El efecto de los dispositivos móviles en tu postura y tu columna vertebral

¿Sabes cuántas veces miras tu smartphone a lo largo del día? Unas cien. Ese acto mecánico, repetido durante semanas, no es inocuo y puede causar cefalea, insomnio o debilidad muscular

 

Se calcula que miramos nuestro teléfono móvil unas cien veces al día, la mitad de ellas durante 30 segundos, lo que se traduce en un movimiento forzado del cuello acumulado de más de 50 minutos diarios. Esto hace más que probable que las cervicales terminen resentidas.

Según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, en 2019, antes de la pandemia, en España había ocho millones más de líneas móviles que de habitantes. Eso significa que, en nuestro país, 13 de cada 100 ciudadanos tenían dos teléfonos móviles.

Cuanto más bajemos la cabeza para mirar el teléfono móvil, peor es para la columna vertebral

Como consecuencia del teletrabajo, aunque todavía no disponemos de datos oficiales, se ha incrementado esta proporción porque son muchas más las personas que ahora disponen, además de su propio teléfono, de un móvil profesional. Todo ello ha supuesto un incremento en el número de veces que miramos el teléfono y, por lo tanto, un aumento en la carga que sufren nuestras cervicales.

¿Cuánto peso soporta el cuello?

La presión a la que sometemos a la columna y la zona cervical cuando miramos el teléfono móvil dependerá, directamente, del grado de inclinación de nuestra cabeza: cuanto más bajemos la cabeza, peor será para la columna vertebral.

El peso que soporta el cuello de un adulto es de cuatro o cinco kilos de media cuando está en posición vertical. Si, por ejemplo, inclinamos la cabeza 15 grados estaremos ejerciendo una presión sobre nuestro cuello y nuestros hombros de 12 kilos. Si llegamos a unos 60 grados, el peso aumenta hasta 27 kilos y estaríamos haciendo el mismo esfuerzo que si cogiéramos en brazos a un niño de ocho años. Esta sobrecarga constante tensa la parte alta de la espalda originando, además de problemas cervicales, cefaleas y otras patologías.

 

Pero no solo adoptamos malas posturas y forzamos el cuello cuando estamos de pie mirando el móvil, también lo hacemos cuando hablamos por teléfono sujetando el aparato con el hombro, o cuando nos tumbamos e inclinamos la cabeza en la cama para consultar el teléfono.

Impacto negativo

Los problemas de columna directamente relacionados con el uso del teléfono móvil son los siguientes:

  • Cuello de WhatsApp: consiste en rigidez y doloren el cuello y la nuca.
  • Debilidad muscular en el cuello, los hombros y la espalda.
  • Vértigo, mareoy náuseas.
  • Dolor en los hombros y en el centro de la espalda. Estos dolores se suelen agudizar por la noche,cuando los músculos se relajan y vuelven a su posición natural. El dolor se puede hacer agudo e impedirnos dormir. La falta de descanso y las malas posturas agravan estos problemas.

largo plazo, el mal uso de los teléfonos puede dar lugar incluso a:

  • Alteraciones en la alineación de las vértebras.
  • Aparición de hernias discales.
  • Dolores crónicos e incluso neuropatías periféricas.

Soluciones

Estas patologías cervicales se pueden evitar acostumbrándonos a adoptar una correcta y constante higiene postural cuando usamos los dispositivos móviles:

  • Manteniendo la columna recta y subiendo las manos para situar el móvil a la altura de los ojos. Este sencillo gesto evita tener que flexionar el cuello y sobrecargar la zona cervical.
  • Realizando pausas frecuentes con pequeños estiramientos de relajación de cuello.
  • Ejercitandode forma habitual mediante el deporte los músculos del cuello, hombros y espalda.

Desde Instituto Clavel aconsejamos realizar estas acciones sencillas con las que ayudaremos a contrarrestar la carga que sufre nuestro cuello y espalda ante movimientos involuntarios y repetitivos a la hora de mirar nuestro teléfono móvil.

 

Dr. Pablo Clavel Laria

 

El ejercicio es bueno para la salud cerebral - Mejor con Salud

Diversas investigaciones han comprobado que el ejercicio físico es bueno para la salud cerebral. La actividad física contribuye al buen funcionamiento del cerebro, previene su deterioro y tiene efectos positivos sobre las capacidades cognitivas.

La actividad física regular es un factor decisivo para el bienestar humano. Está comprobado que el ejercicio es bueno para la salud cerebral, y de ello depende buena parte de la salud psicológica y orgánica. Por lo tanto, ejercitarnos es casi una obligación si queremos llevar una vida saludable.

Hay evidencia suficiente de que el ejercicio ralentiza el envejecimiento y ayuda a prevenir enfermedades graves como el Alzheimer. Esto fue confirmado por un estudio reciente que publicó Journal of Sport and Health Science.

Asimismo, incide de manera determinante en el buen estado de ánimo y en la calidad de vida. Tal y como detalla un artículo publicado por WebMD, estas mejoras están relacionadas con la liberación de endorfinas, la famosa «hormona de la felicidad».

Desde la Antigüedad viene afirmándose que el ejercicio es bueno para salud cerebral. La famosa frase Mens sana in corpore sano —‘mente sana en cuerpo sano’—, fue dicha en el siglo II antes de nuestra era por el poeta Juvenal. Hoy en día, y gracias a la ciencia, sabemos que tenía razón.

La actividad física y la salud cerebral

En principio, el ejercicio es bueno para la salud cerebral porque el cerebro depende en gran medida del sistema cardiovascular. Este, a su vez, funciona mucho mejor cuando se practican actividades físicas de forma regular, como detalla una publicación de la Organización Mundial de la Salud.

Hay varios estudios —como el de Journal of Sport and Health Science citado con anterioridad— que evidencian una relación entre la práctica frecuente de ejercicio y un riesgo menor de sufrir enfermedades neurodegenerativas.

Por otra parte, se ha comprobado que la actividad física mejora diversas funciones cognitivas y trae beneficios psicológicos. Esto se explica en detalle en una investigación publicada por Frontiers in Psychology.

 

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Beneficios fisiológicos y cognitivos

Una de las principales razones por las que el ejercicio es bueno para la salud cerebral es porque ayuda a que se generen más neuronas. Durante mucho tiempo se creyó que el cerebro no era capaz de generar nuevas células, pero hoy sabemos que sí. A este proceso se le llama neurogénesis.

Una de las zonas cerebrales implicadas en la neurogénesis es el hipocampo, según detalla un estudio publicado por profesionales de la Universidad Veracruzana.

¿Qué relación tiene el ejercicio físico con este proceso? Pues bien, de acuerdo con una investigación que publicó Behavioural Brain Researchla actividad física promueve la neurogenesis y, de este modo, previene el deterioro cognitivo.

Otros beneficios del ejercicio son los siguientes:

 

  • Mantenimiento de la materia gris:esta es responsable de la transmisión de datos y la agilidad mental. La materia gris se deteriora con los años, pero estudios recientes han comprobado que quienes hacen ejercicio la mantienen más densa y completa, pese a la edad.
  • Mejora las funciones ejecutivas y la concentración:estas funciones nos permiten realizar tareas o resolver problemas complejos. Asimismo, varios estudios, como el de Frontiers in Psychology citado previamente, muestran que quienes practican ejercicio se concentran más fácilmente.
  • Aumento de la flexibilidad cognitiva:la flexibilidad tiene que ver con la capacidad de pasar de una tarea a otra con mayor facilidad. La actividad física incrementa esta capacidad, de acuerdo con la investigación de FIP citada en el punto anterior.
  • Mejora la memoria a largo plazo:siguiendo con el mismo estudio, se demostró que quienes hacen ejercicio desarrollan una mejor memoria que quienes no realizan ninguna actividad física.
  • Ralentiza el envejecimiento cerebral:como mencionamos, las investigaciones citadas detallan que quienes hacen ejercicio regularmente incrementan la neurogénesis en el hipocampo cerebral, lo que previene la pérdida temprana de funciones cognitivas.

