Te sientes triste? Este hallazgo podría cambiarte la vida

Un grupo de científicos de la Iniciativa NIH BRAIN han rediseñado una proteína bacteriana que puede monitorear los niveles de serotonina en el cerebro en tiempo real

 

El pasado mes de agosto, una encuesta reveló que 1 de cada 3 españoles catalogaba su estado de ánimo tras el coronavirus como ‘malo’ o ‘muy malo’. El encierro, la incertidumbre del futuro, el duelo de la pérdida de seres queridos o la situación general son algunos de los motivos que han hecho que las cifras aumenten considerablemente.

Pero ¿cómo se regula el estado de ánimo? A través de la interacción de neurotransmisores que se encargan de ello como, por ejemplo, la dopamina, la noradrenalina y la serotonina. En el caso de esta última, tradicionalmente se la ha conocido como el neurotransmisor de la felicidad, por este motivo.

Ahora, un grupo de investigadores financiados por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos han descrito en un artículo publicado en la revista ‘Cell’ unas novedosas técnicas de ingeniería genética con las que han conseguido monitorear los niveles de serotonina en el cerebro a tiempo real frente a factores como el descanso, el miedo o las interacciones sociales, así como la eficacia de nuevas drogas psicoactivas en el cerebro. Estos hallazgos constituyen una auténtica revolución en el conocimiento del cerebro y sus estados.

Atrapando nutrientes

En este estudio, dirigido por el laboratorio de Lin Tian, ​​investigador principal de la Escuela de Medicina Davis de la Universidad de California, los científicos transformaron una proteína bacteriana con forma de ‘atrapamoscas’, que captura nutrientes, en un sensor altamente capacitado que se ilumina con fluorescencia cuando captura serotonina. La proteína, llamada OpuBC, normalmente atrapa el nutriente colina, que tiene una forma similar a la acetilcolina.

Mientras tanto, los experimentos con células en placas de Petri sugirieron que el sensor podría monitorear los cambios en estas señales causadas por drogas, incluida la cocaína, MDMA (éxtasis) y varios antidepresivos de uso común.

Este equipo también presenció un aumento significativo en los niveles de serotonina cuando los ratones estaban despiertos y una caída cuando los ratones se dormían, y una caída mayor cuando los ratones entraron en estado de sueño REM más profundo (el sueño REM ocurre por primera vez aproximadamente 90 minutos después de quedarse dormido).

 

Los genes pueden jugar un papel importante en la cantidad de sueño que necesitamos. Los científicos han identificado varios genes implicados en el sueño y los trastornos de este, incluidos genes que controlan la excitabilidad de las neuronas y genes reloj como Per, Tim y Cry, que influyen en nuestros ritmos circadianos y el momento del sueño.

Además, los científicos vieron que los niveles de serotonina aumentaban de manera diferente en dos circuitos de miedo cerebral separados cuando un timbre advirtió a los ratones de una descarga en el pie.

Ingredientes activos clave en el estado de ánimo

El triptófano es clave para que exista la serotonina. Los alimentos ricos en triptófano actúan como antidepresivos naturales, produciendo un aumento de la serotonina, sin necesidad de psicofármacos.

¿De qué alimentos hablamos? Carnes como el pavo y el pollo, leche, queso, pescado, huevos, tofu, soja, semillas de ajonjolí y de calabaza, nueces, maní y mantequilla de maní. Sin embargo, para sintetizar serotonina, el cuerpo necesita, además de triptófano, ácidos grasos omega 3, magnesio y zinc, por lo que los plátanos, las nueces, las legumbres, las verduras y el germen de trigo se incorporan a la lista.

Las vitaminas del grupo B también son necesarias para la regulación de estos neurotransmisores, porque son las que más influyen en el buen funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso en su conjunto. La vitamina B1 juega un papel fundamental en el metabolismo de los hidratos de carbono y la vitamina B12 interviene en el buen funcionamiento del sistema nervioso.

Juan Montagu

 

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