Dieta: Dime cuánto te mueves y te diré cómo eres de feliz

La actividad física cotidiana es primordial para sentirnos bien de cuerpo y mente y mantener el equilibrio entre ambos. Nos hace felices y mejora el estado de quienes sufren trastornos psíquicos

Juan Montagu

 

Todos los días realizamos múltiples movimientos, muchos de ellos de manera mecánica o casi inconsciente. Nos movemos, pero no sabemos el beneficio que pueden aportarnos cosas tan simples como subir escaleras o caminar. Se ha demostrado que la práctica de actividad física diaria, combinada con el deporte, ayuda a mejorar nuestro sistema inmunitario.

 

Los adultos que ven más de 4 horas de televisión al día presentan un 80% más riesgo de padecer problemas cerebrovasculares

 

Un estudio del Instituto de Tecnología de Karlsruhe (KIT) y el Instituto Central de Salud Mental (CIMH) en Mannheim, publicado en la revista ‘Science Advances’, revela que las actividades cotidianas favorecen el bienestar del individuo. Mantienen nuestra mente en estado de alerta y aumentan nuestra energía, dos factores que contribuyen a un correcto funcionamiento de nuestro organismo.

Cerebro y actividad

Los resultados de estos análisis concluyen que determinadas partes del cerebro tienen un papel esencial en nuestras emociones. Uno de los últimos estudios, realizados en el Instituto Central de Salud Mental, evaluó a un grupo de 83 personas para determinar el impacto de la actividad en su vida diaria. Se sometieron a una tomografía combinada con resonancia magnética, con el fin de medir el volumen de materia gris del cerebro y averiguar qué áreas desempeñan un rol importante en las actividades cotidianas. Se descubrió que la corteza cingulada subgenual (esta región regula las emociones y la resistencia a los trastornos psiquiátricos) es determinante para la interacción entre la actividad y el bienestar afectivo.

Por otra parte, la tecnología se ha convertido en aliada del movimiento. Podemos evaluar nuestra actividad física y medir sus resultados mediante una app que impulsa a los usuarios a estar activos cuando se evidencia una disminución de energía.

 

La mayoría de las personas se sienten mejor cuando realizan alguna actividad física de manera regular. Introducir este hábito en nuestra rutina diaria se convierte en una especie de salvoconducto saludable y satisfactorio, que puede aliviar el estrés, la ansiedad y la depresión. Por el contrario, la inactividad nos hace perder fuerza y resistencia. Está demostrado que los adultos que ven más de 4 horas de televisión al día presentan un 80% más riesgo de padecer patologías cerebrovasculares.

Pero no hay que confundir la práctica del deporte con la actividad física, son conceptos diferentes, aunque ambos son claves para mejorar nuestra calidad de vida. Cuando la persona sigue un modo de vida sedentario, la posibilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares y crónicas aumenta.

Mens sana in corpore sano

Una mente y un cuerpo sanos mantienen a punto la máquina de nuestro organismo. La Asociación Americana del Corazón recomienda realizar al menos 150 minutos de actividad aeróbica moderada a la semana. Estar activo proporciona innumerables ventajas:

  • Reduce la presión arterial
  • Aumenta los niveles de colesterolbueno
  • Mejora el flujo sanguíneo
  • Controla el peso
  • Evita la pérdida de masa ósea
  • Promueve una actitud positiva
  • Ayuda adormir mejor
  • Fomenta la estancia al aire libre

El papel de las hormonas

El deporte ayuda a reducir el estrés, facilita la concentración, mejora la actividad físicaaumenta la autoestima, eleva el estado de ánimo y potencia la productividad, entre otros beneficios y todo gracias a las hormonas. Y es que mientras hacemos ejercicio físico, nuestro cuerpo puede generar hasta 50 hormonas diferentes. Las más conocidas son: endorfina, serotonina, dopamina y oxitocina.

He aquí lo que cada una significa para nuestro organismo:

Endorfina: es la responsable de los estados de calma y alegría. También tiene un efecto analgésico sobre el organismo, mitiga el dolor, disminuye la ansiedad y da sensación de placer.

 

Serotonina: es la hormona de la felicidad. Regula los estados de ánimo manteniéndolos estables, además de controlar la temperatura corporal. Gracias a ella, después de hacer ejercicio aeróbico, podemos obtener una sensación de calma que nos permite conciliar mejor el sueño y regular la ingesta de alimentos.

Dopamina: también llamada la hormona del placer. Aporta una sensación placentera y de bienestar. Se asocia con la creatividad, la curiosidad, el aprendizaje, la regulación del sueño y los deportes de alta intensidad.

Oxitocina: facilita la unión emocional y el vínculo afectivo con los que nos rodean. El deporte aumenta su presencia en el cuerpo, mientras que el yoga refuerza sus efectos proporcionando una sensación de calma y profundo bienestar.

 

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