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Beneficios psicológicos y emocionales del ejercicio

 

Por si todo lo anterior fuera poco, también se ha comprobado que el ejercicio físico trae muchos beneficios psicológicos y emocionales. La salud mental es uno de los componentes más importantes del buen funcionamiento cerebral, y la actividad física ayuda a mejorarla y mantenerla.

Algunas de las razones por las que el ejercicio físico es bueno para la salud cerebral desde el punto de vista psicológico son los siguientes:

  • Previene y reduce la depresión:como detalla la publicación de WebMD citada con anterioridad, la actividad física es un antidepresivo natural, ya que incide en la producción de serotonina, un neurotransmisor que contribuye decisivamente a experimentar un sentimiento de bienestar y a mejorar el estado de ánimo.
  • Reduce el estrés y la ansiedad:al practicar ejercicio también se liberan endorfinas, más exactamente dopamina y norepinefrina. Estas contribuyen a reducir los estados de inquietud e irritación y promueven la estabilidad emocional. A su vez, un estudio publicado por el Journal of Sport and Exercise Psychology detalla que los individuos que llevan una vida activa son más optimistas que los sedentarios.
  • Aumenta la autoestima y creatividad:el ejercicio físico también influye en el incremento de la autoestima, motivación y vitalidad. Todos esos aportes nos vuelen más creativos y proactivos. Según detalla una publicación de Manual Merck, esto se debe a la percepción de mejoras estéticas y en la salud de la persona.

En definitiva, queda claro que el ejercicio físico es casi la piedra angular del bienestar físico y mental. Ser una persona activa tiene innumerables ventajas. ¡No dejes pasar esta oportunidad de mejorar tu vida en tantos aspectos!

 

Edith Sánchez·

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto al

 

El ejercicio, un extraordinario 'antiaging' del sistema inmunitario

Que la actividad física beneficia a la salud y a las defensas está confirmado por estudios en deportistas de élite. Pero ¿cómo protege contra el covid y la vejez prematura de la inmunidad?

 

Mucho se ha hablado durante la pandemia, y se seguirá hablando, de las diferentes estrategias para luchar contra el coronavirus. Las vacunas son las estrellas, al igual que algunos fármacos con los que el entusiasmo se hincha y deshincha como un globo, caso de la hidroxicloroquina o la ivermectina.

También se ha hablado mucho de algunos suplementos nutricionales, de los que la estrella es la vitamina D, efectiva en algunos ensayos clínicos donde se ha reducido la gravedad de los síntomas por covid-19.

Lo que tal vez no ha trascendido tanto a la opinión pública es la importancia del ejercicio para prevenir y reducir las complicaciones por covid. Y es que la actividad física se suele asociar a la pérdida de peso o a la mejora de la salud cardiovascular, pero no tanto a otros aspectos como son la inflamación crónica o el estrés oxidativo.

¿Por qué es bueno para las defensas?

La actividad física habitual es positiva para las defensas y reduce el riesgo de infecciones respiratorias. En los años 80 del siglo pasado, David Nieman observó que los individuos que practicaban ejercicio de forma regular y moderada tenían menor riesgo de infección respiratoria que los sedentarios. Posteriormente se comprobó que tanto la agresividad de las células del sistema inmune ante un invasor como su capacidad para multiplicarse durante una infección mejoraban con el ejercicio regular. Y esto se aplicaba también a los mayores, atenuando la reducción de la capacidad de defensa asociada a la edad.

El ejercicio, además, puede proteger contra el envejecimiento prematuro del sistema inmunitario (inmunosenescencia). En la cuarta década de vida, la mayor parte de la población ha contraído algún virus de la familia de los citomegalovirus, como el herpes o el Epstein-Barr. Una vez en nuestro organismo, estos virus quedan en estado latente, manifestándose cuando nuestras defensas están bajas. Si nuestras defensas no funcionan adecuadamente, se produce un envejecimiento acelerado de las mismas debido a esos episodios de reinfección.

Antiinflamatorio natural

Además de actuar como estimulante de nuestra inmunidad, el ejercicio puede atenuar otros factores que dificultan la acción de nuestro sistema defensivo frente a las infecciones. Ya hemos hablado en este espacio de un término denominado inflammaging, que relaciona el envejecimiento con la inflamación crónica. Este estado constante de inflamación de baja intensidad, pero continuado en el tiempo, se asocia y perpetúa en el círculo vicioso de las enfermedades metabólicas: obesidad, diabetes tipo 2, cardiovasculares o las neurodegenerativas, entre otras.

Hace más de veinte años, Pedersen describió algo realmente novedoso en aquel momento, como era el hecho de que el ejercicio induce la liberación por el músculo de IL-6, una sustancia que actúa como antiinflamatorio. Desde ese momento se han descubierto innumerables sustancias producidas por el músculo, denominadas de forma general mioquinas, que tienen multitud de efectos beneficiosos en el organismo, entre ellos, reducir la inflamación.

¿Por qué es la inflamación crónica importante frente a las infecciones? Una de las lecciones que hemos aprendido ante la pandemia es que un peor estado de salud general, con obesidad y enfermedades metabólicas, se asocia con peor pronóstico, mayor riesgo de hospitalización y síntomas más graves por covid-19. Y la inflamación está muy presente en los casos más graves de la enfermedad pandémica (recordemos la llamada tormenta de citoquinas).

Si al sedentarismo le agregamos la edad avanzada y el envejecimiento, el panorama empeora. María Blasco, del CNIO, ha descrito cómo el envejecimiento y una menor longitud telomérica se asocian con peor pronóstico al empeorar la fibrosis pulmonar por covid-19.

Ejercicio como antioxidante

En la fibrosis pulmonar por coronavirus no solo está presente la inflamación. Otro factor que suele estar asociado es el estrés oxidativo. Los radicales libres dificultan la capacidad de nuestras defensas para combatir virus y bacterias. Y, de nuevo, la edad y el sedentarismo empeoran esta situación al reducir nuestra capacidad antioxidante.

Investigadores españoles de la Universidad de Granada han publicado un trabajo en el que detallan cómo el ejercicio puede reducir el estado inflamatorio crónico, así como el estrés oxidativo. Y, además, lo vinculan a la función de esos compañeros de viaje que residen en nuestras células, las mitocondrias, y que, por cierto, son uno de los objetivos de las terapias antienvejecimiento.

El ejercicio moderado induce con el tiempo adaptaciones que hacen que se reduzca la cantidad de radicales libre que se originan durante la contracción muscular, manteniendo la producción de estas sustancias a niveles fisiológicos. Esto es positivo porque, como hemos mencionado, una actividad muy elevada de los radicales libres inhibe la acción de nuestros glóbulos blancos y defensas. Además, nuestros sistemas de defensa antioxidante se ven reforzados.

Escudo protector

Uno de los efectos positivos, por encontrar alguno a esta pandemia, es la cantidad de conocimiento que se está generando alrededor de numerosos aspectos en salud. Y esta relación entre ejercicio, riesgo de infección y severidad de covid-19 no queda fuera.

Se ha observado cómo en una muestra de 249 individuos, con una media de edad de 59 años, la capacidad máxima de hacer ejercicio se asocia de forma independiente con una menor probabilidad de hospitalización por covid-19.

Otro estudio en Reino Unido, con más de 48.000 pacientes, encontró que aquellos que hacían al menos 150 minutos de actividad física semanal, en línea con las recomendaciones de la OMS, tenían una mortalidad 2,5 veces menor por covid que los sedentarios. Algo similar se ha observado en Corea del Sur.

Curiosamente, un estudio franco-suizo ha hallado que es la fuerza y la masa muscular el factor protector frente a covid-19 en una muestra de más de 3.100 individuos mayores de 69 años. Y la protección no es nada desdeñable, con un riesgo un 60% menor de hospitalización. También la capacidad cardiorrespiratoria parece tener un efecto escudo.

