CÓMO CONTROLAR LAS EMOCIONES EN EL TRABAJO

Resultado de imagen de CÓMO CONTROLAR LAS EMOCIONES EN EL TRABAJO

Situaciones complejas, reuniones de tensión con un jefe, discusiones con un empleado, problemas personales o familiares pueden aparecer sin predecirlo en el espacio de trabajo. Como humanos, es una situación inevitable que ocurre en algún momento de la vida, que tiene como resultado el aflore de emociones que sacuden, que influyen directamente en el ánimo y productividad de las personas, pero que con un poco de inteligencia emocional se pueden controlar para saber cómo actuar de manera asertiva.

Enojo, rechazo, frustración, tristeza y rabia, son algunas de las emociones que surgen en el trabajo y debemos controlar con el fin de evitar impulsos conflictivos. Debemos ser capaces de identificarlas, aceptarlas y de ninguna manera reprimirlas o negarlas. Cuando hacemos caso omiso a esas emociones, estamos ignorando información que puede ser beneficiosa para ser mejores en diferentes ámbitos. Lo que debemos hacer es tomar distancia, observar nuestra situación, reflexionar y ver con madurez posibles decisiones que nos pueden ayudar.

En su libro “Inteligencia Emocional” el psicólogo estadounidense Daniel Goleman plantea la importancia, tanto fisiológica como social, de utilizar positivamente nuestras emociones y orientarlas hacia la eficacia del trabajo personal y las relaciones con otras personas.

Igualmente establece algunos planteamientos útiles para el mundo de las organizaciones que aconsejo tener en cuenta:

  • Las normas que gobiernan el mundo laboral están cambiando. En la actualidad no sólo se nos juzga por lo más o menos inteligentes que podamos ser, ni por nuestra formación o experiencia, sino también por el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos o con los demás.
  • Se identifica como competencia blanda el nivel de pericia para relacionarse con los demás. Y resulta paradójico que estas competencias tengan una importancia decisiva para el éxito profesional, en cualquier ámbito de especialidad, o giro empresarial.
  • El éxito profesional depende más de las competencias emocionales que de las
    capacidades cognitivas. Incluso en las profesiones técnicas y científicas, el pensamiento analítico ocupa el tercer lugar como instrumento para el éxito, después de la capacidad de influir sobre los demás y de la motivación de logro.

 

En este orden de ideas, ¿Cuándo debemos controlar las emociones?

  1. Cuando no es oportuno manifestar lo que sentimos.
  2. Cuando somos conscientes de que nuestras emociones interfieren en nuestros pensamientos y conductas.
  3. Cuando las conductas inducidas por nuestras emociones tienen o pueden
    tener consecuencias negativas.

Para Anne Kreamer, ex directora creativa de Nickelodeon y autora del libro – It’s always personal: Navigating Emotion in the New Workplace, (Siempre es personal; navegando las emociones en nuevo espacio de trabajo), sentir emociones como el enojo, frustración, miedo, ansiedad y estrés es absolutamente normal. Sin embargo, la cultura laboral que reina hoy día, impulsa a los trabajadores a reprimir sus emociones y estallar en cualquier otro lugar, menos en la oficina.

La autora, que atravesó por episodios de fuerte tensión y donde tuvo que controlar las emociones en el trabajo, aconseja “reconocer lo que estás sintiendo”; ignorar las emociones evita asumirlas y superarlas. El riesgo es convertirse en una olla a presión y estallar en el momento menos adecuado. Tampoco aconseja actuar por impulso, ya que será contraproducente responder una agresión con otra. Cuando te enfrentes a una situación que te impacta de manera negativa, debes tomarte un tiempo para analizar qué la provoca, qué te hace sentir y cuál es la mejor forma de enfrentarla”.

¿Cómo controlar las emociones en el trabajo?

Decepción

Es importante tener presente que siempre habrá problemas, pero si nos detenemos a analizar la situación, el contexto, las personas involucradas, las posibles causas de esta, podremos encontrar una mejor solución.

Enojo

Si tenemos ira, no es aconsejable hablar, ni tratar de buscar salidas. Es mejor tomarse unos minutos para respirar, salir de la oficina y retomar cuando la calma haya llegado. Cuando estamos enojados somos más impulsivos y decimos cosas sin pensar.

Envidia

Todos somos diferentes. Cada persona tiene cualidades y habilidades que la hacen única y no debemos compararnos con nadie. Esto es clave para no dañar las relaciones con los compañeros de trabajo, y por el contrario ver lo bueno y positivo de cada uno, nos ayudará a inspirarnos y ser mejores en un ambiente colaborativo.

Frustración

¿Has intentado controlar todo? Intenta no hacerlo. No hay nada que podamos controlar, y sólo nos trae frustración al no alcanzar las expectativas esperadas. Te invito a ver las situaciones que pueden no resultar como esperabas, como una oportunidad de mejorar y aprender de los errores.

Rechazo

Una buena actitud es el primer paso para propiciar un buen ambiente de trabajo. Sé tolerante con las personas que te rodean. Si sentimos rechazo por nuestros colegas vale la pena preguntarnos: ¿por qué ha ocurrido? ¿Mi actitud ha influido en ello?

Al reconocer nuestras emociones, podemos reforzar el rendimiento y las relaciones laborales. Al mismo tiempo estamos motivando a nuestro entorno a tomar decisiones teniendo en cuenta la inteligencia emocional, sin dejar que las emociones dominen nuestro comportamiento.

¿Has tenido alguna de estas emociones en tu oficina o espacio de trabajo?

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

18 − 5 =