Los trucos mentales para llevar a cabo tus propósitos a largo plazo

Si fuera fácil, no desearíamos tanto que sucediera. Hoy vemos algunas de las mejores formas de afrontar un sueño o una meta vital para hacer que se cumpla

 

Hay dos tipos de personas en el mundo: aquellas que viven en el día a día y las que están obsesionadas con una meta u objetivo difícil de cumplir. Evidentemente, la existencia de las primeras será más sencilla y concreta, sin grandes aspavientos, mientras que la de la segunda puede suponer una lucha diaria contra la frustración de no poder cumplir ese sueño inalcanzable. Como es obvio, también existen los grises: gente que sabe que tiene que ir a alguna parte, como mínimo formar una familia y encontrar un trabajo estable que le satisfaga, pero que no posee una gran aspiración.

Sea como sea, el objetivo pasa por no obsesionarse demasiado con aquello que resulta difícil de llevar a cabo y, a la par, mantener la vista puesta en la larga distancia, pues al final la mayoría de los sueños son caminos que pueden tomar muchos atajos o largas circunvalaciones, por lo que debes saber que es posible que nunca los cumplas o que el día menos pensado aparezca la oportunidad definitiva que te catapulte hacia el éxito.

«Planificar meticulosamente los pasos que debes seguir para alcanzar tus objetivos te permitirá también medir tu progreso a lo largo del camino»

Lo que está claro es que si apuestas por una vida con metas a muy largo plazo vas a tener que realizar un gran ejercicio mental de concentración y conocimiento sobre los pasos que debes dar en esa dirección. Seguro que por el camino te invadirá el estrés, la ansiedad o la sensación de que estás perdiendo el tiempo sin remedio, pero deberás sobreponerte a ambas, pues si no costara esfuerzo ni sacrificio, el viaje no valdría la pena.

Cuando imaginamos un destino o una meta que nos gustaría cumplir, estamos proyectando una imagen de futuro motivante y perfecta. Por ello, lo primero que habría que hacer sería ser realistas y evitar engañarnos a nosotros mismos. Soñar con lo imposible está muy bien, pero si sabes que existe una muy pequeña probabilidad de que suceda y eres consciente de todas tus limitaciones, podrás adaptar mejor el tiro y, aunque no dés al centro de la diana, tal vez lo roces.

Otra de las cosas que debemos es evitar es precisamente todo lo contrario: concentrarnos solo en lo más inmediato y fácil, lo más accesible, renunciando a todo aquello que siempre quisiste o la razón por la que empezaste a hacer lo que haces. En realidad, las grandes metas de nuestra vida no son solo psicológicamente agotadoras, sino que también dan mucho miedo. No sabemos cómo empezar o si es el momento adecuado, así como también sentimos temor a fracasar a la primera de cambio. Y no en menor cantidad, tenemos miedo al éxito: por paradójico que suene, alcanzar nuestras metas a largo plazo puede ser tan aterrador como fracasar, según reconoce Jory Mackay, periodista de ‘Fast & Company‘, quien ha publicado un interesante artículo sobre el tema.

Si crees que tus futbolistas favoritos son inmensamente felices por haber conseguido su sueño (el ejemplo más claro que a uno se le puede ocurrir), tal vez lo sean, pues son reconocidos como los mejores, pero en el fondo de su corazón pueden sentir que al haber tenido éxito en aquello que más ansiaban ahora ya están faltos de esperanzas e ilusiones, pues ya no poseen objetivos. «Pa’ caminar, valen los sueños y no me quedan más, llévame a hombros«, como decía una canción. Para superar estos tres miedos y encontrar ese punto medio entre lo asequible y lo imposible, aquí van una serie de consejos sobre cómo entrenar tu mente y apuntar en la buena dirección.

Conoce tus valores

Es el primer paso, fundamental en toda buena toma de decisiones. ¿Cuáles son los valores que mejor te definen? Debes plantearte un objetivo en el que realmente creas y no desperdiciar el tiempo con ilusiones vanas en las que ni siquiera te sientes motivado. Esto evitará que a mitad del camino te rindas o peor aún, no disfrutes trabajando y entrenando duro para conseguirla. El establecimiento de metas requiere un compromiso con el proceso, no solo con la meta final.