No creo que hayamos tenido que esperar a que llegara la pandemia para animarnos a hacer ejercicio, aunque ese parece haber sido un efecto rebote positivo del confinamiento. Si ya sabíamos que movernos es bueno para nuestra salud por muchas razones, ahora tenemos más argumentos en nuestra mano.

La actividad física favorece la pérdida de peso, mejora el metabolismo y reduce el riesgo cardiovascular. Es un antiinflamatorio y antioxidante natural, además de un estimulante de las defensas. Y reduce el riesgo de contraer covid o de sus consecuencias. ¿Alguien da más?

 

Dr. Ángel Durántez

 

Por qué el estrés puede hacer que tu pelo se caiga, según un nuevo estudio

Los investigadores han identificado una importante hormona del estrés que provoca una pausa prolongada en el crecimiento del cabello

 

El estrés se ha relacionado durante mucho tiempo con hacer que los pelos se vuelvan grises o dejen de crecer por completo, pero no hemos entendido las razones exactas. Un nuevo estudio en ratones ahora podría responder algunas preguntas clave sobre ese vínculo tan importante entre el estrés y nuestro cabello.

Los investigadores no solo han identificado una importante hormona del estrés que pone una pausa prolongada en el crecimiento del cabello, sino que incluso han descubierto el tipo de célula y la molécula responsable de transmitir la señal de estrés, recoge ‘Science Alert’.

Si estos hallazgos se traducen con éxito a la biología humana, finalmente podríamos descifrar el código que vincula el estrés crónico con la caída del cabello, dando así a los investigadores médicos la oportunidad de hacer algo al respecto.

«La piel ofrece un sistema manejable y accesible para estudiar este importante problema en profundidad», apunta el biólogo Ya-Chieh Hsu de la Universidad de Harvard. «En este trabajo, descubrimos que el estrés en realidad retrasa la activación de las células madre y cambia fundamentalmente la frecuencia con la que las células madre del folículo piloso regeneran los tejidos».

El folículo piloso controla el crecimiento del cabello en los mamíferos y las células madre que se encuentran dentro del ciclo natural entre los períodos de crecimiento y los períodos de descanso. Primero, los investigadores confirmaron que estresar a los ratones sí limitaba el crecimiento del cabello al extender el tiempo que las células madre estaban descansando.

A continuación, identificaron a la corticosterona como la hormona del estrés responsable. Darles a los ratones más corticosterona tuvo el mismo efecto en las células madre del cabello que estresar a los animales con técnicas relativamente inofensivas como la inclinación de la jaula y las luces intermitentes

La eliminación quirúrgica de la fuente de las hormonas del estrés revirtió el efecto: los folículos pilosos de los ratones siguieron regenerándose con muy poca pausa para descansar, incluso a medida que los animales envejecían (a medida que los mamíferos envejecen, los folículos generalmente se vuelven menos activos).

Eso sugiere que incluso los niveles normales de corticosterona en ratones tienen un efecto regulador importante cuando se trata del crecimiento del cabello, y el estrés adicional podría ser la razón por la cual los folículos pilosos y sus células madre permanecen inactivos por más tiempo.

«Primero preguntamos si la hormona del estrés regulaba directamente las células madre y lo comprobamos eliminando el receptor de corticosterona, pero resultó ser incorrecto», señala el biólogo Sekyu Choi de la Universidad de Harvard.

«En cambio, descubrimos que la hormona del estrés en realidad actúa sobre un grupo de células dérmicas debajo del folículo piloso, conocido como papila dérmica».

La papila dérmica sostiene las células madre del folículo piloso y controla el flujo de nutrientes, y son estas células con las que parece interactuar la corticosterona, en lugar de las células madre del folículo piloso. En particular, la hormona del estrés impide que las células de la papila dérmica secreten una proteína llamada 6 específica de detención del crecimiento o GAS6.

Las células de la papila dérmica (verde) producen la molécula GAS6 que activa las células madre del folículo piloso. (Laboratorio Hsu, Universidad de Harvard)

Otras pruebas demostraron que la adición de GAS6 además de los niveles normales y elevados de corticosterona en los ratones activó las células madre del folículo piloso y promovió el crecimiento del cabello a través de la proteína AXL que transmite el mensaje.

La pregunta clave es: ¿los cuerpos humanos funcionan de la misma manera? Tenemos nuestra propia hormona del estrés equivalente llamada cortisol, pero se necesitarán más investigaciones para determinar si reacciona de la misma manera que lo hace la corticosterona en ratones.

También existen algunas diferencias entre cómo funciona el ciclo de crecimiento del cabello en ratones y humanos, aunque gran parte de la maquinaria biológica para el cabello de los mamíferos es realmente similar en todos los ámbitos.

Dicho todo esto, estos son hallazgos prometedores y podrían conducir a tratamientos para el crecimiento del cabello que son muy necesarios, sobre todo porque una cuarta parte de los que contraen covid-19 tienen problemas con la caída del cabello. El estrés puede ser bueno para el cuerpo humano en las cantidades adecuadas, pero también puede causar mucho daño.

«En el futuro, la vía GAS6 podría explotarse por su potencial para activar las células madre para promover el crecimiento del cabello», explica Choi. «También será muy interesante explorar si otros cambios en los tejidos relacionados con el estrés están relacionados con el impacto de la hormona del estrés en la regulación del GAS6».

ACyV

 

Las cinco mejores recomendaciones sobre salud en el año de pandemia

La OMS destaca hoy que el virus ha puesto de manifiesto la desigualdad en el planeta y cómo algunas personas tienen «vidas más saludables» porque «poseen mejor acceso a los servicios de salud que otras muchas»

 

“Construir un mundo más justo, equitativo y saludable”, este es el lema del Día Mundial de la Salud del 2021, un día que, desde el pasado mes de marzo de 2020, tiene más sentido que nunca celebrar. El mensaje con el que la Organización Mundial de la Salud (OMS) quiere conmemorar cada 7 de abril un aspecto tan importante subraya este año que el coronavirus ha puesto de manifiesto la desigualdad que existe en la sociedad mundial y cómo algunas personas pueden tener “vidas más saludables” porque “tienen mejor acceso a los servicios de salud que otras”.

“Casi el 70% de los ciudadanos españoles seguirá con la higiene de manos tras la pandemia”

En este sentido, desde la OMS han querido pedir a los líderes “que garanticen que la equidad en la salud sea la pieza central de nuestra recuperación del covid-19” y, al mismo tiempo, les instan “a monitorear las inequidades en salud y garantizar que todas las personas puedan acceder a servicios de salud de calidad cuando y donde los necesiten”.

 

Hoy, desde Alimente, nos unimos a esta celebración y os traemos las mejores recomendaciones que podemos dar en este momento con respecto al cuidado de la salud. Empezamos.

  1. El autocuidado y la responsabilidad social

Antes de la pandemia, no teníamos mucha conciencia social sobre el impacto que tenía que nos protegiéramos para cuidar la salud de los demás. Quizás el coronavirus nos haya enseñado lo importante que es el hecho de ser responsable con los otros, ya que esto ha salvado vidas en el último año y medio. No contagiar al de al lado se ha convertido en una de las obsesiones de muchos de los ciudadanos y, por eso, debemos ser más generosos que nunca con ellos.

“Mantener un autocuidado responsable es fundamental para superar esta pandemia”, afirma el director general de Anefp

 

Que el lavado de manos salva vidas no se ha descubierto ahora con el coronavirus pues, ya en el año 1847, el doctor húngaro Ignaz Semmelweis demostró que esta práctica, literalmente, salvaba a muchas personas de la muerte. Lo que nos ha pasado ahora es que hemos visto las consecuencias en directo de lo que suponía esta higiene. De hecho, según la Asociación para el Autocuidado de la Salud (Anefp), “casi el 70% de los ciudadanos españoles mantendrá la higiene de manos tras la pandemia, mientras que solo un 34% seguirá desinfectando objetos o ventilando espacios cerrados«.

