los años fui realizando otras que me parecían mejor, pero seguían sin llenarme«, explica a El Confidencial.

No te preocupes por lo que dicen los demás. Si ya no encuentras la motivación, empieza con el cambio. Solo tú puedes decidir qué quieres

«Aguantaba porque el horario era cómodo y me llevaba bien con mis compañeros, pero el sueldo era una basura. Seguí ahí hasta que me hicieron una subida y, aunque todavía no era suficiente y me volvieron a cambiar a algo que me convencía más, todavía no estaba a gusto del todo. Así que un día hablé con mi superior para que me despidieran«, confiesa.

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«Creo que en esta vida hay que arriesgar. Salir de la zona de confort es primordial para no quedarte estancado. Estuve unos meses haciendo cosas ‘freelance’ y me agobié un poco. Pero si te mueves y demuestras tu talento al final las cosas llegan. Ahora soy jefa y tengo a varias personas a mi cargo. Si me hubiera conformado en aquel trabajo que odiaba, jamás habría llegado hasta aquí», termina.

Síndrome del trabajador quemado

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido el ‘burnout’ o ‘síndrome del trabajador quemado’ como problema asociado al empleo en su próxima clasificación de enfermedades, según se decidió el pasado 25 de mayo en la última asamblea realizada por expertos sanitarios. Ya estaba incluido en el catálogo de 1990, que recoge más de 55.000 trastornos y causas de muerte, pero hasta ahora correspondía a una categoría más genérica que hacía referencia a «problemas relacionados con dificultad en el control de la vida».

A partir del 1 de enero de 2022, las organizaciones y empresas deberán implementar planes de prevención para ayudar con este trastorno

Se trata de «una afección como resultado del estrés crónico en el lugar de trabajo«, de acuerdo a la definición de la institución, que puntualiza: «Se refiere específicamente a los fenómenos en el contexto laboral y no debe aplicarse para describir experiencias en otras áreas de la vida». En este sentido, describe tres síntomas reconocibles: agotamiento o falta de energía, «distanciamento mental» del puesto de trabajo y disminución de la eficacia laboral.

Para identificar si una persona sufre o no este trastorno, existe un test específico: el cuestionario Maslach Burnout Inventor, que mide la severidad del desgaste profesional con el objetivo de frenarlo a tiempo. ¿Crees que lo padeces? Descúbrelo.

Ten un plan

¿Quedarte en ese trabajo es ser práctico o simplemente significa que te has resignado? Lo primero que debes tener en cuenta es que es muy posible que nunca encuentres un trabajo que te guste al 100%. No es una utopía, pero tener algo que de verdad te satisfaga completamente es una tarea difícil. Ni siquiera poner los medios te garantiza que vayas a llegar a ellos.

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Si haces caso a lo que hizo Marta, el peaje que debes pagar es el riesgo. Si crees que el trabajo es un medio y no un fin, lo que debes intentar es de estar contento con esas herramientas con las que cuentas para construir un puesto en el que te sientas bien. Contacta con un orientador laboral para que te ayude en este propósito si lo ves complicado. Puedes dejarlo todo directamente y dedicarle tiempo a buscar detenidamente algo que te venga mejor (si tienes las posibilidades económicas necesarias para mantenerte) o compatibilizar una temporada más (total, ya llevas años en algo que no te gusta) mientras localizas activamente ese empleo que tanto ansías.

Creo que en esta vida hay que arriesgar. Salir de la zona de confort es primordial para no quedarte estancado

No te preocupes por lo que dicen los demás. Si ya no encuentras la motivación en ningún sitio, empieza con el cambio. Solo tú puedes decidir qué y cómo lo quieres. Está claro que no es un proceso fácil, pero no hay que aguantar por aguantar y menos sufrir en una relación laboral poco satisfactoria. Si realmente eres uno de esos empleados que están quemados, a partir del 1 de enero de 2022 las organizaciones y empresas deberán implementar planes de prevención para que no suceda. ¿Quieres esperar o será demasiado tarde?

ADRIÁN LÓPEZ