Resultado de imagen de LA INVESTIGACIÓN SOBRE EL ENVEJECIMIENTO QUE LO CAMBIARÁ TODO

Un nuevo estudio ha demostrado que es posible revertir algunos signos típicos de la edad. Con ello, podrían prevenirse muchas enfermedades

Oímos hablar mucho sobre los avances de la ciencia que nos permitirán, en un futuro, vivir más allá de los cien años. Las cuestiones ante estas premisas son muchas y muy variadas, ¿habrá espacio y recursos suficientes para todos? ¿Tendremos que reformular la vida tal y como la conocemos ahora y comenzar a estudiar varias carreras, con tal de aprovechar nuestro tiempo al máximo? Pero, quizá, lo que más podemos preguntarnos es si merecerá la pena llegar a edades tan avanzadas con todos los problemas de salud que la vejez acarrea.

Ahora bien, nos ha tocado vivir en la época más frívola de la historia: las operaciones estéticas están a la orden del día. Baba de caracol, cremas, retoques con botox… Miles de personas alrededor del primer mundo tratan de luchar contra los estragos de la edad haciendo uso de estas fuentes de la eterna juventud. Algunas son más útiles que otras aunque, como es lógico, el paso del tiempo acaba mostrándose en nuestra piel irremediablemente, demostrando que hemos vivido. ¿Habrá un momento en que podamos revertirlo completamente y por muchos años que sigamos teniendo nos sigamos encontrando física y mentalmente como en nuestra primera juventud?

Senescencia celular

La capacidad de revertir o ralentizar los procesos degenerativos que vienen con el aumento de la edad ha sido una aspiración humana desde hace mucho tiempo. Pero es solo en los últimos diez años que la sustitución de los tratamientos paliativos (que suprimen los síntomas de las enfermedades relacionadas con la edad) con medicamentos antidegenerativos genuinos (que previenen y reparan) se ha convertido en algo más que un sueño imposible.

Un estudio realizado con ratones demostró que al eliminar las células senescentes se revertían las causas de deterioro típicas del envejecimiento

Una de las principales causas de los cambios relacionados con la edad (incluidas las enfermedades), se conoce como «senescencia celular«, informa ‘The Conversation‘. Esta es una consecuencia de la evolución que solo entra en juego cuando los organismos sobreviven a su edad reproductiva normal (o si están sujetos a un entorno muy perjudicial). Cuando sucede, las células ya no pueden dividirse, y se comportan de una manera que daña el tejido que las rodea. Durante años, se había considerado esta senescencia como un síntoma más que una causa de deterioro relacionado con la edad, sin embargo, una investigación reciente reveló algo nuevo.

El estudio, que se realizó con ratones, mostró que eliminar estas células senescentes no solo prevenía su envejecimiento sino que revertía muchos de los síntomas. Es cierto que los roedores y los hombres poco tienen que ver, pero es un buen paso, pues, al demostrar que las células senescentes causan el envejecimiento también se nos brinda la posibilidad de desarrollar, en un futuro, una cura. El trabajo de seguimiento reveló que, al eliminar estas células, se pudo revertir el efecto de enfermedades como el Alzheimer o el infarto de miocardio. El desafío, por supuesto, es llevar ahora estos hallazgos mediante la química a los humanos.

Algunos alimentos

Y una buena noticia, porque no todo tiene que ser tomar medicamentos como si no hubiera un mañana. El resveratrol (un tipo de fenol natural), se puede encontrar en algunos alimentos como el chocolate o el vino tinto, y se ha demostrado que es capaz de rejuvenecer estas células senescentes. De igual manera, también se ha descubierto recientemente que Fisetin, un producto natural que hay en las fresas, manzanas y cebollas, confiere mejoras en la salud así como redujo la carga celular senescente en ratones viejos.

 

La investigación llevada a cabo hasta ahora, solo usando productos naturales y medicamentos existentes, ha demostrado inequívocamente que las moléculas pequeñas pueden producir un amplio espectro de efectos antidegenerativos. La medicina preventiva es un posible y los últimos avances indican que en el futuro se podrán desarrollar fármacos seguros y efectivos que nos ayuden, tal vez no a conseguir la inmortalidad (por ahora) pero sí a llegar a una vejez más saludable y activa.

 

ADA NUÑO

 

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