Y es que esta práctica tan importante de desinfectar el hogar solo ha sido adquirida a diario por un 63% de los ciudadanos. Y, a pesar del riesgo que supone no desinfectar, aún existe un 21% que asegura que ni tenía este hábito antes ni lo ha adquirido durante este periodo. Así se desprende del ‘I Estudio Anefp: Evolución de los hábitos de autocuidado en España’, que también señala que el 79,7% de los españoles han incorporado, y mantendrán en sus vidas, productos de autocuidado como geles desinfectantes o mascarillas.

Infografía del ‘I Estudio Anefp: Evolución de los hábitos de autocuidado en España’.

Por su parte, el director general de Anefp, Jaume Pey, afirma: “Este estudio ha evidenciado que, durante el confinamiento, la mayoría de los españoles adoptaron hábitos saludables con un impacto muy positivo en su salud. Pero no solo eso, nos ha mostrado que un porcentaje muy importante de los ciudadanos ha mantenido en su día a día estos hábitos. En este sentido, es importante que recalquemos esto último ya que mantener un autocuidado responsable es fundamental para superar esta pandemia, y más ahora que nos encontramos entrando de lleno en otra ola”.

Pero la importancia del autocuidado también ha preocupado en las empresas españolas, que “han puesto más que nunca el foco sobre las prácticas de responsabilidad social y corporativa”, según las conclusiones a las que se llegó en el webinar ‘El papel de la RSC en la nueva realidad económica’, organizado por la Anefp. En este contexto, Manuel Sevillano, director global de Reputación, RSE y Sostenibilidad de Atrevia, destacó que “una de las vías por las que vamos a salir de la crisis es todo lo que tiene que ver con la economía verde y la transición sostenible”.

  1. Obesidad, un factor de riesgo

En el año 2020, científicos de todo el mundo se pusieron manos a la obra para establecer cómo podía la obesidad influir en el riesgo de mortalidad una vez que la persona se había infectado de SARS-CoV-2. Sin embargo, no ha sido hasta el pasado mes de marzo de 2021 cuando un gran estudio que ha contado con casi 150.000 adultos en más de 200 hospitales estadounidenses ha podido detallar más este vínculo entre peso y riesgo de muerte por coronavirus.

El metaanálisis, llevado a cabo por investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), concluye que en las personas con obesidad, a medida que aumenta el índice de masa corporal (IMC), se eleva el riesgo de hospitalización y también de muerte. Así, los pacientes que tenían un índice de masa corporal (IMC) por encima de 45 contaban con un 33% más de probabilidades de ser ingresados y un 61% más de probabilidades de morir que aquellos con un peso saludable. En este sentido, Lyudmyla Kompaniyets, autora principal del trabajo y economista de salud en la División de Nutrición, Actividad Física y Obesidad de los CDC, indica que los resultados «destacan las graves implicaciones clínicas para la salud pública de un IMC elevado y sugieren la necesidad continua de un manejo intensivo de la enfermedad covid-19, especialmente entre las personas afectadas por obesidad severa«.

Las personas con un IMC mayor de 45 tienen un 33% más de probabilidad de ser ingresados por covid y un 61% más de riesgo de muerte

Pero la obesidad no solo ha demostrado ser un factor de riesgo si te contagias de coronavirus, en las últimas décadas, la denominada como epidemia del siglo XXI ha sido relacionada con diferentes enfermedades como la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y, de este modo, ha sido el factor de riesgo de muerte más citado por científicos. De hecho, una reciente investigación encabezada por el doctor Vassilios Vassiliou, de la Facultad de Medicina de la UEA en Norwich y cardiólogo consultor honorario del NNUH, y llevada a cabo en Reino Unido, ha establecido que las comorbilidades, como las enfermedades cardiacas, las respiratorias, las renales y el cáncer, conllevan un mayor riesgo de muerte por covid-19. Así que los nuevos resultados confirman que las comorbilidades tienen un impacto directo en la salud.

«Lo que ahora podemos ver con claridad es que son las comorbilidades, como las enfermedades cardiacas o respiratorias, el cáncer o la obesidad, entre otras, las que provocan un aumento de la mortalidad. Y podemos confirmar que los propios medicamentos para la presión arterial son protectores, no solo para las personas que tienen la presión arterial alta, sino también para las personas con una serie de otras comorbilidades», subraya el doctor Vassilios Vassiliou.

  1. Salud mental, la gran olvidada

La irrupción de un virus desconocido y nuevo, las cuarentenas, la pérdida de seres queridos (en muchas ocasiones sin poder dar el último adiós), la incertidumbre, la crisis económica y el miedo al contagio han supuesto una mella en nuestra salud mental que ha llegado a tal punto que ha nacido un nuevo concepto, fatiga pandémica, para definir el cúmulo de sentimientos y sensaciones y las consecuencias psicológicas que ha tenido la pandemia en la sociedad. Todo ello sin contar con que más del 78% de los afectados por la pandemia de covid-19 han sufrido afecciones en su salud mental.

De hecho, un trabajo publicado en la revista ‘JAMA Network Open’ concluye que más de la mitad de los supervivientes al coronavirus presentan síntomas “moderados o graves” de depresión. El estudio, liderado por investigadores del Massachusetts General Hospital de Boston, expone que el 52,4% de los encuestados que habían pasado por la enfermedad presentaba síntomas medios o graves de trastorno depresivo.

Los expertos en salud mental alertan de que se necesita una acción urgente para la intervención, prevención y preparación de la sociedad

Por su parte, la Sociedad Española de Psiquiatría explica que “aunque cada uno reaccionamos de modo distinto a situaciones estresantes, una epidemia infecciosa como la que padecemos implica el distanciamiento social, la cuarentena y el aislamiento, por lo que las personas pueden experimentar ansiedad y preocupación” y detallan los principales “miedos” a los que nos hemos enfrentado en la cuarentena:

  • Nuestro propio estado de salud.
  • El estado de la salud de otros a los que hayamos podido contagiar.
  • La preocupación de que sus familiares y amigos tengan que hacer cuarentena como consecuencia de haber estado en contacto con nosotros.
  • La experiencia de estar en autoobservación u observado por otros por síntomas y signos de haber contraído la infección.
  • El tiempo que hemos restado al trabajo por la cuarentena, con la consecuente pérdida de ingresos y de seguridad en el puesto de trabajo.
  • La necesidad de tener que prever el abastecimiento de alimentos y cuidados médicos.
  • La exigencia de atender a los menores y familiares a cargo.
  • La incertidumbreo frustración sobre cuanto tiempo durará esta situación.
  • La soledadasociada con el sentimiento de haber sido excluido del mundo y de sus seres queridos.
  • El malestar o rabia si piensa que ha sido contagiado por la negligencia de ‘otros’.
  • La preocupación de ser posiblevector y contagiar a otros, incluyendo a personas cercanas.
  • El aburrimiento y frustración de no estar conectado a la rutina habitual de su vida.
  • El mayor deseo de beber alcoholconsumir sustancias de abuso para afrontar esta situación.
  • La aparición de síntomas depresivos como desesperanza, irritabilidad, cambios en el apetito o alteraciones del sueño.

En este sentido, son muchos los expertos que han alertado del incremento de consultas a profesionales de la salud mental en los últimos meses. De hecho, en un documento publicado el pasado 26 de marzo de 2021 y elaborado por Ximena Goldberg, Oriana Ramirez, Matilda van den Bosch, Liudmila Liutsko y Berta Briones (de ISGlobal), destacan la importancia de tener en cuenta el impacto del coronavirus en la salud mental en la que han influido varios factores a la vez.