Si te presionas a tí mismo a llegar a alguna parte en un determinado momento, es más probable que no caigas en la procastinación y te pongas las pilas

Y para eso hace falta disponer de valores férreos, ya que en muchas ocasiones las cosas no serán como te las imaginabas y podrías acabar decepcionándote. Mackay menciona algunos como la audacia, la compasión, el amor por el conocimiento, la creatividad o la estabilidad. Date cuenta que estos valores, al ser fundamentales, te acompañarán a lo largo de toda al carrera, por lo que no podrás renunciar a ellos ya que si no la meta se borraría o distorsionaría.

La estrategia ‘Woop’

Gabrielle Oettigen, profesora de psicología de la Universidad de Nueva York, tiene una teoría por la cual generamos una especie de fantasía en torno a esa meta u objetivo a largo plazo. De alguna manera, idealizamos demasiado ese hipotético futuro, desdeñando los obstáculos reales que nos separan de él. Para luchar contra este efecto, Oettigen ha desarrollado lo que ella llama la ‘estrategia Woop’, basada en tres puntos, el deseo (que alude a lo que verdaderamente quieres), el resultado (definir bien el resultado de haber cumplido ese deseo), los obstáculos (aquello que se interpondrá en tu camino para lograrlo) y el plan (cómo superarás esos mismos impedimentos). Si defines bien estos tres puntos, habrás conseguido bajar a la Tierra y ser más consecuente, tanto con lo que deseas como con tus actos para traerlo de tu lado.

Convierte el largo plazo en corto plazo

Lo siguiente será apuntar a lo concreto y lo pequeño para ir a por lo grande y lo abstracto. Debes dividir el proyeto en tareas muy específicas y en partes pequeñas y manejables. Esto le dará al objetivo el realismo necesario para cumplirse. También te brinda un plan de acción claro para evitar sentirte abrumado por la dimensión de tu meta. «Planificar meticulosamente los pasos que debes seguir para alcanzar tus objetivos te permitirá también medir tu progreso a lo largo del camino», asegura Mackay. «En lugar de mirar hacia el futuro lejano, empiezas a pensar en el mañana y en el día siguiente, y así de manera sucesiva».

Llegó la hora de programar bien tus objetivos

Una vez que has abordado el plan y lo has desmenuzado en pequeños pasos, debes ponerte fechas. Es como cuando en el colegio te obligaban a entregar los trabajos en una fecha determinada. Si te presionas a tí mismo a llegar a alguna parte en un determinado momento, es más probable que no caigas en la procrastinación y te pongas las pilas.

Piensa desde el final y no desde el principio

A medida que vamos cumpliendo con los pasos y los plazos que nos hemos dado, es frecuente detenerse a pensar si lo estamos haciendo bien o todo está siendo en vano. «Un estudio de la Escuela de Negocios de la Universidad de Corea y de la Universidad de Iowa reveló que aquellas personas que definen su camino desde el final hacia atrás y no hacia delante tienen más probabilidades de conseguir éxito y a su vez poseen más confianza en sus decisiones», explica Mackay. «En lugar de sentirnos abrumado por los cambios inciertos, deberíamos comenzar por el final para acorralar todas las infinitas posibilidades y mantenernos enfocados en el objetivo».

No creas en la perfección

Presionarnos demasiado o estar obsesionados con que no lo estamos haciendo del todo bien puede llevarnos a un fracaso anticipado. Al comienzo no será fácil, pero a medida que vayas ganando en experiencia, sobre todo en la experiencia de haberte equivocado, podrás sobreponerte a las dificultades posteriores con más energía y soltura. Nadie es perfecto, así que no te rompas la cabeza pensando que no lo estás haciendo bien; de hecho, si fueras perfecto no costaría esfuerzo y por tanto el objetivo no valdría la pena, no sería un sueño pues es pan comido. Es normal caer en el error, pero si sacamos una lectura positiva de nuestros fallos tendremos más probabilidades de triunfar que si todo es un camino de rosas.

 

  1. Zamorano

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *