La curiosa relación entre los propósitos vitales y los sueños

¿Alguna vez te has despertado y has recibido una especie de ‘llamada’? No eres el único, pues a diversas personas en la historia ya les pasó y redirigieron su vida

 

La mayoría de los profetas que aparecen en la Biblia recibieron la llamada de Dios en los sueños. Pero seguramente también multitud de músicos y artistas hayan soñado de repente con que componían la que sería la pieza cúspide de su carrera. Incluso los hermanos Estopa, que en aquella famosa canción recibían la llamada del ‘del medio de Los Chichos’ para llevar la rumba a todas partes.

Los sueños están conformados por nuestros más inconfesables deseos, nuestras más anheladas aspiraciones y también por nuestros mayores temores y miedos. ¿Qué ves cuando cierras los ojos todas las noches? Cuando tienes un problema que quieres resolver o tienes que tomar una decisión respecto a un tema piensas: «lo consultaré con la almohada». Y es cuando se apaga la luz y nos dejamos mecer en los brazos de Morfeo cuando sentimos la llamada y aquello que más necesitamos o queremos aparece.

 

«Es como si el sueño permitiera al individuo ser poseído por algún propósito primordial y diera objetivo a su existencia»

 

De ahí que el término ‘sueño’ también se asocie con el de ‘propósito’, ‘meta’ u ‘objetivo’. Patrick McNamara, neurólogo de la Facultad de medicina de la Universidad de Boston y escritor de varios libros sobre los sueños, ve clara esa asociación entre propósitos vitales y mundos oníricos, afirmando que en muchas ocasiones es el inconsciente quien guía nuestros más privados anhelos. «La mayoría de las veces se siente como un verdadero propósito o misión si se recibe en un sueño», afirma en un artículo publicado en ‘Psychology Today’.

Incluso, «los efectos sobrenaturales de la llamada o sensación de ser enviado por alguien superior se experimenta con mayor frecuencia cuando nos llega a través de un sueño», recalca, refiriéndose a los pasajes bíblicos en los que los ángeles visitan a los profetas. «La potencia de cumplir ese sueño y hacerlo real radica de la experiencia de haber sido enviado: recibir la delegación de un poder superior para realizar algún tipo de servicio».

«Este ‘poder superior’ puede sentirse como una especie de deseo irreprimible, silencioso y persistente de cara a corregir un error, crear una obra de arte o de liderar a un grupo de personas», recalca McNamara. «O tal vez tener éxito donde otros han fallado. También puede servir para fines más nefastos, como objetivos religiosos o fanatismos religiosos. Es como si el sueño permitiera al individuo ser poseído por algún propósito primordial y diera objetivo a su existencia».

La sombra del inconsciente en el mundo

Los sueños son tan misteriosos como los propósitos vitales que pueden aparecen en ellos. Pero aún es más llamativa la posibilidad de dejarnos llevar por ellos y acabar cumpliéndolos, o simplemente pasar y tomarlos como una mera anécdota curiosa. «Científicos, santos, héroes, líderes, inventores, curanderos, escritores, constructores, filósofos, exploradores, maestros, poetas o artistas… todos ellos seguramente un día tuvieron un sueño que les llevó a crear y cambiar lo establecido», admite el profesor.

Pocas teorías científicas pueden explicar con claridad cómo funciona el inconsciente, de ahí que sea tan difícil verificar hipótesis que relacionan el mundo de los sueños con los propósitos cumplidos. Además, tratándose de algo tan subjetivo como es dibujar imágenes mientras dormimos, resulta muy difícil llegar a una serie de conclusiones objetivas y confiar en que el sujeto no esté mintiendo.

 

ACyV

 

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