«La composición de la población bacteriana del intestino es crucial para la salud», afirma el doctor Luis Usán, director médico de Igen Biolab

“La pandemia de covid-19 ha afectado a la salud de las personas, pero también a sus objetivos personales, su dinámica familiar, su rol laboral y su estabilidad económica. En este sentido, representa una crisis global sin precedentes que ha ejercido un impacto sobre la salud mental a través de múltiples mecanismos de forma simultánea, lo que requiere una acción urgente para la intervención, prevención y preparación”, alertan las autoras y, además, avisan de que “de entre todas las enfermedades, la depresión era ya (antes de la pandemia) la segunda causa de carga de enfermedad a nivel global, y el suicido, la segunda causa más común de muerte en personas jóvenes de entre 15 y 29 años”.

  1. Cuidar la microbiota, imprescindible

“La composición de la población bacteriana del intestino es crucial para la salud, y así se ha vuelto a constatar en la pandemia por el nuevo coronavirus, en la que las personas más vulnerables son las que tienen menos variedad de microorganismos”, así lo afirmaba el director médico de la biotecnológica Igen Biolab Group, Luis Usán, en Alimente hace unos meses.

Y es que una de las principales funciones de la microbiota intestinal, el conjunto de bacterias que habitan en nuestro organismo, es la maduración y mantenimiento del equilibrio inmunitario, participando del proceso que regula la respuesta frente a distintos patógenos, incluida la respuesta a infecciones virales. En este sentido, la estrecha relación entre un buen mantenimiento de la microbiota y una salud óptima está más que clara.

Además, el doctor aseguraba que “la infección por covid-19 en algunos casos progresa hacia una neumonía grave o síndrome respiratorio agudo por coronavirus 2 (SARS-CoV-2)”, que ocurre, según comentaba el experto, “especialmente en ancianos y en individuos con ciertas comorbilidades, ya que las células inmunitarias del huésped liberan más citoquinas inflamatorias de lo necesario, lo que se ha llamado ‘tormenta de citoquinas’, que puede causar una inflamación generalizada y un desenlace fatal”.

  1. Vitaminas y probióticos, más importantes que nunca

 

Desde la Asociación Nacional de Profesionales y Autónomos de las Terapias Naturales (COFENAT), su presidente, Roberto San Antonio Abad, nos da algunos consejos sobre los nutrientes más indicados. “La vitamina C, D y los probióticos como el kéfir o la kombucha nos ayudan a prevenir en las personas que hayan estado relacionados o en contacto estrecho con paciente diagnosticado por coronavirus”, asegura.

Por su parte, “la equinácea tiene comprobada su acción inmunológica, antiinfecciosa (suave) y, sobre todo, evitará las complicaciones respiratorias que, en el caso del covid-19, es de suma importancia”, aclara el presidente de COFENAT.

En cuanto a la melatonina, San Antonio-Abad apunta que “desempeña un papel clave en la inhibición del virus SARS-CoV-2”. Y, citando un estudio publicado en ‘BMC’, añade que se ha demostrado que el ramelteon (un agonista del receptor de melatonina) tiene un efecto protector en la lesión pulmonar inducida por el ventilador (VILI).

El presidente también destaca que, como indica la Fundación Natura, “mediante la inhibición de la expresión de los receptores ACE2 en las membranas celulares de las células, la melatonina inhibe la calmodulina, y se sabe que los inhibidores de esta provocan que la célula secrete ACE2”. Y concluye que si existe menos ACE2 en la membrana celular, esto significa que “hay menos opciones de que se convierta en un enlace para el SARS-CoV-2”.

 

Andrea Peña

 

Trucos efectivos para sentirse más enérgico y animado a diario

Despierta al cuerpo y a la mente con estos cinco consejos de los expertos para sentirte menos cansado, más atento y, sobre todo, más feliz

 

¿Qué haces para activarte cada mañana? La respuesta es casi segura: beber café. Recurrir a la cafeína puede hacer que tu sueño disminuya, pero sin duda es una forma un tanto artificial de evitar que tus ojos caigan bajo la fuerza de las pestañas. Además, a medida que consumes más café desarrollas mayor dependencia y tolerancia a la química que contiene, por lo que el efecto será mucho menor. Es por ello por lo que necesitarás un plus de energía diaria para seguir funcionando.

A fin de cuentas, esta bebida, para los más cafeteros, se ha convertido en una especie de parche frente a la pereza, el cansancio o la falta de concentración de la vida diaria. Lo cierto es que cuesta dinero y no es la manera más sana de combatir estos males del mundo moderno, por las razones que ya hemos expuesto anteriormente. Por no hablar de que si te pasas con su consumo estarás más expuesto a los ataques de ansiedad o el insomnio.

«En vez de recurrir a productos azucarados, lo mejor que puedes hacer es realizar comidas ricas en fibra, carbohidratos, proteínas y grasas saludables»

¿Quieres conocer de cerca algunas formas más apropiadas de hacer frente al cansancio cotidiano que no tengan un reflejo en tu estado de salud ni en tu bolsillo? El diario británico ‘The Guardian’ ha hablado con expertos para enumerar varias de estas fórmulas para mantenerte enérgico y siempre alerta; y, sobre todo, con mejor estado de ánimo, algo imprescindible en esta época tan cargada de miedo e incertidumbre.

Haz ejercicio

«Encuentra una manera de moverte que te energía, en vez de entrenar solo para cansarte», asegura Sarah Russell, especialista en ejercicio físico. «Tan solo hacen falta 10 minutos de actividad física para conseguir energía. Olvídate de todas esas imágenes de la industria del ‘fitness’ que han tratado de venderte, de personas corriendo o haciendo flexiones. Tan solo practica estiramientos, si te apetece, porque al fin y al cabo por poco que sea siempre es mejor que nada». Como recalca la experta, no hace falta que te conviertas en un auténtico deportista ni te pongas metas muy altas: escoge una actividad física a la que te puedas ajustar y que te ayude no solo a liberar tensión y energía, sino también a sentirte mejor contigo mismo y más recargado de ánimo.

Haz vida al aire libre

Pasar tiempo en la naturaleza es una de las mejores maneras de absorber energía. Así lo ratifica una investigación publicada en el ‘Journal of Environmental Psychology’. «Cuando las personas caminan por el entorno natural obtienen un impulso de vitalidad», concluye el estudio. «Este estado de ánimo es duradero en el tiempo y tiene un efecto más energético que el café o comer chocolate». ¿Qué mejor plan que un paseo relajado junto a un buen amigo?

No rechaces los carbohidratos

«La principal razón por la que las personas tienen poca energía es porque no comen lo suficiente durante el día, especialmente cabrohidratos», explica Priya Tew, dietista británica. Frecuentemente, nos encontramos con artículos sobre adelgazar que demonizan la ingesta de este tipo de compuestos alimenticios. Sin embargo, es de ellos de donde obtenemos una mayor cantidad de energía. «Los carbohidratos nos proporcionan glucosa, que es la fuente de energía preferida del cuerpo», recalca la experta. «También debes equilibrar la energía que proviene de estos comiendo proteínas y grasas saludables, ya que esto ayuda a estabilizar tus niveles de carbohidratos».

Vigila tus niveles de hierro

Tal vez la causa principal de tu cansancio o falta de energía sea fruto de la anemia, lo que viene a significar un déficit de hierro en el organismo que sume al cuerpo en un letargo, haciéndolo mucho más débil. Para salir de dudas, lo mejor es que acudas al médico a hacerte un análisis de sangre. Si tienes los niveles de hierro bajos, es recomendable incluir más verduras de hoja verde y cereales en tu dieta. Y, sobre todo, apostar por las legumbres. Las lentejas, tan típicas de nuestra gastronomía mediterránea, son la clave para tu cuerpo obtenga todo el hierro que necesita.

No te pases con el azúcar

Al igual que sucede con la cafeína, la glucosa nos hace sentir mucho más repletos de energía en un primer momento, pero por poco tiempo. Al cabo de unas horas, te sentirás mucho más cansado, de ahí que el azúcar sea tan adictivo. «En vez de recurrir a productos azucarados, lo mejor que puedes hacer es realizar comidas ricas en fibra, carbohidratos, proteínas y grasas saludables», aconseja Tew. «Las vitaminas B que se encuentran en los cereales integrales te ayudarán a extraer más energía de los alimentos». Y, por supuesto, evita el alcohol, ya que es una de esas sustancias que más imprime sensación de somnolencia.

 

ACyV

 

5 beneficios secretos de introducir dátiles en tu dieta

Estos frutos secos tienen unas magníficas propiedades nutricionales, pero han sido estudiados por científicos para poder ser usados en distintas dietas de adelgazamiento

 

Algunos estudios recientes han puesto sobre la mesa la posibilidad de que los dátiles sean beneficiosos para adelgazar. Sin embargo, tanto nutricionistas como médicos especialistas en pérdida de peso no tienen claro que se pueda generalizar de esa manera y aseguran que aún hace falta más investigación antes de demostrar que este exquisito producto aporta esos beneficios.

Un estudio publicado en 2016 en el Journal of Pharmacognosy and Phytochemistry reveló que la inhibición de una enzima que produce el páncreas llamada lipasa pancreática ayudaba a prevenir la obesidad. En esa investigación, los científicos probaron muchos alimentos distintos y descubrieron que los dátiles suprimían esta enzima, por lo que podían ayudar a adelgazar.

Cuatro años después, un ensayo clínico demostró que comer tres dátiles al día no provocaba el aumento del índice de masa corporal. Eso supone que es posible comer este fruto seco en pequeñas cantidades sin que genere más peso. Los dátiles aportan azúcares, pero tienen un bajo índice glucémico y, por tanto, menos efecto sobre los niveles de azúcar en sangre que otros alimentos altos en azúcar.

Dátiles para adelgazar

Aunque las 280 calorías que, de media, aportan 100 gramos de dátiles puedan parecer excesivas, lo cierto es que su composición nutricional es muy interesante. Tienen muy pocas grasas, una buena cantidad de fibra y proteína y son ricos en vitaminas A y B6, además de en minerales como el magnesio, el manganeso y, sobre todo, el potasio.

Aportan pocas grasas, mucha fibra y proteína y son ricos en vitaminas y minerales

Eso significa que un puñado de dátiles aporta el 10 por ciento de las calorías recomendadas para todo el día (tomando como base una dieta de 2.000 calorías), pero también una buena parte de la fibra, las proteínas o el potasio recomendado. Pero también son ricos en antioxidantes, por lo que su consumo es muy interesante para muchos grupos de edad.

¿Cuál es la mejor manera de comer dátiles? Estos frutos secos se pueden tomar en todas las comidas, pero también como tentempié entre horas por sus buenas propiedades nutricionales. Por ejemplo, en el desayuno son ideales para acompañar a los cereales; en las ensaladas aportan un sabor ideal tanto con frutas como con verduras frescas.

A la hora de comer o cenar, los dátiles aportan un sabor diferencial tanto en guisos como en sopas, pero también los podemos incluir en todo tipo de batidos. Y, por supuesto, son ideales a la hora del postre, tanto solo como acompañado de mantequillas o chocolates… aunque en este caso puede dispararse el consumo de calorías y no ser buenos en un proceso de adelgazamiento.

Beneficios de los dátiles

Los profesionales de la alimentación recomiendan el consumo de dátiles por sus importantes beneficios para el organismo. Así, un estudio de 2015 que recoge Medical News Today reveló que añadir dátiles a una dieta tenía un efecto neuroprotector en roedores que habían sido preparados genéticamente para tener la enfermedad de Alzheimer.

No solo eso: también se ha demostrado que el consumo de tres dátiles al día ayuda a mejorar los niveles de colesterol, reduciendo el colesterol LDL o malo. También son muy beneficiosos a la hora de reducir la inflamación, por lo que su consumo regular podría ayudar a aumentar la inmunidad y prevenir en el futuro determinadas enfermedades crónicas.

Además, un estudio publicado en la revista médica BMC demostró que los dátiles pueden prevenir el cáncer, además de ser muy buenos para el hígado. También combaten la posibilidad de sufrir cáncer colorrectal, mientras otras investigaciones trabajan sobre la hipótesis de que también ayuda a luchar contra los diferentes cánceres del sistema digestivo.

Sus propiedades nutricionales ayudan a combatir el cáncer, el colesterol y otras enfermedades

Añadir un puñado de dátiles al día puede ser un buen truco para adelgazar, pero hay que tener algo de cuidado por su alto contenido en azúcar. Sea como fuere, este fruto seco tan consumido en países árabes puede ser un aliado más en nuestra lucha para bajar de peso… además de ser rico y sabroso en cualquier momento del día

 

EC

 

Procastinar el sueño: por qué alargamos la hora de apagar la luz aunque no  queramos

Se trata de un comportamiento errático que cada vez realizamos más: desde revisar por última vez el ‘feed’ de publicaciones hasta quedarnos atrapados en YouTube antes de cerrar los ojos

 

Típico momento en el que por fin decides meterte en la cama pero una idea aparece en tu mente: todavía no. Entonces, agarras el ‘smartphone’ y comienzas a navegar por redes sociales como un autómata, y a medida que el ‘feed’ de publicaciones se refleja en tus ojos los minutos van pasando, hasta que al cabo de un rato miras la hora y sabes que te has excedido demasiado y has perdido una cantidad de tiempo muy valiosa que ‘a priori’ debería estar encomendada a descansar.

A veces, los humanos actuamos de manera irracional. Hacemos cosas que no deberíamos sin ninguna razón o causa aparente, incluso cuando sabemos que son perjudiciales para nosotros. Nos gusta complicarnos la vida, y peor aún, sin saber por qué. ¿A qué viene el impulso de querer revisar los últimos ‘posts’ o darte un atracón a base de vídeos de YouTube justo antes de dormir?

«Las personas que suelen postergar actividades rutinarias y aburridas en su día a día pueden ser más propensas a dejar para más tarde el sueño»

«Me preocupa no poder quedarme dormida lo más rápidamente posible, así que me digo a mí misma que tan solo me desplazaré por las redes sociales hasta que quede exhausta», asegura Ashley Lauretta, periodista de la revista ‘Wired‘. «No importa cómo lo llames, en mi caso es una mezcla de adicción tecnológica y ansiedad. Es esto, junto con la falta de lo que los investigadores llaman autorregulación del sueño, lo que me convierte en una procrastinadora del sueño de manual».

La relación con el insomnio

La primera vez que apareció el término «procrastinación del sueño» fue en un estudio holandés de 2014 que define esta manía como «el acto repetido de no irse a la cama a la hora prevista, sin que ninguna circunstancia externa lo impida». En realidad, puede confundirse con el insomnio, ya que al no poder conciliar el sueño durante varios minutos podemos acabar empleando el tiempo en actividades de lo más variopintas: desde leer un libro (sin duda la mejor si quieres dormir lo antes posible), pasando navegar en redes sociales o alguno hasta le funcionará ponerse a cocinar o a limpiar.

«El tiempo antes de acostarse puede ser el único momento para procesar el atraso que sentimos a nivel emocional del día»

Pero no es el insomnio lo que produce esta «procrastinación del sueño», sino más bien la ansiedad tecnológica que te encomienda a «darte un último paseo por la red» antes de apagar la luz y cerrar los ojos. Otra de las razones que esgrimen expertas del sueño como Alessandra Edwards es que al sujeto le mueve un instinto de venganza frente al hecho de no disponer de todo el tiempo libre que le gustaría.

Evidentemente, esta es una sensación que puede acrecentarse los domingos, cuando el fin de semana está a punto de acabar y nos hemos acostado y levantado más tarde los dos días anteriores, el sueño no viene y al día siguiente hay que volver a la rutina: lucharemos por alargar el fin de semana todo lo posible. «Hay una sensación de querer tomar represalias contra la vida, que niega categóricamente la idea de querer irse a la cama temprano, cuando nos convendría más», asegura Edwards.

Por otro lado, también puede haber una relación directa entre una personalidad ya de por sí procrastinadora en todo lo concerniente a la vida diurna. Así lo cree Floor Kroese, profesor asistente de Psicología de la Salud en la Universidad de Utrecht. «Una diferencia interesante puede ser que la personas que suelen postergar actividades rutinarias y aburridas sean también más propensas a dejar para más tarde el hecho de irse a dormir», asevera.

En un estudio de 2014, Kroese y su equipo de investigación argumentaron que la falta de autorregulación emocional o mental, asociada a rasgos de personalidad de personas que se muestran impulsivas o se entretienen con facilidad, está relacionados con la procrastinación del sueño. «El tiempo antes de acostarse puede ser el único momento para procesar el atraso emocional del día», es decir, el tiempo de la autorregulación, que se refiere a sensaciones de «frustración y enojo, o miedo y ansiedad, que durante el día han podido ser excluidos». ¿Y tú? ¿Te consideras un procrastinador del sueño?

 

  1. Zamorano

 

Hallan un nuevo vínculo entre ultraprocesados y mortalidad

Aunque la industria sigue haciendo esfuerzos por intentar que parezcan más saludables, los expertos alertan de que su consumo es muy peligroso. Un estudio aporta interesantes datos

 

No son pocas las denuncias de los peligros de los ultraprocesados en la salud. Se ha relacionado el consumo de estos alimentos con la aparición de múltiples enfermedades y se les ha señalado como un factor de riesgo de muerte. Sin embargo, aunque la industria sigue haciendo esfuerzos por intentar que parezcan más saludables, los expertos alertan de que su consumo es muy peligroso.

Y ahora, un estudio llevado a cabo por investigadores del CIBEROBN de la Fundación Instituto de Investigación Sanitaria Illes Baleares (IdISBa), concretamente por Dora Romaguera y Jadwiga Konieczna, ha conseguido demostrar el vínculo entre el consumo de alimentos y bebidas ultraprocesadas y la acumulación de adiposidad relacionada con la edad.

El incremento diario del 10% en el consumo de ultraprocesados se asoció con una acumulación significativamente mayor de grasa visceral

En el análisis, con datos de más de 1.400 participantes (hombres y mujeres españoles de 55 a 75 años con sobrepesoobesidad y síndrome metabólico) que fueron sometidos a mediciones de composición corporal, se ha podido ver cómo el consumo de estos productos se relaciona directamente con la obesidad y las comorbilidades asociadas. El exceso de grasa visceral que aparece con la edad se ha considerado el culpable que contribuye a resultados de salud adversos asociados a la adiposidad.

Los resultados manifestaron que, en promedio, el consumo de alimentos y bebidas ultraprocesados representó el 8,11% de la ingesta diaria total al inicio del estudio. El incremento diario del 10% en el consumo de alimentos y bebidas ultraprocesados se asoció con una acumulación significativamente mayor de grasa visceral.

Resultados precisos gracias a nuevos parámetros

Este estudio ha utilizado por primera vez indicadores de adiposidad de medición objetiva a través de densitometría incluyendo la grasa visceral dentro del abdomen en lugar de los indicadores indirectos usados en otros estudios previos. En cuanto a este tipo de indicadores, la investigadora del CIBEROBN y del IdISBa y primera autora del artículo, Jadwiga Konieczna, concreta a Alimente que «los parámetros más utilizados en la práctica clínica habitual, así como en la mayoría de estudios epidemiológicos, son el índice de masa corporal (IMC) y la circunferencia de cintura, puesto que su coste económico es bajo y son sencillos y accesibles».

«Por primera vez se establece la relación entre ultraprocesados y la grasa global cuantificada de manera directa, no estimada», explica Konieczna

Sin embargo, el IMC tiene en cuenta el peso corporal ajustado por la altura, por tanto, asegura que «da una estimación de la grasa global», y la circunferencia de cintura, por su parte, se utiliza como aproximación de la grasa alrededor de los órganos internos (que es más activa metabólicamente y perjudicial); pero en realidad estos indicadores no permiten distinguir “entre grasa y músculo (en caso de IMC) o entre la grasa superficial o subcutánea o la grasa más interior o visceral del abdomen (en caso de la circunferencia de cintura), por lo tanto, no son muy precisos”, aclara la autora del trabajo.

En cuanto a la densitometría, Konieczna la define como “una de las técnicas de imagen que, a través de rayos X de muy baja radiación, cuantifica el hueso, músculo y grasa en diferentes regiones de cuerpo, incluyendo la grasa visceral dentro del abdomen”.

Novedades y consecuencias

“Por primera vez se establece la relación entre los productos ultraprocesados y la grasa global cuantificada de manera directa, no estimada”, destaca la investigadora. Aun así, lo más novedoso es «la relación entre los ultraprocesados y la grasa visceral, un depósito graso relacionado sobre todo con riesgo cardiometabólico».

La responsable del trabajo insiste en que los resultados apuntan a que este vínculo no depende tanto de «las cantidades ingeridas ni de la composición nutricional de estos productos, pero sí del hecho de que son altamente procesados industrialmente». Y subraya: “Este procesamiento hace que se parezcan poco a los productos naturales e incluyan ingredientes que no utilizamos habitualmente en la cocina”.

 

“Aparte de contribuir en la acumulación de grasa global, los ultraprocesados contribuyen en la misma medida en la de grasa visceral”

A la pregunta de si se ha dado de la misma forma en hombres y mujeres, la autora contesta que sí existen diferencias con respecto a «la calidad de dieta y la distribución de la grasa en el cuerpo». Es decir, de media las mujeres suelen seguir mejores patrones dietéticos y los hombres acostumbran a tener más grasa acumulada en el abdomen de tipo visceral. Y teniendo en cuenta estos factores realizando los análisis, primero en cada sexo por separado y luego en la muestra entera, han observado que las asociaciones seguían el mismo patrón tanto en hombres como en mujeres.

Y destaca: “Aparte de contribuir en la acumulación de grasa global, los ultraprocesados contribuyen en la misma medida en la acumulación de grasa visceral, que es metabólicamente activa y está implicada en el desarrollo de diferentes procesos patológicos (resistencia a la insulina e inflamación)”, afirma Konieczna.

“Viendo más allá, estos resultados proporcionan, al menos en parte, información sobre mecanismos que unen el vínculo entre los ultraprocesados y las enfermedades crónicas como obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares o cáncer, observados en estudios anteriores”, asegura.

“Comer sano no es elegir buenos productos”

Konieczna señala que los resultados apuntan que comer sano «no es solamente elegir los productos que aportan los nutrientes beneficiosos, sino también escoger los que no han pasado o han pasado mínimamente por el procesamiento industrial». En la práctica, continúa, “identificar un producto ultraprocesado es comprobar en la etiqueta si la lista de ingredientes contiene sustancias que nunca se utilizarían en la cocina (jarabe de maíz, aceites hidrogenados, proteínas hidrolizadas), o aditivos diseñados para hacer el producto más sabroso, atractivo o durable (potenciadores del sabor, colorantes, emulsionantes, edulcorantes, conservantes)”.

“El ácido oleico, presente en el aceite de oliva, es el componente mayoritario de todas nuestras células”, afirma Ángel Gil, presidente de FINUT

“El mensaje de este estudio es universal”, asevera. Este estudio fue realizado en las personas mayores con sobrepeso/obesidad y otras alteraciones metabólicas que presentaron la ingesta de los ultraprocesados relativamente baja (8%); pero la de estos mismos productos es altamente elevada entre los niños y adolescentes (50%). “Este estudio refuerza que debería limitarse cada vez más el consumo de los productos ultraprocesados ​​y favorecer los productos frescos ya desde los primeros años de vida para envejecer sanos”, concluye.

