Así podría ser la jornada laboral de 4 días en España | El Correo

La iniciativa de Más País de trabajar de lunes a jueves contrasta con otras fórmulas de reducción de horario de la jornada laboral. ¿Qué dicen los expertos?

 

En las últimas semanas el debate sobre la posibilidad de reducir la semana laboral a solo cuatro días ha entrado de lleno en la opinión pública. Sobre todo desde que el grupo parlamentario Más País, de Íñigo Errejón, haya acordado con el Gobierno de coalición realizar una prueba de este modelo en 200 empresas españolas de los sectores de la programación, consultoría, abogacía o ‘telemarketing’. Un proyecto que durará un año y que evaluará un consejo de expertos independiente de forma continuada para ver si ha habido un aumento de la productividad y del bienestar de los cerca de 6.000 trabajadores que entrarán dentro del proyecto.

La intención de probar qué pasaría si se redujera el horario laboral de ciertas profesiones viene fraguándose desde mucho tiempo atrás, pero esta es la primera vez que nuestro país pone en marcha un experimento de tal envergadura. Se trata de uno de los temas más abiertos a la hora de dilucidar cómo será el mundo laboral del futuro ante la época de cambio en la que estamos inmersos, en la que el teletrabajo ha irrumpido de la noche a la mañana desde que comenzara la pandemia y la amenaza de la automatización sigue presente.

 

«Lo que es provechoso para una empresa o para un sector no tiene por qué serlo para el resto, de ahí que las consecuencias sean muy diferentes»

A este respecto, cabe destacar un artículo que apareció en los medios internacionales y que tuvo mucho eco al proponer que en vez de recortar un día a la semana pudiésemos trabajar tres horas menos al día. Es decir, reducir la jornada laboral completa en cinco horas en vez de ocho. El periódico ‘Fast & Company’, especializado en la actualidad informativa del mundo del trabajo, corrobora que en Estados Unidos diversas empresas han empezado a testar ya el modelo de la semana laboral de cuatro días. Elizabeth Grace Saunders, autora de varios libros sobre la gestión del tiempo y del dinero, propone que en vez de probar esta fórmula se recorte el número de horas de la jornada laboral, sobre todo a raíz de la realidad del teletrabajo y las dificultades que han vivido muchos empleados al tener que conciliar su vida laboral con la familiar y la educación remota de sus hijos.

 

«No siempre es más cuando se trata de la cantidad de horas que dedicas al trabajo», asegura, refiriéndose a que los trabajadores dieron todo lo que estaba en su mano estos últimos meses aun teniendo que dedicar tiempo a la educación de sus hijos y a las labores del hogar. Grace Saunders defiende que se regule una mayor flexibilidad horaria para ciertos empleos, sobre todo aquellos que se pueden realizar a distancia, en vez de recortar la semana laboral a cuatro días. Si hacemos una cuenta rápida, su propuesta saldría aún más cara para las empresas, puesto que en vez de recortar ocho horas semanales pasan a ser quince horas menos, lo que se traduciría en un mayor coste para las organizaciones al tener que pagar menos horas por el mismo sueldo.

 

«Esta clase de medidas están pensadas para empresas con mucho capital humano, cuyo valor añadido se genera de una forma muy específica»

Puestos a probar si de verdad la productividad aumentaría a la par que el bienestar de los trabajadores en este tipo de modelos, ¿sería mejor quitar un día de trabajo semanal como la propuesta de Más País o recortar el número de horas de una jornada completa? «No creo que haya mucha diferencia entre estas dos opciones», asevera Manuel Hidalgo, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Pablo Olavide a El Confidencial. «Por supuesto que a todo el mundo le gustaría trabajar menos horas y ganar en tiempo de ocio, y que esto podría ser beneficioso para la productividad, pero no tiene por qué ser tan inmediato».

«La propuesta de Más País parece muy interesante, puesto que si queremos saber cómo podría funcionar una mejora hay que evaluarla y probarla, pero lo que puede ser provechoso para una empresa determinada o un sector de actividad no tiene por qué serlo para las demás, de ahí que las consecuencias sean muy diferentes», asegura Hidalgo. «Esta clase de medidas están pensadas para empresas con mucho capital humano y un producto muy flexible, cuyo valor añadido se genera de una forma muy específica y determinada. En estas compañías podría ser muy beneficioso, pero en otros sectores sería imposible. Hay actividades donde el margen de mejora de la productividad no compensaría el aumento de los costes de trabajar menos por igual o menos salario«.

Otros expertos, como Carlos Gutiérrez, secretario de Juventud y Nuevas Realidades del Trabajo de Comisiones Obreras (CCOO), ven factible que se pueda trabajar menos horas y a la par aumentar la productividad de las empresas. «La jornada de ocho horas tiene más de 80 años, estamos en una época de cambio y transformación tecnológica que dejará dentro de nada el escenario laboral irreconocible», asegura en una conversación telefónica con El Confidencial. «Experimentos como el de Más País serán muy útiles para ver si de verdad este modelo puede introducir mejoras en el bienestar de los trabajadores y la productividad. En caso de que sea así, se debería facilitar el diálogo social«.

«Nunca es buen momento»

Una de las críticas que realizan diversos expertos a este tipo de propuestas es que no es un buen momento para hacer experimentos, dada la delicada situación de nuestro mercado de trabajo en el presente. En este sentido, Gutiérrez recalca que «nunca es buen momento cuando se trata de aplicar mejoras a la calidad de vida de los trabajadores«. Pero más allá de estas razones, es cierto que toda esta serie de medidas parecen ir dirigidas solamente a ciertos sectores muy específicos del mercado laboral, ya que otros como por ejemplo la hostelería o muchos de los servicios que precisan de un carácter presencial no podrían ser realizados en menor tiempo sin ver menguada su productividad.

«Yo soy muy escéptico», reconoce Hidalgo. «La productividad en España está estancada, crece muy poco, el entorno ahora mismo no es favorable para generalizar una medida como esta. Pero eso no quita para que haya que introducir incentivos en las empresas y ganar en flexibilidad para que, en función del sector, introduzcan mejoras en la jornada».

¿Un mercado de trabajo cada vez más desigual?

Los economistas vaticinan que la recuperación económica tras la pandemia tendrá forma de K, ya que muchas compañías han podido recuperar el cien por cien de su actividad previa al inicio de la crisis e incluso la han superado, mientras que otras siguen paralizadas, sobre todo la hostelería y el turismo. «Lo peor que puede pasar es que una acabe contagiando a la otra«, asegura el profesor, en referencia a esos dos ‘palos’ de la K, el ascendente y el descendente. «Si se cronifica la crisis, la gangrena se irá extendiendo. Ahora mismo muchos trabajadores dependen del ERTE o de las subvenciones para sobrevivir, y de alguna manera eso no puede prolongarse hasta el infinito».

Pero Hidalgo se muestra optimista. «Si la vacunación se acelera y acabamos controlando la enfermedad para antes del verano podremos salvar la temporada estival», comenta, haciendo alusión a que cerca del 90% de los trabajadores actualmente en ERTE pertenecen al sector hostelero y de restauración. El objetivo es «evitar el punto de no retorno«, comenta el profesor. «Estamos en un momento decisivo, ya que si se puede retomar la actividad de hoteles, bares y restaurantes antes del verano los turistas extranjeros que ya hayan sido vacunados, en su mayoría europeos, traerán de vuelta las reservas y nosotros podremos respirar aliviados al reanudar la actividad».

 

Enrique Zamorano

 

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