Workation': la tendencia para trabajar con calma en tiempos de pandemia

Teletrabajar y estar de vacaciones, ¿es posible? Cada vez más personas se apuntan a esta nueva combinación que parece traer resultados positivos al trabajador y la empresa

 

Trabajo y vacaciones, dos conceptos que parecen existir para complementarse, como la noche y el día, el ying y el yang en los que se cimienta nuestra sociedad. Ocio y deber. Antes de la pandemia, la separación entre ambos era mucho más clara: acudíamos a la oficina y después tratábamos de conciliar nuestra vida personal de la mejor forma posible, buscando el descanso y la desconexión durante un puñado de días al año.

Ahora, con el teletrabajo, las fronteras entre uno y otro son más difusas. Para algunos se trata de algo beneficioso, porque el trabajo remoto ha traído ventajas como poder comer en casa, evitarse los atascos o incluso hacer reuniones en pijama. Para otros, sin embargo, puede llegar a ser tedioso pasar todo el día en casa o comer en la misma mesa en la que tienes que redactar informes. Lo que está claro es que el coronavirus ha expuesto que, en algunas ocasiones, otra forma de trabajar es posible.

Trabajar desde el paraíso

¿Y si el trabajo y las vacaciones en realidad pudieran vivir conjuntamente? Así ha surgido en estos especiales tiempos que nos ha tocado vivir el concepto de ‘work’ and ‘vacation‘. El ‘workation’, como se lo conoce, comienza a partir de una idea donde las personas que teletrabajan se han aventurado a probar esta combinación y les ha resultado positiva tanto a ellos como a sus empresas. Buscan un lugar donde puedan añadir al día a día de su trabajo la sensación de estar de vacaciones y, a su vez, las empresas ven como ese estado de ánimo se refleja en el negocio.

En julio, Barbados levantó sus restricciones y para atraer nuevos visitantes ofrecía una estancia de 12 meses en los que podrías disfrutar del país mientras teletrabajabas

A comienzos de la pandemia algunos países ya proponían ofertas para que la gente los visitase y así salvar en mayor o menor medida el turismo. Por ejemplo, un artículo publicado en ‘The New York Post’ mencionaba a Barbados, que en julio del año pasado levantó sus restricciones y permitió que los viajeros la pisasen de nuevo, ofreciendo, con motivo de atraer a nuevos visitantes, una estancia de 12 meses, lo que significa que permitiría vivir durante un año a todo aquel que se decidiese a cruzar sus fronteras. ¿Te ves teletrabajando en la playa, mientras observas las cristalinas olas romper contra la arena? Parece muy cercano al concepto de ‘workation’, ¿no?

 

El workation pretende, al fin y al cabo, unir el teletrabajo con una mayor calidad de vida. Es lógico pensar que si podemos trabajar desde cualquier parte del mundo y las paredes de nuestra casa se nos caen encima después de un año encerrados tras ellas, se busquen lugares más relajantes para seguir esta tendencia. Y no solo Barbados, algunas compañías hoteleras y empresas de alquiler de viviendas como Booking ya ofrecen destinos de workation: «Un lugar nuevo al que espero volver muchas veces, excelente para pasar un fin de semana distinto y trabajar» se aventura a señalar un usuario en la web, en referencia a una localización.

«Se está notando un incremento del teletrabajo desde otros lugares. Muchas personas se han trasladado a sus pueblos, casas de verano… en entornos más rurales y alejados de la ciudad»

La clave es ofrecer habitaciones con WiFi y otras facilidades para poder teletrabajar o hacer reuniones a gusto, y en algunos casos ofrecer paquetes que incluyan educación en casa para que los niños se mantengan ocupados. Y no hace falta irse hasta Barbados, en realidad las segundas residencias también son una fantástica idea para relajarse y luchar contra el ‘burnout’, pues a muchas personas les cuesta más que nunca desconectar debido al teletrabajo.

«Yo lo estoy presenciando, sobre todo, en autónomos y freelances que pueden realizar su trabajo online», explica a El Confidencial Cristina Monge, coach empresarial. «Respecto a trabajadores por cuenta ajena no lo he visto todavía en España. Si estoy notando un incremento de teletrabajo desde otros pueblos y ciudades (muchas personas se han trasladado a sus pueblos de origen, casas de verano, casas familiares… en entornos más rurales y alejados de la ciudad). El teletrabajo que llegó ‘para unos días’ con la pandemia, se ha quedado porque se han entendido los múltiples beneficios que aporta teletrabajar, tanto para el trabajador como para la empresa».