Europa estrecha el cerco a las grasas trans

El 1 de abril entra en vigor la limitación de la presencia de grasas trans (que no estén presentes de manera natural) en los alimentos que se comercialicen en la Unión Europea. Así, el Reglamento (UE) 2019/649 de 24 de abril de 2019 establece que estas grasas no pueden sobrepasar los dos gramos por cada 100 gramos de grasas presentes en los ingredientes.

Esta norma viene a cumplir con las recomendaciones de otros organismos como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que recomienda que la ingesta de ácidos grasos trans debe ser lo más baja posible, y la Organización Mundial de la Salud, que lleva desde el año 2018 pidiendo que se elimine la producción industrial de las grasas trans.

Ángel Gil, catedrático del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Granada y presidente de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT).

Por su parte, Ángel Gil, catedrático del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Granada y presidente de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT), explica que existe evidencia científica de que los ácidos grasos trans “son realmente muy negativos para la salud porque inducen a enfermedad cardiovascular, diabetes y otras comorbilidades asociadas a enfermedades crónicas”.

Sin embargo, el mismo doctor Gil, como otros expertos, avisa de que no hay que meter a todas las grasas trans en el mismo saco, ya que, en palabras del experto, “la grasa es fundamental para la vida”.

Tipos de grasas trans y dónde encontrarlas

El presidente de FINUT enumera los principales tipos de grasas, sus efectos sobre nuestra salud y dónde encontrarlas:

  • Grasas trans. Se forman cuando el aceite vegetalpasa por un proceso llamado hidrogenación. “Era frecuente que estas grasas trans aparecieran en margarinas y en productos utilizados en pastelería para generar una grasa de consistencia sólida”, indica el experto, que confirma que prácticamente han desaparecido de la dieta de los europeos.
  • Grasas saturadas. Presentes en alimentos de origen animal, aunque también las podemos encontrar en las “Algunos aceites vegetales, como el de palma y el de coco, tienen una cantidad muy elevada de ácidos grasos saturados”, alerta.
  • Grasas insaturadas.Contienen los ácidos grasos esenciales linoleico y linolénico en cantidades relativamente importantes, que encontramos de forma preferente en los aceites vegetales, incluidos los aceites de oliva.

Y por otro lado, subraya, “hay una grasa insaturada muy importante que es el ácido oleico que está presente en el aceite de oliva y que es el componente mayoritario de todas nuestras células”. Y añade: “Tenemos aproximadamente un 40% de ácido oleico en nuestras membranas”.

 

Andrea Peña

 

Hay buenas noticias para prevenir el covid y vienen de la microbiota

El arsenal visible de protección frente al coronavirus está compuesto por vacunas, mascarillas, distancia y ventilación. Pero los microorganismos de nuestro organismo forman un escudo invisible altamente eficaz

 

El virus SARS-CoV-2 lleva un año entre nosotros y el cansancio hace mella en el ánimo. Los últimos datos del estudio COSMO-Spain revelan un aumento de la llamada fatiga pandémica, y en Alemania, donde hay impuestas duras restricciones desde el mes de noviembre, la mitad de la población refiere esa fatiga covid o se siente expuesto al coronavirus.

Lo cierto es que hace 13 meses que el covid es noticia diaria, la mayoría de las veces, en sentido negativo. Por eso, encontrar mensajes optimistas es alentador, y ese es el mensaje que intentan transmitir científicos alemanes de la compañía biotecnológica Biomes, que sostienen que existen estudios esperanzadores que demuestran que se puede bajar el riesgo de infección y que, en el caso de ser infectados, es posible influir en el curso de la enfermedad.

La clave está, otra vez, en la microbiota intestinal, que desde el año 2012 lleva mostrando su implicación en buena parte de los problemas de salud más habituales, como son la obesidad, alteraciones intestinales y del estado inmunológico, incluso la salud mental.

Atención al intestino

Durante estos meses, se ha comprobado que la obesidad es un factor agravante del covid-19, y desde luego que un sistema inmunitario fuerte es un escudo contra el SARS-CoV-2. Aquí, el intestino tiene mucho que aportar.

Paul Hammer, biólogo de sistemas y director general de Biomes, enfatiza los hallazgos de la investigación sobre el papel que desempeña el intestino y diferencia entre la mucosa intestinal, “donde se encuentra hasta el 80% de todas las células inmunitarias, en particular las células B (las que producen anticuerpos)”, y la microbiota intestinal. “Si el microbioma intestinal está óptimamente poblado de bacterias saludables, se reduce el riesgo de diabetes, enfermedades cardiovasculares y de obesidad, que han demostrado ser determinantes para la gravedad y mortalidad de covid-19”.

Un estudio de la Universidad de Hong Kong y publicado en ‘Gut’ confirma que la microbiota intestinal suele estar debilitada en esos mismos grupos de riesgo, aunque “los resultados sugieren que podemos influir positiva o negativamente en el curso de la enfermedad con nuestra dieta y con nuestros hábitos de vida”, argumenta el biólogo.

¿Cómo podemos reforzar la microbiota, es decir, aumentar el número de cepas bacterianas buenas? «La clave está en el estilo de vida y en una dieta equilibrada. Lo que comemos influye directamente en la composición de la población microbiana de nuestro intestino y, por tanto, en la fuerza de nuestro sistema inmunitario», dice Hammer, y por ello deberíamos priorizar el consumo de alimentos ricos en fibra, como las verduras, las frutas y los cereales integrales. «La fibra dietética se ha infravalorado durante mucho tiempo, pero hoy sabemos que estos componentes son aprovechados por las bacterias y, además de proporcionar una buena variedad de microorganismos en el intestino, protegen contra la diabetes”.

Los probióticos ayudan

En este contexto, los probióticos, como el yogur, el tofu y el kéfir y las verduras fermentadas, también pueden ser una buena ayuda y pueden aliviar los síntomas del covid-19 y disminuir el riesgo de progresión hacia formas graves de la enfermedad.

El doctor Tewodros Debebe, director científico de Biomes, destaca que la enfermedad pandémica puede afectar a cualquier órgano, y el intestino es uno de los puntos débiles, como demuestran las manifestaciones gastrointestinales de la infección, entre las que sobresale la diarrea.

En un trabajo publicado en la revista ‘Frontiers in Medicine’, un equipo de médicos italianos dividieron a los pacientes de covid-19 en dos grupos: ambos recibieron el mismo tratamiento médico contra el virus, pero solo a uno de ellos se le administró adicionalmente un probiótico compuesto por varios cultivos bacterianos. «Los resultados fueron impresionantes porque en este grupo, además de reducirse los síntomas intestinales en casi todos los pacientes en 72 horas, el riesgo de complicaciones pulmonares fue 8 veces menor», expone Debebe, que aboga por que estos hallazgos se tengan en cuenta para el tratamiento de los pacientes con coronavirus.

Sin embargo, una realidad que inquieta a los científicos es la aparición de nuevas variantes del virus. En España, circulan hasta 10, según los datos que maneja el Ministerio de Sanidad, de las que la más extendida es la británica aunque la vigilancia se estrecha en torno a la sudafricana y la brasileña.

En Gran Bretaña, la nueva variante B.1.1.7. causa estragos, en Sudáfrica la variante mutada B.1.351 se extiende rápidamente. Ambos mutantes ya están presentes en el continente europeo y parece que son más contagiosos que el virus original, pero aún no está muy claro si causan enfermedades más graves o si son más letales. Nuevamente, Hammer ofrece una lectura positiva: “Hasta la fecha, el material genético de los virus en cuestión apenas ha sido examinado. Pero es precisamente a través de este análisis específico, también llamado secuenciación del genoma, que se puede identificar a todos los mutantes y sacar conclusiones sobre su propagación».

Por encima de todas las noticias hay una realidad: cada vez se conoce más y mejor cómo actúa el SARS-CoV-2 y cuáles son sus puntos vulnerables. Conocimiento, vacunas y medidas preventivas están llevando al control de la pandemia, más lento de lo que quisiéramos, pero control al fin y al cabo.

 

A.G.