Si, la fortaleza mental en el deporte también se entrena.

De hecho, es el factor que más debes entrenar para superar tus propios límites y dar tu máximo.

Tener una buena gestión de tus pensamientos, emociones y acciones en el desarrollo de tu deporte es lo te ayudará a marcar la diferencia, por eso hoy te traigo 8 consejos para campeones que quieren ser mentalmente invencibles.

¡Toma nota!

¿Qué es la fortaleza mental en el deporte?

La fortaleza mental en el deporte es la capacidad de observar y controlar tus pensamientos, emociones y acciones, para entregar lo mejor de ti y hacer tu mejor juego, en cualquier situación, independientemente del resultado.

Si consigues desarrollar tu fortaleza mental no habrá entrenamientos exigentes para ti, ni competiciones difíciles.

Simplemente habrá responsabilidad, actitud, disfrute y aprendizaje para afrontar todo lo que sea necesario con:

  • Tenacidad
  • Perseverancia
  • Valorando tus errores y tus aciertos
  • Capacidad de entrega
  • Determinación para volver a levantarte

Trabajar en tu fortaleza mental es el factor que hará de ti un verdadero campeón, por eso aprender a entrenarla es tan importante.

Fortaleza mental en el deporte: 8 consejos de campeones que te harán invencible

1.- Olvida las marcas y céntrate en tus propios objetivos

Recuerda, no obtienes lo que quieres, obtienes aquello por lo que trabajas, por eso debes diferenciar las marcas de los objetivos.

Objetivos:

Comprometerte con tus propios objetivos hace que sientas ganas e ilusión por conseguirlos.

No hay sufrimiento ni miedo. Hay motivación y coraje.

Darás lo mejor de ti para lograrlos y si no lo consigues estarás aprendiendo una importante lección sobre tu propia capacidad de lucha.

Será un reto personal del que te sentirás muy orgulloso, porque habrás superado al más duro de los rivales: TÚ.

Marcas:

Tus marcas no dependen al 100% de ti, sino que están condicionadas por factores sobre los que no tienes ningún control.

¿Cuántas veces tus marcas se han visto afectadas por la lluvia o la baja visibilidad? Muchas, seguro.

¿Y cuántas veces has pensado que si no conseguías alcanzar una marca podías perder patrocinadores?

Cuando te orientas hacia un resultado pones el foco en factores que no puedes controlar.

Además pierdes concentración de lo verdaderamente importante, que es tu propia fuerza.

¡Tú decides!

2.- Dale a los errores el valor que merecen

¿Cada vez que te tienes que enfrentarte a una competición importante te sientes bloqueado por el miedo?

La semana pasada te hablaba de la diferencia entre excelencia y exigencia, ¿recuerdas?

  • La exigencia es la obligaciónque sentimos por hacer las cosas de forma perfecta.
  • La excelencia se basa en la actitudy el interés por dar, en la medida que podamos, lo mejor de nosotros mismos para lograr un objetivo.

Ten muy presente que la capacidad para aprender de tus propios errores es lo que acabará llevándote al éxito.

Los fallos son las flechas que te indican el camino para seguir trabajando.

Síguelas sin perderte y llegarás a la meta con la que sueñas.

3.- Trabaja tu resiliencia

Desarrolla una rutina de reorientación que te permita recuperarte rápidamente de los errores y centrarte en el presente.

El objetivo es lograr la misma mentalidad ganadora antes de cada prueba.

Acepta el error y haz un análisis rápido para aprender de él.

Respira para dejar ese fallo atrás y volver a conectarte con el momento presente.

Recuerda tu objetivo y hazlo lo mejor que puedas para conseguirlo.

4.- Visualiza cada paso en tu cabeza

¿Sabes que visualizar una acción activa las mismas áreas del cerebro que si de verdad la vives?

Ten muy presente cuál es tu objetivo y cómo vas a conseguirlo. Visualiza el proceso y el resultado.

Imagínate cada paso, cada imprevisto, cada dificultad que vas a superar. Imagínate consiguiéndolo.

¿Te ves? ¿Ves tu enorme sonrisa por haberlo conseguido? ¿Sientes tu orgullo? ¡Yo sí!

5.- Encuentra la manera de aislarte del bullicio

Seguro que ya has estado en una competición importante y conoces el estrés que se puede llegar a sentir.

Por ponerte un par de ejemplos, es difícil aislarse del jaleo de los aficionados o de la presión por los competidores.

¿Has visto cómo muchos nadadores profesionales escuchan música hasta unos minutos antes de competir?

Han encontrado su manera de aislarse, y se están concediendo un momento de soledad y concentración plena.

Busca la fórmula que a ti te funcione. Ya sea escuchar música, meditar, rezar, o lo que tú necesites.

¿Quieres una canción para inspirarte? Escucha «What a feeling» de la película Flash Dance. 

¿Sabes lo que dice la letra? ¡Toma tu pasión y haz que suceda!

6.- Piensa en positivo

Para aumentar la fortaleza mental en el deporte también necesitas dominar tu conversación interna.

Identifica tus pensamientos negativos y analízalos para saber de dónde vienen. ¿Tienen alguna base o simplemente te estás castigando?

¿Puedes aprender de ellos? Si es así analízalos y cambia lo que esté en tu mano para poder seguir avanzando.

Una vez los hayas trabajado, intenta reemplazarlos por pensamientos positivos o que al menos sean útiles.

Te aconsejo que escribas una lista de pensamientos positivos de contraataque, ¡te será muy útil en momentos difíciles!

7.- Ten presente todo lo que has conseguido

Estoy segura de que has tenido que enfrentar muchos desafíos en tu carrera deportiva.

¿Cuál es tu mayor logro? ¿Qué te hace sentir orgulloso?

Es importante que recuerdes tus triunfos y les otorgues el valor que merecen, luchaste  duro para conseguirlos.

¡No lo olvides cuando comiencen a fallarte las fuerzas!

8.- Apóyate en los tuyos

Puede ser un preparador mental, o un preparador físico.

Pueden ser tus amigos, tu familia o tu pareja.

Pueden ser todos ellos a la vez, pero si tienes al lado gente dispuesta a ayudarte todo se hace más fácil.

Al final tus triunfos son los nuestros y sabemos darle valor a cada objetivo conseguido. ¡Juntos todo es más fácil!

¿Recuerdas esta famosa frase? Be water, my friend. 

Es una de mis frases favoritas de Bruce Lee, y habla de la fuerza infinita del agua.

El agua moldea la roca, se adapta a sus bordes afilados, busca la forma de rodearla, de saltarla, y gracias a su tenacidad, consigue imponerse y acaba moldeándola a su antojo.

La suavidad del agua gana a la dureza de la roca, porque se adapta, persevera y nunca se rinde. ¿Te suena?

MÓNICA PASCUAL

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