En nuestro país la zona rural podría sufrir un despunte gracias a ello, una solución quizá un poco banal y muy a corto plazo contra un problema tan grave como la despoblación. Al fin y al cabo, el coronavirus ya ha cambiado la mentalidad de muchas personas que han decidido comprar casas más grandes y con jardín, alejándose del centro de las ciudades hacia las periferias.

 

El ‘workation’ no es un sustitutivo de las vacaciones. Es añadir ocio a nuestra jornada laboral o estar de vacaciones durante nuestras horas libres

 

Algunos puntos positivos del ‘workation’ son, justamente, la facilidad con la que podrás desconectar, sobre todo si te encuentras en algún hotel o resort y puedes combinarlo con otras actividades que ofrezca. Tiene una doble interpretación, claro, porque también puede llevarte a desconectar menos y no poder disfrutar de todas las comodidades que ofrece el lugar porque estás pensando, justamente, en el trabajo.

«La teoría dice que el workation es vacacionar durante el trabajo y no trabajar durante tus vacaciones. Es distinto», explica Cristina. «Teniendo en cuenta que existen muchos tipos de vacaciones, la respuesta a qué es un ‘workation’ como tal depende a lo que te dediques y depende del tipo de vacaciones que prefieras. Las condiciones que debe tener un destino ‘workation’ dependerá del tipo de trabajo de cada uno. Por ejemplo, para mí una conexión wifi rápida y un lugar íntimo, son suficientes para poder hacer sesiones de coaching online. Para una persona que hace cursos de cocina online, necesitará de una cocina entera (entre otras cosas)».

Sea como fuera, la tendencia se encuentra en alza y podría ser algo a lo que todos nos acostumbremos en un futuro no muy lejano, si el teletrabajo continúa y se asienta definitivamente en nuestras vidas. La web ‘Condé Nast Traveler‘ ofrece algunas ideas de los objetos que nunca deben faltar cuando nos vayamos de ‘workation’ a algún lugar, y eso incluye: una mesa plegable para el portátil, una cafetera portátil, unos auriculares para eliminar cualquier ruido posible, un cargador portátil y un disco duro externo. Aunque con todo eso no parece que vaya a darnos tiempo a disfrutar de la piscina o la playa.

«Lo mejor es ir cambiando e ir saliendo de vez en cuando de las rutinas. Eso se traduce en eficacia y las empresas lo saben»

«El workation no es un sustitutivo de las vacaciones«, advierte Cristina. «Donde si desconectamos unos días y nos olvidamos de todo. Las vacaciones son saludables y necesarias, ya que esa larga duración sin intermitencias de trabajo nos permite reconectar con nosotros mismos y recargar energías. El workation es añadir ocio a nuestra jornada laboral o mejor dicho, estar de vacaciones durante nuestras horas libres. Si en tu ciudad dedicas tiempo libre a prepararte el tupper, estar atascado en el tráfico, tomar cañas, limpiar o ir al gimnasio aquí te prepararán la comida, irás en bicicleta a la playa, practicarás surf, conocerás gente de otros lugares o comidas nuevas… y lo mejor, ¡te limpiarán la habitación cada día!».

«Aunque estar cada día en el paraíso también puede llegar a aburrir (lo he comprobado). Lo mejor es ir cambiando e ir saliendo de vez en cuando de las rutinas. Se mantendrá en alza todo lo que sea enriquecer la vida de las personas. Está más que demostrado que las personas más felices son más eficaces y productivas y hacen que las empresas rindan más y ganen más dinero. Es un pez que se muerde la cola. Dedicar tiempo a hacer lo que nos gusta, a vivir más cómodos, salir de la rutina… Nos llena de energía y nos hace estar motivados y con ganas… todo eso se traduce en eficacia. Y las empresas lo saben, la primera fue Google cuando puso el famoso futbolín en sus oficinas. Eso ahora ya está obsoleto, ¡ahora queremos más!», concluye.

 

Ada Nuño